Las nuevas derechas y sus redes de formación de cuadros para la batalla cultural
En esta nota, se propone un mapa de la vasta red de think tanks en la que se sustenta el proyecto de poder de las nuevas derechas. Se trata de un complejo entramado que incluye desde centros de producción de ideas neoliberales hasta espacios de militancia católica y evangélica. Aquí presentamos la primera parte de una investigación que publicaremos en dos entregas: una dedicada a describir el origen y las características de la red, y otra que se enfocará en algunas de las ramificaciones que se encargan de la formación de nuevos cuadros políticos.
Parte I
Existe una jugada clave en la estrategia política libertaria: tapizar el mundo con redes de think tanks para encomendarles lo que ya Friedrich Hayek consideraba como la madre de todas las batallas, es decir, la disputa ideológica por imponer el credo neoliberal en todo occidente, cuyo primer desafío fue –y aún es– popularizar el libertarismo económico hasta convertir su batería de propuestas en una filosofía del bien común.
La construcción de redes, por lo tanto, constituye la maquinaria y el método; la arquitectura diseñada para que las ideas y la organización sobrevivan a los hombres. Allí, los libertarios se encuentran, se asocian y tejen sus vínculos con el sistema político y económico. Y es esa arquitectura la que también les provee las múltiples terminales de recaudación, públicas y privadas, que alimentan el crecimiento de la red y que facilitan el desarrollo de programas educativos orientados al reclutamiento de nuevos dirigentes.
¿Qué instituciones conforman este entramado? ¿Quiénes son sus líderes? ¿Cómo se financian y cómo han logrado ramificarse a lo largo y a lo ancho de la región? Aquí se intenta trazar un mapa de esta estructura que, debido a la complejidad de sus articulaciones, presentaremos en dos entregas.
La primera abordará la historia y las características de los núcleos centrales de la red: un conjunto de think tanks vinculados al pensamiento económico con múltiples ramificaciones en la Argentina.
La segunda, por su parte, analizará uno de los bloques más importantes de este entramado: el conjunto multifacético de oenegés dedicadas al reclutamiento de militantes de base.
Como veremos, a los muchachos libertarios no les falta rosca ni tampoco voluntad de construcción colectiva. En todo caso, el atributo que los distingue es la opacidad de sus prácticas de financiación y de sus vínculos con el poder económico.

