En un mundo justo, las niñas no son madres

En un mundo justo, las niñas no son madres
9 diciembre, 2019 por Redacción La tinta

La Campaña “Niñas, No Madres” lleva varios años organizando actividades para visibilizar esta realidad que golpea cruelmente las infancias de las niñas y adolescentes en Latinoamérica, informando sobre las graves consecuencias de la violencia sexual y maternidades forzadas en la vida de las niñas. Aún con datos e historias concretas, no alcanza para movilizar a la sociedad y exigir la protección de sus derechos. Por el contrario, se han generado complicidades institucionales y sociales, como a comienzo de año en Tucumán y Jujuy con las niñas obligadas a gestar y parir. Las “Socorristas en Red, feministas que CUIDAMOS”, han lanzado la campaña: “En un mundo justo las niñas no son madres”, instando a cuestionarnos sobre cuál es la promesa de destino para niñas y adolescentes en un país donde cada 3 horas una niña de entre 10 y 14 años es obligada a gestar, parir y criar.

Por Redacción La tinta

Han pasado 30 años de la Convención de los derechos de niñes y adolescentes y mientras se conmemora este aniversario, este documento sigue sin ser efectivamente implementado en políticas públicas para garantizar los derechos. Movimientos activistas feministas latinoamericanos aprovecharon para recordar, con la Campaña Niñas, NO Madres, la situación que viven muchas niñas hoy, claro ejemplo de violación a derechos.

Las Socorristas en Red, red de organizaciones feministas que acompañan abortos cuidados, publicaron una gacetilla que expone la situación actual. “Cada año en todo el mundo, quedan embarazadas 16 millones de niñas entre 15 y 19 años, y 2 millones de niñas de menos de 15 años. De acuerdo a estimaciones de Naciones Unidas, nacen aproximadamente 14 millones de niñes de madres adolescentes (15 a 19 años) de los cuales casi 2 millones ocurren en América Latina y el Caribe, lo que representa el 13% de todos los nacimientos. De acuerdo a las mismas estimaciones, dos de cada tres de esos nacimientos ocurren en los países del Cono Sur». Todos estos datos se desprenden del informe “Embarazo en la adolescencia en Argentina” de Amnistía Internacional.


En la Argentina, cada tres horas una niña de entre 10 y 14 años atraviesa un parto. El 80% de los casos de embarazos en niñas es producto de abuso sexual intrafamiliar, según el estudio Embarazo y Maternidad en Adolescentes y menores de 15 años elaborado por Unicef Argentina.


Según datos oficiales hay 700.000 nacimientos por año, de los cuales más de 3000 son de niñas menores de 15 años. Solo en 2017, 2493 niñas se convirtieron en madres, 506 tenían entre 10 y 13 años, mientras que en 1987 apenas 14. En 2015, se registraron 45.968 egresos hospitalarios por causas relacionadas con abortos, de los cuales 414 fueron en niñas entre 10 y 14 años, según últimos datos disponibles del ministerio de salud.

El embarazo en menores de 15 años y el abuso y la violencia sexual como potencial causa, son problemas de salud pública y de derechos humanos que generan graves consecuencias físicas, psíquicas y sociales (Ministerio de Salud y Desarrollo Social y UNICEF, 2019). Forzar a una niña a maternar es considerado un acto de tortura, trato cruel, inhumano y degradante, según la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Estas realidades a las que se enfrentan las niñas latinoamericanas se inscriben en una cadena de discriminaciones y violencias institucionales machistas que perpetúan y reproducen injusticias sobre sus existencias e infancias, que en el cruce de las opresiones afecta de manera desigual a quienes están en contextos empobrecidos y en circuitos de cotidianos de exclusiones, que niegan a muchas niñas las oportunidades y la posibilidad de desear y soñar sobre sus presentes y sus futuros.

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«En un mundo justo las niñas no son madres», es la campaña impulsada por las Socorristas en Red, cuya convicción es que las niñas que cursan embarazos puedan elegir ser niñas y vivir como tales. Esta acción “se presenta en un contexto de recambio político en la Argentina, luego de que en 2018 el Senado de la Nación no acompañara la sanción de la Ley de Interrupción Legal del Embarazo.

