Ni comprar ni alquilar: crece la desigualdad en el acceso a la vivienda

Ni comprar ni alquilar: crece la desigualdad en el acceso a la vivienda
25 julio, 2024 por Julieta Pollo

Un equipo de investigación de la Universidad Nacional de Córdoba hace foco en la desigualdad urbana del Gran Córdoba y analiza las oportunidades de acceso a la tierra y la vivienda de personas de diferentes sectores sociales. ¿Cuáles son los territorios de los que nos expulsa el mercado inmobiliario? ¿Quiénes pueden comprar o alquilar una vivienda bajo sus términos?

Con el objetivo de reconocer los procesos de desigualdad urbana en el Gran Córdoba, un equipo interdisciplinario indaga sobre las oportunidades de localización urbana que tienen personas de diferentes sectores sociales, para desentramar quiénes acceden a la tierra y la vivienda en el Gran Córdoba, y en qué condiciones. “La ciudad se constituye en el escenario en el que se manifiestan estas desigualdades, a la vez que ese espacio influye en su reproducción o, a veces, en su profundización”, explican desde el proyecto impulsado por el Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Córdoba. 

Las desigualdades tienen un correlato territorial, explican les especialistas. El lugar que habitamos también se vincula al acceso de los bienes derivados de la vida urbana (tierra, vivienda, trabajo), servicios (transporte, educación) e infraestructuras (sanitarias, de electricidad, de provisión de agua potable, etc.). 

De esta investigación, se desprenden datos contundentes como, por ejemplo, que el 50% del territorio no es asequible para más del 80% de la población. “Los datos dan cuenta de una situación muy difícil y desigual para el acceso a un bien indispensable para la vida, como lo es la vivienda. Los avances realizados evidencian el problema de acceso a la tierra y vivienda para un importante sector de la población, en una coyuntura marcada por altas tasas de inflación, devaluación de los ingresos reales de los hogares y ausencia de políticas públicas orientadas a promover el acceso a la vivienda”. 


De acuerdo a los resultados obtenidos, una familia debería disponer de más de 197 salarios completos o de algo más de 37 ITF (Ingreso Total Familiar) para acceder a la compra de una vivienda o terreno en el aglomerado del Gran Córdoba. 


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Imagen: Resumen Latinoamericano

El proyecto “La configuración socio-espacial de las desigualdades. Una propuesta metodológica para determinar el acceso a las oportunidades urbanas y a la vivienda en Córdoba” está integrado por un equipo de trabajo interdisciplinario con investigadorxs, docentes y becarixs de diferentes institutos de investigación y unidades académicas de la Universidad Nacional de Córdoba: INVIHAB (Instituto de Investigación de Vivienda y Hábitat) de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño; de la Facultad de Ciencias Sociales; del departamento de Geografía de la Facultad de Filosofía y Humanidades; y del Centro de Estudios Territoriales de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. También contó con participación del programa Infraestructura de Datos de la provincia de Córdoba (IDECOR).

Estos primeros hallazgos corresponden a la primera etapa de la investigación, focalizada en identificar los sectores de la ciudad en donde la compra o alquiler de vivienda es accesible para diferentes grupos sociales, según criterios socioeconómicos y su espacialización en el territorio urbano del Gran Córdoba. Para llegar a estos datos, se pusieron en relación los ingresos de los hogares de Córdoba con el precio de los terrenos y las viviendas, tanto para compra como para alquiler, y luego se procesaron mediante “metodologías de aprendizaje automático, que permiten trabajar con grandes bases de datos y sostener el estudio en el tiempo”, detallan. 

También destacan que se prevé la realización de una segunda etapa de investigación, clave para enriquecer la lectura: se avanzará en una caracterización de las diferentes áreas del espacio urbano a las que accede cada grupo de hogares, en términos calidad, condiciones de habitabilidad y de acceso a oportunidades urbanas. “Bien puede darse el caso de que se observe una situación perfectamente equitativa en el acceso, pero que la parte del territorio que es accesible para los hogares de menores ingresos esté muy mal localizada y peor servida por bienes e infraestructura pública”, indican.

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Imagen: ANRed

Sobre el acceso al suelo, en el informe, se observa que la mayor cantidad de territorio en estudio es asequible a deciles de menores ingresos, aunque “esta aparente ‘inequidad positiva’ esconde el hecho de que las condiciones de este territorio son prácticamente inhabitables, dadas las carencias acumuladas de bienes y servicios públicos que definen a estos espacios”, explican les investigadores. Incluso, agregan que el 45% del área de estudio es excluyente —incluso— para el sector de menores ingresos (decil 1), en tanto que el 50% de la población de menores ingresos logra acceder a un 77% del área de estudio.

“Observamos que una parte importante de la población del Gran Córdoba no cuenta con medios suficientes para acceder a la vivienda en los términos ofrecidos por el mercado inmobiliario. Saber que más del 40% de la población se encuentra en esas condiciones y que hay grupos poblacionales que, incluso, presentan mayores dificultades —como los hogares con jefatura femenina— es muy importante para delinear acciones encaminadas a su atención y futuras políticas que consideren a estos sectores poblacionales como demandantes para facilitar las condiciones de acceso a la vivienda”, advierten.

