Masacre de Pergamino: «Las gargantas de nuestros hijos callaron, pero nuestro dolor es el que grita»

Masacre de Pergamino: «Las gargantas de nuestros hijos callaron, pero nuestro dolor es el que grita»
20 septiembre, 2017 por Redacción La tinta

El 2 de Septiembre se cumplieron seis meses de la masacre de Pergamino, en la que murieron siete pibes de entre 18 y 27 años que estaban privados de su libertad en la Comisaría Primera de esa ciudad, luego de mandar mensajes a sus familias alertando que la policía los iba a matar. En el Enredando las Mañanas, hablamos con Cristina Gramajo, madre de Sergio Filiberto, una de las víctimas de la masacre. Los seis imputados por la muerte de los pibes son los policías Sergio Ramón Rodas, Alexis Miguel Eva, Matías Exequiel Guillieti, César Brian Carrizo, Carolina Denise Guevara y Alberto Sebastián Donza, que permanece prófugo.

Por FM La Caterva

—¿Cómo fueron estos poco más 6 meses de lucha por justicia?

Escuchaba lo que introdujiste de la masacre. Nosotros decimos masacre donde perdimos siete jóvenes, siete hijos. Estamos en un momento de apelar los arrestos domiciliarios de los seis imputados. Hubo seis policías imputados, que son los que estaban a cargo ese día de la Comisaria 1° de Pergamino. Todavía sigue prófugo, a seis meses, el comisario Alberto Sebastián Donza. Logramos que estén detenidos cinco de los seis imputados, hoy 4 están con arresto domiciliario. Esto nos parece completamente injusto, que ellos estén gozando en el seno de su familia, después de haber hecho lo que hicieron, dejaron abandonados a siete jóvenes, no hicieron nada para salvarles la vida que ellos tenían a cargo. En estos seis meses vemos que no es el primer hecho que ocurre en esta comisaría, por eso a veces pensamos que tuvo que haber multiplicidad de víctimas, como fueron los 7 juntos, para que salga a la luz el accionar de estos uniformados. Todos los días encontramos que hubo distintos casos, en 2003 tenemos tres en esa misma comisaría. Siempre inculpando más a la víctima que a ellos, que son los encargados del cuidado de, como vos dijiste, siete presos que nosotros decimos siete jóvenes porque son siete vidas que estaban al cuidado del Estado.

—¿Cómo te enteraste vos ese 2 de marzo de lo que estaba sucediendo en la Comisaría 1° de Pergamino?

Yo soy una de las pocas madres que se entera después, porque acá lo que ayudó es que los chicos, gracias a Dios, tenían celulares y les mandaban a sus familias que los estaban queriendo matar. Así textual vengan, hagan lío, porque nos mata la policía. Yo a mi hijo no le permitía tener un celular, así que a mí no me llegó ninguno de esos mensajes, y estoy saliendo para llevarle la comida como todos los días y 10/15 minutos antes me avisan que había un motín en la comisaría. No sabía que había muertos hasta ese momento. Cuando estoy llegando, me encuentro con mi hija, y me dice mami hay siete muertos. Ahí es la incertidumbre de que uno llega, estaba ya lleno de policías, un cordón en la puerta, no nos dejaban entrar, no nos decían nada, decían que estaba todo controlado, en un momento algún otro familiar me dijo a tu hijo como estaba enfermo lo llevaron al hospital. Toda una cosa terrible.


A mí me quedó la sensación que le cociné a un muerto, que le preparé la comida a un muerto, porque la hora para llevarle era entre las 8 y las 9, el único momento para llevarle la comida. Y hay madres que se quedaron con la sensación de que estaban en la puerta de la comisaría, que sus hijos les estaban mandando mensajes y murieron en su cara.


Entonces cómo podemos estar en estos seis meses de una lucha incansable, desigual, ellos tienen todo un aparato armado, son los dueños de casa. Esto, lamentablemente, de haber cobrado tantas víctimas, hizo que nos vinieran a apoyar espacios de los derechos humanos, como la Comisión Provincial por la Memoria- CPM que está patrocinando a algunas de las familias. Militantes jóvenes y de izquierda que se sienten comprometidos con nuestra causa sin tener la necesidad de haber pasado por esto antes. Y la gente que debería estar apoyándonos, como es el Concejo Deliberante, todos los que nos representan como es una causa pianta votos no están, y ahora para pedir una audiencia pública tenemos que estar solicitando firmas en la peatonal, en esta ciudad que es un poco conservadora y nos humilla demasiado en las redes. Tener que salir a pedir firmas para que nos atiendan en el Concejo Deliberante es vergonzoso. Y a parte no son los únicos casos, el abuso de ellos es diario, está tan naturalizado que hay mucha gente que cree que esa es la manera que tiene la policía de trabajar, amedrentando, hay muchos casos de acá de Pergamino que han sido víctimas de gatillo fácil como Carlitos Quiroz, otras causas mentirosas como Marcos Verón, que dicen que se suicida cuando lo abordan unos policías. En esta comisaría también hay casos de pibes quemados,  que los encuentran «ahorcados”. Son muchas cosas y esto no puede pasar más, tiene que ser un Basta. Un antes y después de esta masacre, ya que cobró tantas víctimas, que esta lucha nuestra sirva para eso, para que ni otras madres ni otros hijos pasen por lo que estamos pasando nosotros.

