Arranca el Mundial 2026: que comience el soccer

Arranca el Mundial 2026: que comience el soccer
10 junio, 2026 por Gonzalo Reyes

Una Copa del Mundo con gigantismo que intenta disimular lo evidente: el Mundial es de EE. UU. Más grande y más caro. Mucho soccer y poco fútbol. Muy Trump, el premio de la paz de la FIFA que ordenó acciones militares en siete países. Jugadores demorados, un árbitro deportado y planteles requisados. Diana Ross, Roberto Baggio y el punto penal. ¿Por qué EE. UU. nunca entendió al fútbol? Pasen y vean. Abierto por Mundial.

Un Mundial demasiado grande

Por primera vez en la historia, serán tres países organizadores. Por primera vez en casi 100 años, habrá 48 selecciones clasificadas de un total de 157: 1 de cada 3,3 federaciones que participaron de las Eliminatorias jugarán la Copa del Mundo. Un torneo que padece gigantismo.

Con una superficie total de casi 22 millones de kilómetros cuadrados —2.000 veces el territorio de Catar—, esta sede tripartita intenta disimular lo evidente: el Mundial es de Estados Unidos.

Del total de 104 partidos programados, solo 13 se jugarán en México —Monterrey, Guadalajara y el DF— y otros 13 en Canadá —Toronto y Vancouver—. Los 78 juegos restantes se disputarán en suelo norteamericano: en 11 ciudades desde la costa este hasta la costa oeste.


Más partidos, más dinero. Más derechos de transmisión, publicidad, marcas, jugadores para mostrar. Más caras las entradas también. Todo agigantado a la fuerza. Esa es la ecuación de la FIFA.


El ticket más económico para un partido de primera fase en Qatar 2022 costaba oficialmente 69 dólares. En Norteamérica 2026, costará 150 dólares. Ver a Messi levantar la Copa en Lusail en primera fila —sin tomar la reventa— costó 1.607 dólares, mientras que comprar una entrada para la final del 19 de julio en New Jersey saldrá 6.370 dólares. Un 300 por ciento de inflación en menos de cuatro años.

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El presidente de la FIFA Gianni Infantino entrega al presidente estadounidense Donald Trump el Premio de la Paz de la FIFA durante el sorteo del Mundial, el viernes 5 de diciembre de 2025, en Washington. Imagen: AP Foto/Evan Vucci.

Sin paz mundial

El primer Mundial con 48 selecciones se sorteó el 5 de diciembre de 2025 en Washington. Ese día, antes de saber quién jugaría contra quién, Gianni Infantino le entregó a Donald Trump el premio FIFA de la Paz. El premio que dos meses antes la Fundación Nobel le había negado al presidente estadounidense.


En lo que va de su segundo mandato, Trump ya ordenó acciones militares en Siria, Nigeria, Somalía, Irán, Irak, Yemen y Venezuela. Además de seguir apoyando los ataques de Israel contra Palestina, profundizar el bloqueo criminal contra Cuba y habilitar la compra de armas de Ucrania contra Rusia.


“El presidente Trump está liderando la paz por medio de la fuerza”, dijo el Departamento de Estado norteamericano el 4 de marzo de este año tras los primeros ataques a Irán. Una frase que bien podría haber dicho Infantino aquella tarde de diciembre.

Tras varias semanas de bombardeos e incertidumbre, la Selección de Irán finalmente decidió jugar el Mundial. La FIFA le negó la chance de competir fuera del país agresor. Sin visado para permanecer en territorio estadounidense, Irán tendrá su campamento en México y deberá viajar de ida y vuelta luego de cada partido de la primera fase. En protesta, sus jugadores llegaron a Tijuana exhibiendo pines con el número “168” en homenaje a las 168 niñas que murieron en el bombardeo a una escuela, el 28 de febrero. La FIFA evalúa posibles sanciones para Irán.

En tanto, la delegación de Irak padeció la retención por más de siete horas del delantero Aymen Hussein al llegar al aeropuerto de Chicago. El héroe que le dio al país asiático su clasificación ante Boliviatras —tras 40 años de ausencia mundialista— fue interrogado por llamarse igual que un prófugo de la Justicia.

Ni la justicia se salva. El mejor árbitro africano de 2025, el somalí Omar Abdulkadir Artan, fue expulsado del país anfitrión tras 11 horas de interrogatorio en el aeropuerto de Miami. FIFA confirmó que el réferi se perderá el Mundial.

En tanto, el plantel de Uzbekistán —uno de los cuatro países debutantes— fue requisado con canes al bajar del ómnibus antes de jugar su amistoso con Países Bajos en Nueva York. La delegación de Senegal también sufrió controles similares en el aeropuerto de Texas.

En la tribuna tuitera de la red social X, un usuario que se hizo viral se preguntó: “¿Se pusieron a pensar que el atleta estadounidense Jesse Owens entró más fácil a la Alemania nazi de los JJOO de 1936 que el delantero irakí Aymen Hussein al Mundial de 2026?”. Jesse Owens, además de ser negro, fue el atleta norteamericano que humilló al Führer y a sus ideas supremacistas.

