Un pastor evangélico -y sus banderas antiderechos- en la legislatura cordobesa

Un pastor evangélico -y sus banderas antiderechos- en la legislatura cordobesa
2 marzo, 2021 por Redacción La tinta

Mañana, asumirá como legislador por Encuentro Vecinal el pastor evangélico Gerardo Grosso, ocupando la banca que deja García Elorrio. En esta nota, José Manuel Faúndes Morán nos ayuda a leer el escenario local y el impacto de los sectores neo-conservadores y evangélicos en el campo de la política. 

Por Redacción La tinta

El partido Encuentro Vecinal Córdoba nació a comienzos del 2011 de la fusión de Encuentro por Córdoba y Unión Vecinal Córdoba. Esta fuerza local ha crecido desde entonces y cuenta actualmente con dos bancas en la Legislatura Provincial. La figura central de este espacio político es Aurelio García Elorrio, quien deja su banca como parte del acuerdo de rotación de los puestos legislativos y asume Gerardo Grosso, abogado y pastor evangélico de la Iglesia Cita con la Vida, quien junto a la legisladora María Rosa Marcone representarán los intereses del bloque. 


Grosso ha manifestado que el eje de su labor parlamentaria será una agenda explícitamente antiderechos sexuales y reproductivos, la cual representa no solo a su espacio político, sino al credo del que forma parte. El nuevo legislador viene de la Iglesia Cita con la Vida, nacida a mediados de los años 80 de la mano de su fundador, el pastor Carlos Belart, quien ha expresado públicamente que la derogación de la interrupción del embarazo y la lucha contra la Educación Sexual Integral (ESI) es una batalla de vida o muerte. Este espacio confesional domina la escena evangélica en la ciudad de Córdoba, con miles de seguidores y un crecimiento sostenido en el último tiempo. 


Desde La tinta, conversamos el Dr. José Manuel Faúndes Morán, investigador especialista del CONICET, quien ha investigado y mapeado en profundidad el avance de los sectores neo-conservadores en la región. Si bien en algunos países, en los últimos años, se han creado partidos con una identidad específicamente religiosa, no es algo nuevo en América Latina. “El catolicismo creó los partidos demócrata-cristianos hace 60-70 años y el campo evangélico empezó a irrumpir con algunos proyectos políticos partidarios en América Latina en los años 80 y 90, en algunos países con mejores resultados que en otros. En el caso de Argentina, lo intentaron en los 90, sin buenos resultados. De algún modo, eso desmitificó la idea de la existencia de un voto evangélico”, recuerda el entrevistado. 

Para el investigador, ha quedado claro que el electorado no se mueve simplemente y únicamente en función de la identidad religiosa. En nuestro país, por ejemplo, es mucho más fuerte el clivaje peronismo-antiperonismo para ir detrás de un proyecto político y darle el voto. Destaca que, en países como Chile, fue mucho más importante la división entre pinochetistas y no pinochetistas que la división entre evangélicos, católicos o seculares. “La condición de posibilidad de que exista un partido evangélico y que triunfe está directamente vinculada a cuánto existe realmente en ese país un voto evangélico que no sea subsumido por otro tipo de rupturas políticas que son más fuertes que la identidad religiosa”, explica Faúndes Morán. 

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(Imagen: Eloísa Molina para La tinta)

Lo interesante y novedoso de resaltar en Argentina, y particularmente en Córdoba, es cómo los sectores evangélicos y sus líderes se están metiendo en la política utilizando partidos tradicionales o creando nuevos partidos que no necesariamente tienen una identidad evangélica. Es el caso de Encuentro Vecinal, su líder es católico y se presenta como tal, pero no acota la identidad del partido a esa pertenencia religiosa. Lo que permite que, ahora, asuma una banca por ese partido un pastor evangélico. 

Irrumpir en la vida política: alianzas religiosas 

Puede resultar paradójico que asuma un pastor evangélico por un espacio representado por García Elorrio, quien expresa sus valores católicos, pero así funcionan las alianzas actualmente. Para el investigador, existe una explícita estrategia evangélica de irrumpir en la política y no importa en qué partido, nos ejemplifica con dos casos: “El pastor evangélico de Neuquén, Hugo Márquez, ha dicho en un reportaje en el año 2019, en el marco del Congreso por la Vida y la Familia celebrado en Punta del Este: ´No somos peronistas ni somos de Cambiemos, no nos importa por qué partido tenemos que ir, lo importante es ir por algún partido para ocupar cargos políticos y vamos a usar a los partidos políticos ́. Otro caso es el espacio Nacidos para gobernar, creado por Ana Valoy, dirigente evangélica de Cambiemos en Tucumán, que se dedica a formar líderes y lideresas evangélicxs para ocupar, de acá a un mediano plazo, cargos políticos”. 

