El Gobierno de Mendoza privatizó una parte de la cordillera

El Gobierno de Mendoza privatizó una parte de la cordillera
15 febrero, 2022 por Redacción La tinta

El Gobierno de Mendoza entregó gratis a un grupo empresario privado 12.351 hectáreas de tierras fiscales con glaciares, humedales altoandinos, nacientes de ríos y arroyos, y vertientes termales que, de ahora en más, dejan de ser parte del patrimonio público y pasan a ser propiedad privada.

Por Federico Soria para La Izquierda Diario

La entrega gratuita de esta importante porción de la cordillera con bienes naturales estratégicos se formalizó a través del Decreto 2.138/2021, firmado por el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez, y el Ministro de Gobierno, Victor Ibáñez, el día 23/12/2021 y publicada en el Boletín Oficial del Gobierno de Mendoza el día 07/01/2022. Ver en el Boletín Oficial.

El decreto dice: «Asígnese a favor de la firma EL AZUFRE S.A., C.U.I.T. 30-71609616-1. los Sectores 1 y 8 del ’Campo Potreros de Cordillera – Norte’, Nomenclatura Catastral 19-01-88-5100-935642-0000-2, Padrón Rentas 19/11857-9, con una superficie de 5.639 ha 6.452,34 m2, y del Sector 3 del ’Campo Potreros de Cordillera – Norte’, Nomenclatura Catastral19-01-88-5100-949685-0000-7, Padrón Rentas 19/11858-7, con una superficie de 6.712 ha 0.199,92 m2, ubicados en el Departamento de Malargüe, Provincia de Mendoza».


Entre los fundamentos que esgrime el decreto, dice textual: «La firma acredita la realización de importantes inversiones en los terrenos de los que resulta cesionaria, correspondientes al desarrollo futuro de un centro turístico de esquí». Esto quiere decir que los agraciados particulares beneficiarios de la solidaridad del gobernador de Mendoza ya estarían instalados en la zona y en posesión del territorio.


También se aduce que supuestamente han comprado permisos de ocupación a pobladores, no obstante ya hay denuncias respecto de que esa zona está comprendida dentro del relevamiento de Pueblos Originarios, realizado en cumplimiento de la Ley Nacional 26.160, ya que esa zona es reclamada por las lof Buta Mallín y Pincheira, como zona de veranada para la pastura de su ganado y, desde ya, como ocupantes ancestrales de esas tierras.

También hay denuncias respecto de que a la empresa El Azufre S.A. le ha sido otorgado un derecho de uso de agua del Río Valenzuela (se desconoce el caudal otorgado), por parte del Departamento General de Irrigación, sin ser aún titulares de la tierra, siendo un hecho inédito, ya que, de acuerdo a la Ley de Aguas de Mendoza, este bien natural precisamente es inherente a la tierra.

Se trata de un proyecto denominado “El Azufre”, supuestamente un centro de ski que dicen estar construyendo o emplazando en esa zona de la cordillera, sin haber realizado o presentado ningún Estudio de Impacto Ambiental ni realizado ninguna Audiencia Pública ni hecho público ningún expediente del proyecto, instancias obligatorias según la Ley Nacional 25.675 y la Ley Provincial 5.961. Lo más grave es que el Gobierno de Mendoza hizo entrega de la propiedad de un sector de la cordillera a una empresa de Buenos Aires que está llevando a cabo el emprendimiento, sin haberle exigido previamente estas obligaciones establecidas tanto en la legislación nacional como en la provincial, y encima lo hizo gratis. Además de la entrega, es muy notable el desapego oficial al estado de derecho.

