A 40 años de democracia, CORREPI presentó su informe anual sobre la represión

A 40 años de democracia, CORREPI presentó su informe anual sobre la represión
31 marzo, 2023 por Redacción La tinta

El viernes 17 de marzo, en Plaza de Mayo, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) compartió su informe anual sobre la situación represiva en nuestro país. En esta nota, repasamos los principales datos que corresponden al año 2022, entre los que se destaca un aumento de asesinatos a personas bajo custodia estatal. Los casos de gatillo fácil se ubican en el segundo lugar.

Por Redacción La tinta

El Archivo de CORREPI nació en 1996 ante la necesidad de contar con información sistematizada y específica de los asesinatos cometidos por las fuerzas de seguridad en todo el país, visibilizando la política represiva de cada etapa de la historia reciente. A partir de entonces, es actualizado año a año y presentado públicamente. 

Como explica el documento, “el objetivo de este Archivo es aportar al análisis de la situación que vive nuestro país, contribuyendo a formar conciencia popular sobre la represión cotidiana como política de Estado. Porque, adopte la forma que adopte, la represión es siempre de clase y tiene la finalidad de perpetuar y profundizar la explotación”.

A lo largo del tiempo, la organización ha perfeccionado los mecanismos de búsqueda y procesamiento, pero, aún así, convoca a toda persona que lea el informe a “revisar los datos, completarlos, corregirlos y aportar la información que falta”.

Los números de la violencia estatal durante el 2022

En esta 27ª actualización, se incorporaron 529 casos al Archivo, llegando a un total de 8.701 entre diciembre de 1983 y diciembre de 2022. De esos 529 casos nuevos, 436 corresponden al año pasado. Como el archivo se encuentra en permanente revisión, a partir de nuevos hallazgos, también se sumaron 91 casos ocurridos en el curso de 2021 y 2 de años anteriores.

Modalidades: el encarcelamiento mata

De las 436 muertes durante 2022, 319 ocurrie­ron bajo custodia; 80 fueron fusilamientos de gatillo fácil; 20 responden a contextos de violencia intrafamiliar (19 femicidios –incluida una desaparición- y un femicidio relacionado); 4 fueron consecuencia de otros delitos policiales (entre ellos, dos desaparecidos) y 13 a otras circunstan­cias (incluida una desaparición).

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Respecto a estas modalidades, la organización destaca un notable aumento de las muertes bajo custodia, que incluyen: personas asesinadas privadas de su li­bertad en cárceles, comisarías y todo otro lugar de detención; “suicidios” que encubren la muerte por aplicación de tormentos; incendios que se inician como medida de protesta o pedido de ayuda, y no reciben auxilio; muertes violentas por heridas de arma blanca que son ejecuciones por encargo de los servicios penitenciarios y fallecimientos por enfer­medades que nunca causarían la muerte con una mínima atención médica (apendicitis, hepatitis, diabetes, etc.).

Veinte años atrás, la diferencia a favor de esta modalidad era muy inferior y estaba casi a la par del gatillo fácil. A lo largo del tiempo, el número se fue ampliando y tuvo un fuerte incremento a partir de 2020. En los tres años de gobierno del Frente de Todos, la brecha es de 1.066 muertes bajo cus­todia contra 300 fusilamientos por gatillo fácil.

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¿A qué se debe este fenómeno? Como explican desde CORREPI, es necesario revisar la situación carcelaria nacional y el índice de encarcela­miento: “Según informes oficiales, entre 2001 y 2021, pasamos de 34.000 personas privadas de libertad en cárceles a más de 100.000, a las que hay que sumar al­rededor de 20.000 en comisarías, alcaidías e institutos”.

