Li Saumet y Lido Pimienta, trasmutando energía musical

Li Saumet y Lido Pimienta, trasmutando energía musical
7 diciembre, 2021 por Gilda

Mujeres del Caribe, con raíces en la tradición y una búsqueda constante por innovar, Lido Pimienta y Bomba Estéreo son protagonistas de una generación musical colombiana que está sonando con fuerza en todo el mundo.

Por Andrea Pérez Martínez para Bacanika

Comadres, así denominan Li Saumet y Lido Pimienta a su amistad de años. Este par de mujeres de almas caribe y wayuú están conectadas por mucho más que su indiscutible talento, representan el fuego de la mujer latinoamericana nacida en Colombia, sus carreras gozan hoy del reconocimiento y respeto de la industria musical con canciones que parecen rituales para honrar la vida, el amor, el baile y la fuerza creadora femenina.

El espíritu de Bomba Estéreo trasciende la cultura fiestera de la primera década del 2000 manteniéndose vigente con una maestra de ceremonias única que ha guiado el poderío en escenario y en las grabaciones con su voz de cantaora contemporánea. Bomba se posicionó después de años de trabajo, música vibrante e himnos de fiesta como uno de los emblemas de la música colombiana del siglo XXI, un referente indiscutible de identidad cultural de la colombianidad que nos representa en todo el mundo, que representa el sentir de una generación que creció con ellos y otra que ha sido levantada sonoramente bajo la influencia de una agrupación que se mueve al ritmo del latido de un corazón de mujer.

Muchos llegamos a la edad en la que entendemos cuál es el verdadero significado de “Fuego, mantenlo prendido, fuego, no lo dejes apagar…”, de su icónico Estalla (2008), mientras enfrentamos el mundo que vivimos, aprendimos a adentrarnos en las profundidades del ritual del baile intenso con la voz de Li Saumet, vimos nuestros escapes de la realidad en viajes sonoros guiados por una agrupación que influenció para siempre la música colombiana.

Podríamos decir que la historia reciente de la música colombiana se escribió narrando los procesos de fenómenos musicales independientes como Bomba Estéreo, que a comparación de muchos de sus contemporáneos, no necesitaron de la radio y de la gestión de disqueras para hacerse masivos, la manera en cómo las puertas a proyectos liderados por mujeres se han abierto progresivamente ganando visibilidad, voz, atención y respeto. Esto sucedió gracias a la brecha abierta por mujeres con propuestas emocionantes por creaciones artísticas interesantes, frescas y rebeldes que marcaron el estilo y las influencias que cambiarían todo el juego y Li Saumet como front girl hizo parte fundamental del nacimiento de este movimiento.

Su presencia en el escenario y su voz son únicas, y no le debe explicaciones a nadie, ese es su sello e imprime un estilo único desde sus atuendos de show, el arte en sus videos, su permanente evocación a la playa y al calor caribe.

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Ilustración: Angélica Olmoz (Bonie)

La carrera de Lido Pimienta ha sido un ejercicio constante de búsquedas, de construcción, del accidente, de la evolución que ha determinado el impacto de cada trabajo: Color (2010) y luego La Papessa (2016), que le daría la atención internacional que necesitaba para lograr el alcance a nuevas audiencias.

El cierre de la década la recibió con el impacto mundial de Miss Colombia (2020), considerado su primer álbum y primer esfuerzo consciente, todo un discurso artístico robusto, con un propósito que se transformó al hacerse masivo en medio de una contingencia mundial, noticias de miedo y mucha incertidumbre.

Miss Colombia, un disco que contó con un marco inigualable: una pandemia mundial que impuso el confinamiento como un marco íntimo para recibir la atención de los oídos melómanos ávidos de sonidos nuevos y mensajes trascendentales que levantaran los corazones con el infinito poder de la música, un sello muy característico en los álbumes publicados en el 2020. Lido reconoce su creación como “una carta de amor al país, cínica, pero de un amor verdadero por mi complicado, tormentoso y tóxico país”.

Durante la pandemia, se hizo más visible la violencia contra las mujeres y esta alcanzó niveles más altos, nacieron nuevos colectivos feministas, grupos de mujeres se reunieron para abrir medios de comunicación que narraban bajo su propia agenda el mundo actual. En Colombia, vivimos una larga temporada de manifestaciones y protestas que nos dejaron una banda sonora, no solo de canciones, sino también de voces de artistas que se hicieron escuchar: algunos evadiendo la conversación incómoda y otros levantando la voz desde sus plataformas.

La obra de Lido evoca el espíritu de su herencia wayuú, rinde tributos al Palenque (en Miss Colombia brilla la poderosa participación de Rafael Cassiani Cassiani, de Sexteto Tabalá) aunque tiene un acento de punk y hardcore, su música está llena de deleites electrónicos ambientados en cumbia y pop con arreglos vocales emotivos, dulces, enérgicos y místicos.