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(Imagen: Agencianews.com y FB de Gerardo Izco)

La empresa El Azufre S.A. ha montado infraestructura de envergadura en diferentes puntos de un territorio prístino, que es naciente de ríos y arroyos, y presenta humedales de montaña, ambiente periglaciar y riesgo volcánico. Todas estas obras se han llevado a cabo sin pasar por las instancias obligatorias de Estudio de Impacto Ambiental y Audiencia Pública, por lo tanto son ilegales y se deberían demoler o desmontar. En algunos lugares ya han colocado alambrados y tranqueras con candado. Desde ya, se desconoce qué ocurre allí, respecto de la deposición de residuos, depósitos y manipulación de combustibles, y principalmente el tratamiento de los efluentes cloacales y su destino final.

Si bien la responsabilidad de esta entrega del territorio recae ineludiblemente en el Gobierno de Mendoza, no se debe dejar pasar por alto que el Gobierno nacional está al tanto del proyecto y no ha puesto ninguna objeción al respecto, sobre todo teniendo en cuenta que la titularidad originaria de los campos denominados «Potreros de Cordillera» era del Estado Nacional Argentino y su administración está asignada al Gobierno de Mendoza. Por este motivo es que además tiene poder de veto respecto de las decisiones en este sentido, tanto por ser el titular originario de las tierras que fueron asignadas a la Provincia con cargo, como por tratarse de una zona de frontera. Consecuentemente, el Gobierno nacional es cómplice de estas maniobras, en clara consonancia con la implementación del modelo extractivista implementado en todo el territorio de la Nación Argentina como política de Estado.

Por otra parte, debe recordarse que, hace pocos meses, el propio Gobierno de Mendoza rechazó el proyecto para construir el centro de ski Punta Negra, en la cordillera del Departamento Tunuyán (Resolución 141/2011 de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial), luego de un Estudio de Impacto Ambiental desastroso, una Audiencia Pública desfavorable y habiendo iniciado el proyecto de manera ilegal antes de cumplir con estas instancias obligatorias (ni más ni menos tal como está ocurriendo con El Azufre). Este fallido proyecto tiene muchos puntos en común con El Azufre, como, por ejemplo, que también era de un grupo empresario de Buenos Aires, al cual también el propio Gobierno de Mendoza unos años antes le había entregado la tierra fiscal (en este caso, no gratis, pero sí a un módico precio a través de un remate oficial).

¿Qué es lo que se acaba de entregar?

El territorio entregado (o cedido, o regalado) a la empresa El Azufre S.A. se ubica en el Departamento de Malargüe y está casi completamente rodeado por territorio chileno, con lo cual supuestamente es una “zona de frontera” o “zona de seguridad nacional”, y por ello sería fundamental, en el marco de la defensa nacional, el ejercicio de la soberanía territorial por parte de las instituciones específicas del propio Estado, en lugar de entregarla gratuitamente a un grupo empresario que, dada la envergadura económica de su proyecto, seguramente será rápidamente entregado a un grupo inversor extranjero, como ya ha sucedido con el centro de ski Las Leñas. O sea, no es nada nuevo que la propiedad de la cordillera termine en manos extranjeras a partir de un proyecto para construir un centro de ski.

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La cartografía realizada por el autor muestra la ubicación de la zona cordillerana de tierras fiscales que el Gobierno de Mendoza ha entregado a una empresa de Buenos Aires y la gran cantidad de bienes comunes naturales que posee, como glaciares y humedales altoandinos.

Lo más grave es que esa porción del territorio entregado posee bienes comunes naturales estratégicos, que en la actualidad, bajo un contexto de cambio climático global (y su consecuencia local directa: la crisis hídrica) cobran una importancia fundamental para la vida y la economía de la población. El sector de la cordillera entregado gratuitamente está en gran parte cubierto de glaciares y humedales altoandinos, además posee numerosas nacientes de ríos y arroyos, e incluso también vertientes termales. Se trata de la cuenca del Río Valenzuela, una de las zonas hídricamente más activas de Mendoza, ya que tiene una superficie activa de 15.000 hectáreas que drenan un río con un módulo de 11 m3/seg. Para darse una idea de la cantidad de fuentes de agua entregadas a este grupo privado, el Río Mendoza tiene el triple de caudal, pero su cuenca activa es 40 veces más grande (590.000 hectáreas que drenan un módulo de 33 m3/seg).

