Día Internacional de la Mujer Originaria

Día Internacional de la Mujer Originaria
4 septiembre, 2020 por Redacción La tinta

El «Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir» re-lanzó la Campaña #BastadeChineo para visibilizar, desnaturalizar y contribuir a la erradicación de prácticas violentas contra mujeres y niñas originarias. Este sábado 5 de septiembre, en el marco del Día Internacional de la Mujer Originaria, convocan a una jornada virtual con la participación de integrantes del Movimiento.

Por Redacción La tinta

El “chineo” es una práctica invisibilizada que se da, sobre todo, en Salta, Jujuy y Chaco. Se trata de un accionar colonial y patriarcal fuertemente naturalizado y vigente hasta la actualidad: varones criollos, adinerados, comerciantes o terratenientes, con poder económico y/o político, someten a niñas menores de edad de las comunidades indígenas a un ritual de “iniciación sexual”. Según los testimonios de habitantes de la zona, a las niñas las llevan “de los pelos”, las alcoholizan, abusan sexualmente de ellas (muchas veces, entre muchos varones) y, luego, las devuelven a sus comunidades “como si nada hubiese sucedido”. Evidentemente, se trata de una práctica racista, misógina y contra las infancias, que se intenta establecer como “costumbre”.

El mes pasado, en el marco del día de las infancias, el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir relanzó la campaña #BastadeChineo reclamando políticas públicas que aborden este tipo de violencia de géneros agravada por ser profundamente racista. Hace años, se denuncian estas violaciones, estas denuncias tomaron fuerza con un caso paradigmático que trascendió en 2015, cuando ocho hombres blancos violaron a Juana, una niña wichí de 12 años del pueblo de Alto La Sierra en la provincia de Salta. El hecho probablemente hubiera quedado en el silencio si no fuera por que la niña quedó embarazada.

El 3 de junio de 2016, un año después del primer estallido de Ni Una Menos, descubrieron que el feto no tenía latidos y le practicaron una cesárea a la niña. El caso se llevó a juicio y, por primera vez, en febrero de 2019, se logró una sentencia de 17 años de prisión efectiva para los violadores.

En agosto también, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) organizó el “Conversatorio sobre Chineo, Racismo y Violencia de Género”, en el que participó la psicóloga Ana Sandoval. Ella explicó que “para esos hombres, la mujer indígena no es vista como un sujeto, sino como un objeto más al que se puede acceder. Resultaba incomprensible para los violadores de Juana y sus familias entender por qué se les hacía un juicio y se los sanciona por algo que no es un hecho aislado, sino una construcción social que se reproduce desde hace años».


Si bien la sentencia resultó un precedente importante, la práctica sigue siendo sistemática e invisibilizada por gran parte de la población. Esto se debe, en parte, a que las mujeres indígenas son amenazadas, tienen miedo y, muchas veces, por la historia de colonización, desconocen sus derechos. Por otro lado, según lo expuesto en el conversatorio, el Estado no estaría preparado para contemplar la realidad y situaciones de los pueblos originarios, en tanto los funcionarios no entienden sus lenguas ni sus costumbres y quienes deben recibir las denuncias suelen ser familiares de los criollos involucrados.


La Campaña #BastadeChineo tiene cuatro propuestas centrales para implementarse en la política pública. Por un lado, declarar al «chineo» como un crimen de odio, en este sentido, buscan que se modifique la tipificación del delito, incorporando el agravante de la racialización. En segundo lugar, manifiestan la importancia de entender esto como una práctica colonial, no cultural. Además, reclaman que las causas por “chineo” se declaren imprescriptibles, como ocurre con las de lesa humanidad, y que se inhabilite a las empresas a entrar a los territorios si entre sus empleados hay varones que cometieron estos delitos.

En un documento, las Mujeres Indígenas por el Buen Vivir denuncian la desnutrición que se expande en las comunidades, las balas policiales, las palabras racistas de la escuela colonial y la falta de atención en el ámbito de la salud. “Seguiremos tomando las manos de nuestras hijas para cuidarlas y no permitir más el abuso de criollos a nuestros cuerpos territorio”, concluyen.

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Marcha del Movimiento de Pueblos contra el Terricidio en Esquel, Chubut, febrero de 2020 (Imágenes: Maxi Sokolovski y Presentes)

Día Internacional de la Mujer Indígena

Cada 5 de septiembre, se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena en homenaje a todas las mujeres pertenecientes a los pueblos originarios y sus luchas y resistencias. Se recuerda la vida de Bartolina Sisa, incesante luchadora por los derechos de los pueblos Aymara y Quechua. Al vivir y sufrir las acciones practicadas por los conquistadores españoles, Bartolina se unió a la lucha del ejército Aymara de liberación, liderado por el que fuera su pareja, Tupak Katari. Fue asesinada atrozmente el 5 de septiembre de 1782 por las fuerzas realistas.

