Pluralidad a medias

Pluralidad a medias
5 septiembre, 2016 por Redacción La tinta

La Facultad de Filosofía, oveja negra de la estandarizada UNC, rompió el hielo con el premio José María Aricó a Milagro Sala. Los que no movieron un dedo por la detención ilegal de la militante, se asustaron por el hecho simbólico del galardón. El poder del hombre Monsanto y el hombre reciclado y la idea de pluralidad vista con el ojo del mestrismo/delaruismo.

Diego Tatián, además de ser el Decano de Filosofía y un hombre del pensamiento, es un gran provocador. Sabe, por convicción, que pertenece, por esa condición, a una tradición cordobesa, minoritaria pero universal, que alguna vez se animó a romper el molde de la anodina Córdoba. Bajo ese halo fue que la Facultad que dirige le otorgó el premio a la militante social Milagro Sala. Ese galardón antes había sido otorgado a Horacio Obregón Cano –quien también fue encarcelado durante la democracia y por orden de Raúl Alfonsín-. Sabían, en Filosofía y lo sabía Tatián, que iban a provocar. ¿Para qué existiría una unidad académica con tal nombre si no está para mover la estantería?

Frente a esto aparecieron los adalides de la pluralidad.Pluralidad en la que no calza la dirigente jujeña. Sala puede, y eso lo deberá comprobar la justicia, haber cometido delito. Eso, aún, no se sabe. Sí están confirmadas otras cosas: que es la principal dirigente opositora al gobernador Gerardo Morales y que ha acumulado, ella, un poder territorial que ni el radicalismo ni el kirchnerismo en su versión oficial jujeña jamás tendrán. También se sabe de las obras que ha realizado. Hay otras certezas: su detención fue ilegal. Como confirmado está la condición de neomenemista extremo de Morales. No sólo encarceló a su principal opositora, como si acaso dirigiera un Estado de facto. Además, y al igual que el riojano, modificó, de madrugada, la composición del Tribunal Superior, incorporando a sus amigos. No es exageración. No es sospecha.

Vamos de nuevo: en enero de este año, la legislatura jujeña aprobó elevar el número de integrantes del Tribunal Superior de 5 a 9. Eso cargos fueron ocupados, inmediatamente y en un caso de ciencia ficción, por dos de los diputados radicales que acababan de votar la ley de ampliación: Pablo Baca y Beatriz Altamirano. También se sumó Federico Otaola, ex legislador radical. Eso no es una versión. No es una sospecha. Está confirmado. Pero es más fácil pegarle a Sala, que tiene todas en su contra: por sus modos, por su estética y por su condición de provocadora.

Apenas se conoció lo del premio –un claro posicionamiento de la Facultad, que ya había sido expresado también cuando premió al intelectual Horacio González y al vice boliviano García Linera-, hablaron los dos hombres que dirigen la Universidad en las sombras. Hugo Juri, el ex ministro de De la Rua que oficia de Rector, a duras penas aceptó ser candidato y hoy pocas ganas tiene de confrontar. Para ello están quienes idearon la campaña y conducen la UNC: Juan Marcelo Conrero y Jhon Boretto, decanos de Agronomía y de Ciencias Económicas, respectivamente. Con una vasta trayectoria política, primero en Franja Morada y luego en el radicalismo, ambos tuvieron participación activa en momentos previos a esta politizada UNC.

Conrero es el hombre de las ciencias agropecuarias que luchó fuertemente para la llegada de Monsanto a Malvinas Argentinas. Puso todo su saber científico y el de su Facultad para demostrar que Monsanto no contaminaría, pese a que el estudio de impacto ambiental demostraba lo contrario. Incluso organizó charlas con lobistas de la empresa en el castigado pueblo con el fin de enfrentar a los asambleístas. El gringo, como lo conocen, es el autor de la consagrada frase dicha en el Consejo Superior de la UNC cuando ésta discutía si debía rechazar o no la llegada de la multinacional: “Si se prende fuego la planta de Mosanto, lo único que pueda haber es pururú para todos y todas”.

La trayectoria de Boretto es más dilatada. Secretario general de la UNC durante el mandato de Carolina Scotto –en épocas de alianza entre el kirchnerismo y el radicalismo-, cuando perdió espacio en la UNC a la llegada de Tamarit recayó en el mestrismo. ¿Se puede tener habilidad para manejar una Universidad y después transformarse en especialista en el manejo de los residuos domiciliarios? Sí, se puede. Boretto fue presidente de Cormecor, la corporación creada por la Provincia pero que maneja Mestre y que planea el tratamiento de la basura de la ciudad y el Gran Córdoba. El mismo Boretto le decía a Matices en noviembre de 2014: “Lo ideal sería que en lo que resta del año pudiéramos completar todo el proceso , incluso la audiencia pública, para que en 2015 se pueda avanzar en la compra del nuevo predio y empezar las obras, accesos, fosas, alambrado, caminos, barreras forestales y la sede administrativa. Y empezar a trabajar en las plantas de tratamientos de residuos”. Termina 2016 y nada de eso pasó. Igual, Boretto fue elegido Decano de Económicas y dejó Cormecor, que duerme plácidamente.

Ambos, junto a otros decanos y frente al premio a Sala, firmaron el comunicado que dice: “Estos posicionamientos tienden a generar una visión uniformizante que soslaya la pluralidad”.

¿Pluralidad no sería aceptar que haya gente que entienda que Sala pueda ser galardonada? Vamos de nuevo: puede que haya cometido delito –no está probado aún-, no nos gustan sus modos y prácticas, no acordamos ideológicamente. ¿Ser plurales no es bancarse eso y la independencia de Filosofía para reconocerla? Esos mismos días, la Facultad de Derecho, conducida por el plural y también Vicerector Yanzi Fereyra, organizó la Jornada Periodismo, Justicia y Poder. Los invitados, entre otros: Joaquín Morales Solá, José Manuel De la Sota y Petete Martínez. Unos días antes, el ministro Oscar Aguad –responsable político de la ilegítima modificación a la Ley de Medios- daba una charla y era reconocido por la misma Facultad. ¿Es válido todo ello? Lo es. ¿Hubo miradas divergentes? No las hubo. Esa es la idea de pluralidad que reina en Córdoba y en la UNC.

(*) Por Juan Cruz Taborda Varela para Revista Matices

Palabras claves: Milagro Sala, UNC

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