El papa León XIV y la última discusión sobre lo humano

El papa León XIV y la última discusión sobre lo humano
29 mayo, 2026 por Gonzalo Fiore Viani

Mientras Palantir y el imaginario de Silicon Valley proponen fusionar inteligencia artificial, Estado y poder estratégico para preservar la hegemonía occidental, el papa León XIV advierte que una civilización puede sobrevivir a perder poder, pero no a perder una idea de lo humano.

La encíclica Magnifica Humanitas, publicada el 25 de mayo por León XIV, es el documento más importante que haya publicado cualquier institución de Occidente respecto de la cuestión de la inteligencia artificial. En este documento, no aborda la inteligencia artificial como un problema técnico, económico o regulatorio, sino como una cuestión antropológica y civilizatoria. A diferencia de la mayoría de los documentos producidos hasta ahora por gobiernos, organismos internacionales o empresas tecnológicas centrados casi exclusivamente en productividad, gobernanza o riesgos operativos, León XIV plantea que la IA modifica la propia idea de lo humano. 

Desplaza la discusión desde el terreno de la ingeniería hacia el de la filosofía política, la ética y la teología. La encíclica entiende que la revolución algorítmica no redefine solamente el trabajo o la economía, sino también la relación del hombre con la verdad, el lenguaje, la memoria, la libertad y el sentido. En ese punto, el texto del Vaticano deja de ser una intervención sectorial sobre tecnología para convertirse en una interpretación integral de época.

Resulta interesante comparar el manifiesto ideológico de Palantir Technologies ―la megacorporación dirigida por Peter Thiel― con la encíclica Magnifica Humanitas de León XIV porque, aunque ambos hablan de inteligencia artificial y del futuro de la civilización, parten de diagnósticos completamente opuestos sobre qué significa el ser humano y qué lugar debe ocupar la tecnología.

En el universo conceptual de Palantir, la tecnología aparece asociada al poder, la competencia estratégica y la supervivencia geopolítica. La IA es vista como una herramienta decisiva en una guerra civilizatoria permanente. El objetivo central es preservar la superioridad occidental frente a rivales sistémicos como China. Por eso, el manifiesto insiste en la necesidad de unir Silicon Valley, Estado, inteligencia y aparato militar bajo una misma lógica estratégica.

La encíclica de León XIV, en cambio, está escrita precisamente contra esa idea de época. Mientras Palantir piensa la IA desde la soberanía tecnológica, León XIV la piensa desde la dignidad humana. Al mismo tiempo que, en Silicon Valley, imaginan un mundo organizado alrededor de sistemas predictivos, automatización y ventaja estratégica, la encíclica advierte sobre el riesgo de que la técnica termine subordinando la experiencia humana a criterios de eficiencia, cálculo y control.

tweet-x-sumo-pontifice-guerra-maquinas

Hay una diferencia antropológica radical, ya que para Palantir, el problema central del siglo XXI es que Occidente podría perder capacidad de poder, pero para León XIV, el problema es que la humanidad podría perder capacidad de sentido. El manifiesto tecnológico asume que la historia será definida por quien procese más datos, automatice más rápido y desarrolle mejores sistemas de inteligencia artificial. La encíclica, en cambio, sostiene que ninguna sociedad puede reducirse a información cuantificable porque existen dimensiones irreductibles de la persona, la conciencia, la fragilidad, la moral, la trascendencia, que no pueden ser reemplazadas por algoritmos. Para León XIV, el ser humano vale por el solo hecho de ser y no por lo que puede producir o consumir.


El lenguaje de ambos textos revela mundos distintos. Palantir habla de amenazas, superioridad, eficiencia, infraestructura estratégica, seguridad nacional. La encíclica habla de comunidad, límite, humanidad, responsabilidad y cuidado. Uno piensa en términos de competencia existencial; la otra, en términos de civilización moral. Y sin embargo, ambos textos entienden que la inteligencia artificial no es simplemente una innovación técnica. Ninguno cae en la idea ingenua de que la IA es una herramienta neutral, comprenden que detrás de la tecnología hay modelos de sociedad.

tweet-x-papa-guerra-santa-chatgpt

Hay un dato político importante en la aparición de Magnifica Humanitas, ya que, durante años, la Iglesia parecía relativamente silenciosa frente al nuevo poder de las grandes tecnológicas y, de pronto, aparece una encíclica que interviene directamente en el debate sobre inteligencia artificial, plataformas digitales y dignidad humana. Eso no ocurre en el vacío, sino que tiene una dimensión claramente geopolítica.


