«Nuestro horizonte de cambio empieza por la bicicleta, pero debe alcanzar otros desafíos»

«Nuestro horizonte de cambio empieza por la bicicleta, pero debe alcanzar otros desafíos»
7 octubre, 2016 por Redacción La tinta

Este fin de semana se realizará en la ciudad de Córdoba el primer encuentro presencial de la Asamblea Argentina de la Bicicleta, constituida por organizaciones que promueven la bicicleta como medio de movilidad de todo el país. En la antesala de este evento nos adentramos en un vaivén de palabras con Fernando Rinaldi de Ciclofamilia, una de las organizaciones que participarán desde Buenos Aires.

Desde siempre que la bicicleta es sinónimo de alegría y libertad. Más allá del ámbito  deportivo de competición, siempre fue símbolo de la movilidad de los obreros, los estudiantes, las mujeres y los niños. En las ciudades del siglo XXI, con una humanidad que se autodestruye con la creciente cantidad de polución y automóviles, se regresa nuevamente a la idea de que la bicicleta es el vehículo del futuro. ¿Qué hay detrás de estos movimientos de ciclistas que aparentemente han regresado a circular por las ciudades?

El sábado 8 y domingo 9 de octubre en el Club Municipalidad se reúnen por primera vez las organizaciones que forman la Asamblea Argentina de la Bicicleta, una red de grupos de Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Chubut, Entre Ríos, Salta, Río Negro, Neuquén, Formosa, San Juan, Mendoza y Tucumán. La semilla de este encuentro nació en el Foro Mundial de la Bicicleta realizado a fines de Marzo en Santiago de Chile donde entre los grupos argentinos surgió la necesidad de encontrarse para poder potenciar sus propuestas. Si bien los grupos que participan tienen actividades relacionadas a la bicicleta, hay mucha diversidad entre los integrantes y el tipo de acciones que se realizan en torno a la bicicleta como herramienta de cambio social.

Este fin de semana será un punto de partida para las organizaciones de ciclismo urbano de todo el país y la sede del asunto será en Córdoba. No es casual siendo una ciudad donde la bicicleta como opción de movilidad es asunto de agenda de grupos históricos como Biciurbanos y siendo una provincia donde hay cuatro espacios de Talleres Populares de Ciclomecánica (en La Luna y en Suipacha -Córdoba Capital-, El Bicicletón de Santa Rosa de Calamuchita y el nuevo espascio de Río Ceballos) donde permanentemente se trabajan en estas temáticas.

Entre los grupos que llegan a Córdoba está Ciclofamilia, desde Buenos Aires, quienes se enfocan en tres temas esenciales: incidir en la agenda pública para lograr mayor equidad vial para los ciclistas y peatones incorporando la mirada de género; la biciescuela, un espacio que organizamos en sinergia con la Universidad de San Martín para que las personas adultas que no saben andar en bici lo logren y las salidas de capacitación vial, dirigidas a personas que quieren usar de manera cotidiana la bici, y no saben cómo empezar a hacerlo. A la vez se pueden chequear interrogantes, situaciones y textos inspiradores en su blog.

pedal-suipacha-asamblea-de-bici¿Por qué piensan que es importante el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano? ¿A quiénes beneficia realmente que se use más la bicicleta?

Existe un repertorio “estándar” de razones utilizado para promocionar la bicicleta como forma de movilidad urbana, tanto desde el Estado como desde los grupos de activismo, que incluye consideraciones ambientales, debido a su casi nulo impacto en ruido y polución; económicas, puesto que su combustible es a base de energía humana, y hasta sanitarias, porque el pedalear constituye un ejercicio físico muy saludable al alcance de la mayoría de la población. Estas razones son muy trascendentes, pensemos que en el único sector de la economía global donde no bajó la emisión de gases de efecto invernadero es en el transporte. No hay duda tampoco que más cicloinclusión urbana y suburbana generará un impacto positivo en el bolsillo de los trabajadores, que son por ahora quienes menos recibieron en inversión ciclista.

