Contra el odio y por justicia, la primera marcha del orgullo en Jesús María

Contra el odio y por justicia, la primera marcha del orgullo en Jesús María
23 septiembre, 2026 por Verónika Ferrucci

La muerte de Luciana Centeno puso en el centro del debate las condiciones de vulnerabilidad y exclusión que atraviesan muchas personas travestis y trans. El orgullo como respuesta política movió a organizaciones sociales, de derechos humanos, de la diversidad y personas autoconvocadas que llaman a participar a toda la comunidad para la 1° marcha del orgullo de Jesús María el próximo sábado 26 de septiembre a las 16 horas. “Marchamos para pedir justicia, visibilizar las violencias que atraviesan a la comunidad LGBTIQNBA+ y defender el derecho a una vida digna, libre de odio y discriminación”.

El odio hacia la comunidad travesti trans ha crecido en estos últimos años, es preocupante cómo las expresiones agresivas y violentas de las redes sociales pasaron con mayor frecuencia a la acción. Sería ingenuo decir que antes no existían, que es algo nuevo. Sucede que ahora asistimos a una nueva complejidad, porque muchos de quienes gobiernan son líderes y referentes de ultraderecha, y habilitan abiertamente conductas de odio en su lucha contra “la batalla cultural”, a la vez que desmantelan presupuestariamente y simbólicamente las políticas para la comunidad LGBTTTQ+.

La violencia, el escarnio para las personas disidentes en ciudades y pueblos pequeños suele estar más validado. Mimí Luz Argüello Lobo es nacida y criada en Jesús María, y es una de las integrantes que está organizando la primera marcha del orgullo que se realizará en Jesús María. Para ella, las corrientes más “progres” o conductas más amables en cuanto a expresiones, identidades de género y orientaciones sexuales no llegan a pregnar en estas comunidades, donde priman los discursos que nos llevan casi a 50 años atrás. “Se nos sigue patologizando, relacionando con enfermedades de transmisión sexual, asociándonos como personas en situación de consumo. Las travas y los travos que se quedan en esas ciudades y pueblos terminan relegados a trabajos muy esporádicos, a situaciones habitacionales muy precarias y a todo un estigma y una exclusión institucional, estatal, social que termina en un travesticidio”. 

Muchas de estas personas en estos territorios llegan a una adultez con situaciones de vida, educación, salud, trabajo muy precarias. “Todo el tiempo estamos juntando dinero para apoyar a compañeras travas en su vejez, para el acceso a su salud y por cuestiones habitacionales”, aclara Mimí y agrega: “Estas sociedades del interior quedan en ideas y perspectivas de vida súper antiguas, y con eso también me refiero a ignorancias elegidas y ejercicios del odio que hoy prevalecen, porque hay una habilitación que viene con los discursos de odio de más arriba hace que las travas y las disidencias en el interior sean la carne de cañón”.

Para ella, tanto en Jesús María ―y se arriesga a decir― como en otras ciudades del interior, la comunidad disidente es la que primero siente el ajuste, “porque las políticas de diversidad y género eran propuestas e iniciativas de ‘cartón pintado’, que se desvanecen ante cualquier desequilibrio en el organigrama de los municipios por falta de presupuesto o voluntades políticas”.

A Luciana la mataron muchísimas veces 

Luciana Centeno tenía 40 años, era bailarina de folclore y vivía en Jesús María. Fue una de las fundadoras de la organización ATTTA Córdoba y una de las activistas referentes que luchó en su ciudad por la Ley de Identidad de Género y por la verdadera incorporación del cupo laboral trans. “Siempre participaba de festivales y en la marcha bailando folclore”, recuerdan sus compañeras de militancia, que no encuentran respuestas a lo que pasó. “Nadie puede creer que Luciana haya querido atentar contra su vida”, dicen cada una de las compañeras que la conocían.

Luciana estaba en situación de calle, alquilaba temporalmente cuando podía en distintos hoteles de la ciudad de Córdoba y de Jesús María, y estaba transitando un momento de vulnerabilidad en su salud mental. Lo que están denunciando las organizaciones es el contexto estatal de abandono y desmantelamiento a nivel local. El 26 de agosto, se viralizaron imágenes de ella en un estado de crisis psicológica y semidesnuda por las calles de Colonia Caroya. En ese momento, quedó detenida por la policía que no activó de la mejor manera el protocolo de salud mental y, cuatro días después, apareció sin vida. Hay muchas versiones y dudas que están pidiendo que se esclarezcan. 

La Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo de Córdoba (COMO) expresó en un comunicado: “Ella fue detenida y trasladada por la policía en un vehículo no oficial hasta Jesús María, donde es internada en el hospital Vicente Agüero. Allí indican que queda detenida y sedada, estado en el que permaneció durante dos días, hasta la madrugada del 29 de agosto, cuando es encontrada muerta, ahorcada y vestida, a la vera de la ruta 9, a unas cuatro cuadras del hospital. Su muerte es el resultado fatal de una cadena de hechos de violencias iniciados por su propia familia y por una cadena responsabilidades que involucra al gobierno municipal, provincial y nacional por no haber garantizado el cupo laboral trans, el acceso a la salud integral en general y el de salud mental en particular, el resguardo de la vida de la persona privada de la libertad y los derechos humanos de Luciana”.

La COMO y ATTTA denunciaron el accionar de la Policía, de la Justicia y el sistema de salud, y exigen una investigación urgente y exhaustiva sobre las circunstancias de la muerte de Luciana. “No encontró respuestas, fue abandonada por su ciudad y su familia. Sin el esfuerzo de las organizaciones comunitarias no alcanza si falta la red fundamental: sin el Estado y sin la familia, no es posible salvar vidas”, expresaron desde ATTTA. 

Mimí Luz Argüello Lobo conoce a Luciana desde que tenía 16 años con el activismo por la Ley de Identidad de Género. “No quiero que su vida y su legado queden relegados a las circunstancias de sus últimos días”, me dice. Luciana aún estaba con vida cuando los videos de ella seguían viralizándose y “propiciaron un montón de comentarios que celebraban su estado y la situación en la que se encontraba. Tanto ciudadanos de Jesús María, medios de comunicación locales y zonales replicaron esas imágenes sosteniendo discursos de odio o replicando de una manera amarillista, que alimentaba que la gente siga diciendo cosas horribles cargadas de odio. En ese sentido, considero que la mataron varias veces. Un travesticidio es social no solo por saber si la mataron o no, sino por comprender la red de violencias institucionales, sociales que se encargaron de vulnerar sus derechos sistemáticamente”, explica Mimí.


Hace unas semanas, un grupo de personas travestis trans conformaron una comisión, algunas se conocen entre sí y otres no, pero conocían a Luciana y eso les unió para organizar la primera marcha del orgullo en Jesús María. “Nos propusimos empezar a cambiar la realidad de esta ciudad, para que las infancias y juventudes trans que hoy existen acá tengan otro horizonte y otras posibilidades de transitar la ciudad, y que no sea el que tuvimos nosotros y nosotras, que algunas nos tuvimos que ir y quienes se quedaron están relegadas”, dice Mimí y cuenta que, además del pedido de justicia y esclarecimiento de las condiciones de vida y muerte de Luciana Centeno, quieren sentar un precedente para que Jesús María aprenda a vivir en la diversidad.


“La muerte de Luciana nos duele y nos interpela como comunidad. Durante años, puso su voz y su lucha al servicio de la defensa de derechos y de una vida más digna para quienes integran esta comunidad. Su vida y legado no puede ser reducida a las condiciones de su fallecimiento. Por eso, nos movilizamos, para pedir que se garanticen los accesos a salud integral travesti trans, que se sostengan los espacios de acompañamiento de la comunidad LGBTIQNBA+, visibilizar situaciones de violencia, discriminación y vulneración de derechos del colectivo”, expresaron en las redes de la Marcha del Orgullo Jesús María. La primera que se va a realizar en esa ciudad será el sábado 26 de septiembre a las 16 h desde el Paseo del Huerto y Tucumán hasta Ingeniero Olmos, cerrando en la Explanada, escenario Juan Álvarez. 

“Si no nos ven, si no nos ven muchos y muchas, no van a empezar a respetarnos. Es el momento de cortar las calles y de hacer el ruido necesario para que no haya ninguna otra Luciana, y que las realidades travestis trans y disidentes de Jesús María tengan un norte más amable”. 

*Por Verónika Ferrucci para La tinta / Imágenes: ATTTA.

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Palabras claves: Jesús María, Marcha del orgullo y la diversidad, travesticidio

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