La Noche de las Corbatas: cuando el Estado desaparecía abogados por defender a los trabajadores

La Noche de las Corbatas: cuando el Estado desaparecía abogados por defender a los trabajadores
7 julio, 2017 por Redacción La tinta

En julio de 1977, seis abogados laboralistas de Mar del Plata fueron secuestrados en un operativo militar que pasó a la historia como “La Noche de las Corbatas”. Los hechos fueron parte del desmantelamiento de las políticas laborales que llevó a cabo la dictadura cívico-militar. A 40 años de lo que luego se conoció como el “Día Nacional de los Abogados Víctimas del Terrorismo de Estado”, relatamos la historia en esta nota.

Por Resumen Latinoamericano.

Fue entre la tarde del 6 de julio y la madrugada del día 8. Sólo se necesitaron algunas horas para detener a Norberto Centeno, Salvador Arestín, Hugo Aláiz, Camilo Ricci, Carlos Bossi, Tomás Fresneda y a su esposa María Mercedes Argarañaz, embarazada de cinco meses al momento del secuestro. Todos fueron llevados a La Cueva, centro clandestino de detención que funcionaba en la Base Área, ubicado a 12 kilómetros de la entrada de la ciudad de Mar del Plata. Allí ya se encontraba Marta García, testigo sobreviviente torturada y secuestrada junto a su marido, Jorge Candeloro, asesinado el 28 de junio, a los 38 años. De La Noche de las Corbatas, sólo Bossi y Ricci salieron con vida.

“Esta es la noche de las corbatas, pero resulta que ahora los que administramos justicia somos nosotros”, fueron las palabras que Marta García escuchó en La Cueva el 6 de julio. Hacía poco menos de un mes, había sido detenida junto a su esposo en la provincia de Neuquén, lugar elegido para el exilio a causa de las constantes persecuciones y amenazas en la ciudad costera. Fueron trasladados en avión a Mar del Plata y retenidos en el centro clandestino. Jorge Candeloro, fuertemente comprometido con los derechos de los trabajadores, había participado en la Gremial de Abogados de Mar del Plata y militado en el Partido Comunista Revolucionario hasta 1975. Marta fue liberada el 8 de diciembre. Gracias a su testimonio, se lograron reconstruir muchos de los hechos que tuvieron lugar en La Cueva durante aquellos días.

Norberto Centeno era, quizás, el abogado más reconocido en el ámbito del Derecho Laboral. Asesor legal de la CGT nacional y local y de muchos otros gremios como Correos y Telecomunicaciones, Pasteleros, Minas y Canteras y Gastronómicos, llegó a concentrar el 80% del trabajo legal en la ciudad de Mar del Plata. Estuvo asociado con Candeloro hasta que se separaron por diferencias políticas. Centeno defendía una concepción humanitaria del trabajador que lo llevó a redactar la Ley de Contrato de Trabajo, sancionada el 11 de septiembre de 1974. Un mes después de que las Fuerzas Armadas asumieran el poder en 1976, el 40% de la norma fue modificada en perjuicio de los derechos laborales. Las ideas de Centeno lo habían llevado preso al menos cinco veces desde el golpe de 1955. Su cuerpo fue encontrado en un camino vecinal el 11 de julio.

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Salvador Arestín defendía a los trabajadores de la actividad pesquera. Fue dirigente estudiantil, abogado de la Gremial e integrante del Partido Revolucionario de los Trabajadores junto a Hugo Alaiz, cuya trayectoria profesional lo reunió, a su vez, con Candelero y Centeno en la creación del Convenio de trabajo 161 para los fileteros de pescado del puerto. Al momento del secuestro, Alaiz formaba parte del estudio de Camilo Ricci, uno de los dos sobrevivientes de la Noche de las Corbatas, llevado al casino de militares y liberado luego de 24 horas.

Tomás Fresneda, era herrero y abogado. Al igual que Alaiz y Arestín, defendía los derechos laborales y se encargaba de las presentaciones de hábeas corpus a partir de las numerosas desapariciones ilegales. Se asoció con Carlos Bozzi, adherido al movimiento de curas tercermundistas, y abrió un estudio jurídico. Jamás se supo el paradero de Fresneda y su esposa María Mercedes Argarañaz, embarazada de su tercer hijo. Bozzi fue liberado al cabo de once días.


Los hechos del 6 de julio no podrían haber ocurrido sin la complicidad civil que facilitara las tareas de los secuestradores. El juez Pedro Federico Hooft, en ese momento al frente del juzgado provincial N° 3, no tramitó los pedidos de hábeas corpus de los abogados laboralistas y, además, no informó sobre la muerte de Jorge Candeloro a sus familiares ni reclamó su cuerpo al Ejército cuando supo que efectivamente había sido asesinado. Desde que se reabrió la investigación fue citado en seis oportunidades, pero jamás se presentó.


La Noche de las Corbatas fue uno de los exponentes del disciplinamiento de la sociedad llevado a cabo por la última dictadura cívico militar. La desaparición y asesinato de abogados, activamente comprometidos en la defensa gremial, representó la destrucción de derechos laborales para silenciar a los trabajadores, en beneficio de un conjunto de intereses políticos, económicos y judiciales.

* Por Resumen Latinoamericano

Palabras claves: Dictadura Cívico-Militar, Noche de las Corbatas

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