Pero los beneficios de la cleta, no se terminan ahí. Para nosotros resulta fundamental la potencialidad que tiene este vehículo para enfrentar el flagelo de la violencia vial, colaborar en la pacificación del tránsito y democratizar los espacios viales. Moverse en un vehículo saludable para con uno y con los demás es casi una condición para que el mundo deje de ser insalubre. Nuestro horizonte de cambio empieza por la bicicleta pero también debe alcanzar a los otros desafíos que nos atraviesan como habitantes de las ciudades, como la segregación urbana, la contaminación, la violencia, la falta de planificación y la inclusión de grupos más vulnerables.

¿Como se hace para difundir el ciclismo urbano en ciudades donde la mayoría de las personas considera que la bicicleta no es una opción para la movilidad?

Andar en bicicleta es para muchos de nosotros algo tan natural como hablar, es un saber que aprendimos de niños y no nos olvidamos, al menos hasta ahora.

Pero sucede en un ambiente vial pensado y principalmente normado para el uso veloz y en grandes flujos de vehículos a motor. Aunque cada día hay más gente que se anima con la bici, la sensación de vulnerabilidad que muchos ciclistas sienten -que como toda sensación mezcla hechos reales con falta de información- persiste. Y lo peor es que impide que muchas personas incorporen la bicicleta dentro de sus opciones de movilidad cotidiana.

¿Quién no ha escuchado decir por lo bajo a familiares o compañeros de trabajo a mi la bici también me encanta pero el tránsito me da temor”?

Para destruir el círculo del miedo nosotros pensamos en acciones positivas de contagio. Las salidas de capacitación  de vial que organizamos con la Asociación de Ciclistas Urbanos, la difusión de información, usar la bici toda vez que se pueda para animar a los demás, construir espacios colectivos como el Taller de Ciclomecánica Popular de Suipacha, participar de la Masa Crítica de tu ciudad y si no la hay; crearla. Sumar más personas al espacio público y profundizar la idea de que la bicicleta es un vehículo, pero también una herramienta de empoderamiento.

Se está comenzando a utilizar el término ‘Violencia vial’ para describir los siniestros de tránsito, ¿de qué se trata esta nueva terminología?

Este concepto suele ser confundido con la irascibilidad en el tránsito, con el insulto ocasional. Pero no es eso, la violencia vial se define como la posibilidad de ejercer algún tipo de violencia que tiene una persona sobre otra por el simple hecho de conducir un vehículo. Se relaciona con la inequidad vial ya que el desigual acceso que tienen las distintas personas en el ambiente vial genera las condiciones de posibilidad para el establecimiento de relaciones violentas, que incluyen la violencia física. Un conductor cualquiera administra como mínimo 1000 kg a una velocidad mayor que la que logran los peatones. La conducción temeraria, el no respeto de la prioridad a peatones y ciclistas son ejemplos de ejercicio de esta violencia.

Continuamente se mencionan ejemplos de ciudades europeas como Copenhague o Amsterdam, ¿son realmente aplicables los planes y las infraestructuras de estos modelos a ciudades latinoamericanas?

Te lo respondo con lo que dijo Adolfo Sanz, un urbanista y geógrafo español que es uno de los decanos del biciactivismo global en el último Foro Mundial de la Bicicleta. En su charla situó unas preguntas inquietantes ¿cuál es la mejor ciudad para andar en bicicleta? ¿la que tiene una gran participación modal de la bicicleta, pero donde también es alta la presencia del coche individual como son los casos de Amsterdam y Copenhague? ¿O una donde no haya modos hegemónicos, donde se priorice al peatón y al transporte público?

