Anamolí: la suavidad de una equilibrista

Anamolí: la suavidad de una equilibrista
18 agosto, 2016 por Gilda

Anamolí es el proyecto solista de Alejandra Estepa, en el que juega con teclados, cuerdas varias –guitarra, ukelele, charango- y su voz, delgada y susurrante. Durante todo el mes de agosto, la cantautora ha estado girando por la provincia de Córdoba con la guitarra al hombro y su último disco “La medida del pez”. Este viernes se presenta en Hora Libre, Alta Gracia.

El miércoles Anamolí brindó un set acústico en Casa Dórica en el que compartió sus canciones acompañadas del anecdotario y el matiz emocional que acompañó el proceso de creación de cada una de ellas. Es esa instancia de narración casi íntima lo que hace únicos sus conciertos en vivo; la música y la palabra tienen su debido momento, no se las apresura.

Sobre la conexión interpersonal que se genera en sus conciertos, Alejandra cuenta: “voy aprendiendo a recibir de distintas maneras lo que devuelve el universo cuando uno pone afuera lo que está creando. Es un poco eso, poder compartir y estar abierta a recibir las impresiones de la gente. Se da siempre algo muy lindo, muy sensible que disfruto mucho y también es un aprendizaje para mí.”

Santafesina de nacimiento y nómade por elección, ha crecido entre las sierras, la playa, el sur y la ciudad. Luego de pasar más de un año viviendo en las sierras cordobesas, lanzó Tiempo de otras cosas, su primer EP en el que vuelca esta experiencia en un trabajo introspectivo y sutil. Las siete canciones que lo componen vibran como delicados reflejos de sol en el agua, apenas mecida en la brisa serrana.

“El primer disco fue hacer lo que podía con lo que tenía a mano y con lo que me rodeaba. Tenía mucho que ver con la vida que llevaba en ese momento, estaba en un lugar bastante aislado aprendiendo sobre los ciclos de la naturaleza y por eso tiene toda esa cuestión de madera y más despojada”, sostiene Alejandra.

Dos años más tarde, en junio de 2016, nace su segundo disco La medida del pez, un puñado de canciones que despliegan una nueva sonoridad, más envolvente y matizada aunque sin perder la frescura. Si bien el alma mater sigue siendo el folk, se potencia con la experimentación instrumental indie y ciertos detalles pop.

La cantautora explica: “El disco nuevo es un disco que soñé por mucho tiempo. A diferencia del anterior, estaba en la ciudad y me di el gusto de explorar todas las cosas que me gustan y que siempre había escuchado en las canciones, pero que no había podido llevar a la práctica hasta ese momento. Tener una persona al lado como fue Diego Acosta, el productor con el que trabajamos durante varios meses, también permitió plasmar todas las ideas y los colores que me sugerían las canciones”.

Este nuevo trabajo es producto de un largo proceso de autoexploración y crecimiento, idea que condensa el nombre del disco: “La medida del pez tiene que ver con buscar el equilibrio desde un centro, poder integrar muchas experiencias de los últimos años que parecen radicalmente opuestas pero que están integradas (…) la medida del pez sería poder buscar o habitar ese espacio de equilibrio entre experiencia y círculos de la vida, ciclos que parecen excluirse pero que en realidad tiene mucho sentido que vayan juntos.”

Alejandra Estepa es parte de un colectivo de mujeres artistas latinoamericanas que trabaja de manera cooperativa, autogestiva e independiente. Juntas llevan adelante el sello discográfico SNTS –Solistas no tan solas-, dedicado a la producción, difusión y fomento de intercambios culturales que tienen a la música como eje.

Durante 4 años, han llevado a cabo 45 ediciones del ciclo artístico SNTS, que reúne a cantautoras y artistas de otras áreas como literatura, cine, ilustración, pintura, danza, teatro y performance. Este ciclo itinerante, ya ha tocado muchos puntos dentro y fuera del país, llegando a Brasil y Uruguay.

El viernes a las 22 hs. Anamolí se presenta junto a Aguamarina en Hora Libre, Alta Gracia.

Palabras claves: Anamolí, Casa Dórica, Música, SNTS

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La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno

La Patagonia rebelde de Guillermo Saccomanno
18 marzo, 2025 por Leandro Albani

Con una serie de crónicas sobre el sur argentino, el escritor argentino revela las estructuras profundas que mantienen al país anclado en las fauces del capitalismo.

Ni periodismo darwiniano ni charlatanería turística for export. Y tampoco la historia oficial sobre una tierra “civilizada” a punta de fusiles y bayonetas. Sobre estos pilares, se sostiene Guillermo Saccomanno para escribir una serie de crónicas sobre el sur argentino, publicadas en su mayoría en la década de 1990 y ahora reunidas en el libro Escrito en Patagonia, editado en 2024 por La flor azul.