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Omar Artan, el árbitro mundialista expulsado por Estados Unidos, recibido como un héroe en Somalia: «Estoy muy decepcionado».

El soccer no es fútbol

El fútbol nunca encajó en EE. UU. Un enigma histórico y social. Tanta influencia inglesa, pero no. Ahí, no. El juego más popular del mundo es incomprendido para los estadounidenses.

En 1921, nació la American Soccer League (ASL) que duró apenas hasta 1933. Golpeada por la crisis del 29, se derrumbó. Desde entonces, el béisbol, el básquet, el fútbol americano y el hockey sobre hielo se repartieron las pasiones deportivas.

Recién en 1968, nació la North American Soccer League (NASL), esa liga que logró un moderado éxito entre 1977 y 1983. El éxito en EE. UU. se mide por rentabilidad y aquel auge económico logró un promedio de 13.000 espectadores por partido, transmisiones televisivas, sponsors y sumó a ilustres veteranos en busca de una jubilación dorada: Pelé, Johan Cruyff y Franz Beckenbauer, entre otros. Sin embargo, el modelo económico y comercial de la liga colapsó en 1985 y desapareció. Nadie lloró por ella.

Así y todo, sin liga profesional en actividad, EE. UU. logró ser elegida por FIFA en 1988 como la sede del Mundial de 1994. Su lobby en el final de la Guerra Fría y en los años dorados de la NASL habían dado su fruto. EE. UU. tuvo su campeonato y el mundo del fútbol llegó por primera vez al país del soccer.

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Hinchas estadounidenses en la previa del juego ante México. Imagen: Getty Images/John Todd.

El primer Mundial de EE. UU.: penal y afuera

Aquella Copa del Mundo se inauguró el 17 de junio de 1994. El show de apertura estuvo a cargo de la estrella pop Diana Ross, que cantó “I’m coming out” en el Soldier Field de Chicago. Un estadio emblemático del fútbol americano donde nunca se había jugado un partido de fútbol. Su nombre rinde homenaje a los caídos en la Primera Guerra Mundial.

Tras la caída del Muro de Berlín, la hegemonía norteamericana se impuso en todo el mundo. Desde 1990 hasta 1999, protagonizaron al menos cinco conflictos bélicos, comenzando por la Guerra del Golfo, pasando por Somalía, los Balcanes y otra vez Irak. “I want the world to know”, cantaba Diana entre bailarines y coreografías. EE. UU., la potencia mundial.

Lo que muchos no sabían aquel 17 de junio en territorio estadounidense era precisamente que comenzaba un Mundial de soccer. Corresponsales argentinos y de otros países se sorprendieron ante el desconocimiento en las calles: “What is football?”.

El mainstream estadounidense hablaba de otras cosas. Por ejemplo: ese mismo día, en Los Ángeles, O.J. Simpsons, megaestrella de la NFL, intentó escapar de la policía luego de ser acusado del femicidio de su exesposa. La persecución callejera duró horas, fue transmitida en vivo por TV y por todo el país. Decenas de móviles policiales y helicópteros de las cadenas de noticias persiguieron el raid. Panic show total.

Pero Diana Ross lo dio todo. Cantó, bailó y corrió por todo el Soldier Field. Todo fue un gran show hasta que cometió uno de los bloopers más recordados. La coreográfica performance cerraba con la cantante pateando un penal que debía vencer al arquero y desmoronar el arco de utilería. Diana falló el tiro, pero el arco igual se derrumbó. “Got to let it show”.

Con ese absurdo penal arrancó el Mundial de 1994. Ese Mundial, que sería el último de Diego Maradona y el primero con una final tan somnífera entre Italia y Brasil que, tras el empate en cero, tuvo que definirse en los penales. Roberto Baggio falló y Brasil festejó. El italiano pateó peor que Diana Ross.

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Abierto por Mundial

Es sabido que Eduardo Galeano colocaba un cartel en la puerta de su casa el día que comenzaba un Mundial: “Cerrado por fútbol”. De esa manera, el autor de Las venas abiertas de América Latina se ahorraba las distracciones.

Tan distraído no era. Nunca dejó de hablar sobre las injusticias del mundo. En su libro El fútbol a sol y sombra, le da texto y contexto a cada Mundial. Cada uno con sus héroes y villanos, con sus mitos y verdades.


Hay que ver el Mundial: de arriba, de abajo, de un lado y del otro. Hay que gritarlo y discutirlo. Vivirlo y pensarlo. Porque cada Mundial es más que un torneo de fútbol. Cada Mundial ocurre en una época de este mundo. ¿Cuál es la época de este Mundial? Pasen y vean. Hay un cartel que dice: «Abierto por Mundial».


*Por Gonzalo Reyes para La tinta.


FUENTES: https://www.cfr.org/articles/guide-trumps-second-term-military-strikes-and-actions
https://www.state.gov/translations/spanish/el-presidente-trump-esta-liderando-la-paz-por-medio-de-la-fuerza

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Palabras claves: Donald Trump, Mundial de EE.UU. 2026

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