Mientras que “hay vastos sectores del aglomerado urbano que son asequibles exclusivamente para los estratos más altos de la población”, hasta un 40% de la población perteneciente a los deciles de menores ingresos no accede a la vivienda mediante la compra. Además, el 60% de la población accede a menos del 10% del total del territorio del aglomerado en localizaciones periféricas. En términos físicos, menos del 50% del territorio del Gran Córdoba es asequible para más del 80% de la población. En relación a las viviendas en alquiler, los datos evidencian que solo el 10% es accesible para los sectores medios de la población, mientras que más del 30% de las viviendas son —exclusivamente— para los deciles de mayores ingresos. 

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“Saber que, actualmente, una parte importante de la población del Gran Córdoba presenta serias dificultades de acceso a la vivienda, incluso, en alquiler da cuenta de la necesidad de repensar y delinear políticas diversificadas que atiendan también este segmento”. 


Esta problemática se acentúa al analizar la variable de género y la feminización de la pobreza. Los hogares con jefatura femenina presentan mayores desigualdades y peores condiciones de acceso a la vivienda, ya sea para compra o alquiler. El 50% de los hogares con jefaturas femeninas no tienen posibilidad de alquilar en el aglomerado del Gran Córdoba. “La información analizada permite reconocer que la situación del grupo de hogares con jefatura femenina es más acuciante, por desempeñarse en trabajos con salarios más bajos y, en muchos casos, ser las responsables económicas del hogar”.

Por otro lado, se observan mayores desigualdades de acceso para hogares con jefatura de jóvenes o adultos mayores, y para aquellos jefes/as en ramas de actividad como la construcción o el empleo doméstico, por ejemplo.

Esta investigación, promovida por la universidad pública e implementada por especialistas de cuatro unidades académicas, busca “la sostenibilidad en el tiempo de los datos resultantes, de manera que sirvan para monitorear el devenir de las acciones (u omisiones) en materia de política habitacional. La disponibilidad de los resultados de este proyecto son insumo tanto para los hacedores de políticas como para la ciudadanía organizada”.

*Por Julieta Pollo para La tinta / Imagen de portada: A/D.

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Palabras claves: Ley Nacional de Alquileres, vivienda digna

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Ferias agroecológicas, porque comer de cercanía hace bien

Ferias agroecológicas, porque comer de cercanía hace bien
4 abril, 2025 por Inés Domínguez Cuaglia

Comer más natural, fresco y de estación, dejar los paquetes de lado, volver a la cocina como acto de rebeldía, dedicarnos tiempo, alimentarnos con productos de cercanía, libres de agrotóxicos y pesticidas, es una forma de cuidar nuestra salud y sentirnos mejor entre tanto lío. En esta nota, hacemos un recorrido por las ferias agroecológicas de Córdoba y conversamos con la Lic. Sofía Alzuarena sobre la importancia de comer lo más natural posible para nuestra vida cotidiana.

Últimamente, es común escucharnos cansadas, sin energía y con muchas preocupaciones. Cada vez más intolerancias alimenticias, insomnios y otros desórdenes orgánicos que, con actividad física y una alimentación más consciente, se pueden empezar a mejorar. Cuando el afuera resulta abrumador y las buenas noticias escasean, mejor empezar por el adentro. Nutrirnos de la mejor manera posible es un buen comienzo para sentirnos bien. Como dicen nuestras madres: ¿te estás alimentando como corresponde?


¿Se pusieron a pensar qué comemos cuando comemos? ¿De dónde vienen los alimentos que llevamos a nuestra mesa? ¿Quiénes son parte de esa cadena productiva? ¿Cuán cerca y cuán lejos están de nuestros hogares citadinos? Y vos, ¿cuántos paquetes abriste esta semana? Ni que decir de los octógonos.


En la capital y en otras ciudades de Córdoba, existen espacios donde comprar alimentos nobles, naturales y de cercanía. Las ferias agroecológicas funcionan desde hace años como verdaderos puntos de encuentro entre productores y vecinos. Desde la lógica del comercio justo, son amigables y amorosas con las formas de producir y comercializar sus productos. Estos espacios nos proporcionan la posibilidad de acceder a frutas y verduras de estación, huevos, lácteos, fermentados, cereales, legumbres, panificados, especias, productos de cosmética. Todo libre de pesticidas y agrotóxicos. 

En Córdoba, todos los sábados desde las 9:30 h, podés visitar la Feria Agroecológica en Ciudad Universitaria que, además de comer algo rico al paso y conseguir todo lo que necesites para cocinar durante la semana, te ofrece disfrutar de música y diversos shows culturales. Los miércoles por la tarde, la cita es en el pasaje Aguaducho, en la Feria Agroecológica de Alberdi. Allí, además de frutas y verduras, podés disfrutar del patio de comidas.

