Del «hablalo en terapia» a la construcción de redes: otra mirada sobre la salud en el Espacio Aware

Del «hablalo en terapia» a la construcción de redes: otra mirada sobre la salud en el Espacio Aware
23 junio, 2026 por Redacción La tinta

¿Qué pasa cuando todo parece un problema personal? Desde el Espacio Terapéutico Aware, ubicado en Obispo Salguero 297, un equipo interdisciplinario trabaja con la premisa de que la salud mental no se agota en el consultorio ni en la resolución individual de los conflictos. Con propuestas de atención individual, grupal y comunitaria, el espacio apuesta a una salud entendida de manera integral, donde los procesos subjetivos también dialogan con la realidad social y colectiva. «La terapia no puede ni debe ser la encargada de tranquilizar el sufrimiento que trae la crisis global», plantea la psicóloga Ayelén Perrota.

“¿No encontrás trabajo? Andá a terapia. ¿Tu pareja no es clara, te trata mal, te ghostea o te mintió? ¡Que vaya a terapia y resuelva sus cosas!; ¿Tu jefe es autoritario y te pagan poco? Andá a terapia. ¿No podés dejar de mirar el celu? Hablalo en terapia. ¿Te asusta el cambio climático? Buscá un terapeuta expertx en ecoansiedad. ¿Te pone mal la situación en Gaza? Que tu terapeuta tenga conciencia de derechos humanos. ¿Ya no sabés cómo pensar la crisis económica del país? Buscá unx buenx terapeuta con conciencia de clase. La terapia aparece como un lugar, una promesa donde nombrar lo que nos pasa, una solución para muchos de los problemas cotidianos, sociales, emocionales, vinculares, laborales, etc.”, plantean desde el Espacio Terapéutico Aware. 

Hace un tiempo que hay un mandato para cualquier conflicto: “Resolvelo en terapia” y su contrapartida es: “Lo hablé en la terapia”, como justificativo de algunas reacciones o decisiones. Argentina es el país con más profesionales de psicología por habitante a nivel global, lo que da una correlación esperable en cuanto a la habituación y naturalización de “ir a terapia”, pero no es algo homogéneo. Desde Aware, sostienen que “hay dificultades para acceder a una terapia en varios sentidos: por lo económico, las disponibilidades emocionales para afrontarlo, los temores y tabúes que aún persisten: ‘A terapia van los locos’ o en sus versiones neocapitalistas: ‘Yo no necesito pagarle a alguien para que me escuche, yo resuelvo solo‘”. 

Entidades internacionales, instituciones locales y quienes están haciendo consultorio y clínica están advirtiendo que atravesamos una crisis de salud mental que se profundiza por la alta demanda en un contexto de ajuste y debilitamiento de las políticas públicas, a la vez que crece el uso de las IA generativas como “terapeutas”. “Qué comemos, cómo nos movemos, cómo hablamos afecta a cómo nos sentimos y viceversa. Nosotrxs hablamos de la salud de manera integral y del derecho de acceso a la misma, porque contemplamos los procesos biopsicosociales que colaboran en mantener ciertos equilibrios y posibilidades de una vida plena y digna”, sostienen desde Aware. 


En plena Nueva Córdoba, Aware es un espacio terapéutico que, desde un amplio abanico de disciplinas, ofrece un abordaje integral de la salud, las personas, los procesos y los hábitos. Con servicios de psicología, psiquiatría, osteopatía, nutrición, fonoaudiología y desde una perspectiva transfeminista y de derechos humanos, construyen un proyecto colaborativo e integrado en medio de tanta compartimentalización de la vida. 


Esta conversación con les profesionales de Aware viene a cuenta de algunas conversaciones que escuchamos seguido, que van desde resolver todo en terapia, qué temas llevar a la terapia, si tu terapeuta es “del palo”, si ocupar el tiempo de la terapia para la angustia de cómo nos está afectando la crisis económica y de sentido que vivimos, sobre los dolores y síntomas que hace el cuerpo. Para Ayelén Perrota, una de las terapeutas del espacio, existe actualmente un riesgo y es el de quedarnos en el tratamiento individual y privado de problemáticas que son sociales y requieren un trabajo más amplio y articulado para atenderlas. Por ejemplo, además de hablarlo en terapia, se puede, dependiendo del caso, ir al sindicato, sumarte a alguna organización, asamblea, conversar con tus amigxs, participar de actividades en los espacios públicos, en marchas, en jornadas de reflexión, etc. 


“Reservar la conversación sobre lo que nos atraviesa solo a un espacio terapéutico termina empobreciéndonos. El intercambio, los contrapuntos, escuchar lo diferente y aprender a conversar con ello sin querer destruirlo ni silenciarlo, ni pasarlo en el scroll, nos hace falta. La polarización es cada vez más grande, dejamos de hablar de la grieta que hace diez años nos hacía debatir, porque ahora ya no nos encontramos ni para decirnos que no estamos de acuerdo”, explica.


