“Una quinta portuguesa” de Avelina Prat llega al Cineclub Municipal
Un profesor de geografía pierde el rumbo cuando, de la noche a la mañana y sin dejar rastro, su esposa, de origen serbio, lo abandona. Sumido en la incertidumbre y el dolor, dejará su España natal con destino incierto y un hecho fortuito lo llevará a Portugal, donde asumirá una nueva identidad. Todo dará un inesperado giro cuando una noticia lo convoque a su país de origen, donde tendrá que enfrentar fantasmas de su pasado. Este largometraje combina un guion exquisito y actuaciones magistrales para contar historias de inmigrantes, arraigos y vínculos. La función tintera es este viernes 28 a las 21:10 horas en el Cineclub Municipal Hugo Del Carril. Están invitadísimxs a conmoverse y disfrutar del buen cine.
“El mundo es demasiado grande, demasiado caótico, demasiado complejo y, cuando lo dibujas, todo se ordena”, dice el protagonista de esta historia a sus estudiantes mientras dicta una clase en la universidad e intenta transmitir el amor a los mapas en papel. La frase cobra doble sentido al saber que la directora, antes de dedicarse al séptimo arte, fue arquitecta. Durante todo el desarrollo de este relato, estará presente esa mirada que, con trazos diversos, dibuja cada lugar que habitan los personajes de este largometraje.
Luego de cumplir con su jornada laboral, el profesor llama a su esposa para decirle que se quedó preocupado porque, al levantarse, ella no estaba. Pasarán las horas, hablará con la policía para denunciar su desaparición y no tardará mucho en corroborar el abandono. Su esposa cruzó la frontera de Serbia de manera voluntaria. Su esposa lo dejó.
En ese estado, se va de viaje a algún lugar en la costa donde conoce a un jardinero que vive sin ataduras ni domicilio fijo y le cuenta con mucho entusiasmo sobre su próximo destino. El azar juega sus dados y el reciente compañero de charlas fallece de manera inesperada. Ante la finitud de la vida, nuestro protagonista se arrojará a ese otro destino que no era originalmente para él, la quinta en Portugal, y tomará la identidad del difunto.

Todo esto sucede en los primeros veinte minutos, apenas es el comienzo de esta historia y ya se percibe el inmenso trabajo del actor principal, Manolo Solo, quien desde el cuerpo y la mirada encarna las vulnerabilidades y ausencias de un hombre con un hueco en el alma y mil dolores. Maria de Medeiros y Rita Cabaço sumarán sus roles como dueña de la finca y cocinera. Cada personaje con sus tonos y ánimos, con sus memorias y silencios, aportando humanidad a la trama que avanzará en un deleite visual y sensorial que no admite spoilers. Merecidísimas las nominaciones y el reconocimiento recibido por este despliegue actoral.
En este exilio autogestionado, con el duelo surcando la tierra, acompañaremos al protagonista a trasplantar limoneros y soñar con almendros blancos. Su soledad se irá impregnando de historias de inmigrantes, mientras renueva el sentido del cuidado de la vida e intenta encontrar su lugar en el mundo.


El trabajo de Avelina Prat ―quien recibió, por esta película, una nominación al Premio Goya al Mejor Guion Original y, por su anterior realización, al Premio Gaudí a la Mejor Dirección Novel― es impecable de principio a fin. La narrativa construye el ritmo necesario para que duela lo que tiene que doler y para disfrutar también de los momentos de calma cuando aparecen. Una comida que se va cocinando a fuego lento, la charla vespertina acompañada de una copa, libros que van poblando una estancia y cada día, el contacto con la tierra, las plantas, con el sol y con la lluvia.
La reproducción podría pausarse decenas de veces solo para disfrutar la calidez de las locaciones, la fotografía, los encuadres sublimes, la mirada exquisita de la directora que inventa lugares de pertenencia para ofrecer refugio a sus personajes.

Si hasta aquí todo lo que precede viene en clave dramática, atentis que la genialidad del guion es la combinación con ese otro género que tanto disfrutamos: el thriller. Un imprevisto giro llevará al protagonista de vuelta a su ciudad natal con la inquietante posibilidad de reencontrarse con su esposa.
¿Qué muere cuando nos abandonan? ¿A qué llamamos hogar? ¿Dónde se refugia el alma mientras viajamos? ¿Quiénes somos en otras tierras? ¿Es posible renacer con otra identidad?
Con luces y sombras, con recovecos silenciosos, con miradas que buscan trascender el horizonte, cada inmigrante resguarda su historia: la que se cuenta a sí mismo, la que inventa para sobrevivir y la que comparte con lxs que quiere.

Faltan varios meses hasta diciembre, pero puedo afirmar, sin dudarlo, que esta ya es una de mis pelis favoritas de este año. Me queda la semillita plantada de una directora española que no conocía y creo que vale la emoción que todxs conozcan.
El Cineclub les espera este viernes, tinteres amantes del buen cine. Que lo disfruten.
Ficha técnica
Título original: Una quinta portuguesa | Año: 2025 | Duración: 114 min. | País: España – Portugal | Género: Thriller, drama | Dirección y guion: Avelina Prat | Fotografía: Santiago Racaj | Música: Vincent Barrière | Montaje: Juliana Montañés | | Reparto: Manolo Solo, Maria de Medeiros, Rita Cabaço, Branka Katic, Xavi Mira, Gonçalo Dantas, Kasia Kapcia.
Funciones en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Blvd. San Juan 49, Córdoba capital):
Viernes 28 de agosto a las 21:10 h
*Por Fernanda Albornoz para La tinta / Imagen de portada: «Una quinta portuguesa».