De las 15.000 hectáreas de cuenca activa del Río Valenzuela, aproximadamente 2.500 están cubiertas de glaciares y ambiente periglaciar, y 4.000 están cubiertas de humedales altoandinos, es decir, la mitad del territorio que se les entregó. En el primer caso, se trata de una superficie que está protegida por la Ley Nacional 26.639 y directamente no se puede tocar. En el segundo caso, el dato no menor es que se trata del humedal altoandino más grande de toda la Provincia de Mendoza: las Vegas del Río Valenzuela, que comprenden un humedal de varios kilómetros de extensión, conformado por miles de hectáreas de pastizales higrófilos y pantanos de altura, y cientos de lagunas y manantiales, una enorme fuente de agua dulce que el gobierno debería haberle dado otro destino que entregarla gratuitamente a un grupo empresario privado.

Seguramente, si tuviésemos Ley de Humedales, esto estaría prohibido, sobre todo porque, más allá del tinte de “sustentable” que se le pretende dar al proyecto (eufemismo discursivo recurrente si los hay en el mundillo del lobbyng corporativo), nadie empresario o del gobierno sabe informar qué harán con tantos efluentes en un ambiente de característica periglacial y siendo naciente de ríos y arroyos, donde los procesos naturales de descomposición de la materia fecal se lentifican hasta el infinito e impacta negativamente en el ecosistema altoandino, tal como ocurre, por ejemplo, con los deshechos del Cerro Aconcagua.

Las Vegas del Valenzuela oportunamente fueron estudiadas por profesionales de la Dirección de Recursos Naturales Renovables que determinaron técnicamente que ese ambiente debería ser preservado y así se dio a conocer en el Informe Ambiental 2006 y el posterior Plan Ambiental 2008 (la única vez que el Gobierno de Mendoza esbozó una estrategia de Conservación de la Biodiversidad, hoy completamente ausente). Posteriormente, en 2013 se presentó en el Congreso de la Nación un proyecto de ley para crear el Parque Nacional Pehuenche, que incluía la conservación de estos territorios y tuvo aval científico de los centros de estudios regionales del CONICET. Con esto está clara y fundamentada la vocación territorial de esa región, dada la importancia estratégica desde lo hídrico y lo biológico que tiene la misma, y que su uso turístico tiene que ir de la mano de la conservación de la naturaleza y no del extractivismo, como para que el gobernador se la esté regalando a un grupo privado que ni siquiera ha presentado un informe ambiental de lo que pretende hacer allí. En lugar de ello, debería haber un área natural protegida provincial o un parque nacional, porque así lo ha demostrado la ciencia.

El otro detalle no menor que se está obviando es que el lugar donde se pretende construir una supuesta ciudad en medio de la cordillera es considerada por el ámbito científico como la zona con mayor riesgo volcánico de Argentina, pues se halla a los pies de la caldera del complejo volcánico Planchón-Peteroa, el cual tiene un largo historial geológico de erupciones, algunas de ellas de envergadura catastrófica y por lo cual la zona está expuesta a la emanación de gases tóxicos, lavas, caída masiva de tefras, flujos piroclásticos y lahares (esto último precisamente por ser un volcán activo cubierto de glaciares que podrían derretirse repentinamente). Las evidencias de la actividad del Volcán Peteroa y su riesgo actual está ampliamente estudiado, y continúa siéndolo, existiendo numerosas publicaciones (incluso en el ámbito oficial) de los riesgos que dicha caldera eruptiva representa para la población humana.

