Fútbol en andadores: habitar la cancha sin apuro

Fútbol en andadores: habitar la cancha sin apuro
16 septiembre, 2026 por Redacción La tinta

Para que pasen cosas buenas, tiene que haber, mínimo, dos cuestiones cubiertas: una decisión y la voluntad de sostenerla en el tiempo. Decisión, voluntad y también insistencia es lo que hace posible que Walking Gol exista, y, con ella, la posibilidad de jugar al fútbol para chicas y chicos que usan andadores, bastones o sillas de ruedas para desplazarse con autonomía.

Por Rocío Revuelta para La tinta

En un clima de época que nos provoca constantemente a individualizarnos cada vez más y a no registrar a quienes tenemos al lado, la escuela Walking Gol pega un batacazo: propone tomar lo que cada persona trae y necesita, y ponerlo a jugar en conjunto para formar algo más grande, donde entremos todas y todos. Es una oda a la cosa en grupo, a insistir en el valor de compartir, con la confianza en que juntas es mejor.

“Walking Gol es encuentro, pertenencia, posibilidad y es también una forma concreta de empezar a construir la inclusión que, muchas veces, queda solo en palabras. Para nosotros, el juego es un derecho de todos los chicos. Y cuando hablamos de accesibilidad, no pensamos solo en adaptar, sino en involucrarnos, en ponernos la camiseta y construir espacios reales como este. Un lugar donde cada chico puede ser parte, donde cada intento vale”. Con estas palabras, Dahyana Cartello describe a la escuela de fútbol adaptado que creó junto a su compañero, Hernán Panero.

Dahyana es psicomotricista y Hernán, exjugador de fútbol profesional. En ese cruce de profesiones e inspiradas en la propuesta de fútbol en andadores impulsada por la Fundación Argentina de Inclusión y Deporte, surge la idea de replicar la experiencia en Córdoba, encauzada como un proyecto social que busca incluir respetando la singularidad y los tiempos de cada niña y niño.


“Cuando hablamos de ‘Walking’, no lo pensamos solo como caminar en oposición a correr, es respetar los tiempos de cada chico, habilitar distintas formas de moverse, de parar, de mirar, de decidir. Es poder habitar la cancha sin apuro. Es la jugada compartida, el intento, el acompañamiento, el vínculo que se construye para que eso suceda”, cuenta Dahyana.


Libertad tiene 10 años y, con su andador, está jugando sus primeros partidos de fútbol. Dice: “Me gusta compartir con mis compañeros, jugar los partidos, es divertido”. Para ella, diversión y disfrute es lo que siente cada vez que entra a la cancha. Para ella, es un espacio seguro de recreo, de encuentro y juego con pares. Cada jueves confirma que puede entrar a la cancha con la convicción y el deseo de atajar penales, de hacer goles y de festejarlos tal como lo hacen sus ídolos.

“De todos los espacios en los que participa mi hija, es el único en el que es una más. En la escuela, en inglés, en batería, es la única que usa andador, siempre es la distinta. Acá es una más, tiene la oportunidad de compartir con pares y jugar al fútbol sin sentir que la dejan patear o la dejan hacer un gol”, y agrega: “Siento que es un espacio que ha empoderado a mi hija, la veo más segura y confiada”, dice Raquel, mamá de Libertad.

La confianza que solo puede construirse en lugares seguros y en entornos que acompañan se abre paso de la mano de Dahyana y Hernán. En el mismo sentido de lo que mencionaba Raquel, Dahyana describe la respuesta de las chicas y los chicos con el correr de las clases: “Al inicio, muchos chicos querían ir al arco, entendemos que ahí había algo de resguardo, quizás de no exponerse tanto. Con el tiempo, eso cambió. Hoy, los vemos recorrer la cancha, ir a buscar la pelota, gritar para pedir el pase, participar activamente y eso no viene de una exigencia, sino de la confianza que se fue construyendo”.

Sin restricciones de edad y con una cuota simbólica y voluntaria, así nadie queda afuera, Walking Gol es un espacio para hacer amistades y compartir con pares. “Nace desde algo muy simple, había chicos que no tenían dónde jugar y, para nosotros, eso ya fue motivo suficiente”, destaca Dahyana. 

La mamá de Libertad cuenta que su hija siente mucho orgullo de decir que va a fútbol, “como muchos de sus compañeros y compañeras de la escuela, ella también hace goles y los ataja. Como familia, nos permite decir: ‘Nuestros/as hijas/os van a fútbol, entrenan y tienen amigos/as de fútbol’, algo que para otras familias es habitual y cotidiano, pero que a nosotras nunca nos había tocado”.

Como todo proyecto autogestionado en el mundo que habitamos, tiene que batallar con el peso de la falta de recursos. Han recibido un montón de buenos gestos: a la cancha en la que se reúnen cada jueves pueden usarla porque sus dueños tienen la voluntad de prestarla, recibieron donaciones de pelotas y también de arcos. Actualmente, la escuela funciona los días jueves; al ser un día hábil, muchas infancias tienen compromisos con alguna de sus terapias o también puede ser complejo organizarse para la persona que acompañe. Para que más chicas y chicos puedan asistir, es importante conseguir una cancha donde jugar los sábados.


“Walking Gol es algo que ya está en movimiento y nuestro desafío es hacerlo crecer: poder contar con un lugar fijo, ampliar los días de entrenamiento, sumar recursos, tener apoyo para que esto no dependa solo de nosotros, sino que pueda sostenerse en el tiempo, tener mayor visibilidad para llegar a más familias. Y hacia adelante, el desafío es que el deporte adaptado tenga cada vez más lugar, que deje de ser algo excepcional y pase a ser una posibilidad real para muchos más chicos”, afirma Dahyana.


Las familias que ya son parte quieren que este proyecto se conozca y que las madres/padres y personas que tengan alguna infancia/adolescencia con discapacidad no lo duden y se acerquen: “Hay muchos/as que llegan sin ganas de empezar algo nuevo, que no les entusiasma tanto la idea y, después, salen felices y les hacen prometer a sus madres/padres que van a volver”, asegura Raquel. 

Libertad les aconseja a aquellos que estén pensando en ir a Walking Gol que se animen: “Yo antes no tenía muchas ganas, porque no era tan futbolera, pero después me di cuenta de que, para hacer otro deporte, estaba bueno y fue muy divertido después”.

El mundo es lo que es. Son infinitas las veces en que eso parece abrumarnos y aplastarnos. Esta propuesta aparece justamente como un respiro y una palabra de aliento. Confianza y coraje, infancias, hay un mundo más amoroso si prestamos atención. 

Todas las personas que deseen sumarse o colaborar con la escuela, pueden contactarse con Hernán: 3704275232 o Dahyana: 3585049021. Por el Instagram de Walking Gol (@walking.gol) o por E-mail: walkinggol2026@gmail.com

Lugar físico de Walking Gol: jueves de 17 a 19 h aprox. En predio APM ―Agentes de Propaganda Médica― (Av. Ricardo Rojas 8229).

*Por Rocío Revuelta para La tinta / Imagen de portada: cortesía de Dahyana Cartello y Raquel.

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Palabras claves: Deporte adaptado, discapacidad, Fútbol

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