“Cuerpos que acompañan”: psicodrama grupal para pensar, sentir y transformar la práctica profesional

“Cuerpos que acompañan”: psicodrama grupal para pensar, sentir y transformar la práctica profesional
4 junio, 2026 por Redacción La tinta

Las psicólogas Lucila Panesi y Anahí Guiñazú brindarán un espacio especialmente pensado para colegas cuyo enfoque teórico y metodológico es el psicodrama. Será un dispositivo con mucha potencia grupal en el que, además del intercambio técnico entre profesionales, aparecerán la experiencia corporal y el trabajo compartido. “Cuando una terapeuta puede habitar su práctica con menos juicio y más sostén, aparecen más posibilidades de escucha auténtica, creatividad y conexión”, sostienen. Un encuentro entre colegas para detenerse, revisar la práctica, compartir experiencias y sostenerse colectivamente. La cita es el 13 de junio por la mañana en Chez Nous.

«Cuerpos que acompañan» es la propuesta de las psicólogas Anahi Guiñazú y Lucila Panesi que, desde la tercera edición de este espacio de psicodrama y covisión corporal, invitan a “hacer comunidad para aprender a cuidarse y escucharse en el registro de lo compartido. Liberar tensiones, abriendo paso a la espontaneidad para que la creatividad vuelva a circular. Y habitar la experiencia construyendo saberes que no están en los libros, sino en el cuerpo y el vínculo”.

El espacio está especialmente pensado para psicólogxs cuyo enfoque teórico y metodológico es el psicodrama. Desde allí, se utilizan herramientas de dramatización para recrear escenas, experiencias y situaciones. “No se trata de actuar o representar algo teatralmente, sino de volver a atravesar una experiencia desde el cuerpo, el vínculo y la escena para poder mirarla desde otros lugares, resignificarla y transformarla. Se trata de un dispositivo con mucha potencia grupal porque el encuentro con otras personas amplifica sentidos, resonancias y posibilidades de intervención”, dicen Anahí y Lucila.

La pregunta inicial gira en torno a la práctica profesional cotidiana y tiene que ver justamente con cómo se habita el quehacer y cómo el contexto atraviesa la profesión. Por eso, desde La tinta, consultamos a las psicólogas sobre los principales desafíos que enfrentan en la actualidad y sobre cómo la realidad política y económica impacta en la salud mental.


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«Uno de los principales desafíos hoy es acompañar el sufrimiento en un contexto cada vez más hostil. Escuchamos mucho malestar ligado a las condiciones materiales de existencia: el dinero, el agotamiento, el multiempleo, la imposibilidad de proyectar, la precarización laboral y la dificultad de construir redes afectivas y comunitarias que permitan sostener una vida vivible”, comienzan diciendo Guiñazú y Panesi. Las profesionales señalan que reciben a diario consultas de personas con mucho capital simbólico o herramientas subjetivas, pero que igual están precarizadas. También jóvenes recién llegados al mundo laboral con empleos inestables, pero de alta exigencia. “Eso impacta directamente en la autonomía, en la autoconfianza y en la posibilidad de construir futuro”, afirman.

Es posible observar una característica distintiva de nuestra época que tiene que ver con la sobreinformación y la circulación acelerada de diagnósticos en redes sociales. “Muchas personas llegan a consulta con diagnósticos leídos en Instagram o TikTok. Conceptos complejos convertidos en recetas rápidas o etiquetas cerradas. Y ahí aparece un desafío importante para quienes trabajamos en salud mental: contextualizar, complejizar, desarmar lecturas lineales y acompañar con una mirada crítica sobre el algoritmo y cómo circula hoy el discurso de la salud mental”. 

El riesgo de quedarse con esos diagnósticos generalizados y despersonalizados que pululan en las redes sociales y nos llenan de etiquetas está totalmente ligado a olvidarnos de que existen determinantes sociales en la salud mental. “No es posible pensar el sufrimiento por fuera del contexto”, afirman las psicólogas. 

Es común scrollear y leer sin parar discursos que venden salud mental como mercancía individual en la que todo depende de tu voluntad y tu capacidad de sanar y superarte. Esos mensajes borran la importancia de construir con otras y otros un mejor vivir. En relación a esto, Panesi y Guiñazú comparten: “Como trabajadoras en el ámbito clínico y comunitario, otro gran desafío es no quedar atrapadas únicamente en lo individual cuando muchas problemáticas requieren procesos grupales, comunitarios y colectivos”.

