Vuelve «La noche está marchándose ya» al Cineclub Municipal Hugo del Carril
Retrato de una caída sin épica. Una generación a la intemperie que resiste desde el cine. Una historia sobre precariedad, comunidad y el deseo de seguir haciendo. El Cineclub Municipal repone La noche está marchándose ya después de funciones a sala llena en el mes de marzo. El reestreno será del 16 al 22 de abril. Atención, este jueves 18 h hay función especial tintera.
Hay algo muy reconocible y palpable en La noche está marchándose ya. Como un retrato de nuestra época, la película cordobesa de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini se mete en un terreno donde la caída no tiene épica: gente que se queda sin trabajo, sin oficio, sin casa, sin un lugar claro y con un futuro incierto. Y lo que aparece como respuesta es una especie de adormecimiento y de resignación hecha paisaje.

La historia es así: Pelu es un treintañero que a duras penas sobrevive con su salario de proyectorista de un cineclub municipal. Tras perder su trabajo, acepta quedarse como sereno nocturno y, por una serie de giros desafortunados, termina viviendo en secreto dentro del cine, acompañado por las películas que revisa cada noche. A medida que se siente más cómodo en su nuevo hogar, Pelu comienza a formar una pequeña comunidad que habita el cine después del horario de cierre. Pero la precariedad en la que viven también forma parte de una crisis más amplia, que amenaza con cerrar el cine y poner en riesgo esa pequeña comunidad.


Desde la primera escena, en la que vemos a un jefe sin ningún tipo de escrúpulos, mientras devora un sánguche de miga, anoticiando a los empleados sobre la pérdida de un puesto de trabajo a raíz del ajuste presupuestario, se instala el tono blanco y negro en el que se filmó la película. Pelu, el protagonista, se mueve como anestesiado en una normalidad rara donde todo parece corrido. Pierde su oficio, se queda sin casa, fantasea con viajar sin tener un peso, compara su sueldo con el de los naranjitas o su amiga freelancer creadora de contenido erótico: una radiografía perfecta de nuestra clase media en descomposición. Una vida que ya no termina de encajar con lo que alguna vez fue posible. La amiga de Pelu le dice: “Estás cumpliendo tu sueño de vivir en el cine”, mientras él fuma un cigarrillo en silencio y el desasosiego parece cubrirlo todo. ¿Adónde se fueron las fantasías que teníamos? ¿En qué se convirtieron? Somos esa generación que ya no sabe cómo responder esa pregunta.

Para Roger Koza (ROL) en Conlosojosabiertos.com: “La noche está marchándose ya se hizo por deseo, se hizo porque, frente a lo inadmisible, no se puede bajar la cabeza y sucumbir. El deseo es una condición del espíritu que desconoce la retórica de los vencidos. A la película de Sonzini y Salinas ni siquiera debe considerársela de resistencia, un sustantivo exangüe ante el orden de cosas. Los cineastas combaten desde el deseo y el placer de hacer cine. Es la mejor cara de la cinefilia, aquella que busca las equivalencias entre hacer cine y vivir, porque La noche está marchándose ya no se desvía ni un segundo de ese binomio vitalista, como si a los dos jóvenes cineastas los guiará una desmedida convicción: solamente se puede creer en el mundo si se cree en el cine. Extraña creencia, hermosa proposición”.


Si hay algo que nos deja ver esta historia es que siempre tendremos el cine y las películas como resguardo y guarida. Puertas que se abren y caminos secretos en pasillos nuevos, como si otro ritmo fuera posible. Porque, al final, hay una luz que asoma al fondo de la noche. “Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo”, afirmó Cortázar alguna vez.

Hay algo humano que insiste: la unión que hace a la fuerza, la salida que es colectiva, los vínculos que tejemos, las redes que sabemos construir, el cine como refugio. Y también la música: canciones que todos conocemos, clásicos que no sabíamos que recordábamos, la memoria compartida, una nostalgia que no es solo individual. Todo esto subraya las condiciones actuales de producción. No es menor resaltar que la película haya sido filmada casi íntegramente en el Cineclub Municipal Hugo del Carril y que su protagonista sea efectivamente el proyectorista real de la sala. Homenaje en vida.


Desde su estreno en octubre de 2025, la ópera prima de Salinas y Sonzini cosecha varios premios en festivales nacionales e internacionales. Esto significa una celebración para el cine cordobés en tiempos de desfinanciamiento de la cultura. Aun con un INCAA vaciado y deslegitimado, aun con las condiciones de producción bastardeadas, aun sin vivir en Buenos Aires, se puede seguir haciendo cine. Casi como un acto obligado, se debe seguir. “Solo se puede creer en el mundo si se cree en el cine”, afirmaron en su estreno. Y aquí podemos ver una pequeña gran victoria, local y artesanal, de enorme alcance y dimensiones artísticas, de Córdoba al mundo.
El reestreno de esta película nos deja ver la intemperie y el vaciamiento al que nos encontramos expuestos. No todo es resignación, también nos deja ver un poco de esperanza. Algo que queda vibrando. Como la noche misma, cuando apenas se está marchando.


¿Cuándo se puede volver a ver? Desde la función tintera del jueves 16 a las 18 h hasta el miércoles 22 de abril en nuestro querido Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49, Córdoba capital).
Ficha técnica
La noche está marchándose ya (Argentina, 2026, DCP, 104’, AM13)
Dirección: Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini – Guion: Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini – Reparto: Octavio Bertone, Juana Oviedo, Rodrigo Fierro, Martín Emilio Campos, Fabián Costa, Lionel Castelli, Martín Álvarez, Pablo Limarzi, Eva Bianco, Rubén Gattino – Música: Francisco Albarracín – Fotografía: Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini (B&W) – Compañías: Gong Cine, Punto de Fuga Cine, La Bruja Roja.
*Por Lola Dolores para La tinta / Imágenes: «La noche está marchándose ya«.