Es urgente que se promulgue la ley que garantice el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Esa ley contribuirá -entre otras cosas- a frenar la violencia contra niñas obligadas a parir, a que pongan todos los esfuerzos en que niñas y adolescentes sean cuidadas”, según dicen en su comunicado.

La campaña está compuesta por una serie de contenidos audiovisuales, entre otros materiales, con el foco en el derecho de niñas y adolescentes de ser cuidadas y protegidas. Compartimos el video que fue producido por la cooperativa de trabajo Coomuniccar Ltda. y Socorristas en red.

Durante 2018 las organizaciones que componen la red acompañaron un total de 90 niñas menores de 14 años y a su familiar y 1069 adolescentes de entre 15 y 19 años las cuales pudieron apoderarse de su derecho a ser niñas y no madres, acompañadas desde el acuerpamiento socorristas y familiares del entorno afectivo. De las niñas menores de 14 años acompañadas por socorristas, 47 estaban por fuera del sistema educativo y 37 tenían un trabajo remunerado.

Las socorristas de todo el país han organizado pintadas de al menos 50 murales, en el marco de la Campaña con la consigna: “Seguimos soñando niñeces libres, y apostamos al mundo que queremos construir, un mundo feminista”. En Córdoba, este sábado 7 de diciembre se llevó adelante la pintada de uno de estos murales de la campaña en Barrio Maldonado con la organización barrial Libres en Lucha en el Encuentro de Organizaciones.

En este marco hablamos con Sofía Menoyo, artivista de la colectiva Socorristas Cordoba Hilando, parte de la Red Socorrista en Red. “La campaña está compuesta por productos gráficos, audiovisuales y sonoros como podcast, en torno a la temática. Las consignas principales son ‘las queremos vivas de risa, felices jugando’. La idea que motoriza es que las infancias necesitan ser cuidadas. Nosotras como feministas socorristas nos comprometemos y creemos que todxs debemos comprometernos con esos cuidados en las infancias. Y esto incluye que tengamos presentes que una niña entre 10 y 14 años y adolescentes pone en riesgo su vida cada vez que es obligada a llevar a término un embarazo y a criar”.

Los productos empezaron a salir a partir de la semana pasada. Sofía expresa que la campaña tiene dos líneas fundamentales. Por un lado, dar cuenta de los datos que nos dicen que los derechos de las niñas y adolescentes están siendo vulnerados. Por otro lado, evidenciar que en el acompañamiento que hacen las socorristas se registran niñas y adolescentes que deciden abortar y son un porcentaje importante, es decir 13.7% de los acompañamientos que socorrista en red hizo en 2018.

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Otra de las provincias que llevó adelante una pintada de mural fue Santiago del Estero, una de las 4 provincias con mayor índice de embarazo infantil. El miércoles 27 de noviembre se realizó el mural en una de las paredes del Centro de Salud Infantil “Eva Perón”, previa autorización de la dirección ejecutiva. Participaron varias organizaciones (socorristas en red, red de profesionales de la salud, red de abogadas feministas), niñes, jóvenes, artistas y referentes de algunas instituciones que apoyan la campaña.

La actividad tuvo gran repercusión en los medios locales y en las redes sociales, con una interesante muestra de adhesiones por parte de diferentes sectores de la comunidad, sensibles ante la situación alarmante que está aconteciendo. Sin embargo, al otro día de realizado el mural, la pared fue blanqueada, sin dejar rastros de la intervención.

En el comunicado en donde las organizaciones denunciaron lo sucedido, plantearon que “como respuesta nos expresan que la pared no era la autorizada para realizar este mural, por lo tanto nuestra propuesta fue agregar el mensaje en el resto del dibujo o en la pared que supuestamente estaba autorizada. Este pedido fue objetado alegando que dicho mensaje no representa lo que la institución quiere transmitir”. El mural se volvió a pintar de manera móvil el 7 de diciembre.

No es posible invisibilizar una realidad con la que nos enfrentamos a diario. Las Socorristas se atreven a mostrar, a develar lo cotidiano, para que esto nos ayude a seguir construyendo el mundo feminista, comunitario y anticapitalista que nos merecemos.

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*Por Redacción La tinta.

Palabras claves: aborto legal ya, Socorristas en red, Socorro Rosa

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Un femicidio no es un espectáculo

Un femicidio no es un espectáculo
27 marzo, 2025 por Jazmín Iphar

Néstor Aguilar Soto era el único imputado en la causa por el femicidio de Catalina Gutiérrez y fue condenado a prisión perpetua. En el juicio, había declarado: “Soy un homicida, pero quiero defenderme y no soy un femicida”, y mostró detalles del momento y cómo cometió el asesinato. Esa escena, que ocurrió en la sala donde se desarrollaba el proceso legal, fue replicada por muchos medios locales como Telefé, Canal 12, La Voz, entre otros. ¿Por qué se piensa que es útil la información difundida? En 24 horas, ocurrieron dos femicidios en Córdoba, uno en Río Ceballos y otro en La Granja.

Por Verónika Ferrucci y Jazmín Iphar para La tinta

#ColegasNoSon

El pasado 19 de marzo, culminó el juicio por el femicidio de Catalina Gutiérrez, ocurrido el 17 de julio de 2024, donde el único imputado era Néstor Aguilar Soto, quien fue condenado a prisión perpetua por las autoridades de la Cámara en lo Correccional y Criminal de 11º Nominación de Córdoba, luego de un juicio con jurado popular. La cobertura mediática que vimos fue, al menos, irresponsable.

En la 6° audiencia del juicio, la abogada defensora de Soto, Ángela Burgos, sostuvo la estrategia judicial para que se cambie la carátula y el acusado no sea juzgado por un caso de violencia de género, ya que consideraba que eran “descabellados” esos términos, e insistió en que debía ser sentenciado por «homicidio simple». Ante los jurados populares, el acusado declaró: “Soy un homicida, pero quiero defenderme y no soy un femicida”. Y, durante la audiencia, mostró la mecánica que utilizó para matar a quien era su compañera de facultad, usando a su abogada de víctima en la simulación.

Desde la Organización Feministas en Derecho, que congrega a estudiantes y abogadas de la Facultad de Derecho de la UNC, repudiaron la actuación de la abogada Burgos por incumplimiento de deberes éticos. «Ilustrar gráficamente un femicidio no solo revictimiza a la víctima y a la familia, sino que implica una falta al Código de Ética de los abogados y abogadas en Córdoba. Tal como lo establece el art. 21 de la Ley provincial 5805 del Ejercicio de la Profesión de Abogado: ‘Los abogados son pasibles de algunas de las sanciones establecidas en esta Ley (…) por cualquiera de las siguientes faltas: Inc. 15) Excederse en las necesidades de la defensa formulando juicios o términos ofensivos a la dignidad del colega adversario o que importen violencia impropia o vejación inútil a la parte contraria, magistrados y funcionarios’”. 

Carlos Hairabedián, abogado querellante, había solicitado que se vuelva a incluir el agravante de alevosía en la causa, retornando a la carátula inicial. La fiscalía modificó la carátula del caso y sumó la agravante de criminis causa. Finalmente, la condena contempló como agravantes femicidio y criminis causa. 

¿Por qué se puso en juego la figura del término femicidio?

A tono con la época, la abogada trabajó durante todo el proceso legal para que no sea juzgado por femicidio e hizo su parte en los medios que amplificaron su voz, donde tuvo un protagonismo central. En muchos casos, sin repreguntas, aun cuando se expresaba con gritos y discusiones con quienes les hacían preguntas. Fueron pocos los casos de quienes cuestionaron el posicionamiento de la abogada, entre esos, las panelistas del programa «Mujeres Argentinas» de Canal 13, cuando Burgos dijo que “la víctima podría haber sido un hombre» y que «si sos mujer y matás, te van a juzgar como se les dé la gana”. Ante la contraargumentación, terminó abandonando la entrevista. 