Para lxs profesionales de Aware, la salud mental no solo sucede en un proceso terapéutico individual, sino que la componen un espectro de condiciones, elementos y situaciones. «Ir a terapia” no es resolución per se de nada ―porque no todo se puede “resolver” y porque la frase “voy a terapia, lo hablo en terapia” nada dice del proceso de implicación, elaboración, reflexión y participación de quien enuncia―. «Con todas las singularidades y los grises, la terapia no puede ni debe ser la encargada de tranquilizar el sufrimiento que trae la crisis global”, sostiene Perrota. 

Así como no todo se resuelve en una terapia psicológica, a veces se necesitan otros abordajes como la nutrición, que en Aware está centrada en los alimentos y en el acto de comer como un proceso más completo y no solo reducido al peso y las calorías. O la osteopatía, que trabaja en el reconocimiento de lo que le sucede al cuerpo castigado, con dolores y malestares, porque está involucrado en procesos y situaciones que a veces ni siquiera se advierten y se generan compensaciones para acomodarse y seguir con un ritmo de vida. O la fonoaudiología, que involucra los procesos relacionados con el habla, el lenguaje, la adquisición de las herramientas de la comunicación para entender y ser entendidas como una forma de pertenecer y estar en el mundo. 

“Hacer una terapia es mucho más que ir a un consultorio o conectarse a una videollamada, el verbo es hacer y no estar, por eso, invitamos a la acción de la terapia, de lo que acontece allí, que lo armamos de a dos ―al menos―, en grupo, en parejas, en familias, en el barrio”, afirman desde Aware. Hay experiencias de terapia de grupo que son muy interesantes porque permiten otros efectos y, desde el espacio, también ofrecen esta modalidad. “Hacer terapia de grupo abre la posibilidad de ver más allá de mí, afectarme por otrxs y afectar a otrxs. Y decimos afectar porque eso es lo que sucede aunque no queramos: afectar es tocar, dejarse tocar y aprender sobre y con ese toque. Quizá en tiempos donde la IA nos complace todos nuestros pedidos, sea revolucionario sostener afectos que nos movilicen. Tal vez así busquemos salir de la caverna”.

“No quiero analizar mi enojo. Quiero que mi terapeuta se enfade conmigo”

En el blog de Aware, hay una versión traducida de la nota: «Es hora de que los psicólogos se conviertan en activistas», publicada en The British Psichologycal Society, donde aparece el planteo: “No quiero analizar mi enojo. Quiero que mi terapeuta se enfade conmigo”. Esa frase parece sintetizar un sentir de época, al menos, entre algunas personas. Para Ayelén, es una invitación a romper la idea de terapeutas indescifrables, que se mantienen inmunes a las experiencias de sus pacientes, e incorporar la humanidad compartida que tenemos. Aclara: “A veces ―por métodos y protocolos― y en muchísimas situaciones, esto es correcto y necesario”.  

La especialista cree que, en quienes necesitan ese gesto, es un llamado a salir de lo meramente individual para poner el enojo propio en una vivencia compartida que tiene espacio y sentido, y que responde a un sinfín de situaciones que nos hacen sufrir, no solo el dolor personal de la historia propia, sino el dolor que tiene que ver con lo social, nacional, humano. “Hay una diferencia crucial entre que mi terapeuta se enoje por lo mismo que me enojo yo, a saber, que, del otro lado del consultorio, hay una persona que también se enoja y que yo, como paciente, puedo ver eso. Algo pasa en lx psicólogx, no es la IA que no me dice nada sobre sí porque no tiene un sí mismo para devolverme. En palabras de Carl Jung: «Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana, sea apenas otra alma humana”.


Para el grupo de profesionales que sostienen Aware, es necesario apostar y confiar en las trincheras, no son tiempos para que la sensibilidad, la vulnerabilidad y el desasosiego se orienten hacia un problema individual. Más bien, hacen una invitación a desconfiar de las narrativas que nos ponen como únicxs responsables de lo que podemos y no podemos, porque eso nos lleva a profundizar el aislamiento que nos rodea.


“Conversar con un chat, resolver gran parte de la vida cotidiana desde un dispositivo que tengo en mi mano y que me corre la vista del mundo, comprar desde mi celular y no ir a ningún lado a ver ni pedir nada, no caminar hacia lo que quiero significa más aislamiento, más exigencia de productividad y explicaciones individuales a todo, y eso nos trae un malestar social que se vuelve inabordable. Te quedás sola, autocastigándote y teniendo que usar tu tiempo para producir y resolver lo económico. ¿Qué resto nos queda para que acontezca algo diferente, para que haya espacio a preguntas, a lo distinto, si tenemos todos los espacios ocupados (con trabajo, con celu, con preocupación)?”.

*Por Redacción La tinta.

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Palabras claves: crisis, Espacio Aware, Psicología, Salud Mental

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