En el marco de esta conmemoración y a partir de la articulación de los programas que trabajan en Interculturalidad y Género, la Universidad Autónoma de Entre Ríos realizará, este sábado a las 17 horas, una jornada virtual por la plataforma Google Meet, vinculada a la Campaña #BastaDeChineo. Disertarán integrantes del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir: María Romero, de la comunidad «Pueblo Jaguar», del Pueblo-Nación Charrúa; Estela Torres, del Pueblo Lule de Salta y Rosa Rodríguez, del Pueblo Wichí de Salta. Para inscripciones y consultas, aquí.

Además, el mismo día a las 21 horas, se llevará a cabo un evento organizado por la Red de Mujeres Mapuche. En la invitación al evento, explican que “Evis Millán del lof Pillan Mahuiza estará sumando su palabra en este espacio tan importante de intercambio y escucha entre mujeres indígenas». Se transmitirá por el Facebook Live de “Red Mujeres Mapuche».

“Desde el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir, queremos transmitirles y recordarles la importancia y resguardo de les niñes en los Pueblos-Naciones Indígenas. Para nosotras, son una parte fundamental, ya que, sin elles, no podríamos perpetuarnos como pueblos vivos, presentes. En les niñes, emana la más pura energía espiritual, la sinceridad y alegría. En los pueblos originarios, la participación de les niñes en las ceremonias es importante. Hoy, muchos pueblos están re-fortaleciendo y recuperando la sabiduría ancestral a través de los juegos, música y danzas, recuperar la fuerza ancestral en el territorio es fundamental, ya que vemos que, cada vez más, se encrudece la situación de abandono e indiferencia del Estado Argentino hacia las comunidades indígenas”.

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(Imagen: Eloisa Molina para La tinta)

*Por Redacción La tinta.

Palabras claves: comunidades indígenas, pueblos originarios

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Un femicidio no es un espectáculo

Un femicidio no es un espectáculo
27 marzo, 2025 por Jazmín Iphar

Néstor Aguilar Soto era el único imputado en la causa por el femicidio de Catalina Gutiérrez y fue condenado a prisión perpetua. En el juicio, había declarado: “Soy un homicida, pero quiero defenderme y no soy un femicida”, y mostró detalles del momento y cómo cometió el asesinato. Esa escena, que ocurrió en la sala donde se desarrollaba el proceso legal, fue replicada por muchos medios locales como Telefé, Canal 12, La Voz, entre otros. ¿Por qué se piensa que es útil la información difundida? En 24 horas, ocurrieron dos femicidios en Córdoba, uno en Río Ceballos y otro en La Granja.

Por Verónika Ferrucci y Jazmín Iphar para La tinta

#ColegasNoSon

El pasado 19 de marzo, culminó el juicio por el femicidio de Catalina Gutiérrez, ocurrido el 17 de julio de 2024, donde el único imputado era Néstor Aguilar Soto, quien fue condenado a prisión perpetua por las autoridades de la Cámara en lo Correccional y Criminal de 11º Nominación de Córdoba, luego de un juicio con jurado popular. La cobertura mediática que vimos fue, al menos, irresponsable.

En la 6° audiencia del juicio, la abogada defensora de Soto, Ángela Burgos, sostuvo la estrategia judicial para que se cambie la carátula y el acusado no sea juzgado por un caso de violencia de género, ya que consideraba que eran “descabellados” esos términos, e insistió en que debía ser sentenciado por «homicidio simple». Ante los jurados populares, el acusado declaró: “Soy un homicida, pero quiero defenderme y no soy un femicida”. Y, durante la audiencia, mostró la mecánica que utilizó para matar a quien era su compañera de facultad, usando a su abogada de víctima en la simulación.

Desde la Organización Feministas en Derecho, que congrega a estudiantes y abogadas de la Facultad de Derecho de la UNC, repudiaron la actuación de la abogada Burgos por incumplimiento de deberes éticos. «Ilustrar gráficamente un femicidio no solo revictimiza a la víctima y a la familia, sino que implica una falta al Código de Ética de los abogados y abogadas en Córdoba. Tal como lo establece el art. 21 de la Ley provincial 5805 del Ejercicio de la Profesión de Abogado: ‘Los abogados son pasibles de algunas de las sanciones establecidas en esta Ley (…) por cualquiera de las siguientes faltas: Inc. 15) Excederse en las necesidades de la defensa formulando juicios o términos ofensivos a la dignidad del colega adversario o que importen violencia impropia o vejación inútil a la parte contraria, magistrados y funcionarios’”. 

Carlos Hairabedián, abogado querellante, había solicitado que se vuelva a incluir el agravante de alevosía en la causa, retornando a la carátula inicial. La fiscalía modificó la carátula del caso y sumó la agravante de criminis causa. Finalmente, la condena contempló como agravantes femicidio y criminis causa. 

¿Por qué se puso en juego la figura del término femicidio?

A tono con la época, la abogada trabajó durante todo el proceso legal para que no sea juzgado por femicidio e hizo su parte en los medios que amplificaron su voz, donde tuvo un protagonismo central. En muchos casos, sin repreguntas, aun cuando se expresaba con gritos y discusiones con quienes les hacían preguntas. Fueron pocos los casos de quienes cuestionaron el posicionamiento de la abogada, entre esos, las panelistas del programa «Mujeres Argentinas» de Canal 13, cuando Burgos dijo que “la víctima podría haber sido un hombre» y que «si sos mujer y matás, te van a juzgar como se les dé la gana”. Ante la contraargumentación, terminó abandonando la entrevista. 

En estos momentos, donde es necesario volver a aclarar no solo los marcos normativos vigentes para los casos de femicidios, también se debe insistir sobre los términos del concepto. Como aclararon las Feministas en Derecho, tomando una cita de Mariana Villarreal: “El femicidio es un término político. Es una denuncia a una sociedad patriarcal que sostiene el ejercicio de violencias como modo para controlar que las mujeres se comporten conforme a los mandatos de género, donde la razón detrás de su muerte es la de asegurar lo que se espera de ellas”.

El scroll por los portales web y redes sociales de noticias locales y nacionales estuvo lleno de las fotos donde Soto muestra la maniobra con que mató a Catalina, junto a titulares que hablan de “relato escalofriante” o “el minuto a minuto del crimen”. Canal 12, La Voz, Telefé: ¿por qué piensan que es útil difundir esa información? ¿En serio nos van a poner a debatir cosas que creíamos saldadas desde 2015?

Este año, se cumple una década del Ni Una Menos y, en enero de 2025, tuvimos 1 femicidio cada 26 horas, según relevó el Observatorio «Ahora que sí nos ven». Mientras tanto, los grandes medios cordobeses parecen ignorar los marcos legales nacionales e internacionales, protocolos de acción, guías de trabajo periodístico, capacitaciones en perspectiva de género y los años de debate e investigaciones que indican con claridad cómo realizar coberturas éticamente responsables y con perspectiva de género. 

Desde el Colectivo Ni Una Menos, detallaron: «Ilustrar gráficamente un femicidio, con un enfoque sensacionalista, más que una cobertura, se parece a una manual de información para posibles agresores. Además, cuando se detallan maniobras, métodos y circunstancias de un femicidio, se revictimiza a la víctima y a su familia. Este tipo de coberturas deshumaniza a la víctima, reduciéndola a un mero objeto de morbo, perpetuando la cultura de la violencia en la que los agresores pueden encontrar justificaciones en la narrativa que se les ofrece”. 

Relatar desde la perspectiva del femicida habilita la justificación del actuar: “Catalina me pegó una cachetada y me agarró del cuello, y ahí se me apagó la tele, arrancó el Néstor loco”. 


Ya lo ha dicho Rita Segato en los comienzos de sus investigaciones y desarrollos teóricos: «Los femicidios se repiten porque se muestran como un espectáculo. La curiosidad morbosa llama a la gente a curiosear. Cuando se informa, se informa para atraer espectadores, por lo tanto, se produce un espectáculo del crimen y, ahí, ese crimen se va a promover. Aunque al agresor se lo muestre como un monstruo, es un monstruo potente y, para muchos hombres, la posición de mostrar potencia es una meta. Entonces, el monstruo potente es éticamente criticado, es inmoral, pero, a pesar de eso, es mostrado como un protagonista de una historia y un protagonista potente de una historia. Y eso es convocante para algunos hombres, por eso, se repite».


La mediatización y espectacularización, el enfoque policial, el relato constante y detallado de cómo se mata a una mujer se transforma en un espectáculo. Lamentablemente, no es novedad la forma en que muchos medios locales abordan los contenidos de las violencias de género en un contexto donde los femicidios y las denuncias por violencias en los hogares aumentan, y la política del Gobierno nacional ha sido el desmantelamiento de las políticas de prevención y asistencia como parte de la batalla cultural contra feministas y diversidades, frente a un nuevo discurso negacionista y odiante propulsado por el presidente Javier Milei.


*Si fuiste víctima de violencia de género, en Córdoba, podés comunicarte con el Polo de la Mujer al 0800-888-9898 las 24 horas del día, todos los días del año. También podés enviar un mensaje de WhatsApp al 3518141400. O acercarte y hacer la denuncia en la Unidad Judicial de Violencia Familiar, ubicada en la calle Entre Ríos n.° 680.

*Por Verónika Ferrucci y Jazmín Iphar para La tinta / Imagen de portada: La tinta.

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Palabras claves: Catalina Gutiérrez, Femicidio, Néstor Aguilar Soto

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