Chinoy, trova y fuego

Chinoy, trova y fuego
11 abril, 2018 por Soledad Sgarella

El cantautor chileno se presenta esta semana en el Festival Internacional de Poesía de Córdoba, con un concierto poético en el que compartirá poemas de sus últimos libros -editados en 2017- alternando con el impetuoso folk punk que lo caracteriza.

Por Soledad Sgarella para La tinta

Es hora de salir de la conciencia
ser aire en el desastre mundanal,
que vuelvan los dragones a volar
para quemar la histórica indecencia.

Que salgan los dragones, 2009.

Trovador, poeta, pintor. Vehemente y apasionado, en sus respuestas y en sus producciones artísticas. El chileno Chinoy (Mauricio Castillo Moya, en su documento), nacido en Valparaíso, anda por las sierras cordobesas desde hace unas semanas.

Controversial en algunos de sus dichos, como “no me voy a poner un anillo de novio con la burocracia del medio artístico chileno”, el cantautor es un militante de la canción y la poesía, junto a otras y otros representantes de la nueva trova del país vecino (Manuel García, Evelyn Cornejo o Nano Stern, por ejemplo).

La tinta se comunicó con el artista transandino para conocer un poco más de su trabajo y su forma de mirar y hacer arte, aprovechando que vino a nuestra provincia y que luego de haberse presentado en Güemes y en Agua de Oro, finalmente estará estos próximos jueves y viernes en el Festival Internacional de Poesía​ ​de Córdoba, y en Bataclana Espacio Cultural.

—Contanos un poco acerca de esta forma de presentación, los conciertos poéticos… y por qué participar en el Festival Internacional de Poesía de Córdoba.

—Bueno, es el tipo de presentación que estoy haciendo últimamente. Es una presentación que intercala canciones y poesías, y esas poesías vienen de dos libros que saqué en el 2017: Inspirón y Velocidad Crucero, Felicidad Lucero.

Los dos libros muestran un poco esta dinámica de las canciones, que nunca se alejan del proceso y el estilo de vida del poeta o el cantautor, y tratan de acomodarse ahí, entre tanta melodía, para poder un poco contar una historia acerca de dónde viene el viaje este, inseparable, del cantautor o cantor trashumante. 

La invitación vino cuando el primer libro pasó la aduana, la frontera, y llegó a oídos de Alejo Carbonell y de la organización del festival. 

—Andás viajando… ¿cómo ves el panorama cultural hoy en Latinoamérica, con estas nuevas embestidas neoliberales?

—Es un poco difícil saber el panorama completo, porque uno no está haciendo viajes internacionales por las distintas fuerzas paliativas de los países. Tiene que haber, digamos así, un germen que se parezca en todos los lugares, y bueno, es que yo creo que esa es la sensación de agote, por el adormecimiento total de la gente, este concepto que viene de hace un siglo anunciado por Nietzsche y por muchos filósofos… no hay mucho que agregarle.

Para la mayoría es suficiente con un teléfono en la mano o un computador entre las piernas. De todas maneras, creo que el panorama cultural hoy en Latinoamérica está de alguna manera apedreando al monstruo, aunque parezca que el monstruo adivina después las posiciones, los blancos de ataque. Así que la embestida no sé de dónde vendrá, la nuestra.  Tendrá que ser, digámoslo así, trabajar con el corazón, y de alguna manera ir manteniendo el sinónimo humano, el parentesco que tenemos con la naturaleza.  

—Hacer poesía, hacer canciones, hacer arte. ¿Te sirve para algo?

—Bueno… voy a responder esta pregunta capciosa… ¡claro que sirve para algo: para movilizar la biología! Para apuntarla, para dominar -digamos- el sistema de descubrimiento de la personalidad, para domarle, para poder pasarle por encima a todo lo que no sería genuino.

Poder darse uno el gustito de gozar del espíritu de las cosas.  Poder devolverle a uno el gusto por la simpleza, osea, por la cueva abandonada y por primer fuego venido a las pupilas.  Disfrutar de la experiencia de vivir y poder agregarle algo a esta expresión infinita de cosas, poder ser parte de ella… ¡claro que sirve para algo!

►Chinoy. Jueves 12 a las 21 y viernes 13 a las 19 en el Centro Cultural Córdoba (Avenida poeta Lugones 401) en el marco del VI Festival Internacional de Poesía de Córdoba. Viernes 13 y sábado 14 a las 22 en Bataclana Espacio Cultural (Arturo M. Bas 1083).

*Por Soledad Sgarella para La tinta.

Palabras claves: Chinoy, Festival Internacional de Poesía de Córdoba, literatura, Música

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La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno

La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno
18 marzo, 2025 por Leandro Albani

Con una serie de crónicas sobre el sur argentino, el escritor argentino revela las estructuras profundas que mantienen al país anclado en las fauces del capitalismo.

