La Quadra: “Hacemos cultura social y solidaria”

La Quadra: “Hacemos cultura social y solidaria”
9 junio, 2021 por Soledad Sgarella

Rodrigo Rojas, Aaron Nacer y una banda de voluntarixs sostienen en pleno Güemes un espacio que es centro cultural, pero, sobre todo, es un centro social. Lo artístico se entreteje con lo solidario en la esquina de Artigas y la Roca. Hay wifi y hay pan para todxs en este proyecto cordobés que nació de una escola do samba.

Por Soledad Sgarella y Ana Medero para La tinta

Googleá solidaridad

Hace unos días que anda dando vueltas por las redes cordobesas la foto del cartel de La Quadra que reza: “Te ayudamos con tus clases virtuales. WiFi gratis. Merienda gratis. Útiles gratis / Café solidario: si estás en situación de calle, tomate un café o un mate con pan casero gratis”. En esta semana, las notas sobre la iniciativa del espacio cultural proliferaron, por suerte. 

Se siente el olor a panadería desde afuera y un compañero está revocando una pared del patio que a la brevedad lucirá un mural. “Yo quería que pintemos esa foto de Marielle Franco que tenemos ahí, pero aún no está decidido, ya veremos”, cuenta Rodrigo. 

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(Imagen: La tinta)

El barrio no es lo mismo que hace un par de años. La Quadra, que antes era un edificio en ruinas, un baldío abandonado, hoy es un espacio de contención para vecinxs, un lugarcito con internet donde hacer la tarea, una mesa con un café caliente para quienes necesiten. 

“Hacemos cultura social y solidaria”, afirman Aaron Nacer y Rodrigo Rojas, quienes coordinan un proyecto basado en la búsqueda de la integración y la cooperación. Rodrigo cuenta que el cruce entre lo artístico y lo solidario fue el origen de lo que hoy es la Fundación La Quadra, responsable del espacio: “Hace muchos años, más de ocho, surgió la idea de un grupo de percusión, de una escola do samba estilo brasileño, con la idea de integrar a chicos de la calle a través de la música. Ese fue el espíritu con el que nació União da Serra, que fue creciendo y siempre estuvo atravesado por estas ideas de la música como salida”.


Porque la salida es colectiva y de eso no hay dudas. Pero como no es novedad, al poquísimo tiempo, lo obvio se puso sobre la mesa: nadie puede hacer arte con la panza vacía. “Empezó a pasar que los chicos no venían bien comidos, no habían merendado o tomado la leche… y así fue como, además de lo cultural, el proyecto siempre estuvo atravesado con lo social y se empezó a laburar más fuerte en esta cuestión de la solidaridad, de hacer colectas, de hacer ollas populares, de hacer juntadas y tocas para juntar alimentos”, relata Rojas. 


La escola fue creciendo y fue mudándose de barrio, cuentan desde La Quadra. “Como a los cuatro años de nacer, se terminó de forjar este fin solidario, tomó forma de fundación y entonces también apareció la necesidad de tener un lugar propio. Y así fue que se alquiló este lugar en el que estamos en Güemes, que estaba destruido, destruido. Llevó mucho tiempo, muchos meses, ponerlo de pie, remodelarlo, hacerlo casi de cero. Sólo conservamos algunas paredes”, agregan.

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(Imagen: La tinta)

La Fundación y União da Serra se separaron, pero la escola sigue ensayando en el espacio. La música atraviesa las propuestas de La Quadra porque, además, tanto Nacer como Rojas son músicos. Ellos saben de la importancia del quehacer cultural para alimentar, desde la creatividad, las diversas formas de caminar este mundo con los distintos puntos de vista que se entrelazan y aporta cada vecinx del barrio que se acerca a participar.

“Si bien nosotros dos no estamos en la escola, estamos siempre atravesados por la cultura: somos músicos, DJs, yo soy también periodista… y la música siempre ahí, como hobby o como profesión… Siempre está la idea pilar de la cultura, de la cultura popular”. Antes de la pandemia que nos cambió el mundo a todxs, el espacio tenía una amplia oferta de talleres culturales.

Nada se pierde, todo se comparte

Hoy, en plena segunda, o tercera, o ya no sabemos cuál ola, en el pico de la crisis sanitaria, La Quadra no para y lo que funciona como eje de sentido para todo lo que encaran es el espíritu de que todo se comparte. “Estamos haciendo siempre recorridos para dar una mano a gente en situación de calle. Por suerte, por nuestras profesiones y demás, tenemos muchos contactos y mucha llegada, y eso nos permite recibir donaciones. Repartimos, y tenemos una red de como 40 merenderos y comedores a los que asistimos con cuanto podemos, vamos rotando y repartiendo lo que tenemos”, explican.


“Un poco lo que significa la solidaridad para nosotrxs es esto del compartir, esto de no acopiar, de no juntar de más. La salida es colectiva obviamente y tratamos de generar empatía, de que la gente se contagie un poco. Sabemos que son tiempos difíciles para todxs, a nadie le sobra nada, pero bueno, tratamos de generar conciencia. Acá siempre agradecemos todo, cada gesto, cada botella de plástico que nos dan es algo. Algunxs pueden dar un poco de tiempo, alguien puede dar algo material, alguien puede amplificar nuestro mensaje”.


Los meses pasados, estuvieron repartiendo módulos alimentarios para artistas. Además de continuar con las ollas en los barrios, el equipazo de voluntarixs hace un recorrido por la Plaza San Martín y alrededores, llevando comida caliente a la gente que pasa la noche ahí.

“Al merendero, ahora en pandemia, no lo podemos abrir, pero estamos atándolo a una actividad que es el básquet social… Hicimos en este año la canchita de básquet, con piso pintado, y los chicos pueden venir a jugar al básquet con los profes de manera gratis y se les sirve la merienda. Obvio, recortamos un poco la cantidad, para que no se junten tantos y, si no, también pueden pasar a buscar la merienda”, cuentan a La tinta Aaron y Rodrigo.

La Quadra tiene la panadería social (y es de acá que viene el olorcito a pan recién sacado del horno de barro que sentimos cuando llegamos), uno de sus proyectos más importantes, de capacitación y trabajo para pibxs que vienen de situaciones vulnerables o de calle. En la panadería, hacen pan y venden, o lo llevan a los merenderos. Mientras sacamos las fotos de los caseritos que todavía humean, nos cuentan que consiguieron una beca completa para que uno de los chicos estudie cocina. “Así que los panes están saliendo increíbles”, agregan con orgullo.

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(Imagen: La tinta)

Otro de los espacios que abrieron este año es uno que combina una huerta y un punto de reciclado, donde también hay jóvenes que trabajan separando todo lo seco que reciben, como cartón, latas, plástico, etc. La misma gente del mismo barrio, muchas veces les alcanzan las cosas ya separadas para que ellxs puedan venderlas. ¡Hacen ecoladrillos! y venden leña también, que les donan. “Tenemos un arreglo con una cooperativa en Nuestro Hogar III muy grande, de reciclado. Nosotrxs preparamos los bolsones y en un camión los llevamos por semana”, explican los músicos y coordinadores.

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(Imagen: La tinta)

Estamos todxs esperando que la pandemia nos permita volver a reunirnos. Sabemos cuánto necesitamos estar presentes y disfrutar de todos los eventos que allí se organizan, en ese patio hermoso que remodelaron a fuerza de pulmón y con la energía vecinal. Por ahora, las mesas al aire libre (4 personas por cada una máximo) están disponibles de 16 a 18 h para que lxs niñxs puedan conectarse a internet y hacer sus tareas virtuales, con merienda y útiles incluidos. La panadería social se mantiene funcionando de 10 a 18 h también.

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(Imagen: La tinta)

El sol suaviza un poco el viento frío de este otoño pandémico, del invierno por venir. La Quadra, como muchos otros proyectos, hace un poco las veces de sol: interrumpe, por un rato, el panorama crítico. Nos recuerda que, solo organizándonos, habrá pan y wifi para todxs.

*Por Ana Medero y Soledad Sgarella para La tinta / Imagen de portada: La tinta.

Palabras claves: Bella Vista, Centro cultural y social La Quadra, cordoba

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