Belgrano ya volvió

Belgrano ya volvió
10 abril, 2019 por Redacción La tinta

Volveremos, volveremos otra vez, cantó la hinchada pirata el domingo tras consumarse el descenso a la B Nacional. ¿Volver a donde? En medio de discursos alarmistas provenientes de algunos medios y de tanto lobby para que las Sociedades Anónimas desembarquen en el fútbol argentino, los trabajadores del club y los centros vecinales de la zona salieron a defender los logros obtenido de una entidad social, cultural y deportiva. Belgrano volvió hace tiempo a ser un club. De ahí no debe descender.

Por Gonzalo Reyes para La tinta

Mientras aún resuenan los cánticos de los hinchas celestes en las paredes del Gigante de Alberdi, la estrofa que dice «Volveremos, volveremos / Volveremos otra vez», es la que todavía le queda dando vueltas a este humilde hincha. Como un trompo absurdo e infinito ese verbo en plural, «volveremos», me interroga: ¿De dónde hay que volver? ¿Cómo se debe volver? Algo me dice que nunca se vuelve. Que siempre se sigue adelante. Pal frente, como Belgrano.

Sin dudas el hincha pirata solo piensa -y pensará de aquí en más- en volver a Primera División. No será nada fácil, lo sabemos. Nadie nos lo tiene que contar.  Pero desde el segundo posterior al pitazo final que hizo sonar Patricio Loustau algunos periodistas y medios deportivos comenzaron a sacar cuentas. ¿Cómo hará Belgrano para sostenerse con el 95% menos de ingresos por televisación? ¿Cómo hará para pagar a los 200 o más empleados que tiene? ¿Que sucederá con aquellos deportes que no generan ganancias? ¿Y las actividades culturales y de articulación con el barrio? Los interrogantes sonaron como alarmas para prevenir a una población de un inminente tsunami. ¿Preguntas o una invitación a un cambio de política institucional? Justo cuando han quedado en evidencia, los últimos cuatro años, los intentos gubernamentales y dirigenciales de abrirles las puertas a las Sociedades Anónimas en el fútbol nacional. Justo cuando el hincha debe asimilar su peor derrota deportiva en ocho años. Justo ahora el miedo se asoma en forma de pregunta: ¿Cómo volverá Belgrano a Primera?

Hasta la incoherencia gozó del privilegio de tener espacio en secciones deportivas de medios cordobeses: «la otra razón “objetiva” por la que creo que este descenso es el peor de nuestra historia es por el contexto institucional del club: ordenado, fuerte en materia societaria, con finanzas al día, con crecimiento en imagen de marca», dice el artículo titulado «El peor descenso de nuestra historia, pero en el mejor contexto para levantarnos» de Mundo D. Aquí, la enumeración de virtudes y fortalezas, parecen ser un problema o, en el mejor de los casos, los aspectos rescatables sobre los que deberá apoyarse una nueva política administrativa del club. Clarín no se quedó atrás y diagnosticó una «crisis» del fútbol cordobés haciendo foco en Alberdi: «El descenso de Belgrano, la punta del iceberg de la crisis que jaquea al fútbol de Córdoba», tituló el diario porteño.

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En este contexto, los trabajadores del club fueron los primeros en dar a conocer su opinión. A través de un comunicado, los que ponen el hombro y habitan la diaria de la institución hablaron: «En los últimos días algunos discursos violentos cargados de desmemoria no permiten poner en la balanza el verdadero proyecto de Belgrano. Hemos leído críticas y enojos como si lo deportivo fuera lo único que hace grande a un Club. Y claro que lo es, pero no es lo único», dice el escrito publicado en varios portales y sitios web.

La voz que alzan los trabajadores es fiel y la respalda el día a día, el año a año. Porque están los que vivieron desde adentro varios descensos y una quiebra. Pero también los que vieron los regresos, los renacimientos: «A una cancha abandonada, que hubo que reconstruir, llena de escombros y recuerdos que nos había dejado la quiebra, tan solo 5 años atrás. Nos fuimos a la quiebra, ¿se acuerdan? Parece una historia tan lejana, pero fue real. La quiebra nos dejó vacíos. Volver al barrio no sólo significaba en ese momento dejar de pagar grandes alquileres por Sedes en el centro, significaba también comenzar a reconstruir nuestra identidad, encontrarnos otra vez con vecinos/as del barrio, empezar a recibir a las organizaciones, a las instituciones y a los/as curiosos/as que otra vez veían abiertas las puertas del Club que tan solo 5 años antes había estado a punto de desaparecer y que a pesar de ello había logrado colocarse nuevamente como una institución activa y referente dentro del colectivo social».

Precisamente esos barrios atravesados por las mismas calles que rodean al Julio César Villagra también se pronunciaron en el mismo sentido. El Centro Vecinal de Villa Páez y el Centro Vecinal de Alberdi expresaron en sus redes la importancia de sostener el compromiso de «cuidar a cada una de las instituciones que son parte de nuestra red de trabajo territorial», entendiendo al Club Atlético Belgrano como «un espacio deportivo, pero también social, de encuentro y de participación democrática».

Las campañas deportivas del Celeste han sido claramente malas en los últimos años. Cómo negarlo si sus consecuencias lo depositaron dónde hoy está. Hasta el propio presidente de la institución, Jorge Franceschi lo admitió: «Esto es un fracaso deportivo y somos los responsables», dijo en conferencia de prensa el mismo día domingo. Pero el cambio cultural del hincha pirata quedó en evidencia esas horas previas, cuando abandonó el Gigante expresando su enojo con la actual dirigencia a través de la voz, el canto y las lágrimas. A nadie se la cruzó dañar las instalaciones. Sus instalaciones. Su estadio. Su casa. «Otro signo del cambio cultural al que hemos hecho mención y que nos alienta a unir y potenciar nuestra labor para salir adelante en este difícil momento», señalaron los trabajadores del club en su comunicado.

Belgrano es más que un club de fútbol. Belgrano es un club. Volvió a ser un club antes de levantar económicamente la quiebra. Volvió a ser una institución habitada por sus hinchas, por los vecinos de los barrios aledaños, sean piratas o no, y por sus viejos y nuevos trabajadores. Hace poco (comparado con sus 114 años de historia) que Belgrano volvió a ser un club, que tiene al fútbol como su estandarte deportivo y que a través de él le da vida a un sin número de actividades, proyectos y disciplinas culturales. El fútbol como medio para hacer otras cosas que su entorno necesita. El fútbol como herramienta social en medio de tanto humo privatista y espejitos de Sociedades Anónimas.

Belgrano ya volvió. Está en Alberdi. Es de ahí que nunca más debe descender.

*Por Gonzalo Reyes para La tinta

Palabras claves: Club Atletico Belgrano

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