«Éxodo», el documental cordobés sobre terapias de conversión sexual en espacios evangélicos

«Éxodo», el documental cordobés sobre terapias de conversión sexual en espacios evangélicos
Lucas Leal La tinta
21 abril, 2026 por Lucas Leal

El recientemente estrenado documental Éxodo, dirigido por Ángela Zamora, visibiliza las violencias de las llamadas “terapias de conversión” en entornos evangélicos de la ciudad de Córdoba. Con testimonios en primera persona, se desentraña un sistema que, bajo la promesa de una «restauración sexual», opera mediante el control, la culpa y la patologización del deseo disidente.

“No hay un gen homosexual, sino que es algo que las personas desarrollan” y que “si alguien tiene luchas homosexuales, no es algo que está destinado a vivir toda la vida», son frases de pastores evangélicos en el documental Éxodo, dirigido por Ángela Zamora. Y antes de que alguien piense que esto es una cuestión yankee o del pasado, es acá en el barrio Villa Unión de la ciudad de Córdoba donde existe este ministerio de restauración. Aquí dicen que “experimentaron la sanidad emocional y sexual”, y por eso promueven cursos, entrenamientos y capacitaciones para ayudar a “retornar a la heterosexualidad” a personas LGBTIQ+ porque entienden al deseo disidente como una enfermedad o un pecado que requiere ser extirpado. La directora del documental, luego de contactarse con personas de ese lugar, se sumó ―camufladamente― a talleres y conferencias que le hicieron conocer de primera mano este mundo que, según sostiene, le resultaba desconocido. 

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Imagen: documental «Éxodo».

Éxodo nació de una inquietud personal. En diálogo con La tinta, Ángela cuenta que, después de ver la película But I’m a Cheerleader, le impactó de tal manera que empezó a investigar si existían en Córdoba espacios de “conversión sexual” y luego fue su proyecto de tesis de grado.


“Quería visibilizar las violencias que reciben muchas personas del colectivo LGBTIQ+ quienes, desde una fe honesta y auténtica, se someten —o son sometidas— a las llamadas terapias de conversión: prácticas con ‘fundamentos’ psicomédicos y, en este caso, también teológicos, que operan entre la patologización y la demonización”.


Las terapias de conversión no son exclusivas de los espacios religiosos ni lo fueron en sus orígenes. Durante décadas, la homosexualidad fue considerada una enfermedad y estas prácticas también fueron promovidas y aplicadas desde ámbitos médicos y terapéuticos. 

Cuando estas prácticas suceden en ámbitos religiosos, sus “técnicas” van desde charlas, lecturas y exorcismos hasta castigos físicos u hormonizaciones, con un objetivo claro: «corregir» la orientación sexual y la identidad de género “desviadas”. El documental, que está liberado en YouTube, reúne voces de personas LGBTIQ+ que crecieron en comunidades evangélicas donde se promovían estas prácticas y evocan los recuerdos de la infancia, los rituales religiosos y los procesos íntimos de cuestionamiento que marcaron sus vidas. 

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“Para mí, Dios lo era todo”

Tomás fue uno de los que se animó a contar su historia en el documental. Él creció en un ambiente evangélico y sus valores y convicciones se construyeron a partir de los discursos de los pastores y líderes de su iglesia, que sostenían un discurso hegemónico, estereotipado y moralista —que parecía venir de Dios— sobre la sexualidad y el género. Decidió voluntariamente pasar por terapias de conversión: “A medida que iba siendo consciente de mi homosexualidad, yo mismo me condenaba y anhelaba que Dios me salve y ‘cure’ de esa supuesta desviación. Las terapias significaron duros procesos que iniciaba con esperanza y siempre terminaban en una profunda frustración, tristeza y un odio hacia mí que me iba destruyendo”. 

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Sus motivaciones espirituales para intentar “restaurar” su sexualidad eran profundas: “Para mí, Dios lo era todo. Mi anhelo era ser amigo de Dios, su hijo, su servidor, su mensajero. Mi amor por Dios era mayor a cualquier amor terrenal. Y por eso era tan tortuoso mi día a día. ¿Cómo iba a poder servir a Dios y ser aceptado si había nacido con una desviación? Mi relación con la fe se convirtió en un proceso mortificante de intentar ‘curarme’, ‘corregirme’. Estaba totalmente convencido de que Dios, al ser todopoderoso, iba a hacerlo. Pero los años pasaban y pasaban, y yo me sentía cada vez más roto y resignado”, cuenta Tomás en diálogo con La tinta

Hablar en este documental fue parte de un largo proceso que incluyó la salida del clóset y dice que estar frente a una cámara le trajo paz y, al mismo tiempo, orgullo, porque rememoró “aquellos lugares oscuros” de los que pudo escapar. Tiene muy claro que lo que vivió fue abuso espiritual, “no solo por los mecanismos de corrección de la sexualidad, sino también por el control de la música que escuchaba, las cosas que escribía, las personas con las que me juntaba, la ropa que usaba, mis pasatiempos”. Todo era objeto de una constante persecución que buscaba “alinearlo” con la doctrina. Desde esa perspectiva, la homosexualidad viene del diablo y estas prácticas de control ayudan a destruirlo. Por eso, las personas que las llevan a cabo (pastores, predicadores y hasta psicólogos) no logran ver el daño y la violencia que ocasionan.

