Edu «Pitufo» Lombardo, un gigante en Córdoba

Edu «Pitufo» Lombardo, un gigante en Córdoba
3 septiembre, 2024 por Soledad Sgarella

El artista, compositor, percusionista y docente uruguayo llega al Centro Cultural Platz de ACIC a compartir un taller de murga y a presentar su show «Montevideo». Un recorrido por su discografía y por canciones que componen un retrato de la ciudad vecina. Un puente hacia la murga como libro de historia y fiesta popular.

A Eduardo Pedro Lombardo lo conocemos como Pitufo. “A ese apodo me lo pusieron en carnaval, el primer año que salía en Falta y Resto, por los dibujitos animados de los pitufos. Como soy chiquito de altura, me pusieron ese sobrenombre”, nos cuenta en diálogo con La tinta.

Pequeño en estatura, gigante en creatividad, en musicalidad, en generosidad. El artista, compositor, percusionista, murguista y docente uruguayo, nacido en Montevideo en el 66, ha sido parte esencial de emblemáticas murgas como Falta y Resto, Contrafarsa, La Gran Muñeca, La Matinée, Asaltantes con Patente y Don Timoteo. El Pitufo ha colaborado con Fernando Cabrera, Jaime Roos, Jorge Galemire, Roberto Darvin, Hugo Fattoruso, Mariana Ingold, Osvaldo Fattoruso, Rubén Olivera, Jorge Drexler y Liliana Herrero, y ha compartido escenario con grandes artistas como Serrat, Lenine, Mercedes Sosa y León Gieco.

El músico dice que todas las ciudades tienen una historia. “Y no solamente una, sino que hay varias historias de amor, y Córdoba y Montevideo están enlazadas”. Desde 2007, “el niño del redoblante” ha desarrollado su carrera solista y llega este sábado al Centro Cultural Platz de ACIC para ofrecer un taller de murga a la mañana y el show «Montevideo» a la noche, y así seguir alimentando esta nouvelle que no afloja con el país vecino.

―¿De qué irá el espectáculo?

―Este es un show que se llama «Montevideo» y que, básicamente, integra canciones de mis tres discos editados: Rocanrol, Ilustrados y Valientes, y Músicos Ambulantes. Pero además, en realidad, dentro del show también hay historias de la ciudad, muchas veces de cómo nacen las canciones, desde qué lugar, de qué barrio, de qué personaje… mostrando un poquito diferentes momentos del año ―y, más que nada, vinculado con el carnaval― en esos últimos meses de ensayos, meses de elaboración del espectáculo y, por otro lado, dentro de la fiesta popular.

Yo trabajo con mi guitarra y con unos pedales, con una loopera, para ejercer con ese aparatito maravilloso algunos coros, algunas guitarras y también algunas percusiones.

―Hablás de lo “popular”, ¿cómo lo definirías?

Lo popular no siempre puede ser algo masivo. Hay canciones que la gente las toma como propias porque se siente identificada con su contenido y, obviamente, muchas veces lo que sucede en una línea melódica o en la armonía transmite diferentes sensaciones y la gente se siente representada o memoriza su letra. Entonces, bueno, siento que es eso, ¿no?

Y, después, la importancia de la transmisión. Considero que cada lugarcito tiene su gente, su idiosincrasia y que, dentro de lo popular y de compartir ese legado, este género, la murga es un tremendo vehículo de educación. Porque, dentro de la murga, vemos lo estético, vemos su contenido… Obviamente, estamos hablando de pintura, de disfraz, de sombreros. Estamos hablando del lenguaje: el lenguaje hablado, el lenguaje cantado. La música que incluye la matemática y, evidentemente, la historia. Si uno toma varias décadas de una murga, vamos a encontrar un libro de historia porque, dentro de sus contenidos, van a ir apareciendo cosas de cada época y dentro de un contexto político, social y cultural. Entonces, considero que la murga es algo sumamente popular y que tiene varios ítems ahí que son interesantes para desarrollar.

Por otro lado, también siento que es un trabajo colectivo y un canto colectivo, rico de aprendizaje para las personas que las integran. Digo: para aprender, uno aprende del otro y, cuando uno ve que un espectáculo está armado a través de un colectivo, me parece que tiene tremenda potencialidad.

Imagen: Edu «Pitufo» Lombardo

―Contanos del taller de murga que vas a dar…

―Los contenidos del taller son la parte rítmica, que me parece una cosa importantísima, esa tríada de instrumentos: redoblante, bombo y platillos de entrechoque. Vamos a abordar, con la gente que participa de este género en diferentes grupos o murgas, un poquito acerca de las temáticas y problemáticas con las que se encuentran ellos a la hora de un ensayo o dentro de la parte más técnica, o al escribir, o lo musical o en lo arreglístico. Es decir, todas esas cosas se van a tocar y vamos a ejecutar alguna canción obviamente.

  • Taller de murga: 7 de septiembre, de 10 a 13 h, en Platz Espacio Cultural (Av. Maipú 350).
    👉 Info e inscripciones: platzespaciocultural@gmail.com
  • «Montevideo»: 7 de septiembre, 21 h, en Platz Espacio Cultural (Av. Maipú 350).

*Por Soledad Sgarella para La tinta / Imagen de portada: A/D.

