Mundial 2026: del cooling break publicitario a las selecciones sin fronteras
Si cada Mundial es producto de su época, la pausa de hidratación será marca de este torneo. La sed de audiencias de las grandes marcas ahora se sacia en cuatro tiempos: el sueño americano. En un mundo tan conectado, otra marca serán las selecciones que buscan talentos en otras latitudes: casi 300 futbolistas juegan para un país que no los vio nacer. ¿Se habla de política en este Mundial? Sheinbaum, Mamdani y Virgil van Dijk ya dieron su opinión.
Sed de ventas
“A Brasil solo lo salva el cooling break”, dice un amigo mientras Marruecos asfixia al equipo del italiano Carlo Ancelotti. La dinámica del fútbol, condicionada por la publicidad.
La pausa de hidratación de tres minutos por tiempo es el primer cambio significativo que dejará una marca en este Mundial. En esos 180 segundos, las marcas corren a máxima velocidad para mostrarte a Messi bebiendo cerveza, Scaloni tomando un aperitivo o pidiendo argentinos por encomienda. Apuestas online y deliverys ya. Es la disputa por tu atención.
Según Havas, una de las agencias de publicidad más importantes del mundo, la atención sobre un partido de fútbol ya no dura 90 minutos. La atención va y viene. La generación Z (aquellos nacidos entre 1997-2012) usa redes sociales mientras ve un partido. Desde Rusia 2018, la atención continua en un partido cayó 11%. Ni el fútbol ni la TV son los de antes. YouTube, TikTok y los streaming forman un ecosistema híbrido que fragmentan la atención.
O ves la publicidad del cooling break o ves algún reel de Instagram o comentás en el grupo de amigos que a Brasil lo salvó el cooling break. Como sea, el sueño americano del partido de cuatro tiempos se hizo realidad. La historia cuenta que, ya en 1994, EE. UU. lo propuso, pero a João Havelange le pareció demasiado. Justo Havelange que, al asumir como presidente de la FIFA en 1974, dijo en su discurso: «Yo he venido aquí a vender un producto llamado fútbol».

Fútbol sin fronteras
Mientras EE. UU. restringe el visado del plantel de Irán o deporta al mejor árbitro de África por sospecharlo de vínculos con el terrorismo, su selección festejó el triunfo ante Paraguay en el debut. Dirigido por el argentino Mauricio Pochettino, EE. UU. cuenta con seis futbolistas nacidos en otros países como Inglaterra, Alemania, México y Países Bajos.
Pero ninguna historia supera a la de Folarin Balogun, autor de dos de los cuatro goles. Sus padres nigerianos vivían en Londres y estaban de visita en Nueva York. Cuando intentaron regresar, la aerolínea no le permitió viajar a su madre que cursaba el séptimo mes de embarazo. Folarin nació en junio de 2001 en suelo norteamericano y su familia volvió a Inglaterra. Formó parte de las inferiores de equipos ingleses y hasta jugó en el sub-17 inglés. “Al momento de elegir, sentí que lo adecuado era hacerlo en el país que nací”, explicó Balogun. “Londres es mi ciudad, donde crecí, donde tengo a mis amigos y, si la gente me pregunta de dónde soy, les digo que soy inglés. Pero sí, soy una mezcla de todas estas culturas”.
De 1248 jugadores de este Mundial, 289 representarán a un país en el que no nacieron, pero sobre el que tienen raíces familiares o sobre el que eligieron vivir. Representan un 23.2%, casi uno por cada cuatro futbolistas.
Curazao, selección debutante que fue goleada 7 a 1 por Alemania, es también el país más pequeño del Mundial y cuenta con 25 jugadores nacidos en el exterior. Todos neerlandeses hijos o nietos de curazoleños. Patrick Kluivert, histórico delantero holandés, inició la revolución de Curazao cuando se hizo cargo como DT en 2015. En aquel año, comenzó un scouting de futbolistas con ascendencia isleña. Kluivert es hijo de padre somalí y madre curazoleña.

En la lista de selecciones con más jugadores que no nacieron en el país con el que compiten, está: RD Congo con 20; Marruecos con 19; Bosnia-Herzegovina con 17; Argelia y Haití con 16; Túnez con 15; Cabo Verde y Qatar con 14; y la lista sigue.
Paradojas futboleras: mientras Túnez cuenta con 15 futbolistas en esta condición, Yasin Ayari, nacido en Suecia y de padre tunecino, convirtió dos goles en la goleada 5 a 1 de los europeos contra los africanos. El mediocampista sueco pidió disculpas por sus goles, pero la goleada provocó el despido de Sabri Lamouchi, el DT de Túnez que intentó convencerlo de jugar para Las Águilas de Cartago.
Política redonda
¿Hay pronunciamientos políticos en el Mundial? ¿Alguien dice algo fuera del casete? Hay. Poco, pero hay.
A Virgil van Dijk le preguntaron por la “pausa de hidratación”. Luego de empatar 2 a 2 ante Japón, el capitán neerlandés le bajó el pulgar. “Vi todos los partidos y no me gusta. No me gusta cada vez que se van a los comerciales en medio del partido. Y para los espectadores tampoco está bueno”.

También habló Jürgen Klopp, ex DT y actual comentarista de la TV alemana. “El fútbol está secuestrado por ejecutivos con aire acondicionado. Vi a los jugadores parados mientras las pausas publicitarias marcaban el ritmo del partido y me pregunté: ¿a quién sirve realmente el Mundial? ¿A los aficionados? ¿A los jugadores? ¿O a los anunciantes?”. Para el exentrenador de Liverpool, si este es el futuro, “entonces el fútbol ya no será interrumpido por los anuncios, sino que los anuncios se interrumpirán por fútbol”.
Pochettino dijo que esta pausa es innecesaria mientras que las condiciones climáticas no sean extremas. Lo dijo después de la goleada de su equipo en Los Ángeles. Al término de ese partido, el DT argentino también habló con Trump. En un video oficial de la selección norteamericana, Trump le dice a Pochettino: “Solo llamé para decirles que tienen una gran oportunidad para llegar a la final”. Nadie puede dudar que ese video, ese posteo, es también un mensaje político.

Trump no estuvo presente en el debut de EE. UU. Pero sí lo hizo Marco Rubio. El jefe del Departamento de Estado e hijo de cubanos fue tomado por la transmisión oficial junto a Gianni Infantino. La televisión muestra de todo un poco: desde Tom Brady, mega estrella de la NFL y trumpista hasta el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, odiado por Trump. Horas antes del partido entre Brasil y Marruecos, Mamdani homenajeó a Sócrates, el futbolista brasileño que lideró la Democracia Corinthiana y que, en México 86, usó vinchas con frases como “Sí al amor, no al terror”, en alusión al bombardeo estadounidense sobre Libia.

En México, su presidenta también plantó a Gianni Infantino. Claudia Sheinbaum no estuvo en la victoria de México 2 a 0 ante Sudáfrica en el Estadio Azteca. A Sheinbaum le preguntaron por qué no fue a la histórica apertura. “¿Saben cuánto costaba un boleto? 120.000 pesos. ¿Quién puede pagar eso? Me dijeron que tendría el boleto 001. Yo dije: ‘Muy bien, se lo daremos a una joven que le guste el fútbol y que no pueda pagar su boleto’”. Según la mandataria, luego de un concurso de dominadas, la joven ganadora obtuvo su entrada imposible: “¿Qué mejor representación del pueblo de México que esa?”.

*Por Gonzalo Reyes para La tinta / Imagen de portada: Olé.