“Los que logramos salir de esos mecanismos de manipulación somos vistos como personas que se rindieron y se entregaron al diablo. Y cuando hablo del daño ocasionado, me refiero estrictamente a trastornos depresivos, de ansiedad, problemas alimenticios, entre otros. Me atrevo a decir que casi todas las personas LGBTIQ+ que conozco de ese ámbito tuvimos que recibir ayuda psicológica y psiquiátrica”, detalla Tomás, quien, al abandonar la Iglesia evangélica, investigó las supuestas doctrinas e interpretaciones bíblicas que condenaban a la homosexualidad y descubrió académicos y teóricos que estudiaban la biblia desde otras perspectivas más liberadoras. 

“Sentí la necesidad de visibilizar estas historias”

El documental, plantea su directora, no busca atacar la fe ni deslegitimar las creencias religiosas. Pretende, más bien, actuar como herramienta ética y política de visibilización de las prácticas de restauración sexual que, a nivel local, no están lo suficientemente abordadas. Permitir que las personas hablen de su experiencia la llevó a abandonar prejuicios y certezas para comprender la vivencia de lxs entrevistadxs. 

“No se trataba de buscar víctimas o responsables, sino de comprender experiencias atravesadas por vínculos afectivos reales, búsquedas genuinas de pertenencia, convicciones profundas. Es un fenómeno complejo porque todo esto no quita las violencias que sí vivieron en ese sistema”, dice Ángela, que además destaca la responsabilidad profesional que supuso “poner una cámara a una persona que está narrando algo tan íntimo y doloroso”, y tomar las decisiones necesarias para evitar la revictimización y el morbo. 


«Es denuncia en algún punto, pero, sobre todo, el documental busca desentrañar este sistema que promete una vuelta a la heterosexualidad desde una lógica interna donde opera el poder, la comunidad, el amor, la culpa, la fe». 


Éxodo es un libro de la biblia que cuenta cómo el pueblo judío es liberado de la esclavitud de Egipto. De la mano de Moisés, salen y atraviesan el mar Rojo en busca de la anhelada libertad en lo que llaman “la tierra prometida”. El documental toma ese nombre para resignificar, desde los testimonios, la idea de tránsito y ruptura con un sistema religioso que no les permitía asumir en libertad su propio deseo. Todos los testimonios son de Córdoba. Casi como un acto de reparación personal, pero también como herramienta política, se atreven a contar la importancia de la fe en sus vidas, la lucha con la propia sexualidad y la experiencia de haber pasado por las terapias de restauración sexual para encajar en los mandatos sociales, culturales y religiosos que imponen la heterosexualidad como norma. 

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“En última instancia, el documental aspira a ser una ventana y un espejo donde voces históricamente silenciadas puedan, por fin, existir en sus propios términos y abrir una conversación pública basada no en el escándalo, sino en la escucha respetuosa”, especifica la directora, que entiende que la sexualidad y la fe son dos dimensiones sumamente importantes en las vidas de estas personas.

«Ningún cuerpo es concebido como territorio a ser corregido»

Hugo Córdova Quero es teólogo queer y obispo de la Iglesia Peregrina, y sostiene que las llamadas “terapias de conversión”, fomentadas desde el paradigma religioso, pueden entenderse como un dispositivo de poder pastoral disciplinario que busca reconfigurar el deseo, el cuerpo y la identidad bajo una cis-heteronormatividad sexual fundamentada, además, desde el lenguaje religioso. 

El mecanismo central “no se limita a la prohibición, sino que incluye la promesa de una restauración identitaria, mediante la cual se ofrece la ‘verdadera identidad en Dios’ a condición de la supresión o la reorientación del deseo”. Esto, en términos teológicos, es una forma de colonialidad del cuerpo: toda identidad sexo-genérica disidente es vista como una desviación del orden creacional, un pecado o un desorden espiritual, de modo que el cuerpo se vuelve territorio a corregir, disciplinar o “re-evangelizar”. Estas prácticas se sostienen en una hermenéutica literalista de algunos textos bíblicos que sirven para reforzar una antropología dualista cuerpo/alma y una teología de sanación obligatoria que convierte a “la gracia” en “corrección del deseo”.

