«Hijo mayor», el premiado largometraje de Cecilia Kang, llega al Cineclub Municipal
Un padre de origen coreano y su hija nacida en Argentina se van de pesca con amigos. Desde la orilla del río, mientras preparan cañas y carnadas, abrirán un diálogo generacional que, con sus idas y vueltas temporales, intentará dar sentido al presente. Con certezas e incertidumbres, la película abrazará esta historia familiar y sus vínculos atravesados por la dualidad cultural. En esta nota, te cuento por qué tenés que verla e ir a la función tintera del domingo en el Cineclub.
Estrenada en el 2025, Hijo mayor, el primer largometraje de la reconocida directora Cecilia Kang, viene de girar en festivales y recibir múltiples reconocimientos. En la competencia oficial Cineasti del Presente del 78° Festival de Locarno en Suiza, ganó el premio Mejor Dirección Emergente, posicionándose como una de las voces más prometedoras dentro del panorama cinematográfico global. En nuestro país, Directores Argentinos Cinematográficos le otorgó el Premio GéneroDAC a la Mejor Directora Argentina. Esta premiación fue creada por la Comisión de Género de esa institución, con el objetivo de visibilizar y reconocer el trabajo de mujeres y disidencias en el ámbito audiovisual, y destacar su labor en un sector históricamente atravesado por desigualdades de género.
La película continuó su paso por otras muestras como las de San Sebastián, Fuera de Campo y La Habana. Hay muchas entrevistas que se hicieron en esas giras y presentaciones, pero me gustó particularmente una charla que tuvo con Tamae Garateguy, reconocida directora y cultora del cine de género, donde la realizadora compartió cuáles fueron sus primeros impulsos para hacer este largometraje.
“Desde chica, tengo la imagen de mi viejo contándome sus aventuras de cuando llegó acá. Tengo el recuerdo de estar viendo fotos viejas de una época en la que yo no existía todavía. Eran todas fotos muy exóticas para mí, ver a mis padres jóvenes e imaginar situaciones, en especial, a mi viejo. Luego, en un taller de guion, empecé a escribir un par de cortos y me di cuenta de que todos estaban hablando de lo mismo, de la reconstrucción de la historia de mi propia familia”, dice Cecilia Kang.

Con todas esas imágenes, surgió la gran pregunta: ¿por qué esto tendría que ser una película? Ella, que venía más ligada a los documentales, necesitó tomar distancia para construir este relato que habla de su propia historia y comenzar eligiendo la ficción como canal de expresión. De ahí que el film esté estructurado en tres partes, donde la primera y la segunda funcionan dentro de la ficción, y la tercera parte cierra magistralmente el guion desde el formato documental.
La película
Lila tiene toda la onda, con su pelo rosa y sus 18 años, baila a más no poder al ritmo de la electrónica. Esa misma noche, sale por la ruta con su padre y los amigos de él. Van a pescar. Adónde exactamente, no lo sabemos, como tampoco podemos definir en qué año transcurre esta historia, pero los celus son viejos y hay un discman. Cuando llegan al camping, arman las carpas y comparten comida, complicidad y risas. El sol se siente en los rostros y el río se convierte en refugio para confesar viejos dolores y culpas.


Pasamos a la segunda historia que podría ser un sueño de Lila, algo creado desde su imaginación e interpretaciones del pasado de su padre. En el desarrollo, vemos a un joven coreano que no tiene trabajo, deambula por algún lugar de Paraguay, intentando vender un collar egipcio para sobrevivir. Hay una bella mujer con la que sale a pasear y una esposa abandonada a miles de kilómetros de distancia. La situación económica no se resuelve y, cuando ese país ya no promete nada, aparece el río como redención y vía de escape hacia un lugar mejor. Quizás Argentina sea el lugar donde finalmente se arraigue.
“Algunas pérdidas me obligaron a reescribir el guion. Así que perder también me enseñó a escribir. Siento que ese proceso, que debo admitir fue muy doloroso, me llevó a un guion del que me siento muy orgullosa. No es perfecto, pero nombra un corazón que latía fuerte y que siguió creciendo a lo largo de todo el proceso de realización”, expresa la directora y guionista.
Volvemos a Lila y su padre, que regresan a la ciudad y al hogar donde la madre les espera con una rica y nutritiva comida. Lila trae con un recuerdo a su hermana y la madre acerca un álbum a la mesa donde hay una silla vacía. Mientras miran fotos viejas recién escaneadas, la hija se ríe cuando su padre dice: “En esa época, yo era playboy”.

