Topadoras sin freno: alertan desmontes en la reserva Los Molles

Topadoras sin freno: alertan desmontes en la reserva Los Molles
11 agosto, 2025 por Redacción La tinta

La ley existe, pero la maquinaria pesada arrasa con árboles nativos y añosos para abrir paso a los intereses inmobiliarios, destruyendo áreas protegidas de la reserva natural de Villa de las Rosas, en el Valle de Traslasierra. Vecinxs denuncian consecuencias irreversibles y un municipio ausente.

Por Florencia Díaz para La tinta

“Lo que caminamos por esa ley”, dice una usuaria de Instagram luego de ver la publicación que denuncia el avance de la deforestación en zona de protección del monte nativo cordobés. En zona roja se impide a las topadoras arrasar con la vegetación, pero esta práctica, aparentemente ilegal, no se detiene y amenaza lo poco que queda protegido por la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos de la provincia.

El 10 de agosto se cumplieron 15 años de la sanción y publicación de esta norma jurídica que llevó trabajo y lucha de los movimientos de protección ambiental con el objetivo de resguardar los bosques de la provincia y regular las actividades que se desarrollan en ellos, teniendo en cuenta su valor ecológico y social.


Pasaron varios días desde que un vecino de Córdoba detectó la tala de árboles en la Reserva Natural Los Molles, ubicada a 180 kilómetros de la capital. Cerca de 50 árboles (mas de una treintena de ejemplares añosos de talas, espinillos y molles) fueron arrasados por la maquinaria pesada. Esta acción podría enmarcarse jurídicamente como “deforestación ilegal”, al tratarse de una zona roja y, por ende, protegida por ley. 


El justificativo estaría relacionado nuevamente a intereses inmobiliarios, abrir un camino para el acceso a barrios privados, a pesar de su alto valor de conservación. Según el artículo 32 de la Ley, “están prohibidos y no podrán autorizarse los desmontes de bosques nativos donde se hayan establecido Categorías de Conservación I (roja) y Categorías de Conservación II (amarilla) en toda la provincia de Córdoba”, salvo que exista la autorización correspondiente, previo estudio de impacto ambiental y una audiencia pública.

“Actualmente, tenemos solamente un 2,28% de monte nativo, así que es un bien más que escaso y esto afecta directamente a la cuenca hídrica, al tratarse de un lugar donde se filtra el agua, y ataca directamente a la biodiversidad porque hay un montón de animales que pierden árboles maduros donde pueden anidar y obtener sus alimentos”, dice José Tusca, un vecino de Córdoba. Estas prácticas, señala, también cambian la composición del suelo, ya que al aumentar la erosión hídrica, desaparece la capa orgánica del suelo y así no hay posibilidad de que se desarrollen los árboles, lo que provoca la pérdida de frutos del monte que tradicionalmente se hacían, pero que cada vez escasean más.

Daños irreversibles en el suelo

Algunas de las consecuencias del desmonte en esa zona tienen que ver con la erosión del suelo, esto implica que se va removiendo la mayor parte del sustrato de la tierra que se fue depositando allí a lo largo de décadas. En esa parte de las sierras grandes cordobesas, sobre el «Batolito de Achala», hay una enorme masa de piedra de origen volcánico que, sin esa cobertura, no puede albergar vida. De esta manera, el suelo no solamente no retiene agua, sino que se vuelve incapaz de poder albergar cualquier tipo de vida.

Según señaló la fuente, tras los incendios forestales, suelen producirse movimientos del suelo cuando llegan las lluvias. Esto provoca el lavado de la tierra y la aparición de afloramientos rocosos en numerosos puntos. “Con las lluvias y la falta de planificación edilicia a la hora de construir, como por ejemplo en la famosa Villa Allende por el quebracho que sacaron, empieza a haber grandes volúmenes de agua moviéndose en las superficies que no absorben. Como consecuencias, hay derrumbes de casas, inundaciones de barrios enteros debido a todo el material que ya no soporta”, aclara. 

Ley de bosques, bien gracias

“Desconozco si el desmonte se realizó con alguna especie de permiso. No encontré a nadie que haya sido capaz de decirme quién lo produjo, pero puedo asegurar que todo el mundo lo sabía porque entraba maquinaria pesada. En el lugar, hay huellas de que han estado trabajando con topadoras y no creo que nadie esté autorizado a realizar este desmonte, al menos con algún papel escrito como corresponde. Estamos hablando de un área protegida, está en juego la biodiversidad, es gravísimo lo que han hecho”, explica Tusca indignado.

En Córdoba, comenta, las zonas que rodean las cumbres están preservadas por ley, ya que allí nace el 70% de los ríos y arroyos. Estas áreas, como la Pampa de Achala y las laderas de las Sierras Grandes, actúan como un tanque natural de agua. Por eso, se promueve la reforestación con tabaquillo (Polylepis australis), una especie de follaje persistente y copa tortuosa que crece principalmente en las Sierras Grandes, debido a que la degradación del terreno reduce la retención y la calidad del agua.

«No me cabe duda de que el Municipio de Villa de las Rosas es cómplice de esto. En la zona de ‘Barranca de los Loros’, camino a San Javier, ya se avanzó mediante rezonificación para transformar una zona roja (protegida) en un barrio privado. En ese sector, habitaba el monte, pero ahora está lleno de casas. En este caso, el Municipio es responsable de hacer la vista gorda y dejar pasar las máquinas. Ahora nuestra calidad de vida está en juego”, remarca.

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Imagen: vecinxs de la zona.

Para el vecino, la preocupación del avance sobre los bosques nativos se traduce en el pedido de multas concretas por parte del Gobierno de Córdoba para quienes atentan contra la protección del bosque nativo restante y comenta al respecto: “En nuestra provincia, tenemos a un señor terrateniente que en sus estancias ―ubicadas arriba de las Sierras Grandes― se han registrado, durante cuatro años, más de 200 incendios. Este hombre fue llevado finalmente a juicio junto con dos peones de campo por esa costumbre de incendiar para tener pasto fresco y así alimentar a sus animales, pero claro, de una forma totalmente perjudicial para el resto de la población”.

El costo de mirar hacia otro lado. En Córdoba, la protección de los bosques nativos sigue siendo una deuda pendiente, muchas reservas carecen de guardaparques y la depredación avanza sin freno por la falta de políticas serias, falta de educación ambiental y leyes que se cumplan con sanciones reales. Del otro lado del negocio, habitantes de la zona exigen que los responsables paguen y que se dejen de minimizar los daños que arrasan con la vida de incontables especies, incluyendo las humanas. Y es que así no habrá vida que aguante mientras las leyes continúan retenidas en algún cajón de la Justicia.

*Por Florencia Díaz para La tinta / Imagen de portada: vecinxs de la zona.

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Palabras claves: desmonte, Reserva Natural Los Molles

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