El juicio de Mónica: postales que traman memoria colectiva

El juicio de Mónica: postales que traman memoria colectiva
23 marzo, 2023 por Inés Domínguez Cuaglia

El año pasado, comenzó el cuarto juicio de la mega causa Guerrieri IV que, entre 116 casos, tiene al de Mónica Cappelli: cordobesa, estudiante de Letras, desaparecida en Rosario en mayo de 1977. Su hija, Carina Tumini, acompañada por sus afectos, desarrolló una serie de postales y prendedores tejidos que buscan traer al presente la vida de Moni desde un lugar cotidiano, amoroso y sensible. Mientras se desarrollan las audiencias, ante el horror, poesía y amor.

Por Inés Domínguez Cuaglia para La tinta

En agosto del año pasado, en Rosario, comenzó el cuarto juicio de la mega causa Guerrieri IV. Se estima que termine antes de mitad de año. Ya sentaron al banquillo a 17 acusados de delitos de lesa humanidad, integrantes de la patota de inteligencia del Batallón 121 del Ejército y a ex policías federales. Son 116 los casos, de los cuales 62 nunca habían llegado a esta instancia.

Los juicios son una oportunidad para echar luz a nuestra historia, reconstruir y recordar aquello que no queremos que se repita nunca más. Hay familiares que esperan justicia hace 47 años. Este también es el juicio de Mónica. Mónica está desaparecida desde el 16 de mayo de 1977. Fue secuestrada en Rosario.

Mónica, hija de Mamina y Manolo. Amiga de sus amigas, estudiante de Letras, amante de los libros, inquieta desde pequeña por la lectura. Mónica, compañera de Chango Tumini. Mónica, mamá de Cari.

El año pasado, para octubre, Cari tuvo que ir a declarar a Rosario. Eligió hacerlo desde un lugar que, después de tanto caminar, pueda transformar el dolor y la falta. Lo hizo tejiendo un lazo, tramando recuerdos. Para contarnos y contar la historia de Mónica, por lo tanto, la suya. Allí no estuvo sola. Hubo una banda de amigxs abrazando y uniendo hilos, cintas y botones. Homenajeando a Moni y a todxs lxs que nos faltan.

“Una de mis consignas era: ‘El horror lo causaron los milicos’. Decidí testimoniar el horror sin ser yo la generadora de horror. Correrme de ese lugar. Busqué transmitir cuestiones que tienen que ver con el amor con que mi abuela buscó a su hija. Y dar cuenta no solo de la muerte, sino de las tramas vitales que hay atravesando mi historia”, cuenta Cari Tumini en comunicación con La tinta.


Buscó reconstruir la historia desde las anécdotas cotidianas. La riqueza del día a día. Materializar la memoria, pasar por el corazón lo singular de la vida de Mónica. Así, armó un altar en el Archivo Provincial de la Memoria. Puso sobre la mesa recuerdos, fotos, pequeños objetos cargados de significado, para tocar, para oler y para saber detalles de la vida de Mónica, que van más allá de la tortura y la muerte.


Con el Archivo Provincial de la Memoria, Cari creó una serie de postales y prendedores tejidos que hablan de la vida de Mónica como una manera de hablar de nuestra vida. Nos invitan a conocerla como estudiante, como mamá, hija, compañera, vecina, amiga. Humanizan la imagen de desaparecida, le ponen rostro, cuerpo, anécdotas, palabras. Nos cuentan que Moni fue una de nosotras. Ante el horror, poesía y amor. El día de su declaratoria, estas postales pasaron de las manos de Tumini a las de los jueces, con la intención de compartirles fragmentos de su vida más allá de la militancia.

Para Cari, el objetivo de esta movida era, por un lado, compartir la alegría de que al fin se concretaba el juicio durante tantos años esperado. Por el otro, las postales sirvieron como dispositivo comunicativo para instalar el juicio en Córdoba, ciudad que vio crecer a Mónica y, después, a Cari. “Busqué poder hablar de ella desde un lugar que tiene que ver con el entramado social. La Mónica que fue amada por su pareja, con quien tuvo un proyecto vital y que, al caer mi papá preso y al desaparecer mi mamá, ese proyecto se truncó ciento por ciento. También hablar desde las mujeres que fueron sus amigas, con las que ella compartió lo cotidiano. No solo la Mónica militante. Y también busqué recuperar la lucha de mi abuela”, comparte Tumini.

Desde los sitios de memoria, ya habían utilizado, en distintos momentos, el formato postal, porque permite llevarse algo de recuerdo y son soportes multiplicadores de memoria a través del juego visual texto-imagen.

Postales y prendedores circulan por nuestra ciudad y por Rosario desde el año pasado. En formato papel y a través de las redes. Están en la biblioteca o en el living de una casa. Llegaron por WhatsApp también. Multiplicaron la historia de Mónica, la trajeron al hoy con toda su humanidad. El juicio de Mónica es justicia en tiempo presente y también expresión colectiva, poesía abierta, fotografía viva. En este sentido, es precioso el carácter colectivo que encierra y sostiene este proceso. Cari nos cuenta de la importancia de su red afectiva en todo esto.

“Hacer las postales y los tejidos significó, para mí, un doble proceso. Por un lado, sumergirme en una cosa de mucho dolor. Buscar recuerdos y testimonios, fue literalmente ir al pasado. Fue irme al dolor, no solo al del secuestro, sino al dolor y al miedo familiar de muchos años. Y, al mismo tiempo, fue un hacer con otras personas queridas, con gente muy cercana. Fue un abrazo colectivo”, recuerda Carina, mientras cuenta: “Vinieron mis amigas más íntimas a casa y, mientras tejíamos, chusmeábamos cosas del presente”. Así como lo dice hilando el pasado con el presente, llegó a declarar en octubre de 2022.

Sobre la poética visual de esta serie de postales, Tumini relata que, cada vez que trabaja algo en relación a su mamá, recupera una narrativa que tiene que ver con que, tanto de niña, adolescente y adulta, su vida estuvo atravesada por los libros como por telas y lanas.

Las postales llegaron a mis manos envueltas en un papel finito, como el de las fotos de cuando mi papá iba a la escuela. Envueltas y atadas con hilos y botones que podrían ser los de la caja de madera que había en la casa de mi abuela. Todo con la delicadeza de quien suavemente busca unir las hilachas. Pienso en Mónica y Mamina. Quizás ellas tenían una caja igual. Hoy, tengo en mi casa una parte de Cari, Moni y Mamina. Una parte de mi historia, la historia de todxs.

La próxima semana, se realizará una serie de actividades organizadas por la Biblioteca Elma K. de Estrabou, la Escuela de Letras de la FFyH, el Archivo Provincial de la Memoria y Programa de Derechos Humanos. “Textual-Textil” invita a pensar, hacer y disfrutar de tramas, lecturas y lazos que construyen memorias desde nuestro presente. Con un taller de lecturas y tejido, la muestra y conversatorio “Las lecturas de Mónica”, y la inauguración del Fondo Cappelli y homenaje a Mamina Marta Zeballos de Cappelli.

*Por Inés Domínguez Cuaglia para La tinta / Foto de portada: Diana Segado – La tinta.

Palabras claves: Arte, Derechos Humanos, Mónica Cappelli

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