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(Imagen: web del Segemar)

Los estudios del Segemar han detectado que, en épocas geológicas muy recientes en la zona del proyecto «El Azufre», han ocurrido flujos piroclásticos (izq) y lahares (der) y que esos fenómenos pueden volver a ocurrir en cualquier momento, por lo que no es recomendable el emplazamiento de una «ciudad» al pie de lo que se considera el volcán más peligroso de la Argentina.

¿Por qué decimos que estas tierras, hasta hace poco fiscales, pueden terminar en manos de una corporación extranjera?

La empresa a la cual el Gobierno de Mendoza cedió la mayor parte de la cuenca activa del Río Valenzuela es El Azufre S.A., una empresa que se conformó en 2018, con sede en Buenos Aires y con un capital social de $100.000. A ver: se le ha entregado gratis una porción de territorio de incalculable valor a una empresa muy nueva y además completamente insolvente… Normalmente, la titularidad de la tierra se le otorga a quien lleva 20 años de posesión, usucapión le dicen, pero esta empresa de Buenos Aires parece que tiene coronita.

Desde ya, los dueños del proyecto no son ningunos novatos, ya que se trata de personas con experiencia en el manejo de negocios corporativos: Daniel Alejandro Nofal, Alejandro David Spinello y José Ignacio Beccar Varela son los dueños de El Azufre. Hasta donde se pudo averiguar, son dueños de empresas de comunicación corporativa con estrategias comerciales de marketing a nivel global, están vinculados al Grupo Clarín y a los Beccar Varela (conocida familia oligárquica de Buenos Aires, que, entre otras cosas, tiene un estudio jurídico dedicado al lobbying corporativo y un estudio inmobiliario dedicado a transacciones de grandes propiedades).

De todos modos, más allá de sus negocios y vínculos corporativos, ni sumando el patrimonio de los 3 podrían constituir un fondo para comprarle al gobierno ni la décima parte del territorio que el gobernador Rodolfo Suárez les regaló por decreto, así como tampoco constituir una garantía financiera para que alguien le preste al menos una parte del dinero que necesitarían para su proyecto.

Como si esto fuera poco, la inversión que anuncian es de 88 millones de dólares, dinero que obviamente no incluye el valor de la tierra que recibieron gratis (que debe valer eso con la cantidad de agua que allí brota y escurre) y que además ellos tampoco tienen ni siquiera un mínimo respaldo financiero para conseguir prestado. Es por ello que, si el proyecto es de la envergadura que anuncian y de concretarse, lo más probable es que se lo vendan a alguien que tenga ese dinero o lo pueda conseguir prestado, más lo que vale toda esa tierra con todo lo que tiene adentro. Hay que tener en cuenta que uno de los propósitos de El Azufre S.A. son los negocios inmobiliarios, según su acta constitutiva.

En 2013, se propuso en el Congreso de la Nación que los humedales altoandinos del Río Valenzuela y los glaciares del complejo Planchón Peteroa formaran parte de un parque nacional. En 2022, el Gobierno de Mendoza le quitó el status de patrimonio público para decretar que pase a ser propiedad privada de una empresa de Buenos Aires.

A modo de colofón

Y así pasará como pasó con el centro de ski Las Leñas: una iniciativa de un grupo de empresarios supuestamente visionarios, que terminó en manos de una corporación inglesa, no solo el proyecto, sino también un importante sector de la cordillera al cual la gran mayoría tiene prohibido el acceso por ser “propiedad privada”.

Como puede verse, la historia es una comprobación de redundancia cíclica y así se escribe otro capítulo más de la nefasta entrega de la cordillera, así de simple y de intrascendente, y sin que a nadie se le mueva un pelo, más allá de alguna queja por un alambrado que impide el acceso a una laguna cordillerana… Porque, en verdad, más allá de los entregadores de ocasión, si el patrimonio público fuera defendido como corresponde por la sociedad, estas cosas no sucederían.

*Por Federico Soria para La Izquierda Diario / Imagen de portada: Chanti.


Reproducimos este articulo publicado originalmente en el blog de Federico Soria, miembro la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Uspallata.

