Nanoestrategias contra el cáncer de piel

Nanoestrategias contra el cáncer de piel
12 julio, 2022 por Redacción La tinta

En la Universidad Nacional de Hurlingham trabajan en el desarrollo de nuevos métodos para mejorar terapias oncológicas existentes a partir del uso de nanotecnología. El objetivo final es obtener una crema o gel que se pueda aplicar de forma localizada y así reducir los efectos colaterales de estos tratamientos.

Por Nadia Luna para Agencia TSS
La Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR), situada en el oeste del conurbano bonaerense, es una de las más jóvenes del país. Nació a fines del 2014 pero su matrícula creció tanto (ya cuenta con más de 30.000 estudiantes) que enseguida comenzó a necesitar mayor espacio físico. Con los equipos de investigación pasó algo similar. Por eso, hoy gran parte del predio está ocupado por edificios en construcción, que pronto serán destinados a nuevas aulas y laboratorios. Mientras esperan su localización definitiva, los investigadores del Laboratorio de Nanosistemas de Aplicación Biotecnológica (LANSAB) no dejan de trabajar ni un segundo.

El LANSAB nació en febrero del 2020, justo antes de que empiece la pandemia, cuando los biotecnólogos Jorge Montanari y Natalia Calienni, egresados de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), decidieron mudarse a la UNAHUR y crear su propio laboratorio. Enseguida se incorporó también el investigador Cristian Lillo. Hoy el equipo tiene ocho integrantes y esta semana, además, se sumaron dos investigadores de República Checa que trabajarán con ellos un mes. “Perdón que estamos a mil, ¡es que así son nuestros días últimamente!”, se disculpa Natalia, mientras hace malabares para responder a la entrevista de TSS, terminar el pedido de un subsidio y explicar las tareas a los nuevos integrantes.

Los investigadores trabajan en varios proyectos vinculados al uso de nanotecnología, que consiste en la manipulación de materiales a una escala tan diminuta que no puede observarse con microscopios comunes. Para tener una idea, en un milímetro caben un millón de nanómetros. Una ventaja de esto es que, en la nanoescala, las propiedades de los materiales cambian y pueden volverse más resistentes, livianos o duraderos, entre otras posibilidades.

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(Imagen: Agencia TSS)

Uno de sus proyectos tiene que ver con el desarrollo de estrategias nanotecnológicas que permitan mejorar las terapias existentes contra el cáncer de piel. “La idea de usar nanotecnología es lograr una aplicación más directa sobre el tumor. El gran problema de los tratamientos para cáncer son los efectos colaterales, ya que al usar radioterapia o fármacos por vía oral es difícil poder hacer una distinción entre células sanas y tumorales. Por eso, hoy la medicina apunta a buscar estrategias más localizadas”, explica Montanari.

En particular, los investigadores se enfocan en un tipo de cáncer de piel, el carcinoma de células basales. “No es el más agresivo pero sí es bastante frecuente. Además, muchas veces se diagnostica en un estadio avanzado, entonces se terminan requiriendo tratamientos más invasivos”, señala Calienni. Este tumor puede alojarse en cualquier parte del cuerpo pero, al estar más cerca de la superficie de la piel, es posible llegar a él a través de una aplicación tópica. El objetivo final de los científicos es generar un producto que se pueda colocar de forma no invasiva, por medio de una crema o gel.

Para ello, el proyecto se divide en dos líneas. Una consiste en usar sistemas nanotecnológicos (fabricados con liposomas, que tienen forma esférica) para encapsular un fármaco que se utiliza actualmente contra este tipo de cáncer: el vismodegib. “Lo que hacemos es aprovechar este fármaco que sabemos que tiene un efecto antitumoral y tratamos de cambiar la vía de administración. Los nanosistemas que elaboramos permiten atravesar la barrera impermeable de la piel y llegar a las capas más profundas, directamente sobre los tumores. De esta manera, buscamos obtener mayor eficacia y menos efectos colaterales”, indica Montanari.

Hasta el momento, los investigadores realizaron pruebas en modelos de piel ex vivo, proveniente del descarte de cirugías plásticas. Ahí comprobaron que el nanosistema desarrollado lograba penetrar la piel. También hicieron ensayos in vitro con líneas celulares de origen canceroso y pudieron demostrar que el medicamento mantenía su acción antitumoral. Otra ventaja de este método es que permitiría reducir de manera considerable la dosis que hoy se emplea en las terapias con este medicamento, lo cual a su vez redundaría en menores costos. “En los ensayos recuperamos casi tres veces más de medicamento que si se administra por vía oral, y usando mucha menos cantidad: 2500 veces menos que la concentración que se toma en una dosis diaria”, precisó Calienni.

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(Imagen: Agencia TSS)
Los puntos cuánticos de carbono son unas de las nanopartículas utilizadas en los experimentos del LANSAB. Se obtienen a partir de desechos de materia orgánica, como yerba mate usada, jugo de frutas y restos de hojas.

La segunda línea del proyecto busca probar diversas nanopartículas que permitan una acción más focalizada sobre el tumor. Es decir, en este caso, la nanotecnología no solo se usaría como medio de transporte, sino también como un posible principio activo. Para eso están ensayando con dos tipos de nanopartículas: nanovarillas de oro y puntos cuánticos de carbono. Este último tipo se obtiene a partir de desechos de materia orgánica, como yerba mate usada, jugo de frutas y restos de hojas.

“Colocamos esos restos en un reactor de teflón, le damos calor y lo llevamos a altas presiones. Entonces, el material se va rompiendo y queda algo similar a una ceniza. De ahí extraemos las nanopartículas. No las podemos ver pero lo que vemos son suspensiones de cierto color. Es interesante porque, al apuntarlas con un láser de un color, emiten fluorescencia de otro color. Esto también podría servir para hacer diagnóstico”, cuenta la biotecnológa.

Estas nanopartículas se conocen como efectores fotodinámicos y fototérmicos, y la toxicidad necesaria para destruir al tumor se activa cuando son expuestas a la luz. El plan de acción, entonces, sería el siguiente: los efectores entran en la célula tumoral (por ejemplo, a través de una crema), se ilumina esa zona con luz y esto aumenta la temperatura de manera muy localizada. Esta acción genera calor y permite que se destruyan las células circundantes al tumor. Esta estrategia también podría servir para otras enfermedades en la piel, como la leishmaniasis cutánea, y es otra línea de estudio que trabaja el equipo.

“La nanotecnología es una caja de herramientas. Primero pensás qué querés conseguir y luego tratás de combinar esas herramientas para lograr tu objetivo. En nuestro caso, se trata de ver de qué manera podemos llegar de forma más efectiva y localizada a un tumor, pero las estrategias se pueden ir adaptando según lo que se necesite”, remarca Montanari.

En los próximos meses, los investigadores probarán la estrategia de encapsulación del vismodegib en ratones. Esta etapa de la investigación la harán junto al inmunólogo Daniel González Maglio, investigador de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. También continuarán poniendo a punto las nanovarillas de oro y los puntos cuánticos de carbono. “Otra línea que vamos a explorar tiene que ver con un derivado del cannabis, el cannabidiol, ya que podría tener acción antitumoral. Queremos ver si podemos encapsular el CBD en el sistema de transporte de fármacos que usamos y si efectivamente tiene una acción terapéutica similar al fármaco”, finalizó Calienni.

*Por Nadia Luna para Agencia TSS / Imagen de portada:

Palabras claves: Buenos Aires, cancer, Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR)

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