Durante buena parte del siglo XX, la Iglesia intervino en conflictos ligados al capitalismo industrial, el comunismo, la guerra nuclear o la cuestión social. Con el desplazamiento del centro del poder mundial hacia infraestructuras tecnológicas privadas capaces de administrar información, vigilancia, comunicación y hasta percepción de la realidad a escala planetaria, el Vaticano entendió que la IA no es solamente una revolución económica, sino una reorganización global del poder.

tweet-x-papa-aguante-pirateria-torrents-anna-archive

La Iglesia católica es la institución universal más antigua de Occidente que aún se mantiene en pie. Su lógica histórica, por lo tanto, es lenta, orgánica y civilizatoria. Piensa en siglos mientras las plataformas tecnológicas operan con una lógica aceleracionista de velocidad, optimización, captura de datos y transformación permanente de hábitos humanos. En muchos sentidos, representan una antropología opuesta. Por eso, la encíclica puede leerse también como una respuesta al surgimiento de un nuevo poder soberano no estatal.


Cuando León XIV habla de la necesidad de preservar la dignidad humana frente a sistemas algorítmicos, no está discutiendo solamente ética digital, al mismo tiempo, está disputando autoridad moral sobre el futuro de la civilización occidental. Algo parecido a lo que la Iglesia hizo frente al liberalismo industrial en el siglo XIX con la Rerum Novarum de León XIII o frente a los totalitarismos del siglo XX con Mit brennender Sorge ―contra el nazismo― y Divini Redemptoris ―contra el comunismo soviético― de Pío XI.


El timing no casual de la Iglesia católica

La encíclica aparece en un contexto donde los Estados Unidos impulsan una integración cada vez mayor entre IA, defensa y seguridad, al mismo tiempo que China desarrolla un modelo tecnonacionalista altamente centralizado, Europa busca construir una especie de “tercera vía” regulatoria y las corporaciones ya actúan como actores geopolíticos autónomos. En este tablero, el Vaticano busca posicionarse como la voz global humanista frente a dos tendencias simultáneas: el tecnocapitalismo privado norteamericano y el hipercontrol digital estatal chino.

presidentes-xi-jinping-china-donald-trump-estados-unidos
Xi Jinping y Donald Trump. Imagen: DW.

Palantir, por su parte, expresa la idea de que Occidente debe aceptar la fusión entre tecnología, inteligencia artificial y aparato estratégico para no perder hegemonía frente a China. León XIV parece advertir que esa reacción podría vaciar moralmente a Occidente desde adentro. Si Thiel cree que Occidente está perdiendo poder frente a China y, por lo tanto, debe reforzar el control algoritmo total, entonces León XIV cree que lo que se está perdiendo es el alma y, por ello, debe parar la pelota y mirar a su alrededor.

Y hay algo más profundo todavía. La Iglesia percibe que la IA no solo transforma economías o Estados, sino que también altera la propia experiencia humana. Cambia la relación con el lenguaje, la atención, el conocimiento, la memoria, el trabajo y hasta la noción de verdad. Es decir, modifica aquello sobre lo que históricamente operaban la religión, la filosofía y la cultura. El Vaticano decide hablar ahora porque entiende que está emergiendo una nueva estructura civilizatoria antes de que exista todavía una ética capaz de gobernarla.

La principal diferencia es que responden de manera inversa a esa constatación. El imaginario de Silicon Valley con Palantir a la cabeza concluye que Occidente debe acelerar todavía más la integración entre tecnología y poder estatal. León XIV propone lo contrario: reintroducir límites éticos, políticos y humanos frente a una lógica tecnológica que amenaza con expandirse sobre toda la vida social. 

En cierto sentido, los dos textos representan las grandes fuerzas ideológicas que probablemente definirán las próximas décadas.

Por un lado, un aceleracionismo tecnopolítico que considera inevitable la fusión entre inteligencia artificial, corporaciones y razón de Estado. Por el otro, una reacción humanista que intenta preservar espacios de autonomía humana frente a sistemas cada vez más automatizados. La discusión ya no es únicamente tecnológica, ni siquiera solo geopolítica, sino, antes que nada, moral, filosófica y civilizatoria. La pregunta de fondo no es qué puede hacer la IA, sino qué tipo de humanidad emergerá en un mundo organizado alrededor de ella.


Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, emerge una tecnología capaz de reorganizar simultáneamente economía, guerra, trabajo, lenguaje, subjetividad y estructuras de poder sin que exista un consenso filosófico sobre qué significa seguir siendo humano dentro de ese proceso. Ahí es donde aparece el verdadero núcleo del conflicto contemporáneo. No solamente cómo regular la IA, sino qué antropología gobernará la civilización tecnológica del siglo XXI.


Por eso, Magnifica Humanitas es un documento tan importante. No porque ofrezca respuestas definitivas sobre la inteligencia artificial, sino porque entiende antes que muchos gobiernos, universidades y corporaciones que el problema central de la IA es más civilizatorio que tecnológico. Y porque advierte que una sociedad puede sobrevivir a perder competitividad económica o hegemonía geopolítica, pero difícilmente sobreviva a perder una idea de lo humano y de lo que nos hace humanos.

*Por Gonzalo Fiore Viani para La tinta / Imagen de portada: A/D.

Suscribite-a-La-tinta

Palabras claves: dignidad humana, inteligencia artificial, papa León XIV, Poder, tecnofeudalismo

Compartir: