Para algunas, el techo de cristal; para las marronas, el piso de goma

Para algunas, el techo de cristal; para las marronas, el piso de goma
11 marzo, 2020 por Redacción La tinta

En el marco del cuarto Paro Internacional y Plurinacional Feminista, Las Marronas se organizaron para visibilizar el racismo estructural, la feminización de la pobreza y la racialización del trabajo. La incomodidad que generaron en gran parte del movimiento se desprende de lo que reclaman: ser escuchadas para tejer alianzas y combatir violencias históricas que se ejercen hacia las más invisibilizadas.

Por Lucia Riosmarzo para El grito del sur

“¿Las Marronas están?”
– “¡Sí, están!”
– “¿Los aportes están?”
– “¡No están!”
– “¡Entonces paguen, paguen, paguen blancas, paguen!”.

Las caras de todas las personas que las escuchan, claramente interpeladas, es de profunda incomodidad. Algunas sonríen con una expresión de mea culpa, otras no pueden creer literalmente lo que están escuchando. “¿Qué son Las Marronas?”, le dice una mujer a su amiga.

Las marronas son las bolivianas, las peruanas, las tucumanas, las norteñas: las que incomodan. La mayoría son feministas y pertenecen al colectivo antirracista y descolonial Identidad Marrón.

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(Imagen: Milo Díaz)

A las cinco de la tarde se encontraban en la puerta del Inadi. Algunas tardaron en llegar. Chana Mamani, una de las referentas del espacio, grita de emoción cada vez que aparecía una compañera. “Es una de las primeras veces que logramos marchar organizadas”, confiesa. Chana está pasada, viene de participar toda la semana de muchas actividades en el marco del 8 y 9M y planificó mucho esta marcha. Tiene una sonrisa que no se la saca nadie.

Cuando aparece Jesi Jess en la esquina citada, la juntada se ilumina: “Menos mal que las encontré, me perdí y pensé que iba a quedar sola”, grita. Algunas no se conocían personalmente, pero sí de manera virtual. Se cuentan de dónde vienen, cuántos bondis se tomaron y también comienzan los chistes: “Vivo ahí donde el GPS tira ‘Zona de peligro’, ¿viste?”, “Ah sí, a mí me dice lo mismo, me tiene harta. Yo soy villera y reivindico mi identidad”, exclama Jesi, que tiene puesta una remera negra con letras grandes que dice “CALLATE BLANCA”.

En eso irrumpe Daniela Ruiz, militante travesti, actriz y salteña. Chana la estaba esperando ansiosa porque traía los carteles. “Compañeras esto fue hecho con mucho esfuerzo, por favor cuando terminemos los volvemos a poner aquí”, dice Daniela luego de saludar a todas. Los reparte, están preparándose para mostrar cosas que los feminismos no siempre quieren leer. Esas pancartas son igual de incómodas que los cantos y ellas lo saben.


Las Marronas interpelan al Estado y al racismo estructural, pero también al feminismo hacia adentro. No es casual, son de las más invisibilizadas. “¿Cuántas marronas hay en tu trabajo?”, se lee en uno de los carteles que apela a exponer la racialización del trabajo. Chana Mamani es trabajadora social y escribiente erótica Aymara antirracista. Ella explica a qué apuntan algunas frases expuestas: “Lo que hacemos es visibilizar que hay una estructura racial donde en el ‘destino’ laboral, en general, el blanco obtiene ascensos y representatividad y les marrones hacemos las tareas de servicio, limpieza, cuidados, seguridad”.


“Mi madre es mucama y me insistió en que estudie”, cuenta Flora Mamani. Los estigmas a la hora de analizar el mundo del trabajo siguen siendo muchos: “Estudio diseño gráfico y dirección de cine, pero lo tengo que aclarar cada vez que me preguntan, porque piensan que soy alguien que trabaja en limpieza”, cuenta Flora. “¿Mi cara qué vende? ¿Directora de cine o mucama?”.

Listo, ya están todas. Ahora se paran colectivamente y empiezan a cantar mirando hacia el público que las mira. Plantadas así hablan de racismo, de hacerlo mierda, encaran a las que no pagan los aportes a las trabajadoras de limpieza. “Somos como piedritas”, sonríe Daniela Ruiz, luego de agitar las canciones que al parecer molestan a diversos sectores mientras avanzan por Avenida de Mayo. “Queremos generar entretejidos para visibilizar el racismo en el contexto argentino y latinoamericano”, cuenta Chana un poco más tranquila, luego de haber marchado varias cuadras: “Hubo poca recepción de las compañeras en general, pero es un momento donde es necesario decir y ubicar para luego entretejer y hacer alianzas”.

Las jóvenes protagonistas de las revoluciones de los últimos años, fundamentales en cada etapa política, estuvieron presentes en la jornada del 9M de Identidad Marrón. Marcharon pibas de 19 y 20 años, que “son el futuro de todo lo que se está armando, y que fue una de las cosas más lindas que sentimos hoy”, relata Chana.

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(Imagen: Milo Díaz)

Daniela condujo la marcha durante la jornada, decenas de personas la fotografiaron, su voz fue la más escuchada hacia afuera y hacia adentro del grupo marrón. “Nosotras tenemos que transmitir todo esto, nos tienen que escuchar, somos esa energía”, les decía a sus compañeras. Las alentó en cada paso, a pesar de las miradas que recibían, y abrió camino en cada metro marchado.

“Hoy hablamos nosotras, las hijas de las trabajadoras”, va contando a medida que avanza en la movilización. Cada expresión que sale de su boca, es un manifiesto político: “Las muertas, las villeras, las indígenas, las hermanas campesinas, nosotras, las hijas de esas mujeres, estamos para debatir todos los temas. Venimos a luchar como lo hicimos con la Ley de Identidad de Género, de matrimonio igualitario y como lo hacemos en las marchas del Orgullo y con el Ni Una Menos”.

Hay cuestiones que no se entienden, según Daniela. Quizás por desinformación, quizás por elección política. “Si mi mamá tiene que quedarse para que una compañera venga a luchar por sus derechos, es porque no se está entendiendo desde el feminismo. Si se alejan de nosotras, es porque hay una construcción donde no nos piensan como sujetas de derecho. Y si lo hacen, nos interpelan como peligrosas”. No tiene ira cuando dice eso, pero sí alarma, interpela, llama la atención, sacude.

“¿Qué son Las Marronas?”, preguntaba al principio una señora, y acá Daniela retoma una nueva respuesta: “Nos están mirando como algo que no es del feminismo, y no somos lejanas: somos las que limpiamos, las que estamos desempleadas, las travestis trans en situación de prostitución. Somos las compañeras que estamos ahí, somos todas ellas. Venimos a debatir”.

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(Imagen: Milo Díaz)

*Por Lucia Riosmarzo para El grito del sur / Imagen de portada: La tinta.

Palabras claves: 8M, feminismo, identidad marrona, Paro Internacional de Mujeres, racismo

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