Violencia(s) sobre nuestros cuerpos

Violencia(s) sobre nuestros cuerpos
25 noviembre, 2016 por Redacción La tinta

Maltrato. Amenazas de denuncia. Abandono de atención por parte de los equipos de salud. Algunas experiencias por las que atravesamos las mujeres cuando de salud sexual y reproductiva se trata. Algunas palabras en torno a la invisibilización y naturalización de la violencia.

“El otro dia fui al dispensario a ponerme un DIU y me dijeron que era muy joven, que recién cuando tuviera una hija lo podría usar”, relata Rosa.

“Hace meses estoy detrás de la ligadura. Ya vi a la médica, la trabajadora social y la psicóloga. Me dijeron que piense qué pasaría si mi hija más chica se muere, que seguramente quisiera tener otro ¿Cómo es eso de cambiar un hijo por otro? Y lo otro que me dijeron era que si me separo de mi pareja y la nueva no tiene chicos seguro que tendría uno más”, cuenta María.

“Me violaron y cuando fui al hospital se negaron a atenderme si no tenía la denuncia hecha. Yo no quiero hacerla, sé que maltratan y piden datos que no sé, sólo quiero que me den la pastillas del dia despues, si me llego a quedar embarazada despues de todo lo que viví me muero”, dice angustiada Alejandra.

“El mes pasado no había inyectables y este tampoco, hasta cuando esperaremos, total la que se embaraza soy yo”, narra con bronca Rocío.

“Me emborracharon en el boliche, amanecí en una casa de extraños, habían voces de hombres en la cocina, me levanté como pude y me escape. Después de un mes no me vino, no sabia que hacer, me hice un test y me dio positivo. Fui al hospital cerca de casa y me dijeron que no me creían, que cómo no me iba a saber lo que pasó. No pude hacer el aborto, yo había leído que era legal. ¿Ahora qué hago?”, se pregunta Julieta.

“Quiero estar en el trabajo de parto con mi mamá. Ella es la única que me acompaña en este momento. Yo la necesito acá, quiero que me agarre la mano. No quiero que me aten las piernas, que me hagan tantos tactos, quiero a mi mamá. Por favor, llamenla”, grita Virginia.

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Estas situaciones no son excepciones, las escuchamos a diario. La vecina, una amiga, una misma las ha vivido. Tienen un nombre. Se llama violencia de género.  En nuestro país existen leyes que deberían de garantizar nuestros derechos sexuales y reproductivo. El inclumplimiento de esto se llama violencia de género.  Según la Ley 26.485 de protección integral a las mujeres, se reconoce la existencia de la violencia contra la libertad reproductiva. Se entiende por ésta aquella que vulnere el derecho de las mujeres a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, de conformidad con la Ley 25.673 de Creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Por otro lado, también se reconoce la violencia obstétrica como aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales de parto y nacimiento.


En el día de la eliminación de todo tipo violencias contra la mujer, afirmamos una vez más que nadie más que nosotras puede decidir sobre nuestros cuerpos. Que las violencia(s) existentes, reconocibles y posibles, deben desaparecer.


Desnaturalizar estas situaciones nefastas que ponen en riesgo nuestra salud, desde una perspectiva integral y reconocerlas como violencias es el camino que hemos echado a andar y que implica transformar las prácticas que existen sobre la salud. Cuando violan nuestros derechos, se está cometiendo delito. Como cualquier otro se puede denunciar.

Las denuncias se corresponden con varias figuras legales, desde aquellas del ámbito civil, por daños y perjuicios provocados por profesionales de la salud, hasta en el ámbito penal por incumplimiento de deberes de funcionario público. También se puede realizar una demanda administrativa, en la que se pone en juego la matrícula profesional.

Palabras claves: Géneros, Violencia de género, violencia obstétrica

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