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Las teologías queer, decoloniales y del cuidado formulan una crítica a los regímenes de cis-heteronormativización y proponen una alternativa teológica y ética. «En ellas, se afirma una fe en la que ningún cuerpo es concebido como territorio a ser corregido y donde el deseo no cis-heteronormativo deja de ser un ‘problema a resolver’ para ser reconocido como vida que merece respeto a su plena dignidad”, explica Córdova Quero.


Y sostiene que es vital distinguir la fe personal de la institucionalidad religiosa, entendiendo que las organizaciones son estructuras de poder heterogéneas donde conviven tanto dinámicas de abuso como teologías liberadoras comprometidas con la dignidad. La violencia institucional no es responsabilidad directa de lo divino o los textos sagrados, sino de interpretaciones distorsionadas y, por eso, sanar esas experiencias traumáticas no significa necesariamente romper totalmente con la fe. 

Lejos de ser una contradicción, la decisión de las personas LGBTIQ+ de permanecer o reconstruir su espiritualidad constituye una poderosa forma de resistencia que busca reconfigurar los imaginarios religiosos desde la justicia y la memoria del daño. Para el teólogo, este documental genera conciencia pública sobre el tema, pero con la conciencia de que lo religioso es un campo plural y complejo donde también existen actores e instituciones que han sido lugares de resistencia y pilares en la defensa de los derechos humanos. 

«Es un error llamar a estos procedimientos ‘terapias’ porque no lo son»

Para Esteban Marcos Gómez, psicólogo especializado en sexología y género, y obispo del Centro Cristiano Internacional Anawin-Comunión Anglicana Libre Internacional, las prácticas de corrección de la sexualidad, que parten de la premisa errónea de que la diversidad es una patología o un pecado, atacan el núcleo fundamental del ser, provocando un desmantelamiento identitario y severas experiencias de despersonalización. Desde esta doble mirada clínica y teológica, se denuncia que estos procedimientos no son terapias, sino formas de violencia psicológica y espiritual que contradicen la lógica del Evangelio. Al buscar una modificación científicamente imposible y éticamente cuestionable, producen daños devastadores como autoodio, depresión, estrés postraumático e ideación suicida. 

Lo que se agrava especialmente en jóvenes vulnerabilizadxs por un «infantilismo de la fe» es una asimetría que anula la autonomía crítica y lxs vuelve susceptibles de aceptar discursos de control disfrazados de sanación. Este tipo de intervenciones constituyen un “abuso psicológico, espiritual y una violación grave a la dignidad humana que, según la legislación, puede incluso tipificarse como delito”. Son prácticas ―continúa Esteban― que violan el derecho a la integridad y la libertad, y distorsionan el mensaje cristiano centrado en la acogida y el amor incondicional. En contraposición a estas prácticas, es necesario identificar señales de alerta —como el lenguaje patologizante y el aislamiento— y construir espacios de reparación, dado que el camino hacia la salud mental y espiritual requiere reconocer la propia voz y el deseo como legítimos, concluye.

Éxodo: caminar hacia la tierra prometida de la propia identidad

Salir, como en aquel viejo relato bíblico del que toma su nombre el documental, no es un paso inmediato ni sencillo. Implica atravesar la culpa, la pérdida y el miedo. Pero también abre la posibilidad de una “tierra prometida” donde creer no signifique negarse. Tomás denuncia no solo el abuso espiritual, sino también la posibilidad de construir una espiritualidad que no sea mortificante: «El agotamiento de intentar ‘doblegar’ lo que uno es solo se detiene cuando te empezás a cuestionar si la condena viene de Dios o de un sistema de hegemonía moral impuesto hace siglos». Su mensaje para quienes hoy atraviesan experiencias similares es la desobediencia amorosa que pregunta y cuestiona lo dado. “¿Es Dios quien nos condena o un sistema impuesto hace siglos que tiene el fin de mantener una hegemonía moral? Porque el Dios que me vio a mí llorar en mi pieza porque me habían convencido de que yo era una abominación me recibió con los brazos abiertos”.

Ficha técnica

Éxodo (Córdoba, Argentina, 2025-2026. 60 minutos)
Género: Documental de investigación
Idioma: Español
Formato: Digital 4K

Dirección: Ángela Zamora / Guion: Ángela Zamora / Investigación: Ángela Zamora y Bautista Zelarayan / Producción: Ángela Zamora y Bautista Zelarayan / Dirección de fotografía: Bautista Zelarayan / Montaje: Ángela Zamora / Sonido directo: Ángela Zamora / Música: original de Zamo Ruido.

Entrevistadxs: Italia Dello Rios / Tomás Montoya / Belén Courel / Jesús Dib Ashur / Agustín Garay.

*Por Lucas Leal para La tinta / Imágenes: documental «Éxodo».

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Palabras claves: colonialismo, diversidad sexual, Iglesias evangélicas, LGBTTIQ+

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