Se proyecta la vida: tener un jardín de mariposas en la ciudad es posible

Se proyecta la vida: tener un jardín de mariposas en la ciudad es posible
5 marzo, 2025 por Soledad Sgarella

«No hace falta un jardín grande, un par de plantas nativas en una maceta es suficiente», asegura Vanina Gernetti, la docente de nivel inicial y psicopedagoga que comparte su experiencia en redes sociales como amante de las mariposas urbanas. Su proyecto, que comenzó con un regalo de cumpleaños en pandemia, demuestra que no solo es posible atraer estos preciosos insectos en una ciudad, sino que, además, no es tan difícil como creemos. En esta nota, relatos y tips para contagiar las ganas de atraer vida.

Hace un par de años, guardé un artículo de Bárbara Pidal, una especialista del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, en el que contaba cómo diseñar un jardín para atraer mariposas urbanas. La posibilidad de concretar algo similar me parecía más poética que posible, no solamente por tener a disposición solamente un balcón ―en la ciudad con la isla de calor más grande de la Argentina―, sino porque no había conocido ninguna experiencia real, de alguien real y no especialista, exitosa.

El algoritmo (que, como dice Drexler, muchas veces sabe mejor, incluso, que yo misma (?) lo que ando buscando) trajo hasta mí un perfil de Instagram: Miss Mariposas. Lo sigo, me sigue y así conocí a Vanina Gernetti, la docente del nivel inicial y psicopedagoga que comparte en redes sociales cientos de curiosidades, datos prácticos, seguimientos de orugas y secretos sobre su jardín de estos preciosos insectos voladores. “Soy amante de las mariposas, me fascina todo su mundo, su metamorfosis, su transformación, los colores vivos que tienen, cómo es su vida. Soy una apasionada desde chiquita y junto a mis dos hijos investigamos y cubrimos lo que es este mundo”, cuenta.

Vanina explica que, en la cuenta, principalmente, busca reflejar las vivencias personales y familiares que tienen en su jardín mediante la observación y manipulación directa de las plantas, las orugas y las mariposas que se van acercando. “También, obviamente, investigo en diferentes páginas web, en libros de autores reconocidos y, muchas veces, preguntando a biólogos, a profes cercanos o profesionales que tengo en mi círculo de educación”, aclara y agrega que fue en el encierro de la pandemia cuando su marido le hizo de regalo de cumpleaños una Asclepias ―ese conocido arbusto que regala mini ramitos de flores― cuando empezó: “Resulta que la planta tenía una oruguita, así que empecé a observarla, a ver cómo iba creciendo, cómo se iba transformando en los diferentes ciclos y en las diferentes etapas de esa metamorfosis. Esa plantita que estaba en una maceta pasó a un jardín y, después, empecé a buscar dónde había viveros de nativas y ahí llegaron otras plantas, y ahí llegaron otras mariposas, y ahí llegaron otros huevitos y otras orugas”.

Como explican desde el INTA, las mariposas diurnas ―junto con las abejas― colaboran en la polinización de las plantas y la conservación de la biodiversidad. Para atraerlas, recomiendan exactamente lo que hizo Vanina: tener plantas hospederas y plantas nutricias. Los investigadores detallan que las hospederas son, principalmente, nativas donde colocarán sus huevos y se criarán las orugas (como las Asclepias sp., la Aristolochia triangularis o “mil hombres”, Austroeupatorium inulifolium “Mariposera” y la Passiflora coerulea “Mburucuya”). Las plantas nutricias tienen las flores ―coloridas y de perfume suave― que servirán de alimento para los insectos adultos (como Euryops chrysanthemoides “Margarita amarilla”, Lantana cámara o “Lantana”, Salvia guaranitica “Salvia azul” y Glandularia peruviana “Margarita punzó”.)

Según la licenciada en Ciencias Ambientales, Mercedes Ciccale Smit, en su libro Jardines de mariposas educativos: guía básica para armar espacios biodiversos en CABA (publicado por la Editorial de la Facultad de Agronomía-UBA), el número de especies de lepidópteros en Argentina ronda las 10.000 especies aproximadamente, de las cuales 1.200 especies corresponden a mariposas diurnas y es en las regiones más cálidas y abundantes en biodiversidad, como las ecorregiones de la Selva paranaense, las Yungas, el Chaco húmedo y los Esteros del Iberá, donde se encuentran gran parte de las especies presentes en el país. Lamentablemente, y como es de esperarse, la especialista hace foco en que, pese a la importancia ecológica, medicinal y alimentaria que presentan, y su papel en la red alimentaria, la población de polinizadores está disminuyendo. Las principales causas de la disminución de mariposas en la ciudad son la escasez de espacios verdes, la presencia de plantas exóticas, la contaminación atmosférica y que los pocos espacios verdes que hay se encuentran aislados unos de otros, afectando el intercambio entre especies: “Como consecuencia, el resultado son espacios poco biodiversos y, por lo tanto, vulnerables frente a adversidades, como tormentas o enfermedades”.

La experiencia de Miss Mariposas puede replicarse: tener un jardín o un mariposario en casa no solo es posible, dice, sino que es fácil: “No hace falta tener un espacio grande, con tener un par de plantas nativas en maceta, si tenés un balcón, es suficiente. Lo importante es saber cuáles son las plantas nativas de la zona de donde vivís y, después, la naturaleza hace el trabajo solo”, asegura Vanina. Otras recomendaciones que da son tener la planta bien visible, así las mariposas se acercan y se sienten atraídas, y siempre tenerlas libres, no encerradas.

*Por Soledad Sgarella para La tinta / Imagen de portada: A/D.

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Palabras claves: insectos urbanos

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