Palabras claves: Cordillera de los Andes, extractivismo, Mendoza, privatizaciones

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Condenaron a 20 años de prisión al femicida de Yamila Cuello

Condenaron a 20 años de prisión al femicida de Yamila Cuello
4 abril, 2025 por Redacción La tinta

En un juicio histórico para la provincia de Córdoba, Néstor Antonio Simone fue condenado a 20 años de prisión por el homicidio de Yamila Cuello, desaparecida en el año 2009. «Néstor es un femicida menos en la calle», expresó Soledad Cuello al finalizar la audiencia. Después de 16 años e, incluso, con una condena, sigue preguntando dónde está Yamila, su hermana.

El jueves 3 de abril, la concentración en la vereda del Tribunal Federal Oral n.º 2 de Córdoba comenzó alrededor de las 9 de la mañana con banderines, carteles, esténciles y un altar comunitario en memoria de Yamila Cuello. Organizaciones feministas, políticas y sociales, artistas y personas autoconvocadas se acercaron a presenciar la última audiencia del juicio y acompañar a Soledad Cuello y a toda su familia. Dieciséis años buscando a Yamila y exigiendo que la Justicia escuche y atienda el caso de la joven de 21 años que fue desaparecida el 25 de octubre de 2009. Solo una de las dos fue conseguida durante la jornada.

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Imagen: Ezequiel Luque para La tinta.

Por unanimidad, el Tribunal presidido por Fabián Asís, junto a Noel Costa y Carolina Prado, resolvió condenar por homicidio a Néstor Simone, expareja de Yamila, e imponerle la pena de 20 años de prisión. Una vez leída la sentencia, el fiscal Carlos Gonella pidió la inmediata detención preventiva del condenado. Simone, que llegó al juicio en libertad, se retiró esposado.


«Néstor es un femicida menos en la calle», expresó Soledad Cuello al salir de la audiencia y agregó: «Pudimos probar lo que venimos señalando hace 16 años: que él la había sacado a mi hermana de mi casa. He tenido que bancarme el desafío de escucharlo diciéndome: ‘Bueno, probalo’. Acá está probado. Solamente pienso, ¿por qué la Justicia se demoró tanto en oírme?».


«Es una gran conquista que tengamos una pena de este tenor», señaló Graciela Taranto, abogada de Soledad. Tanto las querellas como la fiscalía habían solicitado la sanción máxima de 25 años. El cuerpo de letradas destacó la importancia de la perspectiva de género en un caso donde no se pudo aplicar la figura legal del femicidio, que empezó a estar vigente en 2012 en nuestro país. Sin embargo, las pruebas demostraron que Néstor Simone ejercía violencia sexual, física y psicológica sobre Yamila y que las agresiones escalaron cuando ella logró salir de su control.

A pesar de que Simone había manifestado no tener más relación con Yamila al momento de su desaparición, los informes periciales sobre las comunicaciones mostraron que solo en octubre de 2009 se comunicó con ella 318 veces, entre llamadas y mensajes de texto. Además, fue la última persona que la contactó antes de su desaparición. Aunque los fundamentos del Tribunal serán expuestos dentro de cinco días, la pena de 20 años —cuando el mínimo era de 8— da cuenta de que la culpabilidad de Simone quedó acreditada durante el proceso judicial.

«Nos tocó un tribunal muy bueno y eso hay que destacarlo. Tres jueces que se la jugaron, que vieron lo mismo que vimos las tres partes de la acusación: que la prueba sí indicaba el homicidio, que no dejaba lugar a duda que el autor había sido Simone. Por supuesto, para la familia, queda siempre un sinsabor. La desaparición de una persona es una de las cosas más terribles que le puede pasar a una familia y esperamos que podamos seguir avanzando con la búsqueda de sus restos», señaló Taranto, dejando en claro que todavía falta saber dónde está Yamila.

