Brigadas Feministas Populares: una propuesta de formación colectiva

Brigadas Feministas Populares: una propuesta de formación colectiva
16 mayo, 2018 por Redacción La tinta

¿Por qué generar espacios de formación? ¿Qué sucede cuando el feminismo se vuelve masivo o popular? Las compañeras de la colectiva feminista «Mala Junta» de Córdoba nos comparten su experiencia en la búsqueda de algunas estrategias para enfrentarse al patriarcado en la actualidad.

Por Ayelén Altamirano y Ana Torres para La tinta

El movimiento feminista sabe de olas, su fluir y retirada. Sabe construir intensidades que transforman, dejando cambios irrevocables: sociedades indiscutiblemente más justas, espacios conquistados. Y sabe también que la tarea está lejos de agotarse, hasta que el patriarcado no caiga, hasta que el capitalismo no caiga, siempre habrá otra oleada. La historia las feministas la contamos en olas, olas de movilización que crecieron y resurgieron al calor de procesos revolucionarios: desde aquellas sufragistas de la primera ola que luchaban por derechos “ciudadanos” hasta las feministas latinoamericanas que disputaron la concepción eurocéntrica y plantearon que aquí no hay ni primera ni segunda ni tercera.

Desde el 2015, en Argentina y en muchas partes del mundo, estamos viviendo un momento que muchas caracterizamos como de particular avanzada y transformación, proceso que creemos comenzó con el grito de “Ni Una Menos” contra los femicidios que día tras días ocupaban los titulares. La indignación fue masiva, la salida a las calles también, el 3 de junio entró para siempre en el calendario de la historia feminista. Pero esa explosión no se extinguió, siguió resonando y multiplicando reclamos. Surgieron en todo el país propuestas, iniciativas, actividades, talleres, maneras de organizarse, formas de transformar eso que no se podía soportar más.

Y el crecimiento no fue sólo en masividad y diversificación. La evolución de la centralidad del reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito, eje que alguna vez fuera polémico y hoy es exigencia urgente, es la marca más clara de que el movimiento feminista logró algo que parecía imposible: una masividad que también crece en radicalidad. Fue la presión pública surgida del movimiento la que obligó al Congreso Nacional a dar lugar al debate y el pañuelo verde de la Campaña ocupa las calles y el espacio público no sólo en las marchas y actividades feministas, sino en el día a día. Hoy, casi 3 años más tarde, podemos confirmar que ese 3 de junio no fue un hito aislado, sino el inicio estruendoso de una etapa a la que ya no se le puede ver un final próximo y, aún cuando llegue, sin lugar a dudas habrá marcado un antes y un después.

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Foto: Colectivo Manifiesto

Con todo eso, nosotras creemos que el momento que vivimos nos tiene que generar la pregunta de hacia dónde vamos. En esta vorágine intensa de movilización y acción, de reclamos que van ganando fuerza y las calles en un estado de ocupación casi permanente; con el reflejo en las redes sociales de un proceso que hoy parece inagotable, agrupamientos, eventos, hashtags, denuncias, escraches y sus consecuencias, comunicados, descargos y reacciones; con el paulatino despertar de organizaciones e instituciones que activan su paso lento para acomodarse al ritmo de una melodía que no terminan de alcanzar, ninguna organización que se considere feminista puede dejar de preguntarse cuáles son las tareas del momento.

En plena masificacion del feminismo, surge una alta demanda de espacios de formación e intervención. Muchas se encontraron con que se sentían feministas, pero no tenían un espacio o forma clara de intervenir en sus realidades, como nos pasa a todas hasta que participamos de alguna colectiva, grupo de, círculo de, que nos posibilitan transformarnos en esas miles y miles que sabemos que el feminismo tiene como territorio desde nuestro cuerpo hasta el propio Estado. Nuestra lucha es intervenir en nuestros espacios cotidianos desde el feminismo: en nuestros trabajos, militancia, salud, educación; en donde sea que estemos, necesitamos del feminismo. O como dice la metáfora de la “gafas violetas”, aquellas que una vez puestas, no nos permiten ya dejar de ver las relaciones desiguales, de opresión y al patriarcado en nuestra cotidianeidad.


Porque sabemos que en el mar de discursos e historias de feminismos necesitamos espacios de trabajo concreto que nos encuentren con mayor sistematicidad y nos permitan generar formas de intervención estratégicas, desde la colectiva feminista Mala Junta decidimos construir las Brigadas Feministas Populares. Las Brigadas Feministas abren un espacio de encuentro, de formación e intervención colectiva. Planificamos en principio cuatro instancias dirigidas a quienes vean la necesidad de formarse y organizarse desde el feminismo. No se trata de una propuesta acabada porque creemos en la potencialidad de que el mismo grupo la siga construyendo colectivamente. Con más de 100 inscriptas, está claro que el espacio interpela a un amplio espectro de estudiantes, docentes, trabajadoras independientes, militantes, activistas. Somos muchas y espacios como las Brigadas son hoy una necesidad del movimiento.


El 12 de Mayo fue el primer encuentro bajo el título “¿Cómo llegamos hasta acá? El resurgir de la marea feminista”. Dedicamos esta primera instancia a una historización del movimiento feminista, reconociendo todas las complejidades y dificultades de abordajes que se hacen incluso desde el propio feminismo para mirar nuestra historia. Desde las primeras elaboraciones que centraron a la mujer como sujeto, pasando por las distintas olas, con sus múltiples debates internos, hasta las críticas profundas del feminismo comunitario latinoamericano, fuimos buscando las huellas de un movimiento que hoy vuelve a rugir con toda su potencia para poder caracterizar la coyuntura actual con toda la complejidad que la tarea exige. Cerramos el encuentro pensando para adelante: aportes, ideas, urgencias, preguntas, todo para volcar en lo que todavía falta de esta propuestas colectiva.

En este primer encuentro, mucho de lo que nos decíamos se relacionaba con la necesidad de salir de las redes sociales; con pensar a la virtualidad como una forma que nos ayuda a organizarnos y a difundir, pero que se choca con límites a la hora de intervenir en el cotidiano por fuera de ese ámbito concreto. Salir de Facebook, de Instagram, de Twitter, recociendo el valor de estas herramientas como formas de visibilización, pero sabiendo que es urgente traspasar la pantalla, para vernos, juntarnos y comenzar a organizarnos.

Los sábados de mayo y junio nos encontrarán discutiendo y formándonos, pero más que nada compartiendo. Sabemos que hay urgencias de compartir nuestras historias y las de otras. Sabemos que parece una tarea difícil, pero las ganas de cambiar lo dado son tantas que nos mantienen presentes cinco horas a la semana leyendo, aprendiendo y reconociendo la historia de los feminismos que nos parieron.

Nos quedan aún tres encuentros más de este primer ciclo de Brigadas Feministas que se pretende sistemático y con proyección en el tiempo. Algunos de los ejes que abordaremos serán: la problemática en relación a la violencias hacia las mujeres y violencias de géneros; los discursos en torno al Aborto Legal, las distintas formas de abortar, los conocimientos que las feministas han generado que hoy sirven a médicos, abogados y especialistas y los aportes de la Ley de Educación Sexual Integral para pensar nuestros espacios de acción, bajo la premisa de que la intervención social nos exige herramientas concretas sobre cómo hacer, actuar, decir, construir.

El patriarcado sin lugar a dudas va a caer, es hora de activar entre todas y tirarlo de una buena vez.

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*Por Ayelén Altamirano y Ana Torres para La tinta.

*Integrante la Colectiva Feminista Mala Junta.

Palabras claves: Brigadas Feministas, feminismo, Mala Junta

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