Infancia deforestada en el Chaco salteño

Infancia deforestada en el Chaco salteño
16 diciembre, 2022 por Redacción La tinta

Les talaron los bosques, los dejaron sin su alimento y su remedio para el espíritu y el cuerpo, les saquearon la tierra para pooles de siembra, les extinguieron los animales que cazaban, les mataron las hierbas y los frutos que recogían. Los niños se apagan en el Chaco salteño.

Por Por Silvana Melo para Agencia Pelota de Trapo

En estos días, los incendios en Orán se llevaron 56.000 hectáreas forestales salteñas. Dos médicas fueron condenadas por la muerte de un bebé de un año en 2018 (su madre lo había llevado siete veces a la consulta hospitalaria). Una mujer wichí denunció la violación de su niña de 17 años en manos de un legislador. Una chiquita originaria de 12 años apareció en un camino golpeada y abusada. Mientras el gobierno de Salta mantiene una emergencia sociosanitaria testimonial desde 2020, por muertes sistemáticas de niños originarios por desnutrición y deshidratación.

Las muertes estivales en cadena de niñas y niños wichí tienen décadas en el Chaco salteño. Recién en 2020, el gobierno de Salta declaró la emergencia en los departamentos más castigados: Orán, General San Martín y Rivadavia. Hace poco más de dos meses, la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes de la Nación terminó un segundo informe sobre la infancia originaria salteña que ahora derivará a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Las comunidades originarias han sido desalojadas de su mundo. Se les cambiaron los ciclos climáticos, sufren terribles sequías e inundaciones fatales, beben agua envenenada en bidones de agrotóxicos o del Pilcomayo, que trae metales pesados. Les talaron los bosques, los dejaron sin su alimento y su remedio para el espíritu y el cuerpo, les saquearon la tierra para pooles de siembra, les extinguieron los animales que cazaban, les mataron las hierbas y los frutos que recogían. Después, les repartieron polenta y arroz, los mandaron a hospitales que no los comprenden a 40 kilómetros y los obligaron a depender de un Estado discriminante, que siempre los ignoró y ahora los vuelve clientes compulsivos.

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(Imagen: Agencia Pelota de Trapo)

La emergencia sociosanitaria del gobierno de Gustavo Sáenz, subsidiario de Juan Manuel Urtubey –los gobernantes suelen ser criollos ricos que viven en otros estamentos sociales muy lejanos-, puede atender la coyuntura, aunque ni siquiera lo hace eficazmente. Pero nunca cambiar de cuajo una realidad sin retorno: haber dejado desnudos y a la vista de un mundo hostil a pueblos como el wichí, que no se considera dueño, sino parte constitutiva de los bosques que le talaron.

Los pueblos desplazados por la apropiación territorial de la agricultura extensiva –que empuja fronteras hasta la nada- y la industria extractiva perdieron en el camino la esencia de su trayecto de vida. Que nunca necesitó socorros estatales para comer ni para beber ni para sostener una salud física básica. El impacto social y cultural no solo se apropia de los bienes de la naturaleza –que los incluyen como seres de la tierra-, sino también de su cosmovisión, en la que es imprescindible el transcurso vital en los montes, en su tierra virgen, en los márgenes de su río.

Dice el informe de la Defensoría que, para 2010 –fecha del último censo con cifras conocidas-, la población salteña superaba los 1.202.000 habitantes. San Martín, Rivadavia y Orán, donde habitan al menos 359 comunidades de pueblos indígenas, totalizaban 260.000. Salta tenía una población de menores de 20 años de cerca de 530 mil, un 40% del total. Los niños de entre 0 y 14 años llegaban a 400.000.

La población indígena bordeaba, en 2010, los 80.000. Un 7% del total. Casi la mitad tienen menos de 20 años. Tanto la pobreza como la desnutrición y la mortalidad infantil (38,1% mientras que, en el resto de la población, fue de 14,5%) son mucho más altas entre los originarios que entre quienes no lo son.

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(Imagen: Agencia Pelota de Trapo)
La incorporación de tierras agrícolas en detrimento del bosque nativo alcanzó cifras muy elevadas durante la última década del siglo XX y la primera del siglo XXI (20,13% de su superficie transformada)”, anota el informe de la Defensoría. Y define: “En épocas de sequía, los bosques amortiguan sus efectos al funcionar como reguladores de cuencas hídricas, ayudando a la retención e infiltración del agua en el suelo y las napas freáticas”. Los tres departamentos de la emergencia, los que concentran la tasa más alta de deforestación –y, por ende, el desmembramiento físico y cultural de los pueblos-, totalizan unos 117 mil niños y niñas de 0 a 14 años. Todos ellos bajo “diez mapas de riesgo superpuestos”, según Unicef: “Contaminación por agroquímicos, sequía, contaminación industrial, olas de calor, actividad petrolera, deforestación, saneamiento básico insuficiente, chagas, inundación y dengue”.

Los niños se mueren de malnutrición, desnutrición, deshidratación. Todas enfermedades evitables, tributarias de la pobreza. Tienen bajo peso –sus mamás también-, riesgo nutricional y baja talla. La “grave vulnerabilidad” en cuanto a alimentación, agua segura, acceso a servicios de salud, los coloca en la línea de riesgo de vida ante cualquier enfermedad que padezcan.

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(Imagen: Agencia Pelota de Trapo)

Los procesos de desmonte para la industria extractiva cuentan con el apoyo –complicidad- del poder político que suele compartir intereses económicos y productivos. Reñidos brutalmente con los intereses de los menos beneficiados sistémicos.

El 85% de las lluvias caen, todas a la vez, durante el verano. El año, después del ensañamiento económico con la naturaleza, vive períodos de emergencia por extensas sequías y otros terribles por crecidas e inundaciones. La deforestación masiva y el avance de la agricultura y la ganadería han mutado las condiciones del suelo. Dice el INTA: “No se inunda solo porque llueve, sino porque la calidad del suelo ha empeorado”. La tierra no absorbe la lluvia, sino que el agua se desliza por ella como si fuera de cemento.

La ausencia de agua buena es uno de los peores males para los pueblos originarios. No hay agua en cantidad ni en calidad. Hay arsénico y alta salinidad. Durante los ocho meses de extensa sequía, no hay siquiera agua de pozos caseros. Ninguna comunidad tiene acceso a agua apta para consumir. No hay cómo almacenarla y termina guardándose en bidones abandonados, con restos de agrotóxicos. El agua que hay es acaparada por la agricultura y la ganadería. El Pilcomayo suele bajar con metales pesados y arsénico. Se espera –o se des-espera- el agua de las lluvias para cosecharla y guardarla. Siempre y cuando no arrase con lo poco que implica su mundo despojado.

En estos días, los incendios en Orán se llevaron 56.000 hectáreas forestales. Dos médicas fueron condenadas por la muerte de un bebé de un año en 2018. Una mujer wichí denunció la violación de su niña de 17 años en manos de un legislador. Una chiquita originaria de 12 años apareció en un camino golpeada y abusada.

Todo en diez días salteños, cuando la vida de las infancias vale tan poco.

Y la de los pueblos preexistentes, su rebeldía serena y sus espíritus intransferibles, depende de un hilito de agua. Y de una línea de fuego.

*Por Por Silvana Melo para Agencia Pelota de Trapo / Imagen de portada: Agencia Pelota de Trapo.

Palabras claves: Chaco, desmonte, infancias

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Asambleas de todo el país en defensa del agua y la vida: retratos del Festival Puentes de Agua

Asambleas de todo el país en defensa del agua y la vida: retratos del Festival Puentes de Agua
3 abril, 2025 por Soledad Sgarella

Hace unas semanas, Famatina se transformó en un punto de encuentro clave para asambleas de toda Argentina que defienden sus territorios de las amenazas extractivistas. A través de talleres, proyecciones y un fuerte intercambio entre comunidades, el 4° Festival Puentes de Agua buscó fortalecer la organización colectiva, visibilizar la resistencia y repensar estrategias comunes para la lucha por la vida y el agua, recursos vitales que están siendo amenazados. En este artículo, las asambleas de Andalgalá, Esquel, Jáchal No Se Toca, Fiambalá Despierta, Mar Libre de Petroleras y Famatina nos cuentan en primera persona los desafíos que enfrentan y las soluciones que proponen.

