Crónica urgente sobre la fragilidad del cóndor en Córdoba: “Lo que el nido nos enseñó”

Crónica urgente sobre la fragilidad del cóndor en Córdoba: “Lo que el nido nos enseñó”
Daniel Diaz Romero - La tinta
30 septiembre, 2026 por Daniel Díaz Romero

A más de 2000 metros de altura, en el corazón de la Pampa de Achala, un equipo de documentalistas independientes documentó la intimidad de una pareja de cóndores andinos. Lo que comenzó como un registro de conservación derivó en una investigación forense tras el hallazgo del macho adulto muerto por saturnismo. La tragedia condicionó el destino de su cría y expuso los peligros silenciosos que acorralan a la biodiversidad en la reserva hídrica más importante de Córdoba.

El silencio de las Altas Cumbres: el hallazgo en la piedra

En las Altas Cumbres cordobesas, el silencio es una presencia densa. En una pared de piedra de la Pampa de Achala, los lentes de las cámaras enfocaron una silueta oscura e inmóvil: un cóndor andino adulto (Vultur gryphus).

El descubrimiento transformó un registro documental en una investigación sobre la extrema vulnerabilidad de la fauna local. Entre las rocas, la tranquilidad del paisaje se quebró al confirmar que el nido monitoreado sufría una pérdida irreparable. Nada hacía presagiar un final así para esta ave, símbolo de los vientos cordilleranos y guardián de las montañas. Allí comenzó esta historia sobre una tragedia silenciosa y el enigma de Suyai.

A hora y media de la capital provincial, la Pampa de Achala emerge como la reserva hídrica fundamental de Córdoba, al actuar como una inmensa esponja natural. Este territorio rocoso se consolida como un santuario imprescindible para la biodiversidad regional, albergando el vuelo de una de las mayores aves planeadoras del planeta. Sin embargo, la sociedad convive a diario con semejante privilegio sin dimensionar su extrema fragilidad.


En esta red ecológica, el cóndor actúa como el gran saneador de las sierras. Al consumir carroña, acelera la descomposición, evita focos infecciosos y preserva la calidad del agua que abastece a millones de cordobeses. No obstante, su supervivencia peligra por la baja variabilidad genética, el turismo desordenado, los incendios forestales y la presión ganadera sobre su hábitat.


La génesis del proyecto: del compromiso al nido

Lo que el nido nos enseñó nació cuando la productora independiente, Alas de Achala ―integrada por Lucas Topa, Federico Krypner y Javier Sterbenc―, se propuso volcar su pasión por la montaña en un proyecto audiovisual. Lucas Topa, director y guionista, relata los inicios: «Los verdaderos fotógrafos del proyecto son Fede y Javi. Ellos son los especialistas; yo vengo más del lado de la publicidad y de contar historias. Hace poco más de un año, empezamos a charlar sobre las ganas de hacer algo cada vez que íbamos a la montaña…».

La iniciativa cobró impulso al acceder a un sector estratégico, resguardado para proteger a la fauna, que permitió documentar de cerca a una familia de cóndores. Con rigor y constancia, el equipo emprendió caminatas hacia zonas inaccesibles de la Pampa de Achala para registrar la rutina del nido sin alterar el entorno.

Filmar en la altura exigió un férreo compromiso ético. Para no perturbar a los animales, el equipo mantuvo una distancia prudente: «Mantenernos siempre a 300 metros no fue una limitación técnica, sino una postura: entender que registrar la naturaleza no es conquistar ni invadir, sino observar con respeto. Íbamos una vez por semana o cada diez días, según el clima».

Ese trabajo constante desató un fenómeno inesperado en las redes sociales: «Arrancamos con un objetivo educativo: ¿cómo podemos enseñar sobre la especie sin caer en lo aburrido? Si le preguntás a la mayoría de los argentinos, saben más de la vida de Messi que del cóndor». «Un día, entré a Facebook y vi que teníamos 50.000 seguidores de golpe; terminamos sumando más de 100.000 personas. El día que nació la pichona Suyai, me tocó estar solo en la montaña grabando y, sin embargo, no me sentía solo. Percibí una unión muy linda de mucha gente que estaba ahí atrás de las pantallas».

En este camino, la complicidad de un baqueano local resultó fundamental: «Es el dueño del campo. Cuando hablé con él, descubrí que ama la especie y que tiene un archivo enorme en su celular. Sabe exactamente por dónde van a volar y por dónde van a doblar; le digo en broma que es el ‘César Millán de los cóndores’. Vive ahí desde los cuatro años y conoce cada rincón. Es un gran defensor de las aves, un protector que prefiere el anonimato».