Una política ciclista basada solo en la construcción de infraestructura ciclista puede generar un impacto en el corto plazo pero suele estancarse si no va acompañada de medidas concretas de desaliento del uso del automóvil. En ese sentido, en las ciudades latinoamericanas, la clave de la bicicleta, por el tipo de urbanización dispersa que tiene y en donde viven millones de personas, es la multimodalidad, es hacer ciudades donde la bici tenga capacidad de integrarse con otros medios de transporte.

pedal-ciclofamilia-suipacha-asamblea-de-bicicletasEste año participaron del Foro Mundial de la Bicicleta en Chile, ¿qué vivencias han tenido que puedan compartir para los lectores de La Tinta?

Muchísimas, ya la simple idea de encontrarse con otros activistas de América Latina fue muy enriquecedora y le aportó una nueva perspectiva a nuestro trabajo cotidiano. Poder escuchar a Chris Carlsson, uno de los fundadores de la Masa Crítica de San Francisco haciendo una reivindicación del aporte que hicieron las cientos de Masas Críticas en el mundo al celebrar la bici y abrir grietas por donde empezar a humanizar las ciudades fue muy bello. Y recordar con él que si bien se trata de bicicletas, también se trata de cambiar el mundo, de no perder el sentido rebelde y autonómico de la bici.

Fue estimulante el llamado que hizo a no conformarse con reclamar una “autopista” de bicicletas para ir a los mismos trabajos sedentarios y seguir reproduciendo la sociedad actual. Y nos advirtió a todos los bicicletistas que el auge de la bicicleta no debe generar una “visión de túnel” en el biciactivismo, que olvide o posponga las demandas en temas relevantes, como el agua, el ambiente o el acceso a la vivienda solo porque hay infraestructura ciclista.

¿Qué nos dejó el FMB5? La urgente necesidad de construir una vía latinoamericana de ciclismo urbano.

Una anécdota del foro te pinta esta cuestión; mientras transcurría un taller sobre Bike Cargos de inspiración nórdica, a pasos nomás, un trabajador freía y vendía empanadas en un triciclo. Mientras le ofrecíamos nuestra admiración a los diseños europeos, trabajadores santiaguinos transportan, trabajan y pueblan las calles en triciclos, fuertes y rudos, que no llamaron la atención de ningún emprendedor. Empezar a recuperar las tradiciones ciclistas de nuestros barrios y pueblos para convertir a la bicicleta en una herramienta de inclusión social es uno de los imperativos del biciactivismo de nuestro continente.

La consignaAlerta, alerta que está viva; la bicicleta esta buena para América Latina”, que fue escuchada en una pedaleada nocturna por el barrio Independencia, sintetiza el legado del encuentro y es sin duda una guía de acción para todos los que creemos en la bicicleta como vehículo de transformación social y democratización del espacio público.

Participarán en Córdoba del primer encuentro de la Asamblea Argentina de la Bicicleta, ¿de qué se trata? ¿cuáles son sus expectativas?

Lo más destacable de lo que está pasando con las organizaciones ciclistas de base es que las más activas son de las ciudades grandes y medianas de las provincias argentinas. Eso habla de que la bici no es una “moda porteña”, sino que en torno a ella y a las demandas de los ciclistas se está nucleando un nuevo activismo urbano que lucha por ciudades más inclusivas y más de escala humana. Nuestra expectativa es simple, compartir experiencias, construir lazos de colaboración y confianza y seguir pedaleando, ahora más acompañados.

*Por Tomás Di Tomaso para La Tinta / Foto: Colectivo Manifiesto

Bicimovilización
Mañana, sábado 8 a las 19.30hs desde el Taller de Suipacha (Suipacha 1781, barrio Pueyrredón) hacia el centro, pasando por el Taller de Ciclomecánica en La Luna (Pasaje Escuti 915, barrio Güemes). Actividad abierta a todo público.

Palabras claves: Asamblea Argentina de la Bicicleta, autonomía, bicicletas, Ciclofamilia, transporte

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