Sinsabores

Las trabas institucionales y resoluciones impunes que tuvo que atravesar la familia de Yamila tienen larga data. El caso se tramitó en el ámbito federal de la justicia porque la hipótesis principal indicaba que Yamila había sido explotada sexualmente para saldar deudas generadas en apuestas clandestinas y obligada a participar de estafas y otros delitos, antes de ser asesinada. Sin embargo, en 2010, Néstor Simone fue beneficiado con un sobreseimiento por el delito de trata, mediante una sentencia del juez federal Alejandro Sánchez Freytes. Un veredicto que la abogada Taranto señala como prematuro y que impidió investigarlo por explotación sexual. La acusación se sostuvo contra su hermano de crianza, Horacio Palacio, imputado por trata de personas y coautor del homicidio. Finalmente, el Tribunal Federal resolvió absolverlo por falta de pruebas, como habían solicitado la fiscalía y las querellas.

«Él también tuvo participación y también abusó de mi hermana. El Tribunal lo absuelve de trata, lo absuelve de homicidio, pero no de violador, de abusador, de ser partícipe de todas las mafias con su hermano. Eso no lo hace inocente y, para nosotros, es un femicida, por más que no haya sido condenado», expresó Soledad, lamentando el desenlace. La letrada Taranto destacó que, al menos, quedará en evidencia el accionar institucional: «En este juicio, sí se pudo ver que hubo distintos hechos que no fueron resueltos en la sentencia de absolución». 

Por otro lado, cabe resaltar el desempeño de la defensa de Néstor Simone, a cargo de la abogada oficial Ana María Blanco. «Su principal característica fue la ausencia de perspectiva de género en su análisis y valoración de la prueba», señalaron desde la Coordinadora Yamila Cuello, luego de la audiencia donde la defensora pública presentó su alegato y solicitó la absolución de Simone. «Su estrategia se basó en exponer la vida íntima de la víctima, negar el hecho de que Simone era violento, deslizar sospechas y agravios hacia integrantes de la familia, y la presentación de hipótesis contradictorias que no consiguieron refutar los argumentos de la acusación», agregaron desde el colectivo.

Inmediatamente después del alegato, la abogada querellante, Mercedes Crespi ―que representó a Nicolás Cuello, padre de Yamila―, hizo uso de la réplica para destacar que la exposición de Blanco había sido agraviante y contradictoria, postulando hipótesis contrapuestas y con conjeturas. Además, señaló expresiones revictimizantes hacia Yamila, su familia y personas allegadas. «Todo un ejemplo de lo que no debe hacerse a la hora de ejercer el derecho a la defensa», expresaron desde la Coordinadora.

Afuera de Tribunales, la radio abierta señala una y otra vez la fuerza de la lucha feminista que abraza y refugia a Soledad desde hace años. «Yamila nunca más está sola», dicen los cantos en el micrófono y diferentes compañeras y referentas recuerdan cómo fue conocer a Soledad y acercarse a una causa que, aun con la condena, sigue repitiendo la misma pregunta: ¿dónde está Yamila Cuello? 

«Es un alivio, pero no hay reparación. Desde el Tribunal, no nos han devuelto nada de mi hermana», expresó Soledad Cuello entre lágrimas. «Es importante que quede como un precedente en Córdoba de que hicimos la lucha y, al menos, una victoria hemos tenido, y que vamos a seguir en las calles, porque nos siguen faltando desaparecidas». Delia Gerónimo Polijo, Silvia Gallardo, Jimena Natalia Arias, Leo Iudicello, Facundo Rivera Alegre, Tehuel de la Torre son algunos de los nombres que, junto al rostro de Yamila, se siguen multiplicando en las paredes, banderas y calles cordobesas.

*Por Redacción La tinta / Imagen de portada: Ezequiel Luque para La tinta.

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Palabras claves: Femicidio, juicio, Néstor Antonio Simone, Yamila Cuello

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