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Palabras claves: Edu Pitufo Lombardo, Murgas, Música

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La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno

La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno
18 marzo, 2025 por Leandro Albani

Con una serie de crónicas sobre el sur argentino, el escritor argentino revela las estructuras profundas que mantienen al país anclado en las fauces del capitalismo.

Ni periodismo darwiniano ni charlatanería turística for export. Y tampoco la historia oficial sobre una tierra “civilizada” a punta de fusiles y bayonetas. Sobre estos pilares, se sostiene Guillermo Saccomanno para escribir una serie de crónicas sobre el sur argentino, publicadas en su mayoría en la década de 1990 y ahora reunidas en el libro Escrito en Patagonia, editado en 2024 por La flor azul.

Si las descripciones y las voces dan ritmo y profundidad a las crónicas, también lo hacen las reflexiones y pasajes ensayísticos que el escritor argentino articula a lo largo de los textos. Para Saccomanno, es tan importante mostrar los detalles de un viaje por una ruta desolada como preguntarse para qué sirve la literatura, entender (y escribir) que la memoria se manifiesta en el cuerpo o contar por qué la verdad es el principal valor para el pueblo mapuche.

La Patagonia se abre como un territorio concreto, sin veleidades exóticas o rasgos que remiten al concepto de orientalismo, acuñado por el intelectual palestino, Edward Said. Saccomanno, recientemente galardonado con el Premio Alfaguara por su novela Arderá el viento, rompe la representación que hacen los poderosos sobre esa tierra que creen que es su gran propiedad privada. El escritor también apunta sin contemplación a la hora de denunciar al Estado burgués argentino y sus imposiciones históricas y cargadas de crueldad contra los pobladores originarios.

Saccomanno explica que “cuando se trata de escribir, no se trata sólo de un asunto literario, la elección de un género, sino de una toma de partido ideológica”. Y agrega: “También me parece oportuno señalar a esta altura que la teoría literaria, tal como la entiendo, es teoría política”. Desde esta posición, Saccomanno cuenta y denuncia, describe y apuesta, rescata lo que el establishment de turno quiere ocultar y demuele la construcción oficial de la historia. Esos golpes directos se sienten página a página, sin perder una prosa con oficio y claridad.

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Imagen: La flor azul.

Leer Escrito en Patagonia es tender puentes hacia las investigaciones del historiador Osvaldo Bayer sobre los fusilamientos de peones por parte del Ejército. O también volver a Los dueños de la tierra, de David Viñas, una novela que revela la vileza de estancieros y oligarcas hacia los “otros”, ya sean peones o indígenas, pero todos condenados, según esos dueños de la tierra, a la explotación o la muerte.


En las crónicas, además, sobrevuelan las sabidurías, los pensamientos y las prácticas del pueblo mapuche. “Los mapuches no piensan que este territorio les pertenece ―escribe―. A los huincas este pensamiento los sorprende: ‘No es que esta tierra me pertenece’, piensa el mapuche. ‘Sino que yo soy la tierra’. El pensamiento es mucho más sencillo y, a la vez, abarcador. No se trata de posesión. Sino de sentirse parte”. Entrelazado a eso, la naturaleza que resiste el “desarrollo” capitalista que, desde su origen, se construye con la voracidad del saqueo de la tierra y la cultura.

Saccomanno pone la mira en las raíces de nuestro país burgués y, por estos tiempos, transnacionalizado: el Ejército argentino como fuerza de choque a las órdenes de los poderosos, el extractivismo como política de ocupación y saqueo, la historia oficial escrita por manos locales y extranjeras que intentan condenar a la Patagonia como desierto virgen que tiene que ser violado. Pero también la contracara: el docente Orlando “Nano” Balbo, detenido-desaparecido que sobrevivió a la dictadura y que apuesta a otra educación; el recuerdo vivo del maestro Carlos Fuentealba, fusilado por la policía; y otra vez Bayer, en un artículo que cierra el libro, aunque, más que finalizar la obra, permite abrir ventanas hacia el futuro, porque la figura, la ética y el oficio del historiador anarquista argentino es faro hacia donde mirar cuando se habla de compromiso con las luchas de los más desposeídos. Saccomanno pronuncia: “Si escribir sobre Bayer me enerva, se debe a que, al hacerlo, debo mirar alrededor. Imposible mirar el alrededor sin mirar el pasado. Imposible no tener en cuenta la proyección de sus tensiones cruentas en el presente, la crisis de representación que corrompe los estamentos de la realpolitik. Imposible hacerse el distraído. Esta, aunque suene a reduccionismo, es la lección mayor de Bayer”.

En Escrito en Patagonia, se descubre la relación estrecha del escritor con ese territorio, sus miradas sobre la literatura en relación a ese país dentro del país y los recuerdos de conscripto en el servicio militar. En este libro, el escritor toma posición y denuncia, pero nunca pierde de vista que escribir de una forma más hermosa que como lo hacen nuestros enemigos es una de nuestras armas. En estos momentos de una Argentina que vira aceleradamente hacia el fascismo, Saccomanno, con sus crónicas, propone otro país: uno donde los y las condenadas de la tierra no pierden las esperanzas y todavía atemorizan a los estancieros y oligarcas.

*Por Leandro Albani para La tinta / Imagen de portada: Martín Bonetto.

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Palabras claves: Guillermo Saccomanno, Libro, Patagonia Rebelde

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