Si no importa, entonces, el credo religioso para unirse en espacios políticos, ¿qué es lo que importa? Para el entrevistado, la novedad es que los partidos se crean o nuclean más por una agenda antiderechos que por una identidad religiosa. “Lo estamos viendo con el Frente Nos, el partido celeste. Y lo vemos en Chile con el partido republicano, que se creó en 2019 y tiene una agenda neo-conservadora, liderada por un militante histórico católico, Jose Antonio Kast, al cual no necesariamente le importa la identidad religiosa de sus militantes. O el caso de Bolsonaro, que era católico y se transformó al evangelismo, y se hizo bautizar por pastores del partido, y creó el partido Alianza por Brasil, donde, en realidad, lo importante sigue siendo la agenda antiderechos y no la pertenencia religiosa”, nos explica. 

Los partidos neo-conservadores no crecen por sí solos y la agenda antiderechos no basta para llamar a un electorado amplio -en las últimas elecciones, el partido celeste fue un rotundo fracaso electoral-. Para el investigador, lo preocupante es que estos sectores se están dando cuenta de que, para poder construir un proyecto político exitoso a mediano y largo plazo, tienen que aliarse con otros sectores y están viendo que las alianzas más plausibles son con la derecha y la extrema derecha. Estos proyectos políticos neo-conservadores están radicalizando sus ideas en términos económicos y sociales, abrazando ideas de un liberalismo extremo, que incluye toda la gama de los autodenominados libertarios, que son neo-conservadores con ideas económicas súper ortodoxas en cuanto libre mercado se refiere, detalla a La tinta.  

La agenda antiderechos

Queda claro que la agenda de los sectores neo-conservadores es contra la ESI, la interrupción voluntaria del embarazo y contra lo que denominan la ideología de género. Y Grosso pertenece a una iglesia evangélica que representa esas luchas antiderechos. 

Para Faúndes Morán, co-editor del libro «Sexualidades, desigualdades y derechos: reflexiones en torno a los derechos sexuales y reproductivos», Cita con la Vida es un espacio que tiene una concepción ideológica de lo que debe ser la familia -una unidad normativa y heterosexual-, de lo que debe ser la mujer y su cuerpo reproductivo, y de la identidad de género como algo que se da de manera biológica y no autopercibida. Esas concepciones del mundo, del cuerpo, de la sexualidad y de los sujetos hacen a la defensa de la agenda neo-conservadora.

“Existe, además, un aspecto netamente político para entender por qué Grosso y toda la gente que rodea a este proyecto político lo encara desde esas posiciones neo-conservadoras. Al radicalizar sus posturas en contra de los derechos sexuales y reproductivos, están haciendo una apuesta para tomar roles de liderazgo en el campo neo-conservador, que históricamente ocupó la iglesia católica. Desde los años 60 y 70, cuando los feminismos y los movimientos LGBBTIQ+ politizaron los temas de sexualidad y el cuerpo, fue la iglesia católica quien lideró en América Latina la oposición a esas demandas. La irrupción del campo evangélico en la vida política y social viene a disputarle ese rol protagónico a la jerarquía católica, que se está viendo muy debilitada en la región e, incluso, en el mundo por los casos de pedofilia, abuso sexual y corrupciones en el Vaticano, y con un claro retroceso en cuanto a su capacidad de crear feligresía y de mantenerla. A diferencia de los espacios evangélicos que están ocupando, sobre todo, en los sectores populares, aunque no exclusivamente, el vacío que deja la iglesia católica”, resalta el entrevistado. 


Si bien no todo el campo evangélico es homogéneo, vale advertir que aquellas expresiones que han radicalizado sus discursos han logrado movilizar a la población a las calles y a las marchas en defensa de la “vida y la familia”, y han logrado captar un público más amplio a partir de un discurso del miedo y el terror. 


Como ha sido con el nucleamiento alrededor de “Con mis hijos no te metas”, al presentar a la ESI como una imposición totalitaria y neomarxista. Logran forjar subjetividades e interpelar a las personas en torno al miedo, radicalizan sus discursos y se articulan con la extrema derecha. 

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(Imagen: La Política Online)

Las alianzas más duraderas, hoy en día, se están dando en estos proyectos políticos y de la sociedad civil, más que entre las cúpulas de las iglesias, dice el investigador. Si bien, cuando se trata de derechos sexuales y reproductivos, catolicismo y evangelismo han salido a marchar juntas a la calle, han sido alianzas coyunturales -como en el caso de la sanción de la ESI o el matrimonio igualitario-, duran lo que dura el debate legislativo y no hay un espacio de continuidad. 

En cambio, en el campo de la sociedad civil, son la feligresía católica y evangélica las que han logrado construir espacios civiles y políticos que han permitido crear alianzas más duraderas: Encuentro Vecinal es un ejemplo de ello.

*Por Redacción La tinta / Imagen de portada: La tinta.

Palabras claves: antiderechos, cordoba, ESI, Iglesias evangélicas, Interrupción Legal del Embarazo (ILE)

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