Y agregan que “la mitad de las personas presas no están condenadas y sólo el 17% registra reincidencia, al tiempo que la enorme mayoría de las detenciones responden a delitos contra la propiedad, con una incidencia muy menor de delitos contra las personas”. Esta realidad contrasta con los criterios judiciales aplicados contra los integrantes de las fuerzas de seguridad: “El encarcelamien­to de uniformados por delitos graves, como homicidio calificado, es tan ínfimo que, si se aplicara de manera uniforme al resto de las personas bajo proceso, las cárceles se vaciarían en un instante”. 

¿Quiénes disparan?

La totalidad de casos registrados desde 1983 muestra que las policías provinciales ocupan el primer lugar, con el 44,28% de los casos, seguidas por los servicios penitenciarios federal y provinciales con el 41,33%. Más lejos, se ubica la policía federal con un 7,53% y el resto de las fuerzas con incidencia muy menor.

Pero, al observar las últimas dos gestiones de gobierno, las tendencias cambian. Los servicios penitenciarios federales y provinciales son responsables de más del 60% del total de muertes en la actualidad, con el consiguiente descenso proporcional de las policías provinciales al 27,57%. A la vez, se verifica el descenso de la incidencia de las fuerzas federales.

La violencia estatal tiene alcance nacional

Si bien la provincia de Buenos Aires lidera el listado de mayores muertes en manos del Estado, el índice por millón de habitantes muestra que la represión se descarga de manera muy uniforme en todo el territorio nacional. En muchos casos, las mínimas diferencias entre los distritos responden a la falta de suficiente información confiable. De esta forma, Buenos Aires continúa primera, pero con poca diferencia respecto a las que siguen: Santa Fe, Chubut, Mendoza, La Pampa y CABA. Córdoba se ubica en el puesto número nueve.

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Acciones urgentes

Además de la sistematización de casos, el informe de CORREPI hace énfasis en medidas urgentes que podrían generar un impacto sobre esta realidad dolorosa. 

En primer lugar, se destaca la necesidad de prohibir a todas las fuerzas de portar y usar el arma reglamentaria fuera de servicio o de civil, ya que el 66% de los fusilamientos de gatillo fácil y el 95% de los femicidios de uniforme ocurren en esas circunstancias.

En este punto, el caso de la Policía de Seguridad Aeroportuaria resulta una muestra válida. En marzo de 2020, el Ministerio de Seguridad Nacional adoptó esta prohibición para dicha fuerza. Si bien se trata de la menos numerosa y con menos casos totales, desde ese momento, no se ha registrado un solo caso de gatillo fácil cometido por sus integrantes.

En segundo lugar, la organización menciona que es imprescindible revisar el uso masivo de la prisión preventiva. Esta situación “con­vierte en privilegio inalcanzable para las mayorías el derecho a transcurrir el proceso en libertad para de­litos menores o sin peligrosidad hacia las personas”. 

Sumado a esto, los números demuestran que la mayoría de las personas que mueren en comisarías estaban arbitrariamente detenidas. Por lo tanto, también resulta imprescindible eliminar el sistema de facultades que habilita a las fuerzas de seguridad a detener personas arbitrariamente, sea por “averiguación de antecedentes”, “por identificación”, por arrestos preventivos en ma­teria contravencional o por razzias. En 2023, se cumplen 20 años del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Walter Bulacio, que condenó al Estado argentino a eliminar dicho sistema de detenciones. A lo largo de estas dos décadas, algunos gobiernos se esforzaron en articular excusas, pero ninguno cumplió con la senten­cia.

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(Imagen: CORREPI)

Finalmente, resaltan la importancia de garantizar atención médica y psicoló­gica, y elementos básicos para la alimenta­ción e higiene a las personas detenidas, que también mueren masivamente por enfermedades curables.

Como explica CORREPI, la política represiva, que hoy suma 8.701 personas asesinadas, “es una de las principales deudas de la democracia con el pueblo trabajador”. El informe es un documento y una herramienta valiosa que aporta datos para visualizar y analizar una realidad compleja y desgarradora. Cada uno de esos números representa un nombre, una historia, una familia y una red de personas que lucha por los derechos humanos y contra el aparato represivo que sigue siendo parte de nuestro presente y que, a 40 años de democracia, es urgente desmantelar.