Si las descripciones y las voces dan ritmo y profundidad a las crónicas, también lo hacen las reflexiones y pasajes ensayísticos que el escritor argentino articula a lo largo de los textos. Para Saccomanno, es tan importante mostrar los detalles de un viaje por una ruta desolada como preguntarse para qué sirve la literatura, entender (y escribir) que la memoria se manifiesta en el cuerpo o contar por qué la verdad es el principal valor para el pueblo mapuche.

La Patagonia se abre como un territorio concreto, sin veleidades exóticas o rasgos que remiten al concepto de orientalismo, acuñado por el intelectual palestino, Edward Said. Saccomanno, recientemente galardonado con el Premio Alfaguara por su novela Arderá el viento, rompe la representación que hacen los poderosos sobre esa tierra que creen que es su gran propiedad privada. El escritor también apunta sin contemplación a la hora de denunciar al Estado burgués argentino y sus imposiciones históricas y cargadas de crueldad contra los pobladores originarios.

Saccomanno explica que “cuando se trata de escribir, no se trata sólo de un asunto literario, la elección de un género, sino de una toma de partido ideológica”. Y agrega: “También me parece oportuno señalar a esta altura que la teoría literaria, tal como la entiendo, es teoría política”. Desde esta posición, Saccomanno cuenta y denuncia, describe y apuesta, rescata lo que el establishment de turno quiere ocultar y demuele la construcción oficial de la historia. Esos golpes directos se sienten página a página, sin perder una prosa con oficio y claridad.

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Imagen: La flor azul.

Leer Escrito en Patagonia es tender puentes hacia las investigaciones del historiador Osvaldo Bayer sobre los fusilamientos de peones por parte del Ejército. O también volver a Los dueños de la tierra, de David Viñas, una novela que revela la vileza de estancieros y oligarcas hacia los “otros”, ya sean peones o indígenas, pero todos condenados, según esos dueños de la tierra, a la explotación o la muerte.


En las crónicas, además, sobrevuelan las sabidurías, los pensamientos y las prácticas del pueblo mapuche. “Los mapuches no piensan que este territorio les pertenece ―escribe―. A los huincas este pensamiento los sorprende: ‘No es que esta tierra me pertenece’, piensa el mapuche. ‘Sino que yo soy la tierra’. El pensamiento es mucho más sencillo y, a la vez, abarcador. No se trata de posesión. Sino de sentirse parte”. Entrelazado a eso, la naturaleza que resiste el “desarrollo” capitalista que, desde su origen, se construye con la voracidad del saqueo de la tierra y la cultura.

Saccomanno pone la mira en las raíces de nuestro país burgués y, por estos tiempos, transnacionalizado: el Ejército argentino como fuerza de choque a las órdenes de los poderosos, el extractivismo como política de ocupación y saqueo, la historia oficial escrita por manos locales y extranjeras que intentan condenar a la Patagonia como desierto virgen que tiene que ser violado. Pero también la contracara: el docente Orlando “Nano” Balbo, detenido-desaparecido que sobrevivió a la dictadura y que apuesta a otra educación; el recuerdo vivo del maestro Carlos Fuentealba, fusilado por la policía; y otra vez Bayer, en un artículo que cierra el libro, aunque, más que finalizar la obra, permite abrir ventanas hacia el futuro, porque la figura, la ética y el oficio del historiador anarquista argentino es faro hacia donde mirar cuando se habla de compromiso con las luchas de los más desposeídos. Saccomanno pronuncia: “Si escribir sobre Bayer me enerva, se debe a que, al hacerlo, debo mirar alrededor. Imposible mirar el alrededor sin mirar el pasado. Imposible no tener en cuenta la proyección de sus tensiones cruentas en el presente, la crisis de representación que corrompe los estamentos de la realpolitik. Imposible hacerse el distraído. Esta, aunque suene a reduccionismo, es la lección mayor de Bayer”.

En Escrito en Patagonia, se descubre la relación estrecha del escritor con ese territorio, sus miradas sobre la literatura en relación a ese país dentro del país y los recuerdos de conscripto en el servicio militar. En este libro, el escritor toma posición y denuncia, pero nunca pierde de vista que escribir de una forma más hermosa que como lo hacen nuestros enemigos es una de nuestras armas. En estos momentos de una Argentina que vira aceleradamente hacia el fascismo, Saccomanno, con sus crónicas, propone otro país: uno donde los y las condenadas de la tierra no pierden las esperanzas y todavía atemorizan a los estancieros y oligarcas.

*Por Leandro Albani para La tinta / Imagen de portada: Martín Bonetto.

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Palabras claves: Guillermo Saccomanno, Libro, Patagonia Rebelde

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