Por otra parte, la crisis económica y política que nos atraviesa afecta de manera directa nuestra salud mental. “Vemos personas que interrumpen sus tratamientos porque tienen que elegir entre pagar el alquiler, la comida, el transporte o sostener un espacio de salud”, explican. La otra arista de esta coyuntura está relacionada con las consecuencias del vaciamiento de los programas estatales y políticas públicas en general que antes sostenían diversidad de problemáticas.


“Las condiciones concretas de vida afectan profundamente la posibilidad de proyectar, descansar, crear y sostener estabilidad subjetiva. Cuando un sistema nervioso permanece durante mucho tiempo bajo estrés, incertidumbre o amenaza económica, disminuyen también las posibilidades de desplegar recursos creativos. Eso se escucha mucho en consulta. El relato está muy instalado: tener que poder con todo individualmente, como si el bienestar dependiera solamente del esfuerzo personal. Mientras tanto, se van erosionando los lazos sociales, los espacios colectivos y las redes de cuidado”. 


Como señalan las especialistas, en la práctica clínica, muchas veces quedan escenas que siguen resonando: intervenciones que podrían haberse hecho de otra manera, momentos que generan dudas, emociones que no pudieron expresarse o situaciones que continúan afectando. “El psicodrama permite poner eso en juego, mover la escena, entrar y salir de distintos roles, ensayar nuevas respuestas y habilitar transformaciones. En los espacios de covisión psicodramática, sucede algo muy potente: además del intercambio técnico entre colegas, aparece una experiencia corporal y grupal que transforma”.

Anahí y Lucila cuentan que, muchas veces, los profesionales de salud sostienen sus prácticas clínicas en soledad. Frente a eso, es fundamental que existan espacios entre colegas para detenerse, revisar la práctica, compartir experiencias y sostenerse colectivamente. “Hay una idea muy importante para nosotras que es la de acuerpar: encontrarnos con otras personas para producir sostén afectivo, reconocimiento mutuo y potencia colectiva. Quienes trabajamos acompañando el sufrimiento ajeno también atravesamos nuestros procesos, tensiones y afectaciones. Muchas veces, eso queda en segundo plano dentro del rol profesional”.

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El encuentro del próximo 13 de junio propone habilitar un espacio lúdico y de cuidado donde sea posible registrar qué nos pasa cuando acompañamos, liberar tensiones, compartir dudas, reírnos, encontrar resonancias y recuperar espontaneidad.  “Creemos que fortalecer el cuidado entre colegas repercute directamente en la calidad de los acompañamientos que hacemos. Cuando una terapeuta puede habitar su práctica con menos juicio y más sostén, aparecen más posibilidades de escucha auténtica, creatividad y conexión”.

Desde “Cuerpos que acompañan”, se proponen herramientas ligadas al registro corporal, la conciencia somática y la posibilidad de identificar cómo impacta la tarea clínica en cada profesional. “Ofrecemos un lugar de reconocimiento mutuo, exploración y validación de los propios recursos. No es una clase magistral ni un espacio centrado únicamente en contenidos teóricos. Apuntamos a atravesar experiencias que dejen marcas en el cuerpo y en la manera de habitar la práctica. A través del psicodrama grupal, trabajamos con la espontaneidad, la creatividad, el juego y la construcción colectiva como recursos de salud”, detallan las profesionales mientras cuentan que, en las ediciones anteriores, surgieron y se sostuvieron redes entre colegas, grupos de intercambio y espacios de apoyo mutuo.


“Nos interesa que el taller pueda funcionar como un espacio de intercambio real entre colegas, donde, además de herramientas, circulen redes, lecturas, preguntas, sostén y posibilidades de seguir construyendo comunidad más allá de cada encuentro”.


Si sos psicólogx, este taller te va a interesar y podés inscribirte aquí. “Cuerpos que acompañan: ecos y escenas desde el rol psi” será el próximo sábado 13 de junio de 10:30 a 13:30 h en Chez Nous (Caseros 2015, Córdoba capital).

*Por Redacción La tinta.

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Palabras claves: psicodrama, Psicología, Salud Mental

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