*Por Redacción La tinta / Imagen de portada: CORREPI.

Palabras claves: CORREPI, represión policial

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Condenaron a 20 años de prisión al femicida de Yamila Cuello

Condenaron a 20 años de prisión al femicida de Yamila Cuello
4 abril, 2025 por Redacción La tinta

En un juicio histórico para la provincia de Córdoba, Néstor Antonio Simone fue condenado a 20 años de prisión por el homicidio de Yamila Cuello, desaparecida en el año 2009. «Néstor es un femicida menos en la calle», expresó Soledad Cuello al finalizar la audiencia. Después de 16 años e, incluso, con una condena, sigue preguntando dónde está Yamila, su hermana.

El jueves 3 de abril, la concentración en la vereda del Tribunal Federal Oral n.º 2 de Córdoba comenzó alrededor de las 9 de la mañana con banderines, carteles, esténciles y un altar comunitario en memoria de Yamila Cuello. Organizaciones feministas, políticas y sociales, artistas y personas autoconvocadas se acercaron a presenciar la última audiencia del juicio y acompañar a Soledad Cuello y a toda su familia. Dieciséis años buscando a Yamila y exigiendo que la Justicia escuche y atienda el caso de la joven de 21 años que fue desaparecida el 25 de octubre de 2009. Solo una de las dos fue conseguida durante la jornada.

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Imagen: Ezequiel Luque para La tinta.

Por unanimidad, el Tribunal presidido por Fabián Asís, junto a Noel Costa y Carolina Prado, resolvió condenar por homicidio a Néstor Simone, expareja de Yamila, e imponerle la pena de 20 años de prisión. Una vez leída la sentencia, el fiscal Carlos Gonella pidió la inmediata detención preventiva del condenado. Simone, que llegó al juicio en libertad, se retiró esposado.


«Néstor es un femicida menos en la calle», expresó Soledad Cuello al salir de la audiencia y agregó: «Pudimos probar lo que venimos señalando hace 16 años: que él la había sacado a mi hermana de mi casa. He tenido que bancarme el desafío de escucharlo diciéndome: ‘Bueno, probalo’. Acá está probado. Solamente pienso, ¿por qué la Justicia se demoró tanto en oírme?».


«Es una gran conquista que tengamos una pena de este tenor», señaló Graciela Taranto, abogada de Soledad. Tanto las querellas como la fiscalía habían solicitado la sanción máxima de 25 años. El cuerpo de letradas destacó la importancia de la perspectiva de género en un caso donde no se pudo aplicar la figura legal del femicidio, que empezó a estar vigente en 2012 en nuestro país. Sin embargo, las pruebas demostraron que Néstor Simone ejercía violencia sexual, física y psicológica sobre Yamila y que las agresiones escalaron cuando ella logró salir de su control.

A pesar de que Simone había manifestado no tener más relación con Yamila al momento de su desaparición, los informes periciales sobre las comunicaciones mostraron que solo en octubre de 2009 se comunicó con ella 318 veces, entre llamadas y mensajes de texto. Además, fue la última persona que la contactó antes de su desaparición. Aunque los fundamentos del Tribunal serán expuestos dentro de cinco días, la pena de 20 años —cuando el mínimo era de 8— da cuenta de que la culpabilidad de Simone quedó acreditada durante el proceso judicial.

«Nos tocó un tribunal muy bueno y eso hay que destacarlo. Tres jueces que se la jugaron, que vieron lo mismo que vimos las tres partes de la acusación: que la prueba sí indicaba el homicidio, que no dejaba lugar a duda que el autor había sido Simone. Por supuesto, para la familia, queda siempre un sinsabor. La desaparición de una persona es una de las cosas más terribles que le puede pasar a una familia y esperamos que podamos seguir avanzando con la búsqueda de sus restos», señaló Taranto, dejando en claro que todavía falta saber dónde está Yamila.

