Yo soy López
Deportes, Fútbol

Yo soy López

Ante tanto cassette, Bigote López. Ante tanto ruido, un tema de Los Redondos. Como la poesía del Indio, el capitán del humilde Villa Española de Montevideo escupe trompadas: “El fútbol tiene un sistema enfermizo, perverso e injusto”. López es de esos tipos que sus ideas lo atormentan. A López, Cuba le enseñó que el lujo es vulgaridad. En un carta abierta apoyó a los jugadores de la Selección en su pelea contra Paco Casal, el dueño de la pelota y no teme ir contra Messi y Suárez: “Los personajes se comieron a las personas”.

 

“A mí me tiene podrido que los pibes que juegan la pasan mal. Cuando termina el entrenamiento y veo que se tienen que tomar el bondi y no tienen para comer, me hace caer en una realidad que me tiene harto”.

En Uruguay ya lo conocen. En Villa Española, humilde club de ascenso que a veces juega en primera y muchas veces en la B, es patria hace tiempo. Capitán y goleador. Pelo largo y chiva. Ponerle un micrófono en frente es como meter la cabeza en las fauces del león.

Hace poco menos de un mes, Santiago “Bigote” López escribió una carta en apoyo a los referentes de la Selección Uruguaya de fútbol que desde mitad de año han comenzado a demandar a la federación local un proyecto de desarrollo deportivo más inclusivo. Esto los llevó enfrentarse abiertamente a Tenfield, la empresa dueña de las transmisiones deportivas, que a su vez es propiedad de Paco Casal, señor feudal del fútbol charrúa. El poder de Casal es tal que pudo presionar a los dirigentes para renovar contrato con Puma antes que con Nike pese a que la marca norteamericana ofrecía el doble de dinero. Tenfield es socia de Puma en Uruguay.

“El silencio me aturde y me perturba”, encabezó López a modo de título en su misiva. Horas más tarde el mensaje sería retwitteada por el capitán de la Celeste, Diego Godín.  Tampoco Sebastián Abreú puedo resistirse: “Simplemente Santiago “Bigote ” Lopez”, dijo el Loco.

“Yo me pronuncio a favor de este proyecto celeste, que tiene clarito cuáles son los valores a defender, valores humanos en los que creo y pregono; y valores que engrandecen nuestro deporte”, dijo el delantero de Vila Española, llamando a todos los futbolistas de todas las categorías a pronunciarse a favor de “este grupo de jugadores que trascendieron sus intereses individuales y hoy se preocupan y comprometen con nuestra realidad local”.

¿Quién es este pelilargo indolente que se atreve a cuestionar la lógica mercantil que opera en el fútbol, que marcha contra la baja de la imputabilidad de los menores, tilda de revolucionario  a Maradona y critica la falta de compromiso del 10 de Barcelona? “Messi después de los partidos se acuesta en un sauna en su casa cinco estrellas y no dice nada el hijo de puta”.

 

El lujo es vulgaridad

Basta con leer algunos artículos periodísticos que se han escrito sobre López. Todos coinciden en que no se guarda nada, en que vive, siente y piensa el fútbol como quizá cada uno debería hacerlo en su profesión o en cada cosa que hace. “Más que goles, más que logros, mucho más que cualquier victoria, Santiago Bigote López ha buscado, sin descanso, el sentido de pertenencia como jugador de fútbol”, dice La Diaria.

Una biografía sobre él podría empezar diciendo que no hizo inferiores y que así no más un día fue a probarse al club de sus amores. Como en los cuentos de hadas, así de idílico, llegó a Primera en 2003.

Pero nos enfocamos en 2012. Era amo y señor en el Club Social y Deportivo Municipal de Guatemala. Como goleador y extranjero percibía una buena suma de dinero. Lo tenía todo pero se hartó. López es de esas personas cuyas reflexiones lo agobian, lo atormentan. Y Cuba lo quebró.

“Nos fuimos a Cuba, de paseo, y nos partió la cabeza. Nos hicimos la cabeza. El sistema en el que vivimos está mal. Si no te cuestionás ciertas cosas, está de menos; vivís en otro país, en la burbuja de tu casa, con tu señora y tu nena, paseás un poco si sos aventurero, y listo. Lo único que hacés es juntar plata. No existe, ¿entendés? No pinta. En Cuba, por cómo viven, yo me quería quedar. Está soñado. No hay lujo pero hay seguridad, educación; era el mundo ideal. Las otras cosas, ¿las precisás? Si la realidad es que viven como en la prehistoria, entonces nosotros estamos en un futurismo de mierda, todo humo”, le dijo a La Diaria.

Allí tomó la decisión: “Si no es en el Villa no juego más”. Así fue que el hijo pródigo volvió en 2013. Hoy, con 34 años, es una fija en Villa Española. Pero se sigue cuestionando “ciertas cosas” y su cabeza no deja de ser una olla en permanente hervor. Ante tanta presión su boca es la única válvula de escape.

