Gatillo fácil, Economía Popular y organización social

Gatillo fácil, Economía Popular y organización social
6 diciembre, 2018 por Redacción La tinta

Por Iván Fernández para La tinta

“El que nace bien parado,
en procurarse lo que anhela
no tiene que invertir salud”
SR.

Lucas, Sergio C, Luchi, Eze, Güere, David, Marcos, Sergio T, Ronald y tantas otras vidas asesinadas de jóvenes deseantes que habitaban los barrios de Córdoba y la Argentina son el ejemplo frío (y quemante) de una política que solo sabe de la bala de plomo como diálogo, como respuesta a una situación social que es explosiva, por la miseria planificada que nos marca cada día de nuestras vidas.

La muerte en el barrio es una posibilidad muy cercana, palpable, el más inmediato horizonte que podemos proyectar: hambre, contaminación, insalubridad generalizada, conexiones irregulares de electricidad, “viviendas ranchos” a punto de desplomarse, aguas servidas, frío y calor extremo, putrefacción por doquier, narcos, drogas, policías y más policías, la única y peor cara visible del Estado. El mundo a lxs pibxs se les presenta así, descarnadamente mortífero. Si a esto le sumamos una vida sin la posibilidad certera de un trabajo, sin una digna contención, educación y alimentación, sin los espacios necesarios para canalizar sus deseos y proyectar sus sueños, la imagen que se nos construye es apocalíptica, la descomposición social en su máxima expresión, nítida metáfora del mundo que construimos y que los poderosos se encargan de perpetuar a través de sus políticas.


Es en este terreno, en este paisaje violento y podrido en donde la disyuntiva vital que se nos presenta es: ¿crimen o legalidad? Y que se entienda bien: es una batalla cuerpo a cuerpo, día a día, por sobrevivir en la legalidad. Porque las opciones son esas, o nos inventamos un trabajo precario y autogestionado, o nos las jugamos en alguna forma de delito, reproduciendo la violencia que nos viene heredada desde arriba.


Y, ahí, aparecen los narcos, la Policía, el oportunismo y todo aparato mafioso-extorsivo-violento del que el poder hace uso para engordar sus propias billeteras y sus opulentos placeres. Y no vamos a profundizar sobre el resentimiento y el asco que esta disyuntiva nos provoca, que esa obscena lujosidad con la que viven los gobernantes nos genera.

gatillo-facil-economia-popular-familia2
(Imagen: Colectivo Manifiesto)

Entonces, para quienes, de un modo u otro, resistimos a la invitación de ser un engranaje más de este mundo de violencias, devenimos en Huerteros, Trabajadoras del cuidado, Vendedoras Ambulantes, Costureras, Cartoneros, Carreros, Naranjitas, y en un sinfín de oficios que nos inventamos porque el sistema no tiene la capacidad/voluntad de absorbernos laboralmente y transformarnos en asalariados.

Y porque no queremos vivir en un mundo de miserias y porque no queremos que nuestros hijos e hijas crezcan atravesadxs por una precaria vida, es que en el barrio nos vamos encontrando y organizando. Y eso es lo que nosotras llamamos Economía Popular, concepto que nos permite construir las herramientas necesarias para poder gestionar en común nuestros escasos recursos, para desarrollar actividades que nos permitan generar ingresos o para satisfacer nuestras necesidades básicas. ¿Cuáles son esas herramientas? Talleres de oficios, cooperativas de vivienda, comedores comunitarios, escuelitas de apoyo, huertas comunitarias, etc. Es la organización de quienes no tenemos nada, esta unidad en la adversidad, la que nos permite sobrevivir. Así, sin más.

Y no sólo sobrevivimos, sino que nos hacemos cargo de la vida social en nuestros barrios: limpiándolos, creando propuestas culturales, etc. Pero, además, emprendemos las tareas más difíciles, las que nadie está pudiendo, como es, en particular, la contención a los jóvenes en conflicto con las drogas. La organización nos permite pensar una vida más linda, extrayendo dignidad de nuestro propio empeño, de nuestros propios esfuerzos, frente a ese futuro de muerte que se nos presenta.

2018.09.12_Feriazo de la economia popular_FB_07
(Imagen: Colectivo Manifiesto)

En fin, porque no queremos que todo el esfuerzo que hacemos en proteger y embellecer la vida en nuestros barrios se nos esfume con las balas de plomo que cotidianamente asesinan a nuestros jóvenes, es que solicitamos al Gobierno Provincial que abra mesas de diálogo entre las organizaciones populares y los ministerios de Justicia y Derechos Humanos, y de Seguridad; y a los legisladores y legisladoras de la provincia, que aprueben el proyecto de Ley provincial de Economía Popular presentado en mayo de este año.

En definitiva, que acepte las políticas construidas por nosotras tras años de habitar los barrios donde el Estado siempre estuvo ausente.

* Por Iván Fernández para La tinta. Integrante del Encuentro de Organizaciones (EO) y Secretario Adjunto de la  Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) Córdoba.

Palabras claves: CTEP, Ley Provincial de Economía Popular

Compartir: