Liliana Herrero: “Nuestro país está hoy en el peor lugar al que pudimos haber ido a parar”

Liliana Herrero: “Nuestro país está hoy en el peor lugar al que pudimos haber ido a parar”
8 agosto, 2019 por Gilda

El 13 y 14 de septiembre, una de las artistas más importantes de nuestra cultura popular vuelve a Córdoba a presentar «Canción sobre canción», un álbum en el que despliega su exquisito modo de trenzar música, emoción y lucidez.  

Por Manuel Allasino para La tinta

La cantante e intérprete Liliana Herrero vuelve a Córdoba para presentar su flamante disco Canción sobre canción: once temas del músico Fito Páez, interpretados por la particular y bella lectura de Liliana. El disco es, en cierto modo, una vuelta a los orígenes, pero en forma invertida.

En los primeros trabajos de Herrero, Fito Páez proporcionaba una base instrumental más bien pop y, con eso, una muy lograda interpretación rupturista del clásico folclore; ahora, Páez sólo está presente como autor y es la interpretación de sus canciones lo que parece estar “en otra sintonía”. 

En las dos presentaciones de Canción sobre canción, el viernes 13 y sábado 14 de septiembre en la Sala Agustín Tosco del Sindicato Luz y Fuerza, Liliana celebrará la amistad que la une con el músico rosarino, con quien ha compartido experiencias musicales repletas de búsquedas y novedades sonoras. 

Liliana Herrero inició su vida artística como cantante en los años sesenta. Desde entonces, es partícipe fundamental del canto popular de la Argentina. Desde La tinta, aprovechamos su visita a la ciudad para charlar sobre política, música, literatura, entre otras cosas.  

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(Imagen: Marcos Crapa)

—Con Fito Páez te une una larga amistad. Fue él, en su momento, quien te impulsó a grabar tu primer disco. ¿Cómo nació todo?

—Yo vivía en Rosario y había regresado a la universidad con la normalización democrática del país, en donde daba clases, y, durante 4 años, fui directora de la carrera de filosofía. Fito, con quien efectivamente me une una antigua amistad, propuso que grabara un disco y que me dedicara a la música con todo lo que eso implica. Ni siquiera lo propuso en realidad. Armó su sala de ensayo como un pequeño estudio de grabación, viajé a Buenos Aires e hicimos un demo de tres temas. Regresé a Rosario y armé una banda con la que grabé posteriormente tres discos: el primero en 1987, llamado Liliana Herrero; el segundo en 1989, llamado Esa fulanita; y luego, en 1995, Isla del tesoro.

Los dos primeros los hicimos en esa sala de ensayo y el último de esa primera formación, en el extraordinario y mítico estudio ION. Nació de ese modo, nació de la insistencia de Fito en la necesidad de registrar mi canto. En esos tres, compartimos la producción artística y fue una bellísima experiencia, llena de experimentos y novedades sonoras. Fue todo riesgo artístico.

—El disco «Canción sobre canción» está dedicado íntegramente a composiciones de Fito Páez, ¿cómo surgió la idea?

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(Imagen: Marcos Crapa)

Canción sobre canción es un disco celebratorio de nuestra amistad. Hacía mucho tiempo que venía pensando en hacerlo, pero uno nunca sabe cuándo es el momento para realizarlo. Escuché toda la obra de Fito y decidí acotarlo a su discografía que va desde su primer álbum del año 1984 hasta el año 1999. De algún modo, es un espejo invertido, puesto que hice lo mismo que él hizo conmigo en aquellas primeras grabaciones. Siempre tuve la necesidad de celebrar nuestros encuentros, conversaciones, debates y convivencia. Pero, fundamentalmente, porque amo su música. Elegí, entonces, once temas que hablaban de sus ideas musicales, pero también de nuestra relación. Por lo tanto, este disco también habla de mí.

—La versión de “Mariposa tecknicolor” es hermosa. Además, cuenta con la participación de Fernando Cabrera, a quién también versionaste en trabajos anteriores. ¿Qué encontrás en el músico uruguayo?

Fernando Cabrera es un músico y un poeta enorme. Esa frase final de «Mariposa tecknicolor» bien podría haberla escrito el mismo Cabrera. Incluso, tiene una expresión usada por Fernando muchos años después en la cual dice: «Llevo la voz cantante». Me sorprendió esa coincidencia y también pensé que su forma de cantar es tan diferente de la mía, que esa presencia iba a producir un contraste maravilloso. Y creo que así resultó. Hasta Fito se sorprendió cuando escuchó el disco ya terminado. Una vez más, hicimos algo juntos con Fernando, cosa que siempre me resulta celebratorio. En medio de la grabación, lo llamé a Montevideo y aceptó gustoso ese convite. Se me ocurrió ahí mismo mientras yo estaba cantándolo y se hizo. No hay mucho más. Cuando se te ocurre algo, hay que hacerlo y punto.

—»Abre» quizás sea una de las canciones que más lejos quedó de su pulso original. Cuenta con la colaboración de Gustavo Cortés de Sig Ragga. ¿Cómo fue el proceso creativo de la versión?

No sé si «Abre» es el tema que quedó más lejos de su versión original. Por empezar, el disco tiene muchas citas, tiene «tempos» cambiados, tiene supresión de textos, etc. La intervención que hicimos con Ariel Naón y Pedro Rossi la extendimos a todo el disco. En «Abre», suprimí textos, lo hice más lento que el original, en fin, varias modificaciones que también están en otros temas. Llamamos a Gustavo Cortés. También aceptó inmediatamente y lo grabó en Santa Fe. Tanto la participación de Cabrera como la de Gustavo son pequeñas. Así lo quería yo y no quería tampoco demasiados invitados. En este disco, hay sólo dos músicos invitados. Me gusta mucho Sig Ragga, tienen un sonido novedoso y trabajan con mucha responsabilidad en sus músicas. Dentro de poco, editarán su nuevo disco y ellos me invitaron a participar en él. Lindísima experiencia. 

—El cierre del disco es con «DLG», que incluye un audio de la dirigente política Milagro Sala. Encarcelada desde enero de 2016, en una clara detención arbitraria, como lo definió Naciones Unidas. ¿Cómo ves la realidad política en nuestro país?   

Para mí, siempre estuvo claro que lo que cerraba el disco era la voz de Milagro Sala. No quería un discurso de ella, sino un relato sobre la construcción de esa extraordinaria comunidad que armó en Jujuy en relación al barrio creado e ideado por ella. Esa experiencia, para mí, tiene un enorme sentido social y político. Una pequeña comunidad organizada. Exactamente lo contrario a como estamos hoy. Ella estaba pensando en la salud, la educación, la cultura y en la política como un gran gesto de transformación de lo social. Y lo sigue pensando. Por eso, justamente, ella debía cerrar el disco.


«Nuestro país está hoy en el peor lugar al que pudimos haber ido a parar. Miseria, desamparo, intemperie, abandonos de toda índole y no sólo de las personas que habitan este país, sino de las instituciones. Eso es nuestro país hoy».


—Desde hace muchos años, elegís detalladamente el repertorio y las canciones que vas a interpretar para darle una nueva vida. ¿Qué significa cantar?

Cantar es pensar un territorio y un tiempo. Es aceptar los legados del género que sean y saber que ellos nos están esperando para hablarnos nuevamente. Todo eso en diálogo serio y responsable con los legados universales.

—Sos una gran lectora, ¿qué está leyendo actualmente?

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(Arte: Natalia Oliveira)

Últimamente, estoy leyendo La muerte de Virgilio de Hermann Broch. Gran libro. 

—¿Qué discos está escuchando?

Escucho varios discos al mismo tiempo. El último de León Gieco llamado El desembarco, el último de Topo Encinar llamado Aquí en la piel; y así voy de disco en disco. Siempre Glenn Gould y muchas músicas más. 

—¿Con qué sueña, Liliana?

Creo que con lo que sueñan muchos en estos días: que se termine el macrismo y que gane el frente de todos.

—¿Estás trabajando o pensando en algún proyecto actualmente? 

Pensando en algunos temas, pero nada armado aún. Recién acabo de editar este disco y yo, para hacer otro, necesito al menos dos años. Espero no estar muy vieja para cuando algo nuevo ocurra.

Liliana Herrero. Viernes 13 y sábado 14 de septiembre a las 21 hs en la Sala Agustín Tosco del Sindicato Luz y Fuerza (Deán Funes 672).

*Por Manuel Allasino para La tinta. Fotos: Marcos Crapa.

Palabras claves: Canción sobre canción, Fito Páez, Folklore, Liliana Herrero, Música, Música popular argentina

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La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno

La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno
18 marzo, 2025 por Leandro Albani

Con una serie de crónicas sobre el sur argentino, el escritor argentino revela las estructuras profundas que mantienen al país anclado en las fauces del capitalismo.

Ni periodismo darwiniano ni charlatanería turística for export. Y tampoco la historia oficial sobre una tierra “civilizada” a punta de fusiles y bayonetas. Sobre estos pilares, se sostiene Guillermo Saccomanno para escribir una serie de crónicas sobre el sur argentino, publicadas en su mayoría en la década de 1990 y ahora reunidas en el libro Escrito en Patagonia, editado en 2024 por La flor azul.

Si las descripciones y las voces dan ritmo y profundidad a las crónicas, también lo hacen las reflexiones y pasajes ensayísticos que el escritor argentino articula a lo largo de los textos. Para Saccomanno, es tan importante mostrar los detalles de un viaje por una ruta desolada como preguntarse para qué sirve la literatura, entender (y escribir) que la memoria se manifiesta en el cuerpo o contar por qué la verdad es el principal valor para el pueblo mapuche.

La Patagonia se abre como un territorio concreto, sin veleidades exóticas o rasgos que remiten al concepto de orientalismo, acuñado por el intelectual palestino, Edward Said. Saccomanno, recientemente galardonado con el Premio Alfaguara por su novela Arderá el viento, rompe la representación que hacen los poderosos sobre esa tierra que creen que es su gran propiedad privada. El escritor también apunta sin contemplación a la hora de denunciar al Estado burgués argentino y sus imposiciones históricas y cargadas de crueldad contra los pobladores originarios.

Saccomanno explica que “cuando se trata de escribir, no se trata sólo de un asunto literario, la elección de un género, sino de una toma de partido ideológica”. Y agrega: “También me parece oportuno señalar a esta altura que la teoría literaria, tal como la entiendo, es teoría política”. Desde esta posición, Saccomanno cuenta y denuncia, describe y apuesta, rescata lo que el establishment de turno quiere ocultar y demuele la construcción oficial de la historia. Esos golpes directos se sienten página a página, sin perder una prosa con oficio y claridad.

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Imagen: La flor azul.

Leer Escrito en Patagonia es tender puentes hacia las investigaciones del historiador Osvaldo Bayer sobre los fusilamientos de peones por parte del Ejército. O también volver a Los dueños de la tierra, de David Viñas, una novela que revela la vileza de estancieros y oligarcas hacia los “otros”, ya sean peones o indígenas, pero todos condenados, según esos dueños de la tierra, a la explotación o la muerte.


En las crónicas, además, sobrevuelan las sabidurías, los pensamientos y las prácticas del pueblo mapuche. “Los mapuches no piensan que este territorio les pertenece ―escribe―. A los huincas este pensamiento los sorprende: ‘No es que esta tierra me pertenece’, piensa el mapuche. ‘Sino que yo soy la tierra’. El pensamiento es mucho más sencillo y, a la vez, abarcador. No se trata de posesión. Sino de sentirse parte”. Entrelazado a eso, la naturaleza que resiste el “desarrollo” capitalista que, desde su origen, se construye con la voracidad del saqueo de la tierra y la cultura.

Saccomanno pone la mira en las raíces de nuestro país burgués y, por estos tiempos, transnacionalizado: el Ejército argentino como fuerza de choque a las órdenes de los poderosos, el extractivismo como política de ocupación y saqueo, la historia oficial escrita por manos locales y extranjeras que intentan condenar a la Patagonia como desierto virgen que tiene que ser violado. Pero también la contracara: el docente Orlando “Nano” Balbo, detenido-desaparecido que sobrevivió a la dictadura y que apuesta a otra educación; el recuerdo vivo del maestro Carlos Fuentealba, fusilado por la policía; y otra vez Bayer, en un artículo que cierra el libro, aunque, más que finalizar la obra, permite abrir ventanas hacia el futuro, porque la figura, la ética y el oficio del historiador anarquista argentino es faro hacia donde mirar cuando se habla de compromiso con las luchas de los más desposeídos. Saccomanno pronuncia: “Si escribir sobre Bayer me enerva, se debe a que, al hacerlo, debo mirar alrededor. Imposible mirar el alrededor sin mirar el pasado. Imposible no tener en cuenta la proyección de sus tensiones cruentas en el presente, la crisis de representación que corrompe los estamentos de la realpolitik. Imposible hacerse el distraído. Esta, aunque suene a reduccionismo, es la lección mayor de Bayer”.

En Escrito en Patagonia, se descubre la relación estrecha del escritor con ese territorio, sus miradas sobre la literatura en relación a ese país dentro del país y los recuerdos de conscripto en el servicio militar. En este libro, el escritor toma posición y denuncia, pero nunca pierde de vista que escribir de una forma más hermosa que como lo hacen nuestros enemigos es una de nuestras armas. En estos momentos de una Argentina que vira aceleradamente hacia el fascismo, Saccomanno, con sus crónicas, propone otro país: uno donde los y las condenadas de la tierra no pierden las esperanzas y todavía atemorizan a los estancieros y oligarcas.

*Por Leandro Albani para La tinta / Imagen de portada: Martín Bonetto.

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Palabras claves: Guillermo Saccomanno, Libro, Patagonia Rebelde

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