Argentina Evangélica

Argentina Evangélica
13 junio, 2019 por Redacción La tinta

El libro “Argentina Evangélica. Estudios socioantropológicos sobre misiones e iglesias” resulta clave para comprender la presencia de iglesias evangélicas en distintos espacios de la sociedad argentina. En esta entrevista, César Ceriani Cernadas, antropólogo y uno de los compiladores del libro, habla sobre las características de este trabajo que reúne los principales estudios sobre el movimiento evangélico del país. Además, explica las formas de vivir la religiosidad, la posición evangélica contra el aborto y el ADN político del pentecostalismo.

Por Irina Morán para Museo de Antropología UNC

En el Museo de Antropología, se realizó la presentación del libro “Argentina Evangélica. Estudios socioantropológicos sobre misiones e iglesias”, compilado por los antropólogos César Ceriani Cernadas y Mariana Espinosa. En ese marco, el investigador César Ceriani Cernadas destacó la selección y el armado de buenos textos que contiene esta obra, de unas 500 páginas.

El libro –expresa Ceriani– “se traduce en una compilación de trabajos escritos, para dar cuenta de un campo de estudios que ha estado presente en nuestro país durante los últimos 25 o 28 años. Abarca trabajos que van desde 1989 hasta el año 2014. Y, aunque la organización de los textos no tenga un sentido cronológico, su lectura permite recorrer la formación de un campo de estudio. Así, en la introducción, el libro habla sobre cómo se produjeron esos artículos y de cómo se gestó un campo de la diversidad religiosa en Argentina”.

Lo evangélico

“El libro aborda lo evangélico, porque, en nuestro país, ha existido una profunda y amplia producción de investigaciones y ensayos en torno a esta temática. Aunque, en la actualidad, lo evangélico no tenga tanta resonancia en la agenda pública o resulte diferente a la que tuvo a los fines de los ´80 y los ´90, más asociado quizás al problema de las sectas. Por aquel tiempo, se decía que los pastores evangélicos estaban para sacarle dinero a la gente», señala el antropólogo.


«Así, la diversidad religiosa y el movimiento evangélico, en particular, hoy encuentra su lugar más visible por su oposición a cuestiones como el matrimonio igualitario y su postura adversa en relación la aprobación de una ley que garantice el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo”.


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(Imagen: Irina Morán)

— ¿Qué aporta el libro sobre un campo de estudio tan amplio?

— El libro resulta una muestra completa sobre cómo las ciencias sociales se han encargado de estudiar las dinámicas de las iglesias evangélicas y las misiones en Argentina. Se incluyen trabajos anclados en campos muy rigurosos, junto a aportes teóricos críticos. De esta manera, el libro resulta como un reader; una compilación que enhebra trabajos clásicos señeros, muchos de los cuales nos han formado a nosotros mismos, como investigadores. Textos difíciles de conseguir, que, incluso, tuvimos que transcribirlos, a partir de documentos originales. Esta cuestión genealógica de la obra resulta su mayor acierto.

— ¿Cómo se explica el crecimiento del movimiento evangélico en Argentina?

— Puedo argumentar tres causas que explican su crecimiento durante los últimos diez o doce años. El pentecostalismo ha crecido y se ha hecho cada vez más público. También han cobrado una mayor resonancia sus reclamos por una condición de ciudadanía, por su subalternidad, en relación a la religión católica. El movimiento evangélico se ha visto más involucrado en la defensa por sus derechos ligados a la libertad religiosa, a la libertad de expresión y a la posibilidad de hacer eventos religiosos en espacios públicos o semipúblicos. Por ejemplo, en el Obelisco, en la Facultad de Derecho, etc. Son cuestiones que involucran al Estado, a la política. Y, en los últimos años, también existió una voluntad de tener una incidencia mayor en las problemáticas vinculadas con políticas púbicas y el acceso a derechos.

— ¿Qué características propias la convierten en una religión tan popular?

— En primer lugar, el trabajo territorial y de base. El pentecostal se mueve mucho en territorios periféricos y subalternos, en un sentido de acceso. Se ha expandido también en clases medias, y medias altas, pero presenta un anclaje mayor en clases medias bajas, en pueblos medianos de 5000 o 6000 habitantes. En cualquiera de las provincias de nuestro país, en pueblos indígenas, en las cárceles. Su forma de trabajo se vincula por redes interpersonales y familiares.


Muchas iglesias evangélicas surgen al lado de la pastora o del pastor que genere ese lugar de culto. En sus redes de amigos y así van formando una congregación. En la cárcel, también son vínculos interpersonales, muchos de ellos relacionados a la vida dentro de la cárcel, vinculado a su mundo de violencia y de drogas, tanto por las fuerzas del orden como la de los internos.


