Las nuevas derechas y sus redes de adoctrinamiento ideológico
El 21 de septiembre, publicamos la primera parte de una investigación que se propone trazar el mapa de la vasta red de think tanks que sustentan el proyecto de poder de las nuevas derechas. En esta nota, presentamos la segunda parte del trabajo, dedicada a describir algunas ramificaciones de la red que se encargan de la formación de nuevos cuadros políticos.
Parte II
El movimiento libertario piensa la lucha política como un fenómeno, en esencia, cultural: se trata de la disputa por persuadir a la población para que adopte un determinado conjunto de ideas y valores que, en este caso, apuntan a popularizar el neoliberalismo con el propósito de convertir su batería de propuestas desreguladoras en una filosofía del bien común.
En Las nuevas derechas y sus redes de formación de cuadros para la batalla cultural (parte I), también mencionamos que el movimiento cuenta con una metodología para alcanzar ese objetivo: la construcción de redes de think tanks que no solo les permiten influir en la opinión pública. A su vez, este entramado funciona como una maquinaria de recaudación de los fondos –públicos y privados– que facilitan tanto el crecimiento de la red como el desarrollo de distintos programas de formación de nuevos dirigentes.
La Sociedad Mont Pèlerin (SMP) y la Fundación Atlas, ambas con sede central en los EE. UU., constituyen los ejes de una vasta arquitectura institucional que actualmente cuenta con más de 600 organizaciones asociadas, la mayoría de ellas radicadas en occidente.
En efecto, en la primera parte de este trabajo, describimos una de las ramificaciones más importantes de la red: el conjunto de organismos fundamentalmente dedicados al pensamiento y la producción de teoría económica.
Las universidades Francisco Marroquín (UFM, Guatemala), ESEADE y UCEMA (Argentina); la Fundación Internacional para la Libertad (FIL, España); la Red Liberal de América Latina (RELIAL) y los think tanks argentinos Fundación Libertad, Club de la Libertad, Libertad y Progreso, y Federalismo y Libertad constituyen algunos espacios representativos de este primer gran nodo de la red, que tiene como principales dirigentes a los economistas españoles Juan Ramón Rallo y Jesús Huerta de Soto, al chileno Axel Kaiser y a sus pares argentinos Alberto Benegas Lynch (hijo), Gerardo Bongiovanni, Carlos Sabino, Martin Krause, Adrián Ravier y Gabriel Zanotti.
En esta segunda entrega, nos enfocaremos en la otra gran ramificación de la arquitectura libertaria, algo más novedosa y menos conocida: el conjunto variopinto de oenegés dedicadas al reclutamiento y la formación de nuevos cuadros políticos.

Alejandro Chafuen y Agustín Laje: el constructor y el heredero
Nacido en Buenos Aires en 1954 y radicado en los Estados Unidos a mediados de los años 70, Chafuen es el gran arquitecto detrás de la matrix. No solo porque en su etapa como director de Atlas, cargo que ejerció entre 1991 y 2018, este economista argentino fue el principal responsable de la expansión de la red a lo largo de América Latina.
Al mismo tiempo, en los últimos años, Chafuen se convirtió en uno de los principales animadores del fenómeno que diversos especialistas califican como la gran novedad del presente: la tendencia fusionista entre el ultraliberalismo económico y las expresiones más reaccionarias de la Iglesia católica y el movimiento evangélico.

Así, entre sus vínculos con el brazo tecnocrático de la red, entre otros, destacan su trayectoria como docente de UFM, ESEDE y UCEMA; su participación en las estructuras de la SMP –es miembro desde 1980–, la FIL y del Club de la Libertad, y su protagonismo dentro del proyecto “Próspera”: la “ciudad libre”, fundada en la isla hondureña de Roatán, que tiene al magnate Peter Thiel como uno de sus principales financistas. Según una investigación del periodista Juan Luis González, publicada en la revista Anfibia, Chafuen integró el cuerpo directivo del Comité para la Adopción de Mejores Prácticas (CAMP), el organismo encargado de regular y controlar la administración del proyecto.
En simultáneo, sus lazos con grupos de militancia religiosa se concentran en su rol como director del Instituto Acton, filial argentina del centro homónimo norteamericano dirigido por el economista Kris Alan Mauren y el sacerdote católico, Robert Sirico.
