Inundados en el Chaco salteño: aislados por las aguas y olvidados por el Estado


Las crecientes de los ríos Pilcomayo y Bermejo han dejado a más de 15 comunidades del Chaco Salteño completamente aisladas. Las rutas están cortadas y los pobladores luchan por sobrevivir sin acceso a alimentos, agua potable ni asistencia oficial. Abel Mendoza, cacique de la comunidad wichí de Santa Victoria Este, denuncia que «más de 10.000 hermanos quedaron sin nada» y exige ayuda urgente. Mientras las autoridades permanecen ausentes, los vecinos se organizan de manera improvisada para llevar suministros a las zonas más afectadas. «Lo que más necesitamos son alimentos», reclaman. Con la situación empeorando, la solidaridad entre los vecinos es la única fuente de esperanza, mientras la crisis continúa, a pesar de la lenta disminución de los niveles del río.
Dos semanas de caos y tristeza para las comunidades del Chaco salteño, quienes atraviesan una situación crítica que se agudiza con el paso de los días. El desborde de los ríos Pilcomayo y Bermejo ha dejado a más de 15.000 personas aisladas, sin acceso a alimentos, medicamentos, agua potable ni electricidad. Las imágenes de viviendas destruidas por las aguas, caminos imposibles de transitar y animales varados son parte del panorama que se vive en la región.
Abel Mendoza es cacique de la comunidad wichí de Santa Victoria Este. En diálogo con La tinta, habla en nombre de miles de habitantes que enfrentan la crisis con un dolor palpable. «Más de 10.000 hermanos quedaron sin nada. Lo que más necesitamos son alimentos. Estamos pidiendo ayudas solidarias. El Gobierno nacional está ausente y el apoyo del Gobierno salteño ha sido mínimo hasta hoy», expresa Mendoza con angustia.

El 12 de marzo, una crecida histórica del río Pilcomayo alcanzó niveles alarmantes, dejando a unas 300 familias completamente aisladas. Con la ruta 13 cortada y sin acceso terrestre, la única vía de comunicación son las canoas y piraguas que los propios habitantes utilizan para trasladar lo poco que pueden. Los jóvenes cruzan el agua en busca de comida o remedios para los mayores y niños.
La situación se complica aún más con el aumento de enfermedades como el dengue, la proliferación de víboras y la constante amenaza de nuevas lluvias. A pesar de que el río Pilcomayo ha comenzado a bajar, el río Bermejo se desbordó, encapsulando aún más algunos parajes donde la vida se desarrolla a la intemperie, con familias enteras bajo el agua y sin ningún tipo de ayuda oficial. «Aquí no hay ayuda. Los vecinos son los que cruzan lo que pueden y comparten lo que tienen», cuentan los habitantes.


En el informe emitido por la Comisión Regional del Río Bermejo (COREBE) el 25 de marzo, se indicó que los niveles del río Bermejo comenzaron a disminuir lentamente en su cuenca alta, en los tramos de los ríos Grande de Tarija e Iruya-Pescado. Por su parte, el río San Francisco se mantiene estable, aunque el Alto Bermejo ha vuelto a mostrar un aumento en sus niveles debido a las intensas precipitaciones registradas.
La situación del río Pilcomayo también sigue siendo preocupante. El 18 de marzo, alcanzó un pico histórico de 7,14 metros, uno de los más altos en años recientes. Este desborde provocó la evacuación de aproximadamente 500 personas y dejó a 15 comunidades completamente aisladas. El paraje de La Gracia fue uno de los más afectados, con viviendas y caminos completamente inundados. En respuesta a la emergencia, se iniciaron tareas de evacuación en gomones, que parece no alcanzar.

En medio de este caos, la solidaridad de las comunidades se destaca. Organizaciones sociales y grupos locales han comenzado a recolectar donaciones y llevarlas a las zonas afectadas. Sin embargo, Mendoza detalló que la ayuda sigue siendo escasa. «Cuando conseguimos algo, lo llevamos hasta donde podemos, pero no alcanzamos a llegar a todos los rincones», lamentó.
Las comunidades indígenas de pueblos wichí, qom y toba han quedado completamente incomunicadas, y la situación es grave. algunas de las comunidades más impactadas son: Misión de Paz, La Estrella, Las Vertientes, Santa María y La Puntana. La situación es aún más alarmante al señalar que las autoridades han minimizado el impacto del desastre. «El Ejército, la vialidad y los médicos se retiraron, dicen que ya estamos fuera de peligro. Pero no es así. Para nosotros, esto no ha terminado. La gente está atrapada. No hay alimentos, no hay agua ni electricidad. Parece que no les importa lo que hemos perdido, muebles, ropa… todo lo que ocasionó esta inundación. Cuando el Gobierno dice que ayudó, no es lo que parece, está todo silencioso. Esto para nosotros no termina, es de una gran preocupación”, enfatiza Mendoza.
Según testimonio de Victoria Gauna, abogada del Movimiento Campesino de Córdoba y referente de Córdoba Comunidad, quien visitó recientemente la región afectada en una misión de solidaridad llevando donaciones, la situación en las comunidades es alarmante. «Hay familias que han perdido todo. Principalmente, las comunidades indígenas, pero también de las campesinas”.


Las próximas semanas podrían ser aún más difíciles si las lluvias continúan. Las previsiones del Servicio Meteorológico Nacional indican que las condiciones climáticas podrían seguir empeorando, lo que complicaría aún más la llegada de asistencia a las comunidades afectadas. En este contexto, los habitantes del Chaco salteño continúan luchando por sobrevivir, con la esperanza de que la solidaridad de sus vecinos y la acción de los gobiernos les permita recuperar lo perdido.
Abel Mendoza concluyó: «La verdad es muy triste, lo que más necesitamos son alimentos. Enviamos una cuenta de un supermercado y, de ahí, retiramos el valor del depósito, sacamos mercadería y él nos la lleva a las comunidades. Va directo a la cuenta del supermercado. Después, cuando retiramos la mercadería, enviamos fotos de los repartos y la factura legal».
Para quienes deseen colaborar, las donaciones pueden realizarse a través de una transferencia bancaria a nombre de Cristian René Petriel (CUIT: 20-36677714-9, Santa Victoria Este, Salta), con el alias PEDRIEL.HERMANOS en Banco Macro. Se solicita enviar el comprobante de la transferencia al número 387-4596619 de Abel Mendoza.


«El mal tiempo sigue, el río bajó un poco, pero ahora se enfrenta el problema de los mosquitos y el dengue. Está lleno de víboras por todos lados y con cero ayuda del Estado nacional. Mucha gente sigue viviendo a la intemperie», dice Gauna, dejando en claro que, aunque algunos envíos del municipio de Salta llegaron, la ayuda es limitada y solo se activa cuando algún cacique corta la ruta para exigirla.
*Por Soledad Sgarella para La tinta / Imagen de portada: Sebastián Ávila.
