Los Vaqueros: el club como trinchera para resistir

Los Vaqueros: el club como trinchera para resistir
8 mayo, 2019 por Redacción La tinta

Desde barrio Talleres, un club social y deportivo se recupera y vuelve. A base de «autogestión pura y dura» el espacio de encuentro popular apuesta al fútbol femenino y feminista con una lógica organizativa diferente a la de los clubes grandes. Desde las camisas vaqueras que dieron origen a su nombre en 1955 hasta hoy, la tradición y los nuevos tiempos se amalgaman: hoy Los Vaqueros son Lxs Vaquerxs, un lugar dónde las crisis ganaron y también perdieron por goleada.

Por Gonzalo Reyes para La tinta

Pablo nació en el barrio. Su madre daba clases de folclore en los años de puro esplendor del club social y deportivo más concurrido de Talleres Oeste. Un lugar que desde 1955, y desde Punta de Sauce al 1779, se encargó de darle vida a su entorno, de tejer encuentros entre los habitantes de esta porción de ciudad que por entonces se encontraba en permanente crecimiento industrial y expansión poblacional. Basquet, fútbol y bochas se combinaban con las tradicionales fiestas de Carnaval y la presencia de artistas ilustres como Horacio Guaraní y Los Cantores del Alba.

«A este lote lo donaron unos vecinos para que se desarrollaran diferentes actividades deportivas. Empezando con el básquet». Pablo es actualmente integrante de la comisión directiva de la institución. Los títulos están de más aquí ya que el cuerpo lo ponen todos. El Club Social y Deportivo Los Vaqueros hoy se construye desde otras lógicas y representa un espacio más cooperativo, horizontal y comunitario. No hay presidentes ni secretarios más que en aquellos engorrosos papeles burocráticos que debieron iniciarse en 2016 para el regreso del club: «Cuando nos decidimos a recuperarlo nunca nos imaginamos tantos trámites. Tuvimos que aprender mucho», señala Pablo junto a Betiana, otra integrante de la comisión.

El club inhala y exhala Córdoba. Se ubica cerca de los talleres del viejo Ferrocarril General Belgrano y a pocas cuadras del emblemático Club Atlético Racing de Nueva Italia. Pero… ¿Vaqueros? ¿En Córdoba?… Sí. Los misterios del universo suelen ser tan confusos como sencillos: «Algunos nietos de aquellas personas que jugaban en el primer equipo de basquet del club nos han contado que el nombre de Los Vaqueros surge de la necesidad: en un partido en el que no contaban con indumentaria, todos debieron usar sus camisas vaqueras, que eran muy comunes en la época. Entonces de ahí Los Vaqueros«.

Hoy Los Vaqueros son Lxs Vaquerxs. Los tiempos cambian como las personas que habitan esos rincones dónde el pueblo se reúne. La identidad está intacta en su nombre original pero refleja la demanda de estos tiempos. Hoy es un club que impulsa la práctica del fútbol femenino y disidente, cuenta con una escuelita para niñas y su administración depende de todes. Su edificio es sede de algunas reuniones de las Futboleras Organizadas de Córdoba, se desarrollan torneos de fútbol femenino para recaudar fondos y se organizan charlas sobre violencia de género.

los-vaqueros-club-social-deportivo

La crisis y el abandono: los 90 y el club devenido en cantina

El fulgor de sus primeros 25 años comenzó a opacarse a madiado de los años 80. «Las crisis te meten hacia adentros», dice Betiana. La vida del Club es la vida de su gente. «Las crisis nos meten en nuestras historias, nuestras casas, nuestros laburos… todo cuesta el doble y ya no hay tiempo para hacer otras cosas».

Así se fue deshabitando este rincón destinado a juntarse para sonreír y compartir con el vecino. Un día sin fecha un particular tomó el edificio, nadie reclamó y se transformó en una cantina. La cancha se cerró y solo algunos pibes atrevidos saltaban las paredes para jugar al fútbol en el potrero de cemento.

«El devenir hizo que ante la ausencia de vecinos y vecinas se cerrara el espacio y lo tomara un hombre que vivía acá», cuenta Betiana. Pablo recuerda haber sido uno de esos usurpadores que de propiedades privadas no entendía: «Recuerdo haber entrado con amigos y que este hombre nos corriera. Estaba prohibido jugar a la pelota». Toda una fotografía noventista.

La crisis y la recuperación: el 2015 y la necesidad de volver a habitar espacios

Otra vez la crisis, veinte años después. Los niños usurpadores ya son adultos y entonces la pregunta: ¿Por qué recuperar un club? «Tiene que ver con la apuesta que uno hace en recuperar los espacios de encuentro», nos dice Betu.

«Encaramos esto en el 2016 haciendo una lectura de lo que se venía: una situación de crisis muy fuerte. No nos sorprendió todo lo que sucedió a nivel nacional a partir de 2015 y nos pareció que recuperar el espacio y abrirlo para que vuelva a ser un punto de encuentro era clave».

Esta vez, la formula dio otro resultado: en un momento de crisis, el club se vuelve a abrir a la comunidad.

Pese a la infinidad de papeles por tramitar, Los Vaqueros volvieron al barrio en forma de club social y deportivo. La crisis esta vez fue un motivo para recuperar un espacio de contención social, un lugar para verse a la cara con el vecino que también ha perdido por goleada en estos últimos cuatro años. No es sencillo porque la regla se sigue aplicando: la crisis te quita tiempo y te mete en tu historia, en tu casa. Te asfixia social y económicamente. El sistema nos quiere aislados. Pero el club es la trinchera que invita a resistir.

los-vaqueros-club-social-deportivo
(Imagen: Club Social y Deportivo Los Vaqueros)

Actualmente la entidad se vale de sí misma pero a mucho pulmón. Betu lo sintetiza de la mejor manera posible: «Autogestión pura y dura». El dinero entra por medio de las clases que brindan en fútbol, yoga y guitarra. También se organizan bingos y se venden empanadas. Pero el último torneo de fútbol femenino realizado en febrero fue tan exitoso que no se disimula. La experiencia no solo consiguió réditos económicos sino que convenció a propios y extraños de forma definitiva: apostar a la revolución feminista en el fútbol.

«El primero torneo de fútbol femenino fue un éxito total. Para nosotras fue histórico porque inauguró un camino y una idea sobre la que venimos apostando: abrir el espacio a las mujeres y disidencias. Acercar el deporte a todas las compañeras a las que nos fue relegado el derecho a practicarlo», explica Betu mientras nos describe la foto que resumió a la perfección ese momento: «Chicas jugando muy bien al fútbol y vecinos rodeando la cancha mirando qué pasaba. ¡Mirando fútbol de chicas!».

Esta porción de la ciudad tiene la particularidad de concentrar actualmente varios centros deportivos en pocas cuadras: un Polideportivo provincial, dos centros vecinales, la Sociedad Belgrano y el mismísimo Racing. Sin embargo, desde Los Vaqueros observan que las políticas de estas instituciones siguen reproduciendo la lógica de siempre: el fútbol es de varones, el hockey es de mujeres.


«Nosotras entendemos que no hay justicia social sin feminismo, entonces si estamos hablando de espacios de contención y de encuentro, no podemos pensarlo sin esta perspectiva de género. Por ende, nos parece muy importante poder estar generando estas actividades. Entendemos que este espacio se abre así porque hay otros que siguen cerrados».


El fútbol feminista en el club

El último 8M Futboleras Organizadas de Córdoba convocaron a todas las amantes de la pelota a marchar juntas por un fútbol femenino, profesional y disidente. En el comunicado publicado días antes firmaron todas las organizaciones feministas que vienen trabajando y construyendo este espacio desde el interior de los clubes y desde afuera. Sin embargo hubo un club que firmó con nombre y apellido: el Club Social y Deportivo Lxs Vaquerxs. No se trataba de una adhesión de una agrupación dentro de la institución. Se trataba de toda la institución en sí misma. Todo un posicionamiento político.

-¿Cómo institución están teniendo un rol importante dentro de la conformación de Futboleras Organziadas. Son el club que está brindando el espacio para reunirse e incluso el único club que firma como tal los comunicados?

-Ante la invitación de las compañeras que comenzaron a reunirse para darle vida a Futboleras Organizadas, nosotros nos sumamos como un espacio barrial. Nosotros no tenemos la intención de ser Belgrano, Talleres, Racing, es decir un club grande así. Tenemos como perspectiva un trabajo feminista y no queremos entrar en las lógicas de mercado. Entonces nos parecía importante participar desde lo que somos, un club de barrio, con otras lógicas, con una mirada feminista. Por eso firmamos como institución.

los-vaqueros-club-social-deportivo
(Imagen: Club Social y Deportivo Los Vaqueros)

-¿Qué es lo que vienen trabajando junto a Futboleras Organziadas?

No solamente estamos hablando de la profesionalización del fútbol femenino sino que también del fútbol en las escuelas, la promoción en espacios como estos clubes de barrios, es decir en espacios más territoriales. Queremos que se nos abran los caminos a las mujeres y disidencias para acceder a las canchas. Entonces nosotros lo que hacemos es brindar esa otra visión que por ahí la gente de Belgrano, Instituto, Talleres, Racing, etc, tal vez no la tienen como institución. Porque tienen otra realidad y otros objetivos. Me parece importante cualquier espacio en el que las disidencias, mujeres y cualquier grupo oprimido se organice y trabaje en conjunto. Porque tenemos un problema que nos atraviesa. Y no es una cuestión de billetera, de club más chico o más grande. El problema del fútbol es cultural y su lógica se reproduce en cualquier espacio, en cualquier cancha, más chica o más grande. Entonces… cómo no sumarnos.

Mientras la tarde se hace noche las niñas del fútbol infantil abandonan de a poco la cancha del club. Los reflectores se encienden y Pablo nos cuenta con orgullo cómo se las ingeniaron con un vecino para instalarlos hace poco. Esas luces ahora permiten que las mayores del femenino entrenen más tarde, fuera de los horarios laborales habituales. Pero las luces apenas dan luz. Para que iluminen se necesita de alguien que las necesite para hacer, para trabajar, para refugiarse. Hoy la canchita de Los Vaqueros se ilumina por las noches porque hay jugadoras y vecinos que la habitan, la necesitan y la construyen.

*Por Gonzalo Reyes para La tinta

Palabras claves: autogestión, Fútbol Femenino

Compartir: