La línea de la pobreza


Hoy, el Indec publicará los datos de pobreza del segundo semestre de 2024, y festejará una baja en la cifra como un éxito de su programa político y económico.
Por Sociograma para La tinta

Leer un indicador estadístico sin comprender su producción metodológica y su contexto y relaciones con otros factores y fenómenos puede resultar en festejar la catástrofe.
Los ingresos pueden sostenerse a base de trabajar el doble o el triple, de que trabajen niñes que necesitan estar en la escuela.
La canasta básica subestima el peso de consumos como los servicios básicos (gas, luz, agua) por lo que la baja de la pobreza puede sufrir un sesgo (estar “inflada”, paradójicamente)
Las personas pueden ganar más o menos lo mismo trabajando el doble, desgastándose y enfermándose más, con menos derechos (incluso el derecho a enfermarse y poder descansar sin dejar de cobrar), con menos abrigo, con menos calefacción, con muchos menos bienes públicos disponibles (remedios para los jubilados y los pacientes crónicos, por ejemplo), y aun así disminuir la pobreza.
El clima represivo y la hegemonía de la cultura individualista son un combo hostil para plantear cualquier tipo de disidencia o reclamo colectivo.
Por eso el problema de fondo siempre es distributivo, es decir, la desigualdad.
*Por Sociograma para La tinta / Imagen de portada: Sociograma.
