Elevan a juicio el caso Santino Cabanillas e imputan a un sargento de la Policía de Córdoba
El niño de 2 años fue asesinado por una bala perdida en 2016, en barrio Marqués Anexo. Finalmente, una década más tarde, la fiscalía admitió la pericia balística e imputó al policía Guillermo Sebastián Torres como autor del disparo fatal.
En enero de 2016, el barrio Marqués Anexo de la ciudad de Córdoba fue escenario de una tragedia que conmovió a la comunidad y que hoy, diez años después, sigue sin una respuesta judicial definitiva. Santino Cabanillas, un bebé de apenas un año y nueve meses, murió en la vía pública tras recibir el impacto de una bala perdida.
Ese 22 de enero, mientras dos agentes de la Policía de la Provincia de Córdoba perseguían y efectuaban disparos contra dos adolescentes en motocicleta que estaban en fuga, una de las balas alcanzó al niño que estaba con su padre en la vereda de su casa.
Las autoridades policiales sostenían que la bala había sido disparada por los presuntos delincuentes, pero las pericias técnicas determinaron que el proyectil que impactó a Santino provenía de una pistola 9 mm de la Policía. Más de diez años tuvieron que pasar para que, finalmente, una fiscalía pida la imputación al sargento Guillermo Sebastián Torres por homicidio con exceso en el cumplimiento de su deber y solicite la elevación a juicio.
«No había necesidad de seguir disparando con actividad perpendicular, a diestra y siniestra, a dos jóvenes que estaban huyendo a más de 50 metros, cuando ya no representaban peligro. Así como murió Santino, podrían haber muerto más personas inocentes. Esto es temeridad», relató el abogado querellante.
La pena por un homicidio con exceso en el cumplimiento de su deber puede llegar hasta los 5 años de prisión, pero, desde la querella, anticiparon que pedirán el agravamiento de la imputación a homicidio con dolo eventual, por la previsionalidad del resultado, la representación del peligro y el desprecio por la vida. En caso de ser aceptado el cambio de carátula, la pena podría llegar a los 25 años.

Cintia Moyano y Federico Cabanillas, los padres de Santino, llevan años reclamando justicia y ya tuvieron que esperar demasiado tiempo para llegar a esta instancia.
«Queremos justicia por nuestro hijo. Por más que hayan pasado 10 años, estamos destrozados, perdimos un hijo, no un objeto», expresó Cintia. «Mi hijo murió en mis brazos, nunca me lo voy a olvidar. Desde ese día, no hemos obtenido respuestas de nadie. Tenemos otros hijos y seguimos adelante por ellos», agregó su papá.
Ambos señalaron que la falta de avances concretos en la causa y la ausencia de una resolución judicial satisfactoria no solo han marcado su proceso de duelo, sino que han transformado la búsqueda de verdad en un combate constante contra la lentitud del sistema.

La historia de Santino se suma a un largo registro de casos de violencia institucional ocurridos en la provincia de Córdoba, donde la actuación policial y la falta de respuestas judiciales han generado reclamos persistentes por parte de familiares y organizaciones de derechos humanos.
Pese al tiempo transcurrido, la familia de Santino no renunció a su pedido de justicia, logró que la causa sea elevada y buscará que se esclarezca el caso y se condene a los culpables. Se espera que el juicio llegue a Tribunales durante el segundo semestre de este 2026.
*Por Ana Medero y Guillermo Castro para La tinta.