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—¿Quién era Sergio?

Sergio era un chico que tenía un corazón bárbaro. Era la primera vez que estaba en una comisaría, estuvo 28 días ahí adentro, creo que no dimensionó en el momento que vino un amigo a buscarlo para cometer su primer ilícito, que en ese momento creo que por la falta de experiencia sale mal herido y casi pierde la vida, era un chico que trabajaba, yo soy enfermera y él trabajaba en el hospital hacía tres años y medio, como secretario en una sala de rehabilitación. Tenía siempre una sonrisa inmensa, bueno, educado… él tenía sí un problema, que es una enfermedad, una adicción a sustancias. Y eso es lo que hacía que en su interior tenga una lucha diaria para salir, y no podía a pesar de estar con tratamiento psiquiátrico y psicológico.


Estando en la comisaría la forma de comunicarnos eran cartas. Cartas donde me dejó plasmado todo el amor que él sentía por la familia, que la droga muchas veces no los deja ver eso. El papá había fallecido hace siete años, él no pudo hacer el duelo, eso también, después de haber pasado 4 años por una enfermedad grave, eso también lo marcó un poco.

 


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Segio Filiberto

Pero era un chico buenísimo, estaba en proceso, era su primer ilícito, en las cartas dejó plasmado que quería un cambio para su vida, a su abuela le escribió que se iba a casar en tres años, que era lo que le iba a llevar este periodo de pagar su deuda, como él dijo. Aunque el último día de visita me dijo «si me mandan a un penal no sé si vuelvo», como diciendo, si acá que es una comisaría por ahí le costaba… pero para no preocuparme generalmente me decía «si vos estas bien yo voy a estar bien».

—Tu dolor es nuestro dolor, estamos tratando de darle seguimiento a esto para que se instale con fuerza y que esta lucha y este dolor que están atravesando sirva para que nunca más un pibe, una piba sea asesinado/a en una comisaría…

Sí, y para que no desaparezcan como Santiago, Pichón Escobar, Luciano Arruga, las listas son inmensas, tiene que haber un basta, no puede haber tanta complicidad de la justicia, no le pueden dar beneficios como les están dando con el arresto domiciliario cuando por pericias sabemos que ellos son los culpables.

—¿Con qué argumento les dieron la domiciliaria a los cuatro policías imputados?

Con el argumento de que es un beneficio que tiene todo detenido, pero lo que quisimos explicar al juez Solazzi, [que otorgó en primera instancia el beneficio, confirmado por la Cámara luego] es que no es el vecino de enfrente, ellos cuentan con todo un aparato, porque los vigilan sus propios compañeros. Incluso pasó a Cámara y los tres camaristas les dieron el arresto domiciliario, por eso decimos que hay una complicidad de la justicia. No pueden ser juzgados sin tener en cuenta su uniforme, su trabajo y que estaban para cuidar la vida de estos chicos.

Son siete chicos: Sergio Filiberto, Federico Perrotta, Alan Córdoba, Franco Pizarro, John Mario Carlos, Juan Carlos Cabrera y Fernando Emanuel Latorre, algunos han dejado hijos, madres solas, es muy feo todo lo que nos ha pasado. El día que fuimos a participar de la marcha contra el gatillo fácil, algunos policías de acá de Pergamino decían en las redes nosotros deberíamos tener otros 15 gatillos fáciles acá. Toda esa impunidad hace que esto siga igual en las mentes perversas de los policías. Nosotros salimos a la calle, vamos a seguir manifestando, porque las gargantas de nuestros hijos callaron pero nuestro dolor es el que grita.

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*Por FM La Caterva / Fotos: Raíz – Comunicación desde abajo

Palabras claves: Abuso policial, Masacre de Pergamino, Pergamino, violencia institucional

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