La tercera parte funciona como un documental ficcionado donde la directora comparte diálogos con su familia. ¿Cómo vivían esa época?, pregunta la directora a su madre y ella responde: “Yo, tu abuela y tu hermana. Éramos las tres y vivíamos felices. Tu papá no estaba porque se había ido a Medio Oriente. Nos casamos y, al año, se fue. Me avisó dos días antes de partir”.
En la charla con su padre, él habla en su idioma natal y recuerda su época en Paraguay, como dueño de un restaurante que vendía tan bien que hasta llevaba bandas de Brasil y todos se enfiestaban. Con la crisis del dólar, ya no fue suficiente con vender muchos platos porque el puchero seguía siendo el plato más barato. Los prestamistas, los intereses impagables y el endeudamiento dieron el broche final para que el negocio se fuera a pique. Fue en ese momento cuando decidió venir a probar suerte en Argentina.


Cecilia cuenta que el final es fundante del largometraje, que siempre tuvo muy claro que la peli iba a terminar con esa entrevista que le hizo a su padre: “Yo soy el hijo mayor. Tenía un hermano menor, pero, cuando estaba en la primaria, se cayó a un pozo y se murió. Tenía otro hermano que se fue a la guerra de Vietnam, un vietnamita disparó un mortero y lo mató”.
¿Cuántas historias hay en una familia? Las vivencias, lo que se dice y lo que se calla, lo que es parte de la memoria individual, lo que va construyendo sentidos que hilvanan la historia común, la familiar. “Un poco, las películas funcionan para eso, como algo que nos moviliza a repensarnos”, finaliza Kang.

Podríamos escribir otra nota para hablar sobre lxs actores y las actuaciones, pero solo mencionaremos lo imprescindible. A Chang Sung Kim lo hemos visto en muchísimas realizaciones, Anita B Queen es una artista musical debutando en la gran pantalla y Suh Sang Bin nació en Chile, fue a estudiar actuación a Corea y llegó a nuestro país con esta realización. Lxs tres arman un combo increíble que potencia toda la narrativa.
Con hermosas composiciones visuales y sonoras, el largometraje acompaña a cada personaje con amorosidad, proponiendo un juego de miradas y reflejos donde cualquiera de nosotres podría encontrarse. Están todxs invitadxs a verla.


Ficha técnica
Título original: Hijo mayor | Año 2025 | Duración: 123 min | País: Argentina, Francia | Guion y dirección: Cecilia Kang | Elenco: Chang Sung Kim (Antonio), Suh Sang Bin (Antonio joven), Anita B Queen (Lila), Yon Chul Jung (Amigo Flaco) | Música: El Asesino del Romance | Fotografía: Victoria Pereda | Sonido: Francisco Pedemonte, Gaspar Scheuer, Jean-Guy Véran | Producción: Tarea fina
Funciones en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Blvr. San Juan 49):
- Jueves 18/6, 18:00 y 22:45 h
- Viernes 19/6, 15:30 h
- Domingo 21/6, 18:00 (*) y 22:45 h
- Lunes 22/6, 15:30 y 20:30 h
- Martes 23/6, 18:00 y 23:00 h
- Miércoles 24/6, 15:30 y 20:30 h
- *Domingo 21/6, 18:00 h (Función Especial auspiciada por La tinta)
*Por Fernanda Albornoz para La tinta / Imagen de portada: *.