La pandemia le tumbó a Lido una agenda robusta de shows para el 2020. Sin embargo, tras el revuelo generado por su disco, la noticia de “la nueva sensación colombiana” pasó de ser un rumor a un hecho comprobado. Su carrera artística, sus trabajos discográficos y sus colaboraciones atraviesan un momento de efervescencia: una pieza para la orquesta del ballet de Nueva York, el arte para el disco Ancestras de Petrona Martínez, ganador en la más reciente edición de los premios Grammy Latinos como Mejor Álbum Folclórico publicado por el sello Chaco World Music (recordados por publicar también el álbum póstumo de Magín Diaz), son solo dos muestras de ello.

Lido no teme alzar la voz y contarle al mundo sobre la honra que entrega al legado de sus ancestras, pero también la honra permanente que entrega a sus colegas de todo el mundo y a la generación de mujeres que crecen con su música.

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Ilustración: Angélica Olmoz (Bonie)

Li Saumet y Lido Pimienta tienen en común mucho más que su indiscutible lugar en la música colombiana, son comadres hace años, colaboradoras, cómplices y todo lo que su canción «Nada», incluida en Miss Colombia, tiene para decir de ese vínculo trascendental que las une desde la inspiración, la espiritualidad, la maternidad, el poder de la influencia de sus territorios impresos en cada una de sus creaciones. Testimonio de esa conexión es el video de esa canción: muerte, dolor, el renacer, la visión espiritual de la vida en tiempos para prestar atención a las búsquedas interiores.

Después de estos años de cercanía, ¿cómo ve Li Saumet este momento de la carrera de Lido? “Hace más de un año le dije a Lido: ‘Comadre, agárrate, porque te van a comenzar a pasar muchas cosas súper bonitas y tienes que estar preparada’. Sabía que con este disco Miss Colombia le iban a poner atención. Lido es una artista muy increíble desde hace años, todavía en nuestro país no la reconocían como tal y apenas la están reconociendo, y finalmente entró en ese nivel en el que debía estar. Hablamos casi todos los días, hacemos terapia y en algunas cosas en las que tengo más experiencia le ayudo y ella me ayuda en otras cosas, estamos en contacto constante».

Desde afuera puede verse como una relación de mutuo beneficio, pero lo que sucede en el backstage es que Li y Lido transmutan energía en su voz, los versos de canciones parecen mantras, declaraciones espirituales y manifiestos políticos, poesía, narraciones de mundos que en la cotidianidad podemos ver o ignorar. Himnos para el sudor, el goce y el calor, pero también himnos para el alma, la paz y la conciencia.

Li Saumet habla desde el conocimiento que le brinda la experiencia, está más que lista para ofrecer su conocimiento a las mujeres que conoce y que ve venir en el camino, resalta la presentación de Lee Eye, una mujer colombiana que la sorprendió en el Bime Pro en España, uno de los encuentros de la industria musical más importantes del mundo. No la evalúa, se identifica con ella, se ve en sus primeros shows frente a públicos exigentes de los que depende su futuro en la industria, sabe el camino que ha recorrido y no teme expresar su alegría por el poderoso impulso de los sonidos colombianos en manos de mujeres como su amiga Lido, de una colega como Lee Eye y de tantas mujeres que admira, honra y respeta.

Li es pionera del poderío femenino en la música latinoamericana contemporánea, reconoce la magia detrás del trabajo colaborativo entre mujeres como parte esencial de su visión del arte, “las mujeres estamos hechas para estar unidas, nos han enseñado que estamos hechas para separarnos, estamos hechas para crear, para crear magia juntas, para crear energía juntas, pues somos energía, damos vida, damos a luz y que varias mujeres estén colaborando quiere decir que esa energía se potencializa a otro nivel”.

Desde tiempos en donde “Cosita rica”, Estalla (2008), rezaba “Abre bien los ojos que te quiero ver, bésame despacio y dame una caricia, y yo mientras tanto te levanto la camisa, yo sigo bajando y dime qué se siente, ahora que me acerco veo sudor en tu frente, me pongo en la cama todos hacia un lado, todos en la fiesta, tu arriba, yo abajo, arriba, abajo…”, hasta “Profundo”, del más reciente disco de Bomba Estéreo, Deja (2021), “Mírame a los ojos sin necesidad de decir nada, más nada. Tócame en silencio entre lo más profundo de mi alma, qué calma, yo no necesito que me digas nada, es que las palabras no me halagan, yo sé quién soy, dónde estoy, de dónde vengo, pa’ onde voy, pero si quieres nos vamos hoy”, podemos entender la transformación de Li y del proyecto en el que ha dejado sus letras y su energía.

Homenajes a África, al Palenque, a la noche de la ciudad, al simbolismo, a la magia, al ritual, a sus ancestras, a la fuerza creadora de la mujer colombiana, de la mujer latina que ambas representan a cabalidad desde su poderosa creación.

*Por Andrea Pérez Martínez para Bacanika. Ilustración: Angélica Olmoz (Bonie).

Palabras claves: Bomba Estéreo, Colombia, Lido Pimienta

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La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno

La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno
18 marzo, 2025 por Leandro Albani

Con una serie de crónicas sobre el sur argentino, el escritor argentino revela las estructuras profundas que mantienen al país anclado en las fauces del capitalismo.