Pequeño López Ilustrado

Reuniendo dos o tres entrevistas a  Bigote, se podría hacer un catálogo de frases y definiciones que invitan a pensar, de la forma más cruda, la realidad del fútbol. López no es Maradona. Pero es filoso como en las épocas más lúcidas de Diego, cuando tenía respuestas para todo con los pies y con la labia. En su humildad, como un sencillo 9 de un club del ascenso, López nunca duda y siempre patea fuerte al medio:

  1. “Yo soy ricotero, buen padre y por último jugador de fútbol. Si me tengo que definir lo hago de esa manera. Los Redondos me formaron como persona, mi familia también y me considero un buen padre. Después viene el fútbol. Soy mucho más profesional de Los Redondos que profesional en el fútbol”.
  2. “Si hubiera aceptado transar con representantes hoy tendría mi vida económica resuelta, pero tendría mi vida como ser humano arruinada por cambiar mis ideales por guita”.
  3. “El fútbol es como la música. La música que no es comprometida con lo que pasa no la escucho. Los futbolistas tenemos tremenda repercusión y no podemos quedarnos de brazos cruzados. Formamos parte de la sociedad. Es como dice la remera: todos somos familiares. Yo tengo una herramienta que puedo explotar y es el compromiso social. Puedo estar equivocado, pero hago lo que siento y si me equivoco me chupa un huevo”.
  4. “El primer revolucionario del fútbol fue Maradona, que tenía un compromiso social tremendo. Después de ganar el Mundial fue y apoyó a Hugo Chávez. Messi después de los partidos se acuesta en un sauna en su casa cinco estrellas y no dice nada el hijo de p… Lo único que dijo fue que renunciaba a la selección porque no puede ganar. No me jodas, nosotros perdemos todos los días y nos cambiamos en lugares de mierda. Seguí en la selección que ya te va a tocar ganar”.
  5. “Messi y Maradona vivían dentro del sistema y eso te lleva a hacer cosas que te exceden. Maradona estaba enfrentado con Bush padre y saludó a Carlos Menem. El sistema te puede engañar. Yo veo a Menem y le escupo la cara”.
  6. “Messi y Suárez son unos infelices, porque si no podes ir a comprarle un chocolate a tu hija al almacén sos un infeliz. La vida pasa por esas cosas. El Indio Solari habla de los personajes que se comen a las personas y a ellos les pasa eso”.
  7. “Si yo doy una nota y me preguntan boludeces contesto boludeces. Le huyo a la prensa que te pregunta si el partido que viene va a ser un partido difícil. Los periodistas que preguntan pelotudeces no me interesan”.
  8. “En el fútbol soy un bicho raro, porque va con otra ideología, te muestra otras cosas. Yo tengo argumentos y no me molesta pelear por la plata de mis compañeros, tengo la suerte de que hoy Villa Española paga sueldos en fecha y los dirigentes son flexibles a los reclamos que hacemos, pero eso no pasa en otros equipos, entonces no compiten en igualdad de condiciones”.
  9. “Hasta hoy me dicen que Villa Española es un cuadro de mierda. Pero es tremendo cuadro, por la movilización social que genera en el barrio y por la identificación que tiene la gente. Es un barrio que mueve muchos pibes, como pasa con Rampla o Cerro. En el club hay un pibe de 9 años que tiene 14 hermanos, está todo el día con nosotros y le damos de comer. En el club está cobijado. Capaz que mañana es ídolo del club o es obrero de FUNSA, que sé yo, pero el club debe hacer un trabajo social con él. La infraestructura no es material, es personal. Me gustaría tener psicólogos que puedan arropar a los pibes del club”.
  10. “El fútbol es una muerte súbita, se termina y yo no tengo un plan definido. Cuando me retire voy a ir a ver al Villa con mi mujer, mi hija, mis hermanos, mis viejos y mis vecinos. Me pondré a estudiar algo, yo que sé. Tengo una empresa chiquita (una arrendadora de autos con Damián Santín, compañero en Villa Española) y hoy vivo de eso, nos alcanza para sobrevivir. Si algún día esa empresa se funde haré otra cosa. Lo que sé es que no quiero seguir ligado al fútbol, si al club, pero con un trabajo social”.

Las citas pertenecen a una excelente nota del medio www.referi.uy. Cada respuesta está en sintonía con la anterior y con la que le sigue. López es coherente porque sus dichos son hechos. López pega y duele. No ama al fútbol, ama a Villa Espeñola, a su familia y a los Redonditos. Por eso lo denuda y lo exhibe en sus vergüezas. Para López el fútbol no es el fin. Para López el fútbol es el medio.

24 noviembre, 2016

Autor

El Diego


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