Por Soledad Sgarella y Federico Barreña para La tinta

Famatina es «el pueblo que echó a cinco mineras». Del 22 al 24 de marzo, la localidad de La Rioja fue sede del 4° Festival Puentes de Agua, un evento organizado por colectivos y asambleas de todo el país que defienden el agua y los territorios ante las amenazas del extractivismo. «En 2006, vecinos y vecinas del departamento de Famatina se enteraron de que la empresa minera Barrick Gold pensaba instalarse en su territorio. Poco a poco, comenzaron a informarse sobre lo que implicaba la megaminería y comprendieron que la Barrick se llevaría toda su agua. A partir de allí, comenzaron con acampes, muraleadas, panfleteadas y, con toda esa fuerza colectiva, lograron no solo echar a la Barrick, sino también impedir otros cuatro intentos de instalación de mineras: la china Shandong Gold, la canadiense Osisko Mining, la salteña Midais y la riojana Seargen”, cuentan con orgullo desde La Rioja.

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4° Festival Puentes de Agua. Imagen: Federico Barreña.

En esta nota, compartimos las voces de algunas de las asambleas que participaron. Cada una de ellas compartió su visión y situación local, demostrando que las acciones organizadas en el territorio son diversas, pero siempre unidas en el mismo objetivo: defender la vida. El denominador común en cada relato es la comprensión de que las luchas locales forman parte de un conflicto mayor contra un mismo enemigo: el modelo productivo impuesto por un sistema capitalista obsoleto. 

Asamblea Andalgalá (Catamarca)

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Asamblea Andalgalá. Imagen: Federico Barreña.

«Estamos aquí, en Famatina, para compartir nuestras problemáticas y escuchar las de otros territorios. Recientemente, enfrentamos una nueva amenaza minera. La multinacional con sede en Suiza, Glencore, está promoviendo la autorización de 55 pozos de minería a cielo abierto en nuestra región, específicamente, en la cuenca que abastece de agua a nuestra comunidad. El informe presentado por la minera tiene más de 600 páginas, con términos técnicos imposibles de entender en una semana, lo que demuestra la nula voluntad de permitir una participación real de la ciudadanía. A pesar de todo, seguimos luchando y exigiendo que se proteja nuestra agua, la cual es vital para nuestra supervivencia.

Allí, se advierte que hay un riesgo de alud bastante grande y que podría afectar no tan solo la seguridad humana, sino que también podrían causar daño ambiental, daño económico y que podría tener problema la reputación de la empresa, pero, evidentemente, no les importa porque siguen adelante. También hay que informar a la población que la empresa fue condenada por corrupción en Suiza, por una minera en el Congo hace seis meses. Así que estamos ante un enclave de corrupción y son cómplices de los gobiernos municipal, provincial y, obviamente, el nacional hoy más que nunca».

—Ruth, Asamblea El Algarrobo.

Asamblea No a la Mina – Esquel (Chubut)

Asamblea No a la Mina – Esquel. Imagen: Federico Barreña.

«La situación actual en Chubut, más que nada, tiene que ver con el gobernador, que quiere saltearse la Ley 5001 y avanzar con megaminería de uranio. En el 2020, tuvimos a Arcioni que quería zonificar. El gobernador que hizo campaña con que la provincia no tenía licencia social para hacer minería, hoy, deja de lado la licencia social y dice: ‘Bueno, no vamos a tocar la 5001’, que habla de mega minería de uranio, pero nos van a utilizar el ácido sulfúrico que es igual de contaminante. Pero te van dando vuelta el discurso y, a eso, sumale que dice que no va a ser la zona la cordillera, sino que va a ser la zona de la meseta… que, tomando las palabras de la actual ministra de ‘inseguridad’, está solo llena de guanacos. 

Desde la asamblea, tratamos de difundir y de hacer. Porque sabemos que la organización es lo que nos va a salvar de estos proyectos».

—Titi, Asamblea No a la Mina – Esquel.

Asamblea Jáchal No Se Toca (San Juan)

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Asamblea Jáchal No Se Toca. Imagen: Federico Barreña.

«En Jáchal, el extractivismo minero está destruyendo nuestra provincia. El lobby minero tiene control sobre todas las instituciones y los gobiernos no gestionan políticas públicas para proteger el agua. La falta de inversión en infraestructura para la distribución del agua está afectando profundamente a nuestras comunidades. Si el agua se contamina, nos estamos quedando sin vida».

—Andrés, Asamblea Jáchal No Se Toca.