Ni periodismo darwiniano ni charlatanería turística for export. Y tampoco la historia oficial sobre una tierra “civilizada” a punta de fusiles y bayonetas. Sobre estos pilares, se sostiene Guillermo Saccomanno para escribir una serie de crónicas sobre el sur argentino, publicadas en su mayoría en la década de 1990 y ahora reunidas en el libro Escrito en Patagonia, editado en 2024 por La flor azul.

Si las descripciones y las voces dan ritmo y profundidad a las crónicas, también lo hacen las reflexiones y pasajes ensayísticos que el escritor argentino articula a lo largo de los textos. Para Saccomanno, es tan importante mostrar los detalles de un viaje por una ruta desolada como preguntarse para qué sirve la literatura, entender (y escribir) que la memoria se manifiesta en el cuerpo o contar por qué la verdad es el principal valor para el pueblo mapuche.

La Patagonia se abre como un territorio concreto, sin veleidades exóticas o rasgos que remiten al concepto de orientalismo, acuñado por el intelectual palestino, Edward Said. Saccomanno, recientemente galardonado con el Premio Alfaguara por su novela Arderá el viento, rompe la representación que hacen los poderosos sobre esa tierra que creen que es su gran propiedad privada. El escritor también apunta sin contemplación a la hora de denunciar al Estado burgués argentino y sus imposiciones históricas y cargadas de crueldad contra los pobladores originarios.

Saccomanno explica que “cuando se trata de escribir, no se trata sólo de un asunto literario, la elección de un género, sino de una toma de partido ideológica”. Y agrega: “También me parece oportuno señalar a esta altura que la teoría literaria, tal como la entiendo, es teoría política”. Desde esta posición, Saccomanno cuenta y denuncia, describe y apuesta, rescata lo que el establishment de turno quiere ocultar y demuele la construcción oficial de la historia. Esos golpes directos se sienten página a página, sin perder una prosa con oficio y claridad.

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Imagen: La flor azul.

Leer Escrito en Patagonia es tender puentes hacia las investigaciones del historiador Osvaldo Bayer sobre los fusilamientos de peones por parte del Ejército. O también volver a Los dueños de la tierra, de David Viñas, una novela que revela la vileza de estancieros y oligarcas hacia los “otros”, ya sean peones o indígenas, pero todos condenados, según esos dueños de la tierra, a la explotación o la muerte.


En las crónicas, además, sobrevuelan las sabidurías, los pensamientos y las prácticas del pueblo mapuche. “Los mapuches no piensan que este territorio les pertenece ―escribe―. A los huincas este pensamiento los sorprende: ‘No es que esta tierra me pertenece’, piensa el mapuche. ‘Sino que yo soy la tierra’. El pensamiento es mucho más sencillo y, a la vez, abarcador. No se trata de posesión. Sino de sentirse parte”. Entrelazado a eso, la naturaleza que resiste el “desarrollo” capitalista que, desde su origen, se construye con la voracidad del saqueo de la tierra y la cultura.

Saccomanno pone la mira en las raíces de nuestro país burgués y, por estos tiempos, transnacionalizado: el Ejército argentino como fuerza de choque a las órdenes de los poderosos, el extractivismo como política de ocupación y saqueo, la historia oficial escrita por manos locales y extranjeras que intentan condenar a la Patagonia como desierto virgen que tiene que ser violado. Pero también la contracara: el docente Orlando “Nano” Balbo, detenido-desaparecido que sobrevivió a la dictadura y que apuesta a otra educación; el recuerdo vivo del maestro Carlos Fuentealba, fusilado por la policía; y otra vez Bayer, en un artículo que cierra el libro, aunque, más que finalizar la obra, permite abrir ventanas hacia el futuro, porque la figura, la ética y el oficio del historiador anarquista argentino es faro hacia donde mirar cuando se habla de compromiso con las luchas de los más desposeídos. Saccomanno pronuncia: “Si escribir sobre Bayer me enerva, se debe a que, al hacerlo, debo mirar alrededor. Imposible mirar el alrededor sin mirar el pasado. Imposible no tener en cuenta la proyección de sus tensiones cruentas en el presente, la crisis de representación que corrompe los estamentos de la realpolitik. Imposible hacerse el distraído. Esta, aunque suene a reduccionismo, es la lección mayor de Bayer”.

En Escrito en Patagonia, se descubre la relación estrecha del escritor con ese territorio, sus miradas sobre la literatura en relación a ese país dentro del país y los recuerdos de conscripto en el servicio militar. En este libro, el escritor toma posición y denuncia, pero nunca pierde de vista que escribir de una forma más hermosa que como lo hacen nuestros enemigos es una de nuestras armas. En estos momentos de una Argentina que vira aceleradamente hacia el fascismo, Saccomanno, con sus crónicas, propone otro país: uno donde los y las condenadas de la tierra no pierden las esperanzas y todavía atemorizan a los estancieros y oligarcas.

*Por Leandro Albani para La tinta / Imagen de portada: Martín Bonetto.

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Palabras claves: Guillermo Saccomanno, Libro, Patagonia Rebelde

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