En Villa Allende, nos podemos acercar los sábados por la mañana a la plaza Manuel Belgrano. Además de frutas, verduras, fermentados y panificados, hay un ambiente cálido para disfrutar con las infancias y puestos de artesanías. En Unquillo, todos los miércoles por la mañana, se realiza la Feria Serrana Agroecológica en la explanada municipal. Río Ceballos nos espera los sábados por la mañana también. Esta feria se caracteriza por tener una destacada propuesta de espectáculos culturales para todxs. Por ejemplo, este sábado 5 de abril, se presenta Tornado Dulce con un homenaje a Gabo Ferro, en el marco del Festival Risas del Monte.

El primer y segundo sábado de cada mes, en la localidad de Cosquín, en el patio de la iglesia frente a la plaza Próspero Molina, se desarrolla la feria agroecológica local que también promueve espacios para la danza, charlas y música.

Desde La tinta, conversamos con la nutricionista Lic. Sofía Alzuarena, MP 3199, que trabaja acompañando procesos para un mejor vivir desde la alimentación consciente y respetuosa de los ciclos de la naturaleza. Ella nos explica los beneficios de comer lo más natural posible, preferentemente, agroecológico y de estación.

«Los beneficios de consumir alimentos agroecológicos son muchos. En primer lugar, y uno de los principales, es la menor exposición a tóxicos que poseen. Es decir, que están libres de pesticidas, herbicidas, fertilizantes químicos, antibióticos, hormonas», comienza diciendo la licenciada y apunta también: «Tienen más densidad nutricional que cualquier otro alimento porque se cultivan en suelos vivos, sin químicos que van degradando los nutrientes y que reciben menor procesamiento que otros alimentos industriales o de otros tipos de producción». Además, explica que suelen ser alimentos con mayor vitalidad porque se cosechan en el punto óptimo de maduración, mejorando sus propiedades organolépticas, el sabor, el aroma, el color y aportando más antioxidantes. 

¿Ustedes se acuerdan del gusto de los tomates de la infancia? En los espacios de comercialización de agroecológicos, podemos volver a saborear aquellas épocas.

Otro aspecto a destacar tiene que ver con cómo se privilegia la protección del medioambiente. Sofía apunta a que estos cultivos regeneran el suelo. «La agroecología, al rotar cultivos, producir compostaje, abonos orgánicos, mantienen el suelo fértil, vivo. Estas son prácticas que fomentan también la diversidad de especies y variedades locales. Se preserva la biodiversidad y eso fortalece los ecosistemas. También hay una reducción en la contaminación porque no se utilizan químicos».

En relación con la soberanía alimentaria y la justicia social, la licenciada aporta que la agroecología promueve sistemas más justos que apoyan a los pequeños productores con roles activos y más dignos frente a lo que se cultiva y se vende. «También rescatan saberes antiguos y tradicionales. Se promueve la conservación de las semillas nativas y formas de cultivo ancestrales que cuidan los recursos o, mejor dicho, los elementos de la naturaleza, fortaleciendo las economías locales y generando relaciones humanas entre productores y consumidores».


«Esta es una alimentación natural, una alimentación en donde los seres humanos no estamos separados de la tierra, somos carne de la tierra. Las semillas, el agua, los nutrientes, las plantas, todo necesita ocupar su lugar. Los seres humanos también, dignamente para que esto funcione y podamos estar en coherencia y sincronía con la vida».


Es importante comer de estación. En este sentido, Sofía señala que es beneficioso porque los alimentos de estación crecen de forma natural y no necesitan cámaras de refrigeración ni requieren maduración artificial como tampoco exceso de fertilizantes o control de plagas, lo que  hace que estén menos contaminados y aporten más nutrientes. «También es más barato. Porque lo que da la tierra en ese momento va a ser lo que abunda en la verdulería y te lo van a poner de oferta. Entonces, se puede aprovechar. Siempre va a salir y vas a estar eligiendo un alimento que quizás, de todos esos de los cajones y góndolas, sea el más saludable”.

Comer de estación nos hace entrar en coherencia con los ciclos de la naturaleza. “Al estar en sincronía con la Tierra, el cuerpo sabe lo que necesita. En verano, consumimos frutas hidratantes; en invierno, consumimos raíces, caldos. Comer de estación es alinearnos con los ritmos, con los biorritmos de nuestro propio cuerpo y del entorno. Eso construye salud y nos ayuda a equilibrar nuestras necesidades, refuerza el sistema inmunológico en cada época y aporta más vitalidad. Además, nos trae conciencia y conexión, aprendiendo a reconocer cuándo es tiempo de cada alimento. Recuperando esa cultura alimentaria de conexión con la tierra, el clima y la noción de los ciclos. Es una forma de fomentar relaciones saludables y respetuosas con los alimentos”, comparte Alzuarena.

Vayamos a las ferias, nos encontremos en cada plaza y alrededor de la mesa con alimentos de verdad y disfrute. Volvamos a cocinar porque es una manera de mimarnos, cuidar de nosotras y de los demás. Encontrémonos con quienes cultivan lo que comemos, volvamos a saber qué ponemos en nuestro plato. Busquemos una relación más amable con nuestra alimentación. Tratemos de comer lo mejor posible cada día.

*Por Inés Domínguez Cuaglia para La tinta / Imagen de portada: Colectivo Manifiesto.

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Palabras claves: Alimentación, Feria Agroecológica

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