En muchísimos lugares de cárceles, el evangelismo ofrece una alternativa. Los internos ven o perciben eso, y a nosotros –como investigadores– no nos interesa cuán cierto es que sean o no creyentes. Lo que resulta interesante es que es una realidad que está presente y se mueve. Los internos se bautizan y sienten esa necesidad de seguir teniendo esa pertenencia que los contiene.

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Una experiencia religiosa

«El segundo punto importante es que el movimiento pentecostal es extrovertido. Tiene un ethos extrovertido», dice el antropólogo. Y agrega:


«Su misión es la de evangelizar y convertir. Ir hacia adentro, hacia los cultos, pero también ir hacia fuera. Esa es su misión. Estar en las plazas, en los subtes. El espacio público es, para la fe evangélica, un espacio pecaminoso, por lo tanto, se traduce en un mundo que hay que salir a redimir».


«Es una religión dada para el afuera, para expresar. No es tanto para ir hacia adentro. Se observa incluso en su corporalidad. En las campañas, las celebraciones, los festivales. Todo se ha tornado público. Una característica que lleva a la gente a generar una relación más afectiva y cercana. No significa que no esté plagada de rencillas. Pero vos entrás a una iglesia evangélica y siempre te van a recibir. Uno aprende a hacer su testimonio, en lugares y sectores vulnerables. Son lugares de una pedagogía particular. Por ejemplo, se enseña a leer la Biblia, a hablar de una forma particular, a cómo exponerte. La experiencia religiosa pentecostal es una experiencia muy diferente a la católica. Ya existen generaciones, pero también hay conversos y ellos mismos ven esas diferencias, sobre todo, en la posibilidad de expresarse con mayor libertad. El caso de las comunidades tobas, o wichi, por ejemplo, que son muy contenidas, lo que no hacen en ningún contexto abierto, esto de mirarse, de abrazarse, sí lo hacen dentro del culto evangélico. Se sienten allí absolutamente protagonistas, porque el espíritu santo baja para todos. El pastor puede imponer las manos y, en ese momento, están todos abiertos a que el poder del espíritu santo los sane, los cure. Les brinde prosperidad para los diversos problemas de la dureza de la vida. Esa experiencia religiosa y esos modos de afectividad son centrales. Todos se reúnen cantando. El pastor dialoga de una manera diferente al sacerdote católico. La práctica de los testimonios llega a ser incluso más fuerte que la del propio pastor. Saben cómo hablar de sí mismos, ponen en práctica esas pedagogías emocionales. Son experiencias fuertes y tienen mucho arraigo en la gente”, continúa.

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La batalla contra el aborto

“Para el movimiento evangélico, el aborto es un tema central. Ellos, en el momento de mayor debate público, ya lo habían dicho: ´esa va a ser nuestra mayor batalla`. El aborto es un tema donde pastores evangélicos y el clero católico generan una alianza muy fuerte. Nunca irían a hablar por otros temas, pero temas como el matrimonio igualitario y, mucho más, el aborto, los aúnan. Los fortalece. Ellos militan estos temas. Se sienten militantes acérrimos por la vida. Es una gran disputa pública y política de lo que uno considera un derecho», indica Ceriani Cernadas.


«Para ellos, una ley que garantice el derecho al aborto, es una ley que garantiza la muerte. Para ellos, el aborto es un crimen. La moral es la que ha tenido una mayor incidencia en estos temas. Y como vimos, esta presión ha existido también sobre muchxs senadores”.


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Foto: Eloísa Molina para La tinta

— ¿Cómo es su relación ideológica con el poder político?

— El movimiento evangélico es un movimiento muy popular. Si uno hiciera una encuesta hoy, donde se vinculara el movimiento evangélico con el poder político, esa encuesta daría que todos esos pentecostales en nuestro país son, en su mayoría, peronistas. Porque la matriz social de la que provienen es peronista. Y los pocos intentos de formar partidos políticos, desde una raíz evangélica, no han tenido mucha incidencia.

Por lo general, los evangelistas siguen votando al peronismo, ya sea el peronismo federal, el kirchenrismo u otro tipo de peronismo. No son votantes de la derecha neoliberal. Incluso, muchos actos peronistas han tomado la performance de las iglesias evangelistas, en relación a las formas, los modos testimoniales, los discursos y la cosa masiva. Además, en las próximas elecciones, las masas electorales van a ir, no por los problemas morales, sino por los problemas económicos que se han generado desde el poder político.

César Ceriani Cernadas. Doctor en Antropología por la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como Investigador Independiente del CONICET y ejerce la docencia en la Carrera en Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires y en la Maestría en Antropología Social de la FLACSO, Argentina. Investiga pluralidad religiosa argentina, particularmente en la experiencia sociocultural y política de los pueblos indígenas del Gran Chaco a partir del contacto con misiones protestantes e iglesias evangélicas.

*Por Irina Morán para Museo de Antropología UNC

Palabras claves: aborto, Iglesia, Iglesias evangélicas, Jair Bolsonaro

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