Sinsabores

Las trabas institucionales y resoluciones impunes que tuvo que atravesar la familia de Yamila tienen larga data. El caso se tramitó en el ámbito federal de la justicia porque la hipótesis principal indicaba que Yamila había sido explotada sexualmente para saldar deudas generadas en apuestas clandestinas y obligada a participar de estafas y otros delitos, antes de ser asesinada. Sin embargo, en 2010, Néstor Simone fue beneficiado con un sobreseimiento por el delito de trata, mediante una sentencia del juez federal Alejandro Sánchez Freytes. Un veredicto que la abogada Taranto señala como prematuro y que impidió investigarlo por explotación sexual. La acusación se sostuvo contra su hermano de crianza, Horacio Palacio, imputado por trata de personas y coautor del homicidio. Finalmente, el Tribunal Federal resolvió absolverlo por falta de pruebas, como habían solicitado la fiscalía y las querellas.

«Él también tuvo participación y también abusó de mi hermana. El Tribunal lo absuelve de trata, lo absuelve de homicidio, pero no de violador, de abusador, de ser partícipe de todas las mafias con su hermano. Eso no lo hace inocente y, para nosotros, es un femicida, por más que no haya sido condenado», expresó Soledad, lamentando el desenlace. La letrada Taranto destacó que, al menos, quedará en evidencia el accionar institucional: «En este juicio, sí se pudo ver que hubo distintos hechos que no fueron resueltos en la sentencia de absolución». 

Por otro lado, cabe resaltar el desempeño de la defensa de Néstor Simone, a cargo de la abogada oficial Ana María Blanco. «Su principal característica fue la ausencia de perspectiva de género en su análisis y valoración de la prueba», señalaron desde la Coordinadora Yamila Cuello, luego de la audiencia donde la defensora pública presentó su alegato y solicitó la absolución de Simone. «Su estrategia se basó en exponer la vida íntima de la víctima, negar el hecho de que Simone era violento, deslizar sospechas y agravios hacia integrantes de la familia, y la presentación de hipótesis contradictorias que no consiguieron refutar los argumentos de la acusación», agregaron desde el colectivo.

Inmediatamente después del alegato, la abogada querellante, Mercedes Crespi ―que representó a Nicolás Cuello, padre de Yamila―, hizo uso de la réplica para destacar que la exposición de Blanco había sido agraviante y contradictoria, postulando hipótesis contrapuestas y con conjeturas. Además, señaló expresiones revictimizantes hacia Yamila, su familia y personas allegadas. «Todo un ejemplo de lo que no debe hacerse a la hora de ejercer el derecho a la defensa», expresaron desde la Coordinadora.

Afuera de Tribunales, la radio abierta señala una y otra vez la fuerza de la lucha feminista que abraza y refugia a Soledad desde hace años. «Yamila nunca más está sola», dicen los cantos en el micrófono y diferentes compañeras y referentas recuerdan cómo fue conocer a Soledad y acercarse a una causa que, aun con la condena, sigue repitiendo la misma pregunta: ¿dónde está Yamila Cuello? 

«Es un alivio, pero no hay reparación. Desde el Tribunal, no nos han devuelto nada de mi hermana», expresó Soledad Cuello entre lágrimas. «Es importante que quede como un precedente en Córdoba de que hicimos la lucha y, al menos, una victoria hemos tenido, y que vamos a seguir en las calles, porque nos siguen faltando desaparecidas». Delia Gerónimo Polijo, Silvia Gallardo, Jimena Natalia Arias, Leo Iudicello, Facundo Rivera Alegre, Tehuel de la Torre son algunos de los nombres que, junto al rostro de Yamila, se siguen multiplicando en las paredes, banderas y calles cordobesas.

*Por Redacción La tinta / Imagen de portada: Ezequiel Luque para La tinta.

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Palabras claves: Femicidio, juicio, Néstor Antonio Simone, Yamila Cuello

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