Alicia Eguren: por un peronismo revolucionario

Alicia Eguren: por un peronismo revolucionario
27 noviembre, 2025 por Redacción La tinta

Dirigente olvidada, Alicia Eguren militó por un peronismo de bases con orientación revolucionaria. En esta nota, recupero la posición de esta militante política, los debates que sostuvo al interior del justicialismo a mediados del siglo XX y sus vínculos con los principales representantes del movimiento obrero cordobés.

Por Bianca Tosco para La tinta

En un momento en que resulta dificultoso leer el presente político, las orientaciones militantes son difusas, las nuevas derechas definen las agendas políticas y encuentran expresión en gran parte de los espacios partidarios ―incluso en los que supuestamente representan al campo popular―, nos encontramos faltos de figuras que detenten posiciones fuertes y las sostengan. Explorar el pasado de nuestro país puede resultar en el hallazgo de algunos perfiles que elaboraron sus posiciones militantes y no las negociaron frente al poder.

Alicia Eguren nació hace 100 años en Buenos Aires. Hija de Ramón Claudio Eguren y de Herculina Petrona Vivas, fue docente, doctora en Filosofía y Letras, escritora, diplomática y poeta. Sin embargo, la palabra que más la define es militante. De orientación guevarista, articuladora política y representante ineludible del peronismo revolucionario, Eguren disputó al interior del movimiento la orientación que este debía tomar. Desde 1955, a partir del golpe autodenominado “Revolución Libertadora” y a pesar de la persecución y el encarcelamiento, asumió un rol fundamental de la resistencia frente a la proscripción del peronismo, junto a quien fuera su pareja, John William Cooke, y que continuó luego de la muerte de este.

Hace apenas tres años, fueron publicados sus archivos personales que, en 2016, donaron Carlos Lafforgue y Pedro Gustavo Catella a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno y hoy constituyen el fondo documental Alicia Eguren-John William Cooke. En un libro de más de 800 páginas, los lectores pueden acceder a la palabra de Alicia en distintos formatos: principalmente correspondencia, pero también artículos, conferencias, notas, apuntes, entrevistas y poesías.

La palabra de Alicia es fundamentalmente política. En su concepción, la “patria peronista” y la “patria socialista” no constituían objetivos contradictorios. El peronismo revolucionario, según Eguren, no difería en sus propósitos fundamentales de los programas de los sectores revolucionarios de izquierda. Para ambos, el objetivo último era la construcción de un socialismo que respondiera a las condiciones regionales, la liberación del país de los intereses imperialistas y la integración latinoamericana. En una carta abierta a Perón en 1971, expresaba: “No es verdad que haya un solo peronismo. Hay un peronismo integrado, burgués, proimperialista, minoritario, pero con la fuerza de los aparatos integrados al sistema. Hay un peronismo revolucionario, en desarrollo, al cual se suman nuevas generaciones de muchachos y muchachas que se acercan al movimiento por su identificación fundamental con la lucha del movimiento obrero, contra el sistema y contra sus burocracias”.

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Alicia Eguren y John William Cooke. Imagen: A/D.

Los vínculos de Eguren con Córdoba fueron múltiples. El Cordobazo, la insurrección obrera-estudiantil popular de 1969 que puso en jaque a la dictadura de Onganía, fue un evento de gran significancia para ella, al que ubicó en el mismo nivel de importancia que el 17 de octubre de 1945. Alicia supo advertir la singularidad del movimiento obrero cordobés. Crítica de la burocracia sindical, de convicciones antiimperialistas y mediadora entre posturas revolucionarias de distintas orientaciones políticas, coincidía en muchas posiciones con Agustín Tosco ―secretario general de Luz y Fuerza de Córdoba― de quien decía que, a pesar de no ser peronista: “Tiene una actitud de respeto por el peronismo y de total fraternidad por todos los combatientes del peronismo. Sin él, la CGT de Córdoba no caminará. Preso o en libertad, su influencia sobre ella es inmensa y el respeto que inspira es simétrico a sus valores”.


Tal fue su reconocimiento del dirigente gremial cordobés que, para las elecciones de 1973, propuso la fórmula Perón-Tosco, con la aspiración de integrar un verdadero Frente de Liberación Nacional y Social que superara las alianzas partidarias circunstanciales. Para Alicia, tal dupla reflejaba la composición de clase y el nivel ideológico logrado por la lucha, y reunía al máximo líder político popular con “un obrero independiente de gran prestigio, que para la opinión peronista y no peronista simboliza la lucha de estos años, de manera nacional”.


Con Tosco, Armando Jaime, Rodolfo Ortega Peña y otros, compartió también la participación en el Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS), en cuyos congresos fue siempre la única oradora mujer.

Las expectativas de Alicia no fueron realizadas. La decepción con el rumbo que tomó la dirección peronista en las vísperas del regreso a la democracia en 1973 se reflejó en sus cartas, que dejaron de ser contestadas tanto por Perón como por sus allegados. Así como el viejo dirigente había desconocido a los militantes de la tendencia revolucionaria que, durante 18 años, resistieron para posibilitar su regreso, también ignoró a una de las más importantes representantes del peronismo de bases. Sin embargo, Alicia no desconoció al líder y tampoco dejó de insistir al no recibir respuesta de este; dirigió sus palabras a otros como Juan Abal Medina y Héctor Cámpora, haciendo conocer su posición y solicitándoles que se la comunicaran a Perón.

Eguren decía que, en el armado político peronista para las elecciones de 1973, “cada un candidato bueno, hay diez traidores al pueblo” y, según ella, la única fórmula representativa de los trabajadores y de signo popular fue la de Obregón Cano-Atilio López para la gobernación de Córdoba: “La única fórmula en la cual las bases peronistas puedan depositar esperanza y confianza, la única en las que las aspiraciones de nuestra masa encuentran intérpretes confiables”. Sobre estos candidatos puso todas sus expectativas y se ofreció a disposición para la planificación de la campaña electoral provincial.

La representatividad de las bases que Alicia advirtió en Obregón Cano y López resultó molesta, y a principios de 1974, ambos gobernantes democráticamente elegidos fueron depuestos por el golpe policial conocido como “Navarrazo”, que fue legitimado por la posterior intervención nacional de la provincia, avalada por Isabel Martínez de Perón y José López Rega, quienes designaron como interventor a Raúl Lacabanne. Iniciaba así el despliegue de violencia estatal y paraestatal de la mano de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) sobre los representantes obreros: Atilio López fue masacrado en septiembre de 1974 y, en octubre del mismo año, Agustín Tosco pasaba a la clandestinidad que, un año después, lo llevaría a la muerte.

Estas pérdidas precedieron al terror de Estado desplegado a partir de 1976 del que Alicia fue víctima. Fue secuestrada el 26 de enero de 1977 y, desde entonces, permanece desaparecida. Algunos testimonios manifestaron haberla visto en el Centro Clandestino de Detención de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y habría sido una de las personas lanzadas en los “vuelos de la muerte” a las aguas del Río de la Plata.

Para conocer más de Alicia Eguren, recomiendo sus Escritos, compilados por Santiago Allende, Nicolás Del Zotto y Emiliano Ruiz Díaz, y Alicia en el país. Apuntes sobre Alicia Eguren y su tiempo, de Miguel Mazzeo.

*Por Bianca Tosco, columna «La tragedia y la farsa», para La tinta.

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Palabras claves: Agustín Tosco, Alicia Eguren, La tragedia y la farsa, peronismo

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