El corazón de la matrix: los tanques austríacos
En la cúspide del mapa, se distinguen dos organizaciones internacionales con sede central en los EE. UU. Una de ellas es la Sociedad Mont Pèlerin (SMP), fundada en 1947 por Hayek y otros economistas idolatrados por Javier Milei, como Ludwig von Mises y Milton Friedman. La otra, más reciente, es la Fundación Atlas Network, creada en 1981 en San Francisco (EE. UU.) por iniciativa de uno de los discípulos de Hayek: el multimillonario británico, Antony Fisher.
Estos think tanks ejercen dos funciones distintas, aunque complementarias, dentro de la red. Tanto es así que ambas constituyen una suerte de modelo operativo para el conjunto de instituciones que integran la trama.
En efecto, la SMP se dedica, sobre todo, a la producción de teoría con fines “orgánicos”, es decir, funcionales a la estrategia política. Dicho de otro modo, se trata del organismo que encabeza una suerte de academia paralela orientada menos por el debate científico que por la búsqueda de irradiación ideológica. Así, la publicación de libros, el dictado de conferencias o las distinciones honoris causa funcionan como tribunas de legitimación intelectual en las que la propaganda política se camufla con la pompa del saber.
La Atlas Network, en tanto, es la que se encarga de la otra función clave: sensibilizar el bolsillo de los empresarios. Su tarea es recolectar los fondos que permiten la creación de nuevas organizaciones y que sustentan, a su vez, tanto la producción teórica como los programas de formación de cuadros.
La metodología es simple. Primero se tejen vínculos con empresarios y multinacionales, que donan fortunas para solventar la existencia de la red. Pfizer, Philip Morris, Shell y las fundaciones Templeton y Koch son algunos de los organismos que han colaborado con Atlas. Aportes que luego retornan bajo la forma de “investigaciones científicas” que niegan los efectos del tabaco en la salud o las consecuencias del cambio climático.
Resuelta la recaudación, la segunda jugada es distribuir los fondos entre las terminales de la red, maniobra que, en general, se realiza mediante triangulaciones que impiden conocer el origen exacto del dinero, la totalidad de los montos y la identidad de los beneficiarios. A ello responden la concesión de becas, el desarrollo de programas educativos y la financiación de certámenes de premios, como el Templeton Freedom Award, que reparte entre 20.000 y 100.000 dólares para las instituciones ganadoras.
A esto, hay que añadir que Atlas también recibe subsidios por parte del Estado norteamericano, que contribuye indirectamente con su estructura a través de la National Endowment for Democracy (NED), un instituto cuyas actividades son financiadas por el organismo responsable de administrar la política exterior estadounidense: el Departamento de Estado norteamericano.
El dato no solo certifica la relevancia internacional de la red en su rol de maquinara propaladora del credo neoliberal. Al mismo tiempo, permite proyectar en Atlas la función –ahora relativamente pacífica– que en otro tiempo cumplió la Escuela de las Américas: operar como arquitectura de defensa de los intereses geopolíticos de la potencia del norte.
Los brazos de la red en Latinoamérica y Argentina
La eficacia recaudatoria y el notable crecimiento de la red constituyen dos de los factores que explican la potente capacidad de irradiación ideológica del movimiento libertario.
Según especialistas como Karin Fischer y Dieter Plehwe, la SMP y Atlas Network están asociadas actualmente con unas 600 organizaciones, la mayoría radicadas en occidente. Los propios reportes de Atlas muestran que, en 2024, la fundación repartió cerca de 11 millones de dólares entre think tanks de 94 países, mientras que, entre 2010 y 2021, habría distribuido una cifra similar solo entre centros latinoamericanos.

A estos montos, luego, se suman los que cada terminal de la red obtiene por su cuenta, números que crecen cuando a la lista de colaboradores se agregan los Estados locales. La caída en desgracia de Fernando Cerimedo y los casi 5 millones de dólares que la Fundación Faro, dirigida por Agustín Laje, recaudó solo en 2024 –según el único balance presentado hasta la fecha, en el que no se identifican los montos e identidades de los donantes– representan ejemplos concretos de connivencias con el poder político en el marco de una construcción estratégica de escala trasnacional.
Precisamente, en Hispanoamérica Atlas, se ramifica en dos grandes brazos que, a su vez, se disgregan, como cabezas de la hidra, en otro centenar de instituciones.
El primero de estos brazos es la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), creada en 2002 en Madrid y dirigida hasta 2025 por el difunto escritor, Mario Vargas Llosa. Entre sus referentes, figuran los economistas argentinos Gerardo Bongiovanni, como director general; Alejandro Chafuen, como vocal; y Ricardo López Murphy, Carlos Rodríguez Braun y Alberto Benegas Lynch (hijo), como integrantes del consejo académico.

Asimismo, entre sus instituciones asociadas, se destacan las universidades Francisco Marroquín, de Guatemala, y ESEADE, de Argentina –fundada y dirigida por Benegas Lynch–, junto con los think tank Fundación para el Progreso, de Chile, presidido por Axel Kaiser; Fundación Libertad, de Argentina, bajo conducción de Bongiovanni; la Red Liberal de América Latina (RELIAL) y el Instituto Juan de Mariana, de España, que tiene entre sus directivos a dos de los integrantes del comité académico de la FIL: los economistas Juan Ramón Rallo y Jesús Huerta de Soto.
La RELIAL, por cierto, es la segunda gran ramificación de Atlas a nivel regional. Fundada en 2004 como sede específicamente latinoamericana, entre sus dirigentes argentinos, se encuentran López Murphy y el sociólogo Carlos Sabino, ambos como miembros de su junta honorífica. Por su parte, entre sus organizaciones asociadas, se distinguen las argentinas Fundación Libertad, Federalismo y Libertad, y el Centro Friedman Hayek de la universidad UCEMA.

En efecto, la referida Fundación Libertad es una de las terminales más destacadas de la red en nuestro país. Creada en 1988 por Bongiovanni, quien además integra la mesa directiva de la SMP, la institución posee una escuela de negocios que dicta todo tipo de cursos bajo la dirección del economista Walter Castro, otro miembro de la SMP que, además, es profesor de las universidades Francisco Marroquín (UFM) y UCEMA.
Otro think tank relevante es el Club de la Libertad, fundado en Corrientes en 2013 y presidido por el periodista Alberto Medina Méndez. Se trata de un gran espacio de articulación internacional. Entre sus integrantes, figuran, por Argentina, Chafuen, Sabino, Bongiovanni y Benegas Lynch, a quienes se suman el vocero presidencial Adrián Ravier (ESEADE, UCEMA y UFM), el economista Martín Krause (SMP, ESEADE y UFM), el filósofo Gabriel Zanotti (ESEADE y UCEMA) y el escritor Agustín Laje (Faro).
Asimismo, entre sus referentes extranjeros se destacan el español Juan Ramón Rallo (FIL y Juan de Mariana), el brasilero Ricardo Gomes (SMP, RELIAL y UFM) y el teólogo norteamericano Armando de la Torre, fundador de la UFM.

Las mismas articulaciones se repiten en otros casos dignos de mención, como los de las fundaciones Libertad y Progreso, dirigida por Agustín Etchebarne (ESEADE y UCEMA), y Federalismo y Libertad, que preside José Guillermo Godoy (RELIAL). En ellas, se reiteran los nombres de Bongiovanni, Benegas Lynch, Sabino, Zanotti, Krause y Ravier.
Todas estas instituciones cuentan con sitios web y medios sociales en donde difunden la producción periodística y académica de sus miembros. También publican informes sobre temas de agenda pública y otorgan becas para participar en instancias de formación, como el programa “Voces Emergentes”, que desarrolla Federalismo y Libertad.
Por último, todas ellas organizan y/o participan en eventos de distinta índole. Entre muchos ejemplos recientes, sobresalen dos conferencias que convocaron a Milei a integrar su corso de oradores estelares.

Una de ellas fue el foro “Vientos de Cambio”, organizado a comienzos de septiembre, en Buenos Aires, por Libertad y Progreso, y que también contó con las exposiciones de Kaiser, Krause y Benegas Lynch. Y la otra es la flamante “Democratic Values, Economic Freedom & Strategic Security”, que se realizará el próximo 23 de septiembre en los Estados Unidos y que tendrá entre sus coordinadores al think tank dirigido por Godoy.
Finalmente, cabe destacar el rol protagónico de Alejandro Chafuen en el desarrollo de toda esta infraestructura. Nacido en Buenos Aires en 1954 y radicado en los Estados Unidos a mediados de los años 70, Chafuen formó parte del proceso de fundación de Atlas y recibió, por encargo del propio Fisher, la tarea de expandir la red en América Latina. El éxito en su desempeño como lobbystale permitió ser designado presidente de la red tras la muerte de Fisher, cargo que ejerció entre 1991 y 2018, cuando fue desplazado del organismo por diferencias internas vinculadas con sus posiciones ultracatólicas.

Precisamente, la figura de Chafuen es el lazo que conecta a estas instituciones, fundamentalmente vinculadas al pensamiento económico, con la otra gran familia intelectual del ultraliberalismo conservador: las corrientes originadas en los sectores más reaccionarios de la iglesia católica y el movimiento evangélico.
A este fenómeno dedicaremos buena parte de la segunda entrega de nuestra investigación, que abordará lo que diversos especialistas definen como la gran novedad del presente: la influencia del fundamentalismo religioso en el credo neoliberal y el creciente protagonismo en estos espacios de intelectuales como Agustín Laje y Nicolás Márquez.
*Por Gabriel Montali para La tinta / Imagen de portada: A/D.