Si bien no cuentan con las dimensiones del clan Atlas, la red Acton se distingue por su voluntad de unificar los principios ultraortodoxos del neoliberalismo con los dogmas morales que asumen las corrientes ultraconservadoras del catolicismo. En otras palabras, sus posiciones parten de la premisa de que la propiedad privada y el libre mercado constituyen dos de las expresiones del mandato divino, como también lo son el rechazo al aborto y la defensa del modelo de familia monogámica y heterosexual.
Así, desde esta comunión de ideas amalgamadas en Acton, Chafuen ha establecido vínculos con dos instituciones españolas de prédica fusionista y proyección transnacional, que promueven discursos y actividades contra el feminismo y la diversidad de género.
La primera es la Universidad CEU San Pablo, fundada en 1933 por la Asociación Católica de Propagandistas, que tiene a Chafuen como integrante del consejo asesor de su Instituto de Estudios Americanos. Y la segunda es la Fundación Disenso, el think tank del partido de ultraderecha Vox, liderado por Santiago Abascal que, en 2025, incorporó al cordobés Agustín Laje a su comité académico y que, desde 2020, organiza el denominado Foro Madrid, la cumbre y espacio de confluencia internacional del ultraliberalismo conservador que tiene a Laje y a Chafuen entre sus más destacados promotores.
Precisamente, si Chafuen es el gran arquitecto detrás de la trama, el heredero de su legado es el politólogo cordobés, figura estelar del fusionismo latinoamericano al menos desde la publicación, en 2016, de El libro negro de la nueva izquierda.
Agustín Laje y las redes de formación de cuadros políticos
Si comenzamos por Argentina, la Fundación Faro es la más relevante entre las instituciones vinculadas con el escritor cordobés. De hecho, este think tank cumple tres funciones al mismo tiempo. Para empezar, a la manera de Atlas, se trata de una gran recolectora de fondos que, solo en 2024, recaudó casi 5 millones de dólares en donaciones, montos sobre los que no habría que descartar posibles triangulaciones hacia actividades proselitistas: publicidad ideológica, montaje de medios de comunicación, desarrollo de nuevos think tanks, etcétera.
En simultáneo, Faro es otro de los grandes espacios de articulación internacional del ultraliberalismo conservador. Su estructura reúne a Laje como director, a Kaiser como subdirector académico y a un comité de asesores integrado por Benegas Lynch, Sabino, Huerta de Soto, el peruano Enrique Ghersi (SMP y UFM), el español Manuel Llamas (Juan de Mariana y UFM) y el alemán Philipp Bagus (SMP).
Asimismo, Faro también ilumina la conciencia de sus entusiastas mediante una serie de cursos sobre actualidad económica e historia del liberalismo que, hasta 2025, tuvieron como docentes protagónicos al vocero del gobierno, Adrián Ravier –por entonces, secretario de la fundación–, y a la politóloga Constanza Mazzina (ESEADE y UCEMA).
Junto con Faro, otro organismo relevante es el Centro de Estudios Cruz del Sur, apadrinado por Laje y dirigido por el economista Segundo Carafí, un militante del PRO que, hasta 2023, integró el espacio político del exmilitar carapintada –más nunca lavada–, Juan José Gómez Centurión. Entre sus iniciativas, Cruz del Sur ofrece una decena de cursos enlatados, entre los cuales cabe mencionar los denominados “Con la cruz y con la espada” y “La batalla cultural”. En ellos, confluyen, como docentes, algunos de los líderes del fusionismo latinoamericano: los argentos Laje, Nicolás Márquez, Vicente Massot, Pablo Muñoz Iturrieta y el sacerdote nostálgico de la dictadura, Javier Olivera Ravasi, junto con la politóloga chilena Vanessa Kaiser –hermana de Axel Kaiser–, el escritor peruano Miklós Lukács y el periodista español Javier Villamor.

Otro espacio similar es Charlas Cat (abreviatura de “católicas”), dirigido por la psicopedagoga Magdalena Martínez y por el capellán del Ejército, Germán Pasetti. Este organismo ofrece una serie de cursos asincrónicos, entre los cuales se destaca el denominado “Liderazgo en la batalla cultural”, dictado por Laje a un costo de 50.000 pesos. Según afirman los organizadores, el propósito de la iniciativa es preparar al público para desempeñar un rol “activo”, “protagónico” y “eficaz” en la lucha de ideas. Para ello, Laje aporta un conjunto de recomendaciones –que incluyen hasta técnicas de oratoria– orientadas a entrenar al alumno “para responder con precisión” en los debates ideológicos sobre política, religión o economía.