Asamblea Socioambiental Fiambalá Despierta (Catamarca)

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Asamblea Socioambiental Fiambalá Despierta. Imagen: Federico Barreña.

«En nuestro territorio, tenemos un proyecto de minería de litio desde el año 2016, que llegó con la empresa Neo Lithium, que es de Canadá. Terminada la etapa de exploración en el año 2021, se hizo una supuesta audiencia pública. Digo supuesta porque no todos pudimos expresarnos en esa audiencia. Había que inscribirse con un mes de anticipación, se debía expresar si hablaríamos o no, qué nivel de estudios teníamos, pero, finalmente, supuestamente, se realizó un sorteo para quiénes podían hablar en esa audiencia y, casualmente, los que salieron favorecidos en ese sorteo eran todos los que hablaban a favor de la minería. Aprobada esa etapa de exploración en 2022, la empresa china Zijin Mining compró el proyecto Tres Quebradas a la canadiense Neo Lithium por 770 millones de dólares. La empresa argentina Liex S.A. ha trabajado en el proyecto desde el comienzo. Construyeron una planta de procesamiento a nivel industrial, pegada a nuestro pueblo que, o sea, no alcanzamos a salir por lo que es la ruta 60, camino hacia la cordillera, y tenemos ya una planta inmensa que todavía no se termina de construir, pero ya están trabajando. Han construido también ya las piletas de evaporación, porque una parte del proceso se realiza en el proyecto Tres Quebradas, en la cordillera, y la otra parte se termina de realizar el proceso en un sitio Ramsar, sin respetar los acuerdos y demás.

Para nosotras, es muy importante siempre destacar los cambios sociales que sufrimos, no solamente los daños ambientales: ya hay denuncias sobre el maltrato laboral y demás que tienen los chinos hacia los trabajadores. No se implementa trabajo para mujeres, a menos que sea para la cocina o para la limpieza. Como asamblea, se puede decir también que se ha roto de cierta forma la sociedad, ¿no? Estamos los que decimos sí a la vida y no a la minería. Por ejemplo, en mi familia, se hace vino patero y la uva y demás, la producción, es algo que no va de la mano con la minería. También trabajo en turismo y también es contraproducente… Antes, era un pueblo donde se podía salir a las 3 de la mañana; ahora, no, hay mucha prostitución, drogas y demás, que es algo de lo que más se sufrió y más se vio el impacto social… en esas cuestiones. El impacto en la salud laboral y la falta de empleo digno son temas que no se abordan. Estamos luchando para proteger nuestros recursos naturales y garantizar un futuro para nuestra gente».

—Beatriz y Karen, Asamblea Socioambiental Fiambalá Despierta.

Red de Comunidades Costeras (Mar del Plata)

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Red de Comunidades Costeras. Imagen: Federico Barreña.

«Formamos parte de la Red de Comunidades Costeras, que agrupa a asambleas que luchan contra el extractivismo petrolero a lo largo de toda la costa atlántica, desde Ushuaia hasta la provincia de Buenos Aires. Concretamente, peleamos contra el proyecto petrolífero offshore y contra los proyectos de infraestructura que intentan instalar o profundizar, como los oleoductos y puertos como Nogoyá, las plantas de GNL y los polos petroquímicos que ponen en riesgo nuestros mares y la biodiversidad costera. El modelo extractivo nos está arrebatando los recursos del mar y estamos luchando para defenderlo».

—Fernanda, Red de Comunidades Costeras.

Asamblea de Famatina (La Rioja)

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Asamblea Famatina. Imagen: Federico Barreña.

“Nos encontramos acá, en nuestro territorio, que es el territorio de todo a la vez, recibiendo a un montón de amigos, asambleas, activistas que vienen a acompañar nuestra lucha que ya va para los 20 años contra la megaminería. ¿Cuál es la oportunidad acá? Seguir conversando temas vinculados al extractivismo, así como a nosotros nos afecta la megaminería. Poder entender la realidad de cada uno de los territorios que habitan nuestros amigos, hermanos, compañeros. Hoy, más que nunca, sentimos que nuestras luchas están conectadas. La defensa del agua es también una lucha por los derechos humanos».

—Dani, Asamblea de Famatina.

*Por Soledad Sgarella y Federico Barreña para La tinta / Imagen de portada: Federico Barreña.

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Palabras claves: extractivismo, Famatina, Festival Puentes de Agua

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