En estos momentos, donde es necesario volver a aclarar no solo los marcos normativos vigentes para los casos de femicidios, también se debe insistir sobre los términos del concepto. Como aclararon las Feministas en Derecho, tomando una cita de Mariana Villarreal: “El femicidio es un término político. Es una denuncia a una sociedad patriarcal que sostiene el ejercicio de violencias como modo para controlar que las mujeres se comporten conforme a los mandatos de género, donde la razón detrás de su muerte es la de asegurar lo que se espera de ellas”.

El scroll por los portales web y redes sociales de noticias locales y nacionales estuvo lleno de las fotos donde Soto muestra la maniobra con que mató a Catalina, junto a titulares que hablan de “relato escalofriante” o “el minuto a minuto del crimen”. Canal 12, La Voz, Telefé: ¿por qué piensan que es útil difundir esa información? ¿En serio nos van a poner a debatir cosas que creíamos saldadas desde 2015?

Este año, se cumple una década del Ni Una Menos y, en enero de 2025, tuvimos 1 femicidio cada 26 horas, según relevó el Observatorio «Ahora que sí nos ven». Mientras tanto, los grandes medios cordobeses parecen ignorar los marcos legales nacionales e internacionales, protocolos de acción, guías de trabajo periodístico, capacitaciones en perspectiva de género y los años de debate e investigaciones que indican con claridad cómo realizar coberturas éticamente responsables y con perspectiva de género. 

Desde el Colectivo Ni Una Menos, detallaron: «Ilustrar gráficamente un femicidio, con un enfoque sensacionalista, más que una cobertura, se parece a una manual de información para posibles agresores. Además, cuando se detallan maniobras, métodos y circunstancias de un femicidio, se revictimiza a la víctima y a su familia. Este tipo de coberturas deshumaniza a la víctima, reduciéndola a un mero objeto de morbo, perpetuando la cultura de la violencia en la que los agresores pueden encontrar justificaciones en la narrativa que se les ofrece”. 

Relatar desde la perspectiva del femicida habilita la justificación del actuar: “Catalina me pegó una cachetada y me agarró del cuello, y ahí se me apagó la tele, arrancó el Néstor loco”. 


Ya lo ha dicho Rita Segato en los comienzos de sus investigaciones y desarrollos teóricos: «Los femicidios se repiten porque se muestran como un espectáculo. La curiosidad morbosa llama a la gente a curiosear. Cuando se informa, se informa para atraer espectadores, por lo tanto, se produce un espectáculo del crimen y, ahí, ese crimen se va a promover. Aunque al agresor se lo muestre como un monstruo, es un monstruo potente y, para muchos hombres, la posición de mostrar potencia es una meta. Entonces, el monstruo potente es éticamente criticado, es inmoral, pero, a pesar de eso, es mostrado como un protagonista de una historia y un protagonista potente de una historia. Y eso es convocante para algunos hombres, por eso, se repite».


La mediatización y espectacularización, el enfoque policial, el relato constante y detallado de cómo se mata a una mujer se transforma en un espectáculo. Lamentablemente, no es novedad la forma en que muchos medios locales abordan los contenidos de las violencias de género en un contexto donde los femicidios y las denuncias por violencias en los hogares aumentan, y la política del Gobierno nacional ha sido el desmantelamiento de las políticas de prevención y asistencia como parte de la batalla cultural contra feministas y diversidades, frente a un nuevo discurso negacionista y odiante propulsado por el presidente Javier Milei.


*Si fuiste víctima de violencia de género, en Córdoba, podés comunicarte con el Polo de la Mujer al 0800-888-9898 las 24 horas del día, todos los días del año. También podés enviar un mensaje de WhatsApp al 3518141400. O acercarte y hacer la denuncia en la Unidad Judicial de Violencia Familiar, ubicada en la calle Entre Ríos n.° 680.

*Por Verónika Ferrucci y Jazmín Iphar para La tinta / Imagen de portada: La tinta.

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Palabras claves: Catalina Gutiérrez, Femicidio, Néstor Aguilar Soto

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