Idéntico modus operandi se observa en IMEP Education, instituto radicado en Mendoza y dirigido por el psicólogo Gonzalo Descotte, que cuenta con 12 diplomaturas fundamentalmente dedicadas a temas de salud sexual-reproductiva y bioética. El instituto combina la modalidad asincrónica con instancias de cursado semipresencial en algunas de las universidades con las que afirma estar asociado, entre las cuales se destacan la Universidad FASTA y la San Pablo CEU, que son la instituciones que certifican los diplomas que IMEP entrega a sus alumnos.
La perla de su oferta educativa es la “Diplomatura Provida”, que tiene a Laje como coordinador y docente, y que cuenta, entre su plantel de profesores, con la activista ultracatólica, Guadalupe Batallán, y con las presidentas de las oenegés provida, Verónica Hoffmann (Fundación Chile Unido) y Amparo Medina (Red Provida Ecuador). El objetivo del curso apunta, una vez más, tanto a la incorporación de ciertos enfoques teóricos como al entrenamiento de los alumnos en tácticas de combate discursivo. Así lo anuncia la organización en su sitio web: “Prepárate para el debate público. Sé un firme defensor de los derechos de los no nacidos. Desafía las narrativas pro-aborto en medios de comunicación y plataformas académicas”.
El caso de IMEP evidencia la trama de vínculos regionales que Laje ha construido con las expresiones más reaccionarias del catolicismo y del movimiento evangélico. Un breve repaso por la intensa agenda de actividades que el escritor desarrolla fuera del país permite constatar la extensión y la fortaleza de este entramado.

Así, en Perú, Laje suele intervenir en eventos organizados por las oenegés Salvemos a la Familia, de la pastora Milagros Aguayo, y Fundación para la Familia, de la activista provida, Giuliana Caccia. En Ecuador, por su parte, junto con el grupo de Medina, Laje está asociado con distintos organismos de la red Con mis hijos no te metas. Uno de ellos es el Frente Vive, con quienes coordinó, en 2021, unas jornadas educativas destinadas a formar “guerrilleros culturales”. Según dijo en una entrevista, el objetivo del evento era brindar “armas intelectuales” a los asistentes a los fines de prepararlos para intervenir en debates sobre el “aborto”, el “feminismo” y la “agenda globalista”.
En el caso de Colombia, el director de Faro integra la Academia Hispanoamericana de Política y Cultura, en donde ejerce como profesor del “Curso Integral Provida” y del “Curso Youtuber Antiprogre”. Sin embargo, aún más relevante es el caso del Instituto de Investigación Social Solidaridad, dirigido por el pastor Samuel Ángel. Entre la oferta educativa de esta institución, Laje ha participado en las diplomaturas “Argumentación para las ideas en el siglo XXI”, “Transformando realidades” y “Experto en defensa civilizatoria”. Todas ellas a un costo de entre 200 y 400 dólares, y con un plantel de docentes integrado, entre otros, por Márquez, Lukács, Villamor y Muñóz Iturrieta, junto con Eduardo Bolsonaro, Santiago Abascal y el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe.
Finalmente, no puede dejar de mencionarse el caso de Interuniversity, organismo que comparte estructura administrativa con IMEP Education: poseen el mismo teléfono de contacto y cuentan con la presencia de Gonzalo Descotte en su plantilla de docentes. Su propuesta más relevante es la “Maestría en Acción Política”, que replica el formato asincrónico de las ofertas anteriores con dos diferencias: el abultado costo de la matrícula, de 4500 dólares, y la posibilidad de cursar una semana en formato presencial en Madrid, en las instalaciones de la Universidad San Pablo CEU. Precisamente, en esta maestría, no solo vuelven a repetirse los nombres de Laje, Lukács y Uribe. En simultáneo, también participa como profesor el periodista Fernando Nistal González, actual responsable de comunicación externa de la San Pablo CEU, institución que certifica los diplomas de Interuniversity en conjunto, de nuevo, con la Universidad Fasta.
En síntesis, lo expuesto hasta aquí conforma apenas la superficie de una trama de lazos en común entre el fundamentalismo religioso, el campo intelectual libertario, magnates y multinacionales de todo pelaje, y los intereses geopolíticos estadounidenses. Fuerzas unidas en la idealización retroutópica de un futuro sin Estados de bienestar, sin impuestos, sin regulaciones, sin sindicatos y sin diversidades de ningún tipo, ni étnicas ni de clase ni de género ni de nada.
El gobierno absoluto del capital sustentado en la palabra de Dios. El modelo de las dictaduras latinoamericanas reeditado, por ahora, para competir en elecciones.
*Por Gabriel Montali para La tinta / Imagen de portada: A/D.