Ni periodismo darwiniano ni charlatanería turística for export. Y tampoco la historia oficial sobre una tierra “civilizada” a punta de fusiles y bayonetas. Sobre estos pilares, se sostiene Guillermo Saccomanno para escribir una serie de crónicas sobre el sur argentino, publicadas en su mayoría en la década de 1990 y ahora reunidas en el libro Escrito en Patagonia, editado en 2024 por La flor azul.

Si las descripciones y las voces dan ritmo y profundidad a las crónicas, también lo hacen las reflexiones y pasajes ensayísticos que el escritor argentino articula a lo largo de los textos. Para Saccomanno, es tan importante mostrar los detalles de un viaje por una ruta desolada como preguntarse para qué sirve la literatura, entender (y escribir) que la memoria se manifiesta en el cuerpo o contar por qué la verdad es el principal valor para el pueblo mapuche.

La Patagonia se abre como un territorio concreto, sin veleidades exóticas o rasgos que remiten al concepto de orientalismo, acuñado por el intelectual palestino, Edward Said. Saccomanno, recientemente galardonado con el Premio Alfaguara por su novela Arderá el viento, rompe la representación que hacen los poderosos sobre esa tierra que creen que es su gran propiedad privada. El escritor también apunta sin contemplación a la hora de denunciar al Estado burgués argentino y sus imposiciones históricas y cargadas de crueldad contra los pobladores originarios.

Saccomanno explica que “cuando se trata de escribir, no se trata sólo de un asunto literario, la elección de un género, sino de una toma de partido ideológica”. Y agrega: “También me parece oportuno señalar a esta altura que la teoría literaria, tal como la entiendo, es teoría política”. Desde esta posición, Saccomanno cuenta y denuncia, describe y apuesta, rescata lo que el establishment de turno quiere ocultar y demuele la construcción oficial de la historia. Esos golpes directos se sienten página a página, sin perder una prosa con oficio y claridad.

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Imagen: La flor azul.

Leer Escrito en Patagonia es tender puentes hacia las investigaciones del historiador Osvaldo Bayer sobre los fusilamientos de peones por parte del Ejército. O también volver a Los dueños de la tierra, de David Viñas, una novela que revela la vileza de estancieros y oligarcas hacia los “otros”, ya sean peones o indígenas, pero todos condenados, según esos dueños de la tierra, a la explotación o la muerte.


En las crónicas, además, sobrevuelan las sabidurías, los pensamientos y las prácticas del pueblo mapuche. “Los mapuches no piensan que este territorio les pertenece ―escribe―. A los huincas este pensamiento los sorprende: ‘No es que esta tierra me pertenece’, piensa el mapuche. ‘Sino que yo soy la tierra’. El pensamiento es mucho más sencillo y, a la vez, abarcador. No se trata de posesión. Sino de sentirse parte”. Entrelazado a eso, la naturaleza que resiste el “desarrollo” capitalista que, desde su origen, se construye con la voracidad del saqueo de la tierra y la cultura.

Saccomanno pone la mira en las raíces de nuestro país burgués y, por estos tiempos, transnacionalizado: el Ejército argentino como fuerza de choque a las órdenes de los poderosos, el extractivismo como política de ocupación y saqueo, la historia oficial escrita por manos locales y extranjeras que intentan condenar a la Patagonia como desierto virgen que tiene que ser violado. Pero también la contracara: el docente Orlando “Nano” Balbo, detenido-desaparecido que sobrevivió a la dictadura y que apuesta a otra educación; el recuerdo vivo del maestro Carlos Fuentealba, fusilado por la policía; y otra vez Bayer, en un artículo que cierra el libro, aunque, más que finalizar la obra, permite abrir ventanas hacia el futuro, porque la figura, la ética y el oficio del historiador anarquista argentino es faro hacia donde mirar cuando se habla de compromiso con las luchas de los más desposeídos. Saccomanno pronuncia: “Si escribir sobre Bayer me enerva, se debe a que, al hacerlo, debo mirar alrededor. Imposible mirar el alrededor sin mirar el pasado. Imposible no tener en cuenta la proyección de sus tensiones cruentas en el presente, la crisis de representación que corrompe los estamentos de la realpolitik. Imposible hacerse el distraído. Esta, aunque suene a reduccionismo, es la lección mayor de Bayer”.

En Escrito en Patagonia, se descubre la relación estrecha del escritor con ese territorio, sus miradas sobre la literatura en relación a ese país dentro del país y los recuerdos de conscripto en el servicio militar. En este libro, el escritor toma posición y denuncia, pero nunca pierde de vista que escribir de una forma más hermosa que como lo hacen nuestros enemigos es una de nuestras armas. En estos momentos de una Argentina que vira aceleradamente hacia el fascismo, Saccomanno, con sus crónicas, propone otro país: uno donde los y las condenadas de la tierra no pierden las esperanzas y todavía atemorizan a los estancieros y oligarcas.

*Por Leandro Albani para La tinta / Imagen de portada: Martín Bonetto.

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Palabras claves: Guillermo Saccomanno, Libro, Patagonia Rebelde

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