La expectativa colectiva apuntaba al primer vuelo de Suyai. Decenas de miles de personas aguardaban actualizaciones en las redes, pero ese hito jamás llegó.

El quiebre: de la contemplación a la crónica forense

El trabajo de campo coincidió con vivencias personales que impregnaron la experiencia de un sentido profundo. Para Topa, el paralelo vital fue inevitable: «Viví dos procesos en paralelo: mientras me acercaba a registrar el huevo en el nido, en casa, mi compañera transitaba su embarazo. Fue un espejo constante entre mi propia paternidad y el compromiso incondicional de esa pareja de cóndores por criar a su pichona».

Sin embargo, el relato dio un giro dramático cuando la dureza del entorno mostró su cara más hostil: «Fue durísimo. Un baqueano de la zona nos había contado la historia del año anterior en esa misma grieta, donde otra pichona había logrado volar sin inconvenientes. Yo ya imaginaba el momento exacto en que filmaríamos a los tres volando juntos».

«Pero la realidad impuso otro rumbo. El 11 de junio, al llegar al sitio, nos encontramos con el cuerpo del macho adulto, que llevaba muerto apenas un par de días. Haber estado allí en ese instante preciso no fue casualidad; sentí que era un llamado desesperado de la propia especie».

El hallazgo a través de la pantalla de un dron redefinió la misión del equipo: «Hasta ese día, jamás habíamos usado el dron para no alterar a los cóndores, pero la urgencia nos obligó a recurrir a él para confirmar lo peor. Ver en el monitor la imagen inmóvil de las plumas sobre la piedra nos dejó desolados. En ese instante, el proyecto dejó de ser una observación contemplativa y se convirtió en una investigación urgente».

Saturnismo, cebos tóxicos y la amenaza del plomo

En Córdoba, las principales causas de mortalidad en cóndores suelen responder a impactos directos de disparos, mientras que los casos de intoxicación por plomo son menos frecuentes y el uso de cebos tóxicos no constituye la principal causa local. No obstante, el envenenamiento sí representa un peligro recurrente en otras regiones de Sudamérica.

El hallazgo del ejemplar sin vida pone de manifiesto las constantes amenazas de origen humano que acechan a la fauna silvestre, tanto en las sierras cordobesas como en el resto del continente.

Aunque, en este caso, resulta complejo precisar la causa exacta del deceso, las hipótesis principales se dividen entre el impacto de un disparo furtivo y la intoxicación por saturnismo. Ambas posibilidades reflejan la misma problemática de fondo: la falta de controles sobre el uso de armas y municiones contaminantes que dañan gravemente la salud de los ecosistemas.

A este escenario, se suma el uso letal e ilegal de cebos tóxicos. En diversos puntos del territorio, algunos productores emplean agrotóxicos sobre cadáveres de animales para combatir a depredadores como el puma. Debido a sus hábitos carroñeros, los cóndores acuden en grupo a alimentarse de esos animales, lo que desencadena intoxicaciones masivas capaces de diezmar poblaciones enteras en cuestión de horas.

Tanto dolor encontró una respuesta en la persistencia del equipo. Lucas Topa describe el cierre de este capítulo: «Estrenamos el documental con una proyección en las sierras, cerca del sitio, con invitados especiales. Antes de ver el video, fuimos al mirador donde siempre los veíamos volar».

De repente, una cóndor adulta y una ejemplar joven surcaron el cielo. Como sintetiza el biólogo Juan Feijoo —partícipe del proyecto—, enarbolaron una máxima de resistencia: elegir creer… Poco después, treinta y dos cóndores se congregaron en el aire, el viento cesó y la proyección se concretó frente al abismo.

Hacia adelante, la apuesta de la productora es educativa y cultural, con la mira puesta en las escuelas para arraigar una conciencia crítica en las nuevas generaciones.


Nadie presenció el primer vuelo de Suyai ni sabrá jamás si lo logró. En la paradoja de una provincia donde el guardián de sus fuentes de agua muere envenenado en su propio hogar, se juega el destino mismo de las alturas.


Allá arriba, en la inmensidad de la Pampa de Achala, la majestuosa reunión de esos treinta y dos cóndores sobre la piedra demostró que la persistencia vale la pena. Lejos de consuelos edulcorados o finales acomodados al deseo, esta comunidad decidió mirar de frente la montaña, registrar la herida y asumir la responsabilidad de contarla. Mientras estas aves continúen surcando el abismo, la vida en el corazón de las sierras cordobesas mantendrá intacta la esperanza de tener quien la defienda.

*Por Daniel Díaz Romero para La tinta / Imágenes: Lo que el nido nos enseñó.

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Palabras claves: aves, Cóndor, conservación, Documental

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