La Uruguaya, los planes pueden fallar

La Uruguaya, los planes pueden fallar
21 diciembre, 2017 por Gilda

La Uruguaya de Pedro Mairal, es una novela inquietante y ferozmente entretenida. Con pulso magistral, el autor sostiene la intriga en cada una de sus páginas.

Por Manuel Allasino para La tinta

Lucas Pereyra, personaje principal de la novela, viaja a Uruguay en barco por el día a buscar dólares. Son tiempos de restricciones cambiarias. Encandilado por el recuerdo de un verano anterior y asfixiado por un matrimonio que se resquebraja, sueña con escaparse y no volver. Tiene ya arreglado un encuentro secreto en Montevideo, esa ciudad idealizada por la distancia, pero sus planes pueden fallar.

“La fila fue avanzando, caminé por los pasillos alfombrados y entré al buque. El salón grande, con todas esas butacas, tenía algo de cine. Encontré un lugar junto a la ventana, me senté y te mandé el mensaje: <<Embarcado. Te amo>>. Miré por la ventana. Ya estaba aclarando. El espigón se perdía en una neblina amarilla. Entonces escribí el mail que vos encontraste más tarde: <<Guerra, estoy yendo. ¿Podés a las 2?>>. Nunca dejaba mi correo abierto. Jamás. Era muy muy cuidadoso con eso.  Me tranquilizaba sentir que había una parte de mi cerebro que no compartía con vos. Necesitaba mi cono de sombra, mi traba en la puerta, mi intimidad, aunque solo fuera para estar en silencio.  Siempre me aterra esa cosa siamesa de las parejas: opinan lo mismo, comen lo mismo, se emborrachan a la par, como si compartieran el torrente sanguíneo. Debe haber un resultado químico de nivelación después de años de mantener esa coreografía constante. Mismo lugar, mismas rutinas, misma alimentación, vida sexual simultánea, estímulos idénticos, coincidencia en temperatura, nivel económico, temores, incentivos, caminatas, proyectos… ¿Qué monstruo bicéfalo se va creando así? Te volvés simétrico con el otro, los metabolismos se sincronizan, funcionás en espejo; un ser binario con un solo deseo. Y el hijo llega para envolver ese abrazo y sellarnos con un lazo eterno. Es pura asfixia la idea. Digo la <<idea>> porque me parece que los dos luchamos contra eso a pesar de que la inercia nos fue llevando. Ya mi cuerpo terminaba en la punta de mis dedos; continuaba en el tuyo. Un solo cuerpo. No hubo más Catalina ni más Lucas. Se pinchó el hermetismo, se fisuró: yo hablando dormido, vos leyéndome los mails”.

La uruguaya se presenta como una larga explicación de Lucas Pereyra a su esposa, en clave confesional e intimista; y sin la obligación, además, de hacerle llegar la confesión, lo que permite concebirla como un puro desahogo. Es una narración en primera persona, en alternancia con la segunda, cuando el personaje interpela a su mujer, que, aunque parece haber sido escrita al cabo del día que relata, se actualiza transcurrido un año.

Pedro Mairal con esta novela nos coloca sobre la falsa pista de que el autor está hablando por boca del narrador. Disemina elementos biográficos que coinciden, parcialmente, con algunos aspectos de la trayectoria del autor, por ejemplo, Mairal, como Lucas Pereyra, es escritor y dejó la carrera de medicina en primer año.

A Lucas Pereyra, lo seguimos a bordo de un barco que es descrito con detalle, en un viaje cuyo objetivo se irá dilucidando y complejizando progresivamente. Enseguida se explicita que, además del dinero, el móvil del viaje es el deseo de encontrarse con una mujer joven, a la que llama por su apellido: Guerra. Pero Montevideo, esa ciudad idealizada se volverá impredecible.

“Yo estaba de espaldas al mar y de ese lado vinieron los dos tipos. Me pareció que eran dos. Quedate quieto y no grités. Igual no podía gritar porque uno me aplastó la cara en la arena, no sé si con la rodilla o con el pie, pero me pisó la nuca. Y lo sentí apretándome la espalda con todo su peso. Fue muy rápido. Lo que más terror me dio fue estar con la pija afuera y el pantalón desabrochado. Era más fuerte el pudor que el miedo de morirme. Guerra decía <<¡No, no, no!>>. Cuando escuché que la zamarrearon, me quise levantar y me volvieron a patear, esta vez en la panza. Quedé agarrado al dolor ese. Solo existió eso horrible de repente. Hubo una pausa de silencio. Y salieron corriendo. Me quedé sin aire. Cuando por fin respiré tenía arena en la boca y casi me ahogo. Escupí y tragué arena. Guerra me preguntaba si estaba bien. No podía contestar. Fui respirando de a poco. Abrí los ojos. Ella estaba bien. Me toqué el costado, donde me habían dado la primera patada. Ya no tenía el cinturón con la plaza. Tampoco estaba mi mochila. -¿Por dónde se fueron? –le pregunté a Guerra, abrochándome el pantalón. –Por ahí, por la escalera –me dijo. Pero vení, Lucas, quedate acá. Subí la escalera. Guerra atrás de mí. Empecé a correr, en cualquier dirección, me daba lo mismo. Crucé mal, y un auto casi me pisa. Clavó los frenos y quedé sentado arriba del capot. Seguí corriendo. Guerra, parada en la rambla, me gritaba. ¡Lucas, vení! Pero a Lucas le acababan de afanar quince lucas en dólares, doscientas veinticinco lucas en pesos argentinos, cuatrocientas cincuenta lucas en pesos uruguayos. El boludo más grande de la América toda. No podía no correr un poco. Por lo menos para huir de la nube negra que se me venía encima, mi tormenta perfecta, mi mafia personal que acababa de ganar la batalla, y yo corría por la vereda del otro lado de la rambla gritando hijos de puta, hijos de puta. La gente me miraba”.

 En La Uruguaya, hay un resquebrajamiento del paradigma de un tipo de familia (madre, padre, hijos); y también un cuestionamiento hacia la clase social a la que pertenece Lucas Pereyra.

Sobre el autor

Pedro Mairal nació en Buenos Aires en 1970. Su novela Una noche con Sabrina Love recibió el Premio Clarín en 1998 y fue llevada al cine. Publicó además las novelas El año del desierto y Salvatierra, el volumen de cuentos Hoy temprano, y los libros de poesía Tigre como los pájaros, Consumidor final y Pornosonetos. Trabaja como guionista y escribe en diferentes medios gráficos. En 2011 condujo el programa de televisión sobre libros Impreso en Argentina. En 2013 publicó El gran surubí, una novela en sonetos, y El equilibrio, una recopilación de las columnas que escribió durante cinco años para el diario Perfil. En 2015 publicó en Chile Maniobras de evasión, un libro de crónicas. Su narrativa ha sido traducida y publicada en varios países.

*Por Manuel Allasino para La tinta.

Palabras claves: La uruguaya, literatura, Novelas para leer, Pedro Mairal

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