“La historia no la borra nadie, ni con leyes, decretos o caprichos”
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“La historia no la borra nadie, ni con leyes, decretos o caprichos”

Las Madres iban y venían entre la ronda y la silla a la sombra. Daban unas vueltas a la pirámide, como cada vez, y eran convencidas, no sin resistencia, para descansar. Frente a la silla en la que está sentada Nora Cortiñas, se forma una fila larga. Están quienes se sacan una foto con su abrazo y su sonrisa divina; también dicen presente los que le quieren contar algún conflicto o invitarla a alguna movida. Ella dirá casi siempre que sí. Hace poco nos decía, con algo de culpa: “Estoy empezando a decir que no a algunas cositas, estoy muy cansada”. No parece, pero está cansada. Está en nosotros que sepamos cuidarla y no abusemos de su generosidad. Llegó nuestro turno y le explicamos que nos gustaría cerrar la transmisión de la RNMA con su voz. Bueno, dale, respondió.

Al rato volvimos y ya no hubo que decir nada, solo un cabezazo, del estilo de aquellos con los que habrá salido a bailar más de una vez. El tema es que la fila se traslada con ella, y en cuanto se escucha su voz ante la única pregunta que desata su monólogo, la fila se vuelve círculo enorme alrededor de su figura. Nora habla con sentido.

“Seguimos teniendo esas 30.000 razones para seguir resistiendo. Hasta ahora, que se van a cumplir 40 años que estamos en la Plaza de Mayo, la respuesta sobre qué pasó sobre nuestros hijos detenidos-desaparecidos no aparece. Hay silencio. Esa respuesta está cerrada con siete llaves. En estos 40 años, ninguno de los Gobiernos decidió abrir los archivos. En estos últimos días se hizo mucho con una comunicación de la Iglesia Católica diciendo que abría los archivos. Las primeras noticias que tenemos, y que lo vimos en respuesta a un habeas corpus que hice el año pasado por mi hijo Carlos Gustavo, ellos muestran las mismas cartas que nosotras entregamos en el episcopado desde el año ‘77.

Seguimos teniendo esas 30.000 razones para seguir resistiendo. Hasta ahora, que se van a cumplir 40 años que estamos en la Plaza de Mayo, la respuesta sobre qué pasó sobre nuestros hijos detenidos-desaparecidos no aparece. Hay silencio. Esa respuesta está cerrada con siete llaves. En estos 40 años, ninguno de los Gobiernos decidió abrir los archivos.

Seguramente, ellos quieren mostrar que han sido muy prolijos y han hecho fotocopias de esas cartas y las han mandado al Papa en su momento. Ese es el archivo que tienen. Esta marcha lo único que reafirma es que desde que salimos a la Plaza de Mayo el 30 de abril de 1977, cada jueves fue un jueves de resistencia. Muchas veces terminamos mal, encarceladas, perseguidas. En los años de la dictadura cívico-militar, religiosa y económica, tuvimos disgustos grandes: nos llevaron presas, nos atropellaban con armas, durante un tiempo no nos dejaban entrar a la plaza. Hoy hay menos Madres, desde luego.

Hoy es recuerdo también a las Madres que fueron desaparecidas. Y quiero recalcar que además de las tres Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor de Vincenti, Mary Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga, anteriormente fueron secuestradas y desaparecidas seis madres de presos políticos. Hay que recordarlas, porque a veces uno nombra a estas tres madres. Antes del 30 de abril había madres que iban a visitar a sus hijos a la cárcel, y no es que estaban separadas. Incluso muchas de las madres que iban a las cárceles a visitar a sus hijos o hijas, en algunos casos, tenían algún hermano del preso desaparecido.

Estas madres tenían por costumbre no solo llevar las necesidades a su hijo preso, sino llevaban para todos los detenidos. Eso era subversivo, no le gustaba a los militares, entonces, esas madres desaparecieron. Las mamás de Gullo, Carrica, Anguita, Bronte. Esta marcha tiene la fuerza de seguir reivindicando todas las luchas populares y especialmente de esos años 70, de esta generación donde el Gobierno ahora cuestiona la cifra, como si los desaparecidos se pueden marcar como un número en una libretita. Yo les digo a los funcionarios que son judíos si nosotras ignoráramos que hubo un holocausto y dijéramos: “¿Seis millones? ¿Quién los contó?”. Me da vergüenza. Lo mismo que si la comunidad de armenios. Pero ¿qué tiene que ver una cifra? Todos eran seres humanos.

madresComo si ahora a los sirios —que los arrojan nuevamente al mar, la historia se repite—, uno los pudiera ir contando uno por uno. Es muy doloroso. El Gobierno se equivoca mucho, porque estos funcionarios quieren hacer creer que ellos vivían no en otro país, en otro planeta. Porque hasta la gente que estaba en otros países sabe lo que vivimos en la Argentina. Acá hubo un pueblo luchando, no hubo dos demonios; en todo caso, hubo un grupo de represores asesinos y una juventud militante y comprometida con la lucha del pueblo. Acá no hubo una guerra sucia, hubo un ejército de ocupación que vino a avasallar los derechos del pueblo argentino.

Hay que decírselo a Macri, ojalá escuche lo que pasa en esta plaza —siempre hay un oído que viene a escuchar qué decimos—. Que escuche que, además, aunque quiera cambiar el feriado del 24, el 24 es 24, caerá lunes, martes, como sea…, feriado o no feriado, estaremos en la calle como estuvimos siempre. Pierde el tiempo. La gente que planifica estos cambios es ridícula. Yo no diría hipócrita —bueno, sabemos que lo es—, pero es ridícula. Un funcionario que se sienta en un escritorio y dice que el 24 de marzo no es más feriado. ¿Y qué?

Iremos a las calles, a los colegios, a las facultades, y le diremos al Gobierno —como le hemos dicho a Menem cuando dio los indultos; a Alfonsín, cuando dio las leyes de punto final y obediencia debida— que la historia no la borra nadie, ni con leyes ni con decretos ni con caprichos. Porque ahora este Gobierno parece que tiene un ánimo de venganzas con avances que tuvimos, por ejemplo, con los juicios. Sobre los juicios —logro de la movilización popular y de un Gobierno que nos escuchó—, tenemos unos testigos de lujo, testigos que no se olvidaron de sus compañeros y compañeras que quedaron soterrados en el infierno de un campo de concentración y con la valentía, el compromiso, la generosidad, dan el testimonio de lo que se vivió en esos lugares del horror. Hay que valorarlo, hay que acompañarlos en los juicios. Tenemos abogadas y abogados que tienen la misma generosidad, tienen la ética de trasladar el testimonio a un papel para llevar a los jueces y que nunca pudo ser rechazado. Es la verdad del testimonio. Y tenemos —gracias a Dios o a quien sea— jueces, fiscales que están comprometidos con la justicia.

Y hacerle entender al Gobierno que por más que haga recortes para que no haya presupuesto, vamos a seguir. Porque si un 24 de marzo del ‘76 este pueblo salió a la calle a enfrentar una dictadura sangrienta, cruel y antes de esa dictadura ya estaba la Triple A, ya había asesinos llevándose a los jóvenes, ¿por qué no vamos a empezar de cero si es necesario, ahora?

Tenemos que ir a los juicios a apoyar, porque es un valor. Tenemos que reconocerlo, porque no tiene que quedar nadie impune en nuestro país. Todos a la cárcel, perpetua, para siempre, efectiva. Y tenemos que hacer que no quede un solo genocida impune en nuestro país. Y hacerle entender al Gobierno que por más que haga recortes para que no haya presupuesto, vamos a seguir. Porque si un 24 de marzo del ‘76 este pueblo salió a la calle a enfrentar una dictadura sangrienta, cruel y antes de esa dictadura ya estaba la Triple A, ya había asesinos llevándose a los jóvenes, ¿por qué no vamos a empezar de cero si es necesario, ahora?

Y seguiremos reclamando no al ajuste, no a esa política de desocupación, de desalojos, de hambre y de pobreza. Decimos no a esta política económica. Decimos no a los candados que les han puesto a los archivos; queremos que se abran los archivos, queremos que nos digan qué pasó con todos y cada uno de los detenidos-desaparecidos. Queremos que los jóvenes que todavía no conocen su verdadera identidad que lleguen a esa verdad. Queremos toda la verdad, toda la justicia, queremos toda la memoria. Queremos que nos acompañen, porque el pueblo ha acompañado. Nosotras no queremos venganza, queremos la justicia. Y tenemos mucho para pedir. Pedimos la libertad de todos los presos políticos.

Que se terminen los procesamientos a cinco mil trabajadores. Queremos que no se siga persiguiendo por ideología política, porque vivimos muchos años con diferencias, con opiniones distintas. No tenemos que ser enemigos, tenemos que respetarnos mutuamente. Cada uno puede pensar como siente desde su propio espíritu. Queremos que se vaya Monsanto y las empresas multinacionales que vienen a llevarse las riquezas, que no pagan regalías, que no pagan impuestos. Basta de llevarse nuestras riquezas, además del fracking, que horada la tierra y que nos lastima a todos. Hay mucho para pedir. No queremos que nos endeudemos más y que paguemos deuda externa. La deuda externa se paga con el hambre del pueblo”, dijo en una parte de su largo monólogo.

¿Por qué resistimos?

Pero en su intervención, sentada ante la mirada de cada vez más gente, Nora dirige sus dardos hacia el gobierno y el Estado

“Cada uno de los que vinieron acá debe traer su resistencia. Nos resistimos a que el Estado también sea cómplice del femicidio, la trata de personas, el abuso sexual de niños y niñas. Porque el femicida es responsable, pero el Estado no tiene políticas para evitar esas situaciones, porque la trata la hacen políticos y gente que está vinculada con las más altas esferas políticas. Si miran para otro lado, siguen estos dramas. Cada uno de ustedes debe tener una pancarta con lo que piden, con la resistencia. La resistencia hasta el fin, hasta que este país tenga justicia social, se pueda vivir con dignidad hasta que en este país no haya pobres ni gente que se muera de hambre. Tenemos mucho para hacer y esta es una marcha más de la resistencia.

Los cuarenta años que las Madres estamos cada jueves en la plaza fue una marcha de resistencia. Y si tuvimos logros —pocos, pero tuvimos—, es por la resistencia, porque ninguno de nosotros nos quedamos en casa tranquilos dejando que la Dictadura matara y torturara, se llevara a sus bebés nacidos en cautiverio de sus madres embarazadas, en esos lugares del horror. Nadie en este pueblo se quedó tranquilo, menos, por supuesto, los fascistas, los que hoy vuelven a atacar y vuelven a decir que no hubo treinta mil. Esos son los que propiciaron el golpe de Estado. Tenemos que decir no, basta reprimir al pueblo, de hambrear al pueblo y de buscar la manera de dañarnos cada día que aparece una noticia nueva. No van a poder cambiar la historia. La historia la hicimos nosotros, no lavan a poder cambiar.

madres-bajo-el-solCambiarán un día de feriado o no, no nos importa, si lo mismo vamos a estar en la calle. Hay mucho para resistir y decir que no bajaremos los brazos. Y decimos, enfatizamos: 30.000 detenidos-desaparecidos presentes, aparición con vida de Julio López. Hoy también recordamos a los desaparecidos y desaparecidas de la Iglesia de Santa Cruz. La memoria para recordar para recordar a Azucena Villaflor de Vicenti, Mary Ponce de Bianco, a Esther Ballestrino de Careaga, Madres valientes que vinieron a la Plaza de Mayo enfrentando la dictadura más criminal que tuvimos, y a toda la gente que fue llevada de la Iglesia Santa Cruz. También recordamos a seis madres de militantes políticos presos desaparecidas. Las recordamos con amor. Y también a las madres del los presos políticos que en esos años tan crudos tenían que ir a los penales y eran humilladas por los asesinos. Tenemos el recuerdo y el cariño porque ellas también abrieron el camino”, recordó una vez más.

Ya cerca del final comenzó su larga despedida: “Seguimos con la memoria, la verdad, la justicia. No perdonamos, no olvidamos, no nos reconciliamos. Tenemos nuestros años amigos que nos acompañan todos los jueves, los portuarios, y siempre nos despedimos hasta el próximo jueves, aunque llueva, aunque salga un sol fuerte, aunque caiga nieve. El jueves otra vez todos acá para seguir caminando junto a nuestros 30.000 detenidos-desaparecidos. Y apoyando para que los jóvenes que hoy tienen 40 años puedan recuperar su verdadera identidad. Y le decimos a Macri basta de ajuste, basta de tomar venganza con este pueblo que defiende la democracia, que no quiere venganza, que quiere justicia, verdad y memoria.

Y recordar a nuestras Madres. Hoy nos falta Pepa. Con Pepa hacíamos las 24 horas sin salir de la plaza. Con Aída Sarti, con Mirta Baravalle, Elia Espen, con muchos de ustedes que nos acompañaban las 24 horas. El año que viene vamos a hacer las 24 horas seguramente”, anunció y quién se anima a dudar de que será un día completo. Sus últimas palabras fueron para recordar a dos que estuvieron muchas veces y uno que fue guía: “Con nosotros están Cachito Fukman, Carlos Chile y Fidel”. Y se llevó la ovación. Hasta quienes llegaron para el acto de las Madres del otro sector se acercaron a escucharla, la aplaudieron y se cruzaron de acto.

Fuente: ANRed

21 Diciembre, 2016

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AnRed www.anred.org


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