Lucy Eldine Gonzalez: “La Mulata que no llora”

Lucy Eldine Gonzalez: “La Mulata que no llora”
27 abril, 2018 por Redacción La tinta

Por Redacción La tinta

Hija de una mexicana negra esclava y un mestizo indígena, quedó huérfana a los tres años. Fue criada por un tío y conocida como Lucy González. En 1871 se casó con Albert Parsons (1848-1887) un anarquista y activista sindical. Por ser un matrimonio interracial y activista por la liberación de los negros, recibieron amenazas de linchamiento; se trasladaron de Texas hacia Chicago, donde Albert trabajó en una empresa tipográfica y Lucy abrió un taller de costura, involucrándose ambos en el movimiento revolucionario de Estados Unidos.

En la década de 1880 Chicago era una gran ciudad industrial, pero hubo una depresión económica que dejo a millones de personas desempleadas, debido a esta crisis se incrementó la oferta de mano de obra, por lo que había mucha explotación obrera, incluida mujeres y niños. De todas partes del país llegaban por ferrocarril, miles de ganaderos desocupados, y se fueron creando las primeras villas humildes, donde se alojaban los trabajadores, además de los emigrantes venidos de todo el mundo, durante el siglo XIX.

Albert y Lucy participaban activamente en organizaciones libertarias, a favor de los obreros, de los presos políticos, afrodescendientes, indigentes y mujeres. En 1883 junto a otros colaboradores, fundaron la Asociación Internacional de Personas Trabajadoras (IWPA) la primera organización anarquista del país y el periódico The Alarm, donde Albert y Lucy publicaron numerosos artículos.


Valiente y decidida, Lucy se convirtió en una importante lideresa dentro del movimiento anarquista y obrero; escribió un folleto muy popular titulado “Dedicatoria a los Vagos”, publicado en The Alarm, en 1884, donde denunciaba cómo los patrones esclavizaban a sus trabajadores con jornadas de 12 y 16 horas y vivían en condiciones de miseria. Convertían a los obreros en vagabundos, cuando en realidad, eran ellos los que aumentaban la ganancia de los patrones; finalizaba el artículo exhortándolos a que aprendieran a fabricar explosivos. Tanto para los empresarios de la época, como para las autoridades, era inaceptable que una mujer, además negra y anarquista, fuese la que incitara a la lucha a los obreros, con actos de violencia contra los ricos.


Luego de una serie de protestas de los obreros, en mayo de 1886 se produjo una manifestación pacífica de más de 25.000 personas, para respaldar una jornada laboral de ocho horas. Más de cien policías reprimieron la marcha, de repente una bomba fue lanzada matando a un oficial; la policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a numerosos obreros. Este hecho es conocido como la Revuelta de Haymarket. Muchos obreros fueron detenidos, golpeados y torturados, acusados de matar al policía. Finalmente, en un falso juicio, pues nada se pudo probar en su contra, sólo se juzgó su orientación política libertaria y su condición de obreros rebeldes, tres anarquistas fueron condenados a prisión y cinco a la horca, entre estos últimos se hallaba Albert Parsons.

De Lucy Parsons, la “mulata que no llora” como escribió José Martí -que por esos días estaba de corresponsal en Nueva York-, se dice que: “Cuando en la sala se escuchó el veredicto de: ‘-¡Culpables!’… -¡Morirán en la horca el próximo 11 de noviembre de 1887!, la mexicana sintió cómo un nudo le ahorcaba su débil garganta, pero sin hacer gestos en su cara, tragó saliva y se contuvo para no derramar lágrimas que mojaran sus pequeños ojos ante los verdugos… sólo apretó el rostro contra su puño cerrado. Tomó los cordones de una cortina, los amarró como un nudo de la horca y los arrojó por la ventana, para que los obreros concentrados en la plaza que cercaba al tribunal, entendieran el castigo que los capitanes de la industria le imponían a los que lucharon por reducir la jornada laboral a 8 horas”. (Tomado del capítulo VIII del libro Historia del 1º de Mayo (en imprenta) de Raúl Lescas Jiménez)

En el folleto “Primero de Mayo: su historia y vigencia” de Ediciones Ave Fénix se puede leer al respecto que «millones de personas, incluso de las clases poseedoras exigían la libertad de los acusados. Lucy Parsons fue en cierto sentido la artífice de todo aquel movimiento; con sus dos pequeños hijos desafiando miles de obstáculos, se lanzó a una batalla con la firme convicción de ‘Salvar las vidas de siete hombres inocentes, a uno de ellos de los cuales amó más que a la vida misma’. Realizó una gira por todo el país durante casi un año, se dirigió a más de 200 mil personas de 17 estados, viajaba de día y hablaba de noche, escribió centenares de cartas tanto a organizaciones obreras como a personalidades en distintos países contagiando de su fervor a tanta gente, que nadie podía sentirse indiferente”.

Revuelta-de-Haymarket-anarquismo-trabajadores

Albert a los 39 años, fue ejecutado en noviembre de 1887, aunque se había comprobado su inocencia. A estos obreros se les conocen como los “Ocho Mártires de Chicago” y en su memoria el movimiento obrero mundial, en 1889 adoptó el 1 de mayo, aniversario de la Revuelta de Haymarket como el Día Internacional de los Trabajadores.

Luego de la muerte de su marido, Lucy publicó en diciembre de 1887, un libro que Albert había redactado en la cárcel: “Anarquismo: su filosofía y base científica”. Más tarde escribió una biografía de Albert Parsons con la historia del movimiento obrero en Estados Unidos, publicado en 1889; en 1892 editó “Libertad” una publicación mensual Anarquista-Comunista Revolucionaria.

Lucy Parsons dio charlas y conferencias en salones de sindicatos, clubes de mujeres y en universidades, exponiendo su filosofía radical. Incansable activista, Lucy sufrió acoso político, represión constante de la policía y el escarnio público: abusos racistas y sexistas de parte de la justicia y la sociedad.


Luchó por el sufragio de las mujeres, la igualdad de remuneración, el derecho de la mujer al divorcio y casarse de nuevo y no ser objeto de violación. En 1905 fue una de las fundadoras de la organización Trabajadores Industriales del Mundo. En 1915 Lucy organizó una manifestación contra el hambre y el desempleo. En 1939 se convirtió en miembro del Partido Comunista, trabajando intensamente para la Defensa Internacional del Trabajo. Hizo campañas contra los linchamientos y el sistema de justicia criminal racista. Continuó luchando activamente contra la explotación de los trabajadores hasta su muerte: Lucy Parsons murió en un incendio en su casa, en 1942, a la edad de 89 años.


Su casa fue saqueada por el gobierno, “era más peligrosa que mil insurrectos”, y confiscada toda su biblioteca con más de 1500 libros, junto con documentos personales. Aún después de muerta quisieron silenciarla, ella que luchó por la libertad de expresión, que habló en contra de las injusticias de la sociedad capitalista, dirigida por hombres blancos, es la menos conocida de las figuras del socialismo.

La prensa de su época, la comparó con Louise Michel la revolucionaria francesa que en 1871 participó en la lucha de la Comuna de París. Algunos historiadores del siglo XX sostienen que Lucy Parsons fue la primera mujer activista afroamericana asociada al socialismo revolucionario en América. Su accionar, su fuerte oratoria, sus setenta años de lucha son el legado que nos deja, un ejemplo de intrepidez, compromiso e integridad.

*Por Redacción La tinta.

Palabras claves: Albert Parsons